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SI TE DIJERA QUE EL MUNDO FUE CREADO PARA TI Queridos amigos: Todos los años, en la festividad de Pésaj, leemos que "en cada generación, debe el hombre verse a sí como si él mismo hubiera salido de Mitsráim (Egipto)". El relato paradigmático de la liberación, del pasaje de la esclavitud a la más alta libertad fundada en el conocimiento de la Verdad, no es un mero acontecimiento histórico, sino el plano de una vivencia que cada quien debe adquirir para sí. La clave de la situación está dada por la palabra "ver" (lirOt, lamed-resh-alef-tav), que habla de una visión profunda, enraizada en la respiración ("reOt" = pulmones), que abre las puertas de la verdadera conciencia hasta el punto de conducirnos a la "irAh" (de igual raíz): al temor y la fragilidad que experimentamos en el instante de ver cómo realmente funciona la creación, y hasta qué punto está clara, luminosa y minuciosamente involucrado el Creador en ella (ya hablamos del sentido de la irAh a propósito de parashát Ekev). Esa "mirada" a que alude la Hagadáh de Pésaj ("véase a sí mismo el hombre como si estuviera él, hoy, siendo redimido de la esclavitud por medio de milagros inenarrables"), es capaz de cambiarnos por dentro, de mudar nuestra conciencia. Y desde que es capaz de producir cambios en nuestra conciencia (ést es: de fijar un camino a nuestro pensamiento, reflexión y deseo), es capaz de, a través nuestro, modificar la realidad.apaz de, a través nuestro, modificar la realidad. De modo que, al fijar la mirada de los ojos o la mirada de la mente en algo, interactuamos con ese algo: la vista traza un vínculo entre quien mira y lo mirado, de modo tal que sobre ambas partes incide esa "mirada" que, inocentemente, podría parecernos un evento pasivo, irrelevante y, sobre todo, privado -circunscripto a uno mismo-. Desde ya, sobre esta explicación se apoya todo el cuerpo halájico referido a la "pureza del mirar" (y consiguientemente al recato): no incidirán en su entorno de igual modo ojos habituados a la persecución grosera de lo que los bajos instintos reclaman, y ojos entrenados en la percepción de lo sagrado y en la búsqueda del bien hacer. Parashát Ekev, la semana pasada, comenzaba invocando a nuestra capacidad de "lishmo'a": de prestar oídos, de atender. Nos decía que, si "prestamos oído", si atendemos a lo que tiene la Toráh para decirnos, atraeremos la bendición sobre nosotros. Si somos la continuación, la proyección témporo-espacial de la Toráh, toda la fuerza de la Verdad estará de nuestro lado. A lo largo de toda la parasháh, varias veces leímos que atender a la palabra de Hashém atraerá sobre nosotros brajáh.... y que lo contrario, el no atender a la palabra de Hashém y desdeñar la oportunidad de ser leales a la Verdad, atraerá sobre nosotros lo contrario. Hay un momento en que la lectura de parashát Ekev se torna desesperante: repite y vuelve a repetir hasta el cansancio (hasta mi grito) que, seguramente, aún cuando aprendamos a atender, aún cuando recibamos brajáh gracias a ello, aún así y con todo, tenderemos a caer en la desatención, el olvido, el desarraigo; tenderemos a desmerecer lo que nos haya sido brindado; tenderemos a traicionar a la Verdad y a caer en la mezquindad de la mentira; todo ello sin importar de cuán alto nos toque cada vez despeñarnos hasta la bochornosa inmajestad del lodazal. ¿Cómo resignarnos a semejante derrotismo? ¿Cómo no creer con fe completa que ha de haber algún camino para salir de ese círculo maldito, y de una vez por todas, fundirnos en el esforzado deleite de la luz, "ser" el milagro de la Verdad luminosa y caminante incidiendo con bien sobre la Creación? Parashát ReEh, esta semana, viene a responder a mi pregunta. Sí, hay un camino. ReEh. Mira. Contémplate a tí mismo como si acabaras de ser redimido de la esclavitud egipcia, como si fueras a cada instante partícipe de los milagros del desierto. "Como si", porque si así te ves, así será. "ReEh", nos dice Moshéh en estos días: "entrego hoy ante