אור חורת בקורות לבו של האדם

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jueves, 22 de mayo de 2014

Matók MiDvash #19 - Matót Masa'éi 5764 - La travesía nocturna de puro amor, de puro anhelo de amanecer por fin en casa


"y os ice' sobre alas de a'guilas y os traje hacia mi'" Revista Matok MiDvash, desde Jerusalem

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XIX
Tamuz 5764, Parasha't Matót-Masa'éi, desde Jerusalem
Edición dedicada a la propagación de la felicidad de vivir justo esta vida entre todos quienes nos se conforman con menos que una vida de Verdad

Contáctanos por clases ONLINE para tu COMUNIDAD, tu colegio o tu tnuáh. Los rabaním de Banáij-Tsión están deseosos de compartir lo que estudiamos cada día, tanto en español como en ivrít. Contáctanos a editor@ieshivah.net para coordinar temas y horarios: sólo necesitas una computadora conectada a Internet, y encontrarte con nosotros en www.beitmidrash.org !!!

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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leerA modo de Editorial:
LA TRAVESIA NOCTURNA DE PURO AMOR, DE PURO ANHELO DE AMANECER POR FIN EN CASA


Queridos jaberím:

Nuestro universo está construido de modo tal que las mismas cualidades, las mismas relaciones, se repiten y se traducen por doquier. De cómo operan los vínculos a un nivel de la realidad, aprendemos cómo operan en otro. De lo que somos capaces de percibir, aprendemos lo que se oculta a nuestros sentidos. Y reside en ello uno de los grandes secretos para la adquisición y comprobación de la Verdad.

Cuando la mujer judía se encuentra en estado de "nidáh" (impureza), el vínculo físico, el más inmediato y evidente con su marido, se suspende por completo. No se suspende el amor, sino la más sensible de sus manifestaciones; y de debajo de la aflicción que ésto provoca, amanece siempre la llama de algo nuevo que es lujo sagrado estrenar.

Al llegar a estas fechas, entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av, el pueblo de Israel se pone de luto por la situación de exilio y devastación espiritual que sufrimos, que se evidencia en la interrupción del vínculo íntimo, sensible y evidente, con el Creador: por momentos, todo parece oscuro en derredor, y el alma se lamenta por aquel tiempo de la profecía, del "ruaj hakódesh", del milagro evidente y magnífico que no dejaba lugar a la tristeza ni la duda. Vemos, por todas partes, las señales; hurgamos en la Toráh deleitándonos en cada nuevo atisbo a la verdad trascendente de la vida; y aprendemos el camino que nos habrá de llevar de retorno al contacto íntimo, a salir de la opresión, a recuperar la evidencia de sacralidad en nuestras vidas.

En la profundidad de la desconexión que vivimos, sabemos la presencia del objeto de nuestro anhelo y el alma exige revelación, proximidad, contacto. De este anhelo puro y bramante, nace en los corazones de Israel el trabajo de la tefiláh (la plegaria), del estudio y el ejercicio de la Toráh; nace y crece la "irAt shamaim": esa sensación de fragilidad y empequeñecimiento, de numinosidad, recato y por fin amor (que pasa a ser "Ahavát Hashém", amor al Nombre, a la inmensa totalidad y maravilla con que el Creador se manifiesta a nuestro anhelo), como fin del camino cuando culmine, bajo nuestra acción disciplinada y eficaz, nuestro estado de "nidáh": cuando hayamos sabido consagrarnos y volvernos aptos para el contacto sensible e inmediato con el Creador, y seamos por fin plenos y felices otra vez, puros y sagrados, listos a la verdadera Redención.

En las secciones de la Toráh que nos tocan esta semana, hallamos varias instrucciones para el camino. Se habla en ellas de cómo preservar cualidades esenciales para mantener el Shalóm, la paz en plenitud, durante este tiempo de contención, de colapso que anuncia el relapso luminoso. Se nos enseña del poder del habla y de cómo sostenerlo y preservarlo; de la necesidad de justicia llevada hasta el más mínimo detalle. Se habla del equilibrio entre la piedad y el celo de la Verdad.