tí" la brajáh y la klaláh, "la bendición y la maldición". Hoy -cada hoy- es el día en que pone Hashém ante mí la opción: verdad y mentira, bien y mal, luz y oscuridad, vida y muerte: bendición y maldición. Y me ordena: "Mira". "Ve". Esta verdad radical es la revelación que mi conciencia esperaba. El antídoto contra toda derrota estriba en mi capacidad de ver. Porque si veo como la Toráh me enseña a ver, mi mirada modificará la realidad (no se confunda esta "modificación" objetiva de que hablo, con la distorsión subjetiva que a veces hacemos de lo que vemos a la medida de nuestro deseo: de un punto de vista cognitivo, son una el contrario de la otra), y se tornará imposible la derrota. Si a cada instante y a cada opción yo realmente VEO, con claridad desde mi Toráh y las enseñanzas de mis sabios, dónde está la bendición y dónde la maldición, estaré siendo parte del equipo que no puede ser vencido, que se conforma con mi arribo. Si sumo mi vida en el sendero de la Verdad, me convierto a cada instante en vehículo a cuyo través la Toráh se proyecta sobre toda la Creación. Entonces, prolongo, ejerzo: preservo y edifico. Preservar, "lishmór", es el siguiente paso que Moshéh nos indicará esta semana (Devarím 12:28): "Shmór veshama'ta"; ésto es: "Preserva y atiende", o mejor aún, en una de sus posibles traducciones conceptuales: "Actúa y comprenderás". Haz lo que debes hacer para ser capaz de ver; mira entonces; atiende a cada paso del camino; sé celoso de cada acción. Entonces, la luz completa de la Toráh se develará para tí, y la más excelsa maravilla sonará a miel en tus oídos. Con vosotros mis bendiciones, daniEl I. Ginerman editor@ieshivah.net | ||
Noticias de EntreCasa EL BEIT-MIDRASH, LA RADIO VIRTUAL, Y LAS HERRAMIENTAS NUEVAS DE IESHIVAH.NET CLASES DE ESTA SEMANA EN NUESTRO BEIT-MIDRASH ONLINE: * Domingo, 20:00 Israel: Parasha't HaShavu'a (la seccio'n semanal de la Tora'h) * Lunes, 20:00 Israel: "El Sendero de los Justos" * Mie'rcoles, 19:30 Israel: Ciclo "Tora'h para vivir con ella" suspendido por 2 semanas Beezrat Hashe'm, y con vuestro apoyo, continuaremos poblando la agenda de la semana con nuevos y variados shiuri'm en todas las a'reas de la Tora'h. Puede haber algunas irregularidades en la agenda durante estos di'as, porque estamos alista'ndonos a cambiar la suite de software que soporta al Beit-Midra'sh. Nuestras disculpas desde ya por todo inconveniente, y nuestro agradecimiento por toda forma de colaboración que esté en vuestras manos. Entretanto, en "KolTorah.Net", nuestra Internet-Radio en etapa de pruebas, puedes disfrutar de shiuri'm grabados, tanto en hebreo como en espan~ol. Durante la etapa de pruebas, vera's que algunos de los shiuri'm se encuentran en formato RealAudio (*.ra, *.rm): es posible que justamente esas clases (la mayori'a esta' en MP3) no se oigan inmediatamente al clickear sobre ellas, de modo que debera's clickear con el boto'n derecho del mouse, seleccionar "Guardar archivo", y una vez bajado (son archivos bastante livianos), escucharlos tranquilo. En el correr de los pro'ximos di'as, inauguraremos con ayuda de D's el nuevo sitio web de Ieshivah.Net, con materiales de estudio y todos los materiales en audio y texto del proyecto. Entretanto, te invitamos a disfrutar las clases que tienen lugar casi cada di'a: en tiempo real, en audio y texto, clases de Tora'h brindadas por los rabani'm de Bana'ij Tsio'n desde Jerusalem. So'lo debes ingresar a http://www.beitmidrash.org/, dejar que tu computadora baje durante unos 5 segundos el software con que trabajamos (que se instala solo), poner tu nombre e ingresar. Si recibes un mensaje de error al intentarlo, por favor desinstala el software clickeandoaqui', y vuelve a repetir el procedimiento inicial. Si au'n te da algu'n error, hay varias soluciones posibles, todas muy sencillas, explicadas aqui'. Materiales para las clases, anuncios, y consultas a los Rabani'm, se canalizan a trave's del foro "Banaij Tsio'n", bajo el auspicio y los oficios de la Comunidad Judi'a de Murcia. Una recopilación permanente de materiales de lectura ("llaves de reflexión"), con opción a insertar comentarios, está en nuestro nuevo "Blog" en español: http://free-press.org/ , y en nuestro "Blog" en hebreo: http://www.amisrael.net/vaiomer/ ; patrocinados ambos por IsraPhone.Net. Por último, aquí encima se encuentra nuestro "TagBoard", el nuevo chat que nos permitirá intercambiar opiniones y sensaciones tanto en tiempo diferido como real, desde el cuerpo mismo de la revista. Y seguimos, con la ayuda de Hashém, creando novedades :-). | ||
IR CONTRA LA CORRIENTE PARA RECTIFICARLA Y HACER BIEN por Galia Ginerman Queridas lectoras: Nuestro estudio sobre Rivkáh (Rebeca) constará de dos partes: la primera, se hace presente hoy; la segunda llegará la próxima semana con ayuda de Hashém. Es tanto lo que hay que escribir sobre Rivkáh, que es imposible circunscribirlo al largo de una única nota. Rivkáh fue la mano directriz del pueblo hebreo; fue quien determinó el curso de los acontecimientos actuando con un ímpetu y un tesón que despiertan admiración. Y actuó en los momentos críticos, poniendo en riesgo su propia vida. Toda su fuerza y su sabiduría se pusieron de manifiesto en el modo en que convenció a su hijo Iaakóv de que recibiera las bendiciones de su padre Itsják en lugar de su hermano Esáv, y también en cómo logró enviarlo rumbo a Jarán, y así salvarle la vida. En estas acciones, Rivkáh continúa el camino de Saráh (su suegra), cuyo celo por la verdad no admitía concesión de tipo alguno, ni aún a sí misma. Acerca de cómo dirigió en el sentido de la Verdad a Iaakóv, hablaremos la próxima semana. Hoy, en nuestra primera parte, deseo especialmente ahondar en la personalidad de Rivkáh: estableceremos de dónde viene, y a través de ello, descubriremos acaso de qué fuente abreva su fuerza maravillosa. Desde la infancia, son notorias su fuerte personalidad y su determinación a no dejarse tentar más que por la verdad. La encontramos por primera vez en la parasháh "Jaiéi Saráh", cuando Eliezer, siervo de Abrahám, es enviado a Jarán con el objeto de procurar la mujer adecuada para su hijo Itsják. Y así nos es descripta en ese momento Rivkáh: "La joven, de hermoso aspecto, virgen, y ningún hombre la ha conocido". Esta es, de hecho, la única descripción que hallaremos de Rivkáh. Nuestros exégetas se detienen en el acento sobre su virginidad: "virgen, y ningún hombre la ha conocido". Se preguntan: ¿por qué la doble aclaración, cuando sabemos por el Midrásh que Rivkáh tenía apenas tres años de edad cuando arribó Eliezer hasta ella? En cuyo caso: ¿qué había de maravilloso en que aún fuera virgen? En Jarán, donde Rivkáh vivía, la promiscuidad era total, y era habitual que las niñas perdieran la virginidad muy temprano a manos de los hombres que las rodeaban. Reflexionemos. Nos hallamos ante una sociedad corrompida hasta sus bases, gobernada por la promiscuidad de la que ni aún las niñas pequeñas se salvan; un lugar en el que cada quien aprende de los demás esa forma de vida, para continuarla por sí mismo. La propia familia de Rivkáh no nos es presentada con una luz más positiva. Nos enteramos, en este mismo episodio, que Laván, hermano mayor de Rivkáh, es devoto de cultos idólatras, es mentiroso, estafador y ávido de riqueza, e intenta envenenar a Eliezer, el siervo de Abrahám, para robarle el dinero que éste porta consigo. De tal modo, observamos que Rivkáh nace en el seno de una familia que no sólo no la defiende de la corrupción que la rodea, sino que la insta y estimula a integrarse en ella. Y con todo, pese a su corta edad, ella se mantiene firme, tal como Abrahám nuestro Padre: él de un lado, y todo el mundo del otro; Rivkáh no se deja vencer ni convencer por los dictados de la sociedad, ni aún por los de su familia. Cuando Eliezer la encuentra junto al aljibe y le solicita agua para beber él y sus camellos, ella se esfuerza por sobre todo lo razonable para saciar su necesidad. Una y otra vez extrae agua del pozo y le acerca el cazo a la boca para que no lo tenga que