Con ustedes, todas las letras que el equipo de Matók MiDvásh ha preparado especialmente para traducir la "Toráh de hoy" a un contexto en que pueda resultarnos el más dulce alimento y el más vivificante. Para que aprendamos de qué modo el conocimiento y la comprensión de un origen y una meta, de un sentido, nos dotarán de herramientas para arribar a la más alta felicidad en lo profundo del alma hebrea.

Es nuestro deseo y nuestra plegaria que este manjar que horneamos con amor sea de vuestro agrado y vuestro disfrute, y nos ayude a encontrarnos, cada día, más profundamente hermanados en el camino de la Toráh.
Con vosotros mis bendiciones,

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net

El verdadero sentido de participar de la Verdad

  EL BEIT-MIDRASH VIRTUAL DE IESHIVAH.NET

CLASES DE ESTA SEMANA EN NUESTRO BEIT-MIDRASH ONLINE:

* Domingo, 19:30 Israel: Parasha't HaShavu'a (la seccio'n semanal de la Tora'h)
* Lunes, 19:30 Israel: "El Sendero de los Justos"
* Mie'rcoles, 19:30 Israel:  Ciclo "Tora'h para vivir con ella"

Beezrat Hashe'm, y con vuestro apoyo, continuaremos poblando la agenda de la semana con nuevos y variados shiuri'm en todas las a'reas de la Tora'h.

Entretanto, aprovecha algunas de las u'ltimas grabaciones, que ya
se encuentran a disposicio'n:

1. Ciclo "Tora'h para Vivir con ella", con daniEl I. Ginerman: 
            Clase # 01:  Ojos y Corazones            Clase #02:  Alimentamos el Alma
            Clase #03:  La palabra que te construye
            Clase #04:  La palabra que te destruye
            Clase #05:  Un punto de apoyo para mover tu mundo (I)
            Clase #06:  Un punto de apoyo para mover tu mundo (II)

2. Ciclo "Mesilát Iesharím" (El Sendero de los Justos), con Rav Guido Muzykanski
             Clase #10  /  Clase #11  /  Clase #12  /  Clase #13 

3. Parashát haShavúa, con daniEl I. Ginerman
         ESTA SEMANA: Parashát Matót-Masa'ei

Atención: hemos inaugurado el nuevo sitio web de nuestra Ieshiváh "Banáij-Tsión" en Guivát Zeév. El sitio, aún cuando está en inglés, contiene galerías de fotos, banco de clases grabadas en hebreo y en español, y links a toda la producción de Ieshivah.Net. Te invitamos a verlo y a compartir tus impresiones enhttp://www.banaijtsion.com/

En el correr de los pro'ximos di'as, inauguraremos con ayuda de D's el nuevo sitio web de Ieshivah.Net, con materiales de estudio y las grabaciones de todas las clases brindadas en nuestro Beit-Midra'sh virtual. Entretanto, te invitamos a disfrutar las clases que tienen lugar casi cada di'a: en tiempo real, en audio y texto, clases de Tora'h brindadas por los rabani'm de Bana'ij Tsio'n desde Jerusalem. So'lo debes ingresar a http://www.beitmidrash.org/, dejar que tu computadora baje durante unos 5 segundos el software con que trabajamos (que se instala solo), poner tu nombre e ingresar.
Si recibes un mensaje de error al intentarlo, por favor desinstala el software clickeando aqui', y vuelve a repetir el procedimiento inicial. Si au'n te da algu'n error, hay varias soluciones posibles, todas muy sencillas, explicadas aqui'.

Materiales para las clases, anuncios, y consultas a los Rabani'm, se canalizan a trave's del foro "Banaij Tsio'n", bajo el auspicio y los oficios de la Comunidad Judi'a de Murcia.
Todo esta en la Torah: solo nos resta verlo, y para ello hay que vivirlo

Se encuentran en preparacio'n tres nuevos ciclos: uno sobre iniciacio'n al estudio de la Guemara'; uno sobre la concepcio'n del mundo y de la vida que cimentan la felicidad hebrea, y otro que, bajo el ti'tulo "Netso'r leshonja' meRa'" ("preve'n a tu lengua del mal"), trabajara' sobre todos los aspectos relativos al cuidado de la lengua, y la verdadera incidencia y valor de cuanto hablamos en nuestra vida espiritual.