inclinar; y luego, da de beber a los diez camellos hasta que éstos se hallan saciados (y cuando un camello bebe, bebe lo suficiente para cuatro días). Esta niña hace un esfuerzo de magnitud tal que ni aún para un grupo de hombres fuertes resulta desdeñable, y entretanto, el siervo de Abrahám la contempla con asombro, y se pregunta acerca de esta niña que demuestra una piedad y una bondad que no ha visto salvo en casa de su amo Abrahám. Ciertamente, tal bondad y solidaridad no son usuales en Jarán; y también aquí hallamos a Rivkáh, afirmada en el Bien y la Verdad, yendo en contra de la corriente. Cuando Eliezer es invitado al hogar de Rivkáh con el objeto de solicitarla en matrimonio para Itsják, intentan todos los miembros de la familia evitar su partida a cualquier costo. Laván intenta envenenar a Eliezer (pero es su padre BetuEl quien resulta envenenado y muere), y tras ello, procura que Rivkáh se quede "un año más" en el hogar de su familia. Pero Rivkáh, que ya ha captado las bondades del lugar en que nació, no cede ante ningún intento de retenerla. Consiente inmediatamente partir junto a Eliezer, y convertirse en esposa de Itsják: otro punto en el que demuestra la fuerza de su personalidad. No tiene intención de permanecer en una sociedad de malvados, ni de caminar por sus caminos, aún cuando tal es la educación que recibió. Sólo está dispuesta a caminar en pos de la verdad. Esta es Rivkáh, nuestra Madre, cuya luz nos ilumina, y de quien abrevamos fuerza para esforzarnos en el camino de la Verdad. Ir contra la corriente no es algo sencillo. Todo hombre busca siempre a sus pares, a sus iguales; busca integrarse a una sociedad que le despierte un sentido de identidad y pertenencia, sin necesidad de luchar ni de vivir defendiendo su camino. Mas precisamente de Rivkáh aprendemos que, cuando la sociedad de que formamos parte no se conduce de modo acorde al Bien, tenemos la obligación de ir en su contra y actuar únicamente desde el celo por la vierdad, aún cuando tal camino contradiga la educación que recibimos, y el modo de vida de nuestros amigos, familiares, y la sociedad toda que nos rodea. Debemos saber y estar ciertos en que, al final del camino, los demás se convencerán también del carácter correcto de nuestra opción, y seguirán nuestras huellas. Aún cuando hasta entonces, debamos ser tenaces como Rivkáh y fieles a nuestra decisión de actuar de modo recto y adecuado a lo que el Creador espera de nosotros, por encima de todo obstáculo y dificultad. Rivkáh abrevó sus fuerzas de la fe en el Creador y la certeza de la Verdad, como único modo en que la vida merece ser vivida. Desde tal base, nada hacía de modo irreflexivo, sino que cada instante buscaba cómo la Verdad habría de reflejarse en su acción. A través de tal modo de actuar, accedió también al don de la profecía. En nuestra generación, cada uno y una de nosotros tiene la capacidad y la oportunidad (y por ellas, la obligación) de tomar fuerza de la fe en el Creador y de la sagrada Toráh. Si Rivkáh pudo enfrentarse a una sociedad completa con sólo tres años de edad, cuánto más nosotros podemos y debemos saber que, aún si hemos sido educados en un camino que no se compadece con la Verdad, y aún si cuanto nos rodea tampoco es especialmente propicio a un decidido viraje vital, y si nuestra sociedad se conduce de un modo ajeno al Bien sin tener por ello mayores problemas de conciencia, aún así, nada de eso nos habilita a ser uno más de ellos. Cada individuo comparece por sí mismo frente al Creador, y cuando Hashém advierte en alguien esfuerzo y voluntad de conducirse en el camino de la Verdad, ilumina su camino tal como iluminó antaño el de nuestros Padres y Madres. Rivkáh, que se determinó contra todo impedimento a comprometerse vitalmente con la Verdad, proveyó a su descendencia del mérito necesario para que recibiéramos la Toráh, más tarde y para siempre, en el Monte Sinai. Caminar tras su huella no es sólo una obligación íntima: es también un enorme e indesdeñable honor. original en hebreo: http://www.amisrael.net/vaiomer/2004/08/blog-post_10.html | ||
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CON LA PALABRA IMPEDIMOS NUESTRA PROPIA REDENCION por Gabriel ben-Israel Preguntamos la semana pasada: ¿tanto castigo al lashón hará -maledicencia-, que equiparamos la gravedad de “sinát jinám†(el odio gratuito) con la de la idolatría, las relaciones prohibidas y el derramamiento de sangre? Sí, así lo encontramos valorado en la guemará (Talmud Bablí), en los tratados de Arajín y Iomá, donde se trata del "lashón hará" provocado por el odio. Y desde entonces hasta ahora, todos los días esperamos y pedimos delante del Creador que se acerque a nosotros como nos ha prometido en Su Toráh y por intermedio de los profetas tantas veces, y hasta nos parece que nuestras tefilót (plegarias) no “llegan a destinoâ€; a eso se refirieron nuestros sabios cuando dijeron en el Tratado de Berajót (32b): "desde que se destruyó el Beit Hamikdash hay una muralla de hierro que se interpone entre Israel y Su Padre Celestial". Pero en realidad, jas veshalóm, no está en Hashém el problema, sino en nosotros; ya que Hashém siempre espera que nos acerquemos a El, y como está escrito en Isha'iah (Isaías) 59:1: "no hay nada que pese en Sus oídos, sino nuestros pecados". Tal, lo que dicen nuestros actos. Y hallamos a Rabí Ieoshua ben Levi, que expresa en el Tratado de Sanhedrín (98a): "el día en que escuchemos Su Voz, vendrá el Mashiaj". Mas pareciera que no se han completado aún los mil años (contabilizados no como los hombres los cuentan, sino como lo hace el Creador) de galút (exilio) que fueran decretados sobre nosotros; pese a lo cual, la fuerza de la teshuváh (el retorno a la Toráh) puede anular cualquier decreto negativo. Sobre esta situación, decía un siglo atrás el Jaféts Jaím: "pasaron ya más de ochocientos años (de la cuenta de mil) y pareciera que no hay ningún avance, porque nuestros pecados impiden que la Shejináh (la Providencia) se pose sobre nosotros". Cuando comenzamos a investigar cuáles transgresiones son las principales causantes de la perpetuación de este exilio espritiaul, hallamos muchas en la lista. Pero el mal uso del habla está por encima de todos, por muchas causas...
que explicaremos la próxima semana, bs"d...
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por Rav Natan ben-Jai'm Si describimos frente a un hombre libre la vida de un preso, él concluirá de inmediato que no es posible vivir de esa manera. Para quien, por el contrario, nació y fue criado en una cárcel, su vida de encierro tiene sentido y viabilidad. Quien conoce un único tipo de vida, cree que sólo así es posible, y de ningún otro modo. "Cuando observamos el día a día" -dice el Rav Leibowitz en su libro "Dat Jojmáh uMusár"- "nuestra vida parece la de un preso: aprisionados en cuanto se nos impone", entre las redes de la competencia, el odio, la envidia, el deseo, la insatisfacción..... resulta asombroso que sea posible vivir así. Mas no solemos ser sensibles a toda esa carga de negatividad, puesto que en esta cárcel nacimos y ninguna otra vida hemos conocido, de modo tal que entendemos que es así como naturalmente ha de ser. Si abriéramos de pronto los ojos, veríamos que el mundo está lleno de errores, de disfunciones, de eventos caóticos. Nada es realmente continuo y permanente. Cada día se operan cambios en nuestra vida; con frecuencia descubrimos que el modo en que vemos o entendemos algo es errónea, y una y otra vez, buscando la solución, cambiamos de parecer. Hoy vivimos de un modo, pero mañana advertiremos error o engaño en nuestras certezas de hoy, y haremos la prueba de acercarnos más a la verdad si nos atrevemos a cambiar. Nuestros sabios nos enseñan que la apariencia "caótica", la proliferación de errores, de verdades ilusorias, de certezas fugaces que nos acometen, forman en realidad parte del Plan de la Creación. No están en nuestro camino sino para probarnos y obligarnos a crecer, y forman parte de la preparación que debemos cumplir para acceder a "la próxima etapa" rumbo a la Redención. Un ejemplo de ésto viene en la parasháh de esta semana, en que se trata el caso del falso profeta: el falso profeta da señales verdaderas, lo que anuncia se cumple efectivamente, y tras ello, intenta desviarnos del camino de la Toráh. Otro ejemplo lo hallamos en una famosa discusión de los Tanaítas (los sabios de la Mishnáh) con Rabi Eliezer: todos consideraban que una halajáh determinada debía ser dictaminada de un modo, y Rabi Eliezer consideraba que era de otro modo en realidad. Se desplegaron "otót umoftím", señales sobrenaturales, eventos mágicos que modificaron la realidad, anunciando que Rabi Eliezer era quien tenía la razón. Y los Tanaítas se sobrepusieron a las señales, sabedores de la verdad, e impusieron el criterio correcto. Enseñan nuestros sabios que la fuerza del "falso profeta", como la fuerza de las señales sobrenaturales que acuden a certificar lo que en realidad es incorrecto, forman parte de la autorización de que dispone Satán -el paradigma del mal, la fuerza del caos contra el orden- para confundir nuestros caminos; puesto que sin superar estas pruebas, no lograríamos un crecimiento espiritual que nos habilite a ingresar al mundo venidero, a la vida redimida por fin de toda esclavitud y de toda bajeza. Cabe preguntarnos, entonces, cómo reconocer y enfrentar exitosamente estas pruebas que se nos presentan cada día. Y es claro ante nuestros ojos el ejemplo de los Tanaítas mencionados, entre todos los Sabios de Israel: "sólo la completa y firme convicción de que todo este mundo, esta vida y cuanto le está asociada, no es más que un camino de pruebas que el hombre ha de superar", para hacer su "tikún" y enmendarse, sirve como arma infalible frente a las veleidades del engaño. Quien detenta tal convicción, pesa todo y mide todo de acuerdo a la Verdad, y desde allí, sabe exactamente qué es correcto, y qué es otra prueba que habremos de superar sin que nos desvíe del camino. Hay que mantener los ojos bien abiertos, y rodearse de las mejores enseñanzas y ejemplos, para ser aptos de cumplir el rol que nos ha sido encomendado en la Creación, y vivir en la luz de la Verdad, sin perdernos de ella, cada día. | ||
EMPIEZA POR CELARTE A TI MISMO "No compitas con quienes hacen mal para hacer como ellos el mal; no celes a quienes cometen injusticia convirtiéndote en hacedor de injusticia. Está escrito (Mishlei -Proverbios- 23): No cele tu corazón a los pecados sino sea tu celo por IrAt Hashém (por el conocimiento luminoso de Hashém que lleva al temor), todo el día". Talmud Bablí, Tratado de Brajót 7b En el contexto de una discusión acerca de como debe comducirse un hombre justo en relación a los malvados, se argumenta que no se debe corregir ni reprender a quien obra mal, ya que está escrito en Tehilím (Salmos) 37: "No compitas con el malvado, ni celes a quienes cometen injusticia". La guemará sale al paso de este argumento, aclarando: Lo que hallas escrito en Tehilím, está referido al examen de conciencia que debes hacerte cuando nazca de tí salir al cruce de alguien que obra mal, con intención de corregirle y reprenderle. Muchas veces, los hombres demuestran un gran celo por lo sagrado, un celo que se traduce en violencia para quien actúa de modo incompatible con el bien. Ese celo, en ocasiones, les lleva a adoptar actitudes violentas. La guemará viene a advertir y prevenirnos: puede suceder -y con frecuencia sucede- que tal celo no sea esencialmente sagrado, sino que nazca de la contradicción entre tu propio instinto -tu deseo de cometer acciones que no se compadecen con el bien- y tu conciencia de cuánto destruirías con ello -y aún tu temor del eventual castigo-. A partir de tal contradicción, te reprimes en tu deseo de hacer lo que no está bien, y sólo en la reprensión violenta de quien sí lo hace halla desahogo tu frustración. Esta situación se parece, formalmente, al instinto que lleva a un ex-fumador a ver al humo de tabaco como un engendro maldito, y a los fumadores como cultores del mal a quienes hay que reprimir. Es la propia inseguridad, el temor y la frustración que el propio pecho alberga, la causa de este tipo de celo; y claramente, no es propiciado ni permitido por la Toráh. El verdadero celo sagrado, en cambio; ese celo de Pinjás ben-Elazár (ver en parashát Pinjás) que le lleva a arriesgar la propia vida ante la percepción del mal que tiende a destruir cuanto ha edificado el bien; ese celo que se apoya en el verdadero Jésed -en la verdadera y más amplia misericordia y piedad-; ése es el celo válido de la Toráh, y debe estar en tu conciencia, como expresa Mishlei, "durante todo el día". | ||
Si se levantara entre los tuyos un profeta o un visionario que sueña sueños, y exhibiera ante tí pruebas y señales en los cielos y en la tierra... Devarim 13:2 por Gabriel ben-Israel para LebEjad no. 39 y Mato'k MiDva'sh Y si vas a querer preguntar, ¿por qué Hashem les dio poder para hacer demostraciones? Porque Hashem quiere probarlos†(Rashi). Dice el Maran HagaOn Rabi Iaacov Kanievsky zâ€l (más conocido como el “Stáipelerâ€) en su libro “Jaie Olamâ€: "es sabido que, en la vida, se nos pueden presentar pruebas sobre cualquier tema o asunto". En cada área de la vida de cada quien, hay pruebas a superar. Por ejemplo, un pobre por un lado y un rico por otro: a los dos se les presentan distintas pruebas que deben superar. O, en otra área, la diferencia entre la "tranquilidad" y la vida de sobresaltos. Podemos creer que una persona que tiene tranquilidad no tiene pruebas que atravesar, pero estamos equivocados, ya que esta persona puede caer en el aburrimiento, soledad, vagancia, etc, obstáculos todos que debe vencer. En el cultivo de las propias cualidades ocurre algo similar: los instintos, el orgullo, son pruebas muy difíciles. La finalidad de que un alma baje a este mundo es solamente para que libre una gran guerra contra el instinto y pueda vencerlo: tal enseñan nuestros libros sagrados. Otra clase de pruebas son las que confunden nuestro pensamiento. Hashem le dio “permiso†al satan para que haga cosas que provoquen hacernos dudar y, lo alenu, destruir nuestra fe. Un claro ejemplo de este tipo de pruebas fue el “falso profetaâ€, que tenía “poderes†y hacía creer que era verdadero. La única forma de defenderse de estos “ataques†es desde el amor al Creador, que provee a nuestro entendimiento las herramientas para soportar los embates de la falsedad. Y está explícitamente escrito: “porque Hashem los va a probar para saber quiénes lo aman con todo su corazón y toda su almaâ€; de ahí que precisamente el amor a Hashem nos protege e "inmuniza" contra estas pruebas. En nuestra historia hubo muchos casos que crearon gran confusión, y de los que tenemos oportunidad de aprender. Por ejemplo, los becerros de Ierobám ben Nebat que los colgó en el aire mediante un sistema de imanes. La mayoría del pueblo vio en ello milagros. Así también con Nebujadnetzar, que puso el “tsits†(la vincha de oro, con poderes mágicos) del Cohen Gadol en la boca de un ídolo, y logró así que el ídolo hablara. Y a pesar de que el mismo Boré Olám (Creador del Mundo) dio “vía libre†a todas estas confusiones, quien cae en sus redes es considerado “culpableâ€, desde que quien adquiere para sí la Toráh, quien toma para sí la Verdad escrita en ella y logra de este modo una relación íntima con el Creador, tiene en su poder un criterio y un testimonio firmes que no podrán ser refutados jamás. Después de la destrucción del Beit Hamikdash la magia y la brujería desaparecieron de entre las herramientas de confusión al servicio de Satán. Por ello, debemos ser especialmente cuidadosos en nuestros días con las distintas formas de confusión a que nos enfrentamos cotidianamente. Los eventos que nos hacen creer “que los malvados triunfanâ€, o los estímulos constantes a la dispersión, a la pérdida de concentración, al evanescimiento de los verdaderos objetivos vitales. Debemos saber que todo lo que nos aparte de la Toráh no es otra cosa que prueba a superar. | ||






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