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leerPalabras de la mujer judía
EL EJEMPLO LEAL DE LAS HIJAS DE TSLOFJAD

por Galia Ginerman

Queridas lectoras:

La pasada semana, estudiamos cuán preciada es la mujer judía a ojos de Hashém, al punto que exclusivamente en sus manos fue puesto vigilar y preservar la pureza y la sacralidad del Hogar Judío. Una mitsváh sólo posible desde la verdadera "irAt shamaim": el temor, la fragilidad y la entrega que se experimenta a partir de la fe en el Creador, en su acción ubicua, en su presencia activa en cada persona y cada rincón de la Creación. Es a partir de su  "irAt shamaim" que la mujer puede realizar el duro trabajo que se le encarga sobre sí misma, sobre su propio cuerpo. "irAt shamaim" es la verdadera clave para tornarnos capaces de cumplir con todas las mitsvót que Hashém puso en nuestras manos.

En las parashiót de esta semana, leemos acerca de las hijas de Tslofjád, que son ya nuestras  conocidas desde su apelación a Moshéh en parashát Pinjás. Recordemos: establecido que el reparto de la tierra de Israel se realizaría otorgando una parcela a cada jefe de familia, ellas se dirigieron a Moshéh y denunciaron que su padre había fallecido sin hijos varones, y sólo ellas, sus cinco hijas, lo podían heredar. Y si no les era concedida a ellas la parcela que correspondía a su padre, se cometería la injusticia de que la misma fuera a parar a manos de otra familia, perteneciente a otra tribu. Moshéh, tras consultar a Hashém, dictaminó a su favor; y no sólo ello, sino que su dictamen sentó jurisprudencia y fue incorporado a la Toráh, para su aplicación en toda situación futura de igual tipo.

Pero en nuestra parasháh, se presentan a Moshéh los jefes de familia descendientes de Guilád, de la tribu de Menashéh (la misma tribu de Tslofjád y sus hijas), y argumentan que cuando las hijas de Tslofjád contraigan matrimonio, si optan por hacerlo con hombres de otras tribus, sus tierras pasarán automáticamente al dominio de las tribus a las que éstos pertenezcan (tal como pasarán sus esposas), con lo que las tierras de Tslofjád serán de hecho igualmente enajenadas de su tribu, que verá su heredad disminuida. Ante este argumento, Moshéh, ordenado por Hashém, dictamina que las hijas de Tslofjád podrán contraer matrimonio con los hombres de sus preferencias, con la única restricción de que éstos habrán de pertenecer a su propia tribu: Menashéh.

Las hijas de Tslofjád no protestaron, y contrajeron matrimonio con sus primos, por puro celo del dictamen de Hashém; por el mismo deseo de hacer lo correcto a ojos del Creador que las llevó antes a evitar que se cometiera una injusticia con la heredad de su padre.

Somos testigos aquí de una acción ejemplar de "irAt shamaim" verdadera y completa, en que la orden de Hashém adquiere inmedita prioridad sobre todo deseo humano.

El cuidado de "taharát hamishpajáh", de la pureza familiar, no es de las mitsvót más fáciles ni sencillas que recibimos las mujeres. Su cumplimiento fiel demanda una gran dosis de "irAt shamaim". Durante los días en que la mujer está en situación de "nidáh", y consiguientemente, físicamente prohibida para su marido, se da un corte, una desconexión física entre los miembros de la pareja; y todo el vínculo que les resta es de carácter espiritual. Durante esos días, la necesidad de aproximarnos a nuestra pareja adquiere fuerza y crece de ambos lados, de modo que se requiere una gran dosis de fe y convicción para sostener la situación y pasar este lapso con Shalóm en el hogar.

Si miramos ahora hacia dentro de esta mitsváh, descubriremos cuánta belleza y cuánta fuerza podemos tomar a partir de preservar celosamente la pureza en nuestra familia, y cuánto bien recibiremos gracias a ello.

Dicen nuestros sabios en el Talmud (Tratado Nidáh, 31): ¿Por qué estableció la Toráh que la mujer nidáh permanece en condición de prohibida para su marido por siete días aún después de completado su período? Porque el hombre se habitúa a ella y a su disponibilidad para sí, estableció la Toráh que la mujer permanezca nidáh por otros siete días: para que, a su retorno a él, sea tan preciada y ansiada por su marido como en el momento de la boda.

Esta cita guarda el gran secreto de una relación permanente y plena entre un hombre y su esposa, que incidirá en cada aspecto de la vida familiar. Nuestra sagrada Toráh analiza y considera los más mínimos detalles de los instintos y las fuerzas espirituales del hombre y la mujer; y para preservar la llama del amor y no permitir que se apague ni aún que disminuya, y para cuidar de la unión y consistencia de la familia, establece una situación que, en apariencia, resulta opuesta a lo que nuestra mente (o nuestros instintos) señalarían por correcto.

En nuestro mundo moderno, la clave de cuya sociedad es "haga cada quien lo que le parezca correcto", y en el que cada uno y una  proclama saber con precisión y certeza qué es lo que necesita y qué es lo que desea, resulta fácilmente inadmisible cualquier imposición externa a uno mismo sobre nuestra vida sexual-marital, ¡sobre lo más íntimo de nuestras vidas!

Mas si contemplamos la situación con mejor puntería, veremos que cuando la mujer está "nidáh", se abre ante nosotras la oportunidad de justamente fortalecer y renovar el vínculo que nos une a nuestra pareja.

Durante el tiempo de "nidáh", cuando no nos permitimos contacto físico alguno, crece recíprocamente, en ambos integrantes de la pareja, una sensación de añoranza y anhelo. Podemos aprovechar esta situación para aprender a comunicar nuestro amor de un modo distinto, que cuando no estamos en "nidáh" suele ser desplazado por el contacto físico. Tenemos la oportunidad de aprender a expresar nuestros sentimientos en lenguaje hablado, o a través de acciones y actitudes que transmitan eficazmente a nuestros maridos nuestro amor. El vínculo de pareja pasa a una senda distinta y más estrecha, y gracias a ello, forzosamente crece y se fortalece.

Tras los días del período menstrual, llegan los días de la "sefiráh": la cuenta de siete días en que constatamos, mañana y noche, nuestro estado de pureza; a cuyo final nos sumergimos en una "mikveh", un baño ritual de aguas que no han sido estancadas. Los días de la cuenta generan una situación de expectativa, una situación nueva respecto de los días anteriores, en que nos sentíamos lejos de nuestra pareja. Durante estos días de expectativa, sabemos que vamos rumbo a renovar nuestra unión y nuestro vínculo con él, y nuestra emoción crece porque ya sabemos cuándo sucederá. Y el día de la sumersión en la mikveh, invariablemente, somos novias en vísperas de su boda. Nos consagramos y nos purificamos y nos sumergimos en las aguas ni bien salen las estrellas, desde un estado de espíritu elevado y exaltado y una gran emoción. Así, cada mes, la mujer se consagra y se renueva para su marido, y son preciados y anhelados uno para el otro como en el día mismo en que contrajeron matrimonio.

A través de este mecanismo sagrado, el vínculo entre un hombre y su esposa está siempre fundado en un inmenso amor que no desfallece ni admite desgano -una situación tristemente común entre las parejas que no cuidan de esta importante mitsváh-. A través de este ciclo aprendemos a respetar y a valorar, cada hombre a su mujer, y cada mujer a su marido; y a reconocer el valor de cada instante en que nos encontramos juntos. Y gracias a ello, hay siempre amor y compañerismo, Shalóm y amistad reinando sobre el hogar.

Cuando cumplimos esta mitsváh desde una actitud de verdadera "irAt shamaim", y desde la verdadera determinación de tornar realidad la voluntad del Creador, alcanzamos la plenitud en todos los órdenes de la vida: plenitud en el vínculo matrimonial y plenitud en nuestros hogares, plenitud respecto de nosotras mismas y de cuanto nos rodea.

Aprendamos, entonces, de las hijas de Tslofjád: en mérito a su irAt shamáim alcanzaron un alto rango espiritual y una ley de la Toráh fue revelada por ellas. Tomemos la llave que nos extiende Hashém en su Toráh, y abramos con ellas las puertas de la felicidad verdadera, de la vida familiar plena, y de la abundancia de bien que hace fluir el Creador sobre nosotras y los nuestros a cada paso, a cada instante si lo sabemos recibir.


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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer     ¿Aparece Superman en la Torah?
por Rav David Shlomo Mendelsohn
Cuando sabíamos volar

¿Es acaso razonable que un hombre vuele por el aire a su antojo, o tal idea es solamente fruto de la imaginación de cineastas y sueño inalcanzable de los hombres? ¿También ustedes han jugado con la idea.... "si sólo pudiera de pronto saltar por sobre el océano y aparecer en Africa o en América, donde alguna tribu extraviada, o meramente en los días agobiantes del verano refrescarme en Alaska..."? Presumo que todos hemos soñado algo así alguna vez.

En nuestra parasháh, "Matót", el gran comentarista Rash"i (Rabi Shlomo Itsjaki) nos enseña que Superman, o la posibilidad humana de volar, no es meramente fantasía.

En el capítulo 31 de Bamidbár versículo 6, se nos dice que Moshéh envía el pueblo de Israel (12.000 personas, 1.000 por cada tribu) a la batalla contra Midián, para vengar la muerte de los 24.000 varones hebreos que murieran por su causa (otros 12.000 siguen a los primeros, y se dedican a elevar plegaria durante la batalla).  Pinjás, conocido nuestro desde la parasháh de la semana pasada cuando ejecutó a Zimrí y a Kozbí, recibe la orden de continuar al mando de la misión que él mismo comenzó. Para la misión, lleva consigo armamento sagrado y trompetas de guerra para elevar la "truáh". Rash"i nos explica que el tal "armamento sagrado" se compone del "tsits" (la vincha de oro que viste el Sumo Sacerdote, con el Nombre del Creador en letras de luz) y del Sagrado Tabernáculo que porta las Lujót haBrít, las Tablas del Pacto (también conocidas como "Tablas de la Ley").

Realmente, se trata de una composición militar bastante absurda a primera vista: 12.000 personas, apenas provistas de armamento convencional, contra un pueblo entero. Pero en los pasos sucesivos, tendremos la oportunidad de observar que no se trata en absoluto de una guerra convencional, sino antes bien, de una guerra espiritual, o como hoy se la llamaría, de índole "mágica". Los doce mil guerreros eran, en realidad, doce mil tsadikím, hombres justos y sabios, iniciados a la verdadera sabiduría, capaces de resistir encantamientos y hechizos. Su preparación poco tenía que ver con la resistencia a un ejército físico; y tal habían sido elegidos a partir de la constatación de que, en la primera instancia de la guerra, cuando 24.000 hebreos murieran, no había utilizado Midián verdaderamente un ejército físico (apenas si las doncellas midianitas por anzuelo) sino el encantamiento y la hechicería idólatra en que sus príncipes eran duchos.

De tal modo, este ejército está compuesto de hombres elevados, que no se dejarán seducir y en quienes no hará mella maldición alguna; y llevan consigo el Tabernáculo en que reside la Presencia y la Supervisión de Hashém sobre Su pueblo, y así también el "tsits", la vincha de oro del Sumo Sacerdote sobre la que brilla el Nombre Sagrado capaz de obrar maravillas.

La batalla dio comienzo, y los midianitas comenzaron a activar sus hechizos y encantamientos contra los tsadikím que trabajan en anular el maleficio de Midián con el poder conjunto de la plegaria y la espada. Cuando los reyes de Midián se percatan de que sus ejércitos caen vencidos y sus fuerzas menguan, deciden utilizar su poderosísimo armamento secreto: éste es Bil'ám, el brujo, que ha retornado hasta la tierra de Midián para cobrar su recompensa por la victoria reciente. Bil'ám es conciente de lo crítico de su situación, y empeña en la batalla sus mejores hechizos. Mas los hebreos están alerta, y no cesan de orar, y los hechizos de Bil'ám no surten efecto alguno. Llegando a la desesperación, Bil'ám apela a su último recurso: un ardid mágico que les permitirá, tanto a él como a los reyes de Midián (que le deben aún su recompensa) elevarse por el aire y huir, volando, del cerco de Israel. Mas el Nombre Sagrado, brillando desde el "tsits", golpeó en ellos y los derribó desde gran altura, acabando con los reyes de Midián.

Bil'ám era fuerte todavía y con el poder que le restaba, logró reemprender el vuelo y se dio a la fuga. Fue entonces cuando Pinjás decidió enfrentarse con él. Pronunció el Nombre Sagrado del Creador y emprendió vuelo tras Bil'ám. Lo atrapó y desenvainó su espada de dos filos, en cada uno de los cuales una serpiente amenazaba al enemigo, y se acercó a ultimarlo. Estaban sus figuras imponentes en el aire y Bil'ám se rindió y suplicó por su vida, y prometió no volver a maldecir ni dañar a Israel.

Le respondió Pinjás: "Tu palabra es ya culpable de la muerte de 24.000 hebreos; no hay reparación posible a tu pecado", y le mató.

De esta batalla extraemos, entre otras, tres enseñanzas fundamentales:

1. Una guerra no forzosamente se lleva a cabo con "tanques", con armamento convencional: "No con ejércitos y no con la fuerza, sino con Mi Ruaj (espíritu), digo Hashém Tseba-Ot", se advierte en Zacarías 4:6.

2. "Al final, el ladrón es castigado": toda persona que produce mal en el mundo, al final recibe su castigo.

3. Pese a que "los Cielos son Cielos para el Creador, y la tierra la dio a los hijos de Adám" (Tehilim -Salmos- 115:16), hay fuerzas que se ofrecen a disposición de los hombres, que pueden ponerlos por encima de las leyes de Newton con la condición y el objetivo de preservar en puridad su carácter sagrado y el camino de la Verdad.

Porque la mentira carece de piernas y de alas: puede planear un poco, y al final, se estrella y de esfuma como toda fantasía sin sustento.


Fuentes: Rashi, traducción de la Toráh al arameo de Ionatán ben-Uziel, Midrásh Tanjuma, Zohar Balák.

Los Cielos son al Creador, y la tierra...



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer ¡Primera Entrega de una Nueva Serie en Matók MiDvásh!
EL HABLA: UN ARMA DE FUERZA INCALCULABLE

por Gabriel ben-Israel

Antes de comenzar queremos agradecer al equipo de Matok Midvásh la posibilidad de permitirnos participar con ellos en esta obra silenciosa, pero por demás gratificante.

La perashá Matót nos revela que tenemos en nuestro poder un arma con una fuerza incalculable, hasta tal punto que la vida y la muerte dependen de ella, como nos dice el Tehilim.

Intentaremos, bs”d, con una entrega por semana, dedicarnos a tomar el control de ella: nos ocuparemos de “hablar” del habla. Es un camino muy largo, pero a no desesperar...

Escuchamos una vez al rab Shlomo Levinstein shlita, que contó que un campesino llegaba por primera vez a una ciudad y vio un edificio de 4 plantas. Asombrado se preguntó: ¿quién hizo semejante cosa? Nosotros, en el campo, apenas queremos poner una viga sobre el techo del rancho para comenzar la segunda planta, al segundo que la colocamos se nos cae una y mil veces...

Pero su asombro aumentó cuando de repente ve a una persona asomarse por una ventana del cuarto piso: ¡ES UN MAGO! ¡Un mago! ¿Cómo llegó hasta allí?

Y se quedó ahí mirando y mirando. Uno que pasa lo ve y piensa, pobre hombre se quedó con el cuello duro.

¡Es un mago! ¡No ves que es un mago! Nadie puede llegar hasta allí, ¡quizás bajó desde el cielo!, le dice el campesino al extrañado transeunte.

El hombre que pasaba, se toma un instante para pensar qué es lo que acá esta pasando y le dice al asombrado campesino: mirá yo te voy a explicar, vení conmigo. Y lo lleva al interior del edificio y le muestra, ves, estas son las escaleras, y peldaño tras peldaño llegamos al primer piso.

Avanzamos por el pasillo, más escaleras, peldaño tras peldaño ahora llegamos al segundo. Ves, no es magia, es paciencia y fuerza de voluntad.

Algo parecido es lo que siempre se dice sobre las personas que llegaron “muy alto”. Se solía decir sobre el rab Jaim Kanievsky shlita, ¿sabés cómo llegó a ser lo que es?, yo te voy a contestar: es muy fácil, es el hijo del Staipeler, el rab Iacov Kanievsky, zijrono libraja. El ya nació sabio. EL NACIO ALLI.

No es cierto, el rab Jaim no nació talmid jajam, sino que subió peldaño tras peldaño, años y años de estudio ininterrumpido.

Por eso, este relato a modo de introducción, nos dedicaremos a estudiar el libro del Jafetz Jaim, puede parecer largo, pero cada paso que demos habremos ganado mucho, cada vez que cerremos nuestra boca en lugar de decir algo indebido, tendremos un premio que no podemos explicarlo porque nosotros mismos no sabemos tampoco cuál es, y como dice el Jafetz Jaim, todos queremos y esperamos que venga muy pronto el Mashiaj Tzidkenu, y para que llegue la gueula necesitamos arreglar nuestra forma de hablar.

Vale la pena intentarlo...



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer "Nadie puede imaginar cuán cerca está el hombre del mal y de la mentira"
EL PODER DE LA PLEGARIA

por Rav Natan ben-Jaím

"Mil de cada tribu, mil de cada tribu de Israel recluten al ejército" (Bamidbár 31:4)

En el Midrash Raba está escrito: "tres mil de cada tribu: doce mil para la guerra, doce mil cuidan las armas, doce mil elevan plegaria durante la batalla".

Pregunta Rav Levinshtein: si la guerra se entablaba por orden de Hashém y la victoria en ella estaba, por consiguiente, garantizada de antemano, ¿cuál era la necesidad de un batallón tan grande como el que salía al frente, que acompañara la lucha armada con su plegaria?

Y aún más: dice el Midrásh que, de cada tribu, "salieron" a elevar sus rezos. Salieron, cual los guerreros salieron: de modo que no se dirigieron al Creador desde dentro del campamento de Israel, sino que lo hicieron desde junto a donde luchaban los guerreros de Israel contra Midián. ¿No era igual que tuviera lugar el rezo en el campamento? ¿Y es que acaso no se habrían abocado de todos modos, Moshéh y el resto del pueblo, a orar por el éxito de sus soldados?

En su libro "Or Iejezkel", se responde Rav Levinshtein: "Nadie puede imaginar cuán cerca está el hombre del mal y de la mentira". En ese marco, el hombre tiende a considerar que es "su fuerza y el poderío de su mano" los que determinan el éxito u el fracaso de toda acción, en una traición herética a la conciencia verdadera de que, en realidad, todo depende directamente de Hashém, y tal nos acredite quienes somos y cómo actuamos, así recibiremos directamente de El. Quien no se esfuerza a diario para arrancar de sí la desviación de creer que el destino está en sus propias manos, se entierra más profundo cada vez en el lodo de su propia ceguera.

Los que salieron a la batalla contra Midián eran los "grandes" del pueblo, nos indica el Midrásh. Mas, a pesar de su grandeza, era muy fuerte el riesgo de que la victoria les llenase de vanidad y les desviase hacia la sensación de que por su propia mano y por su propia fuerza la habían obtenido. Aún cuando la guerra era en cumplimiento de una orden de Hashém, podían llegar a sentir que por sí mismos habían vencido en ella.

De tal modo, fue enviado un contingente, en igual número al de soldados, de hombres que tenían por misión hacer tefiláh, elevar su plegaria al Creador y suplicar éxito en la batalla. Para demostrar que, ciertamente, era el poder de la tefiláh lo que producía realmente la victoria, y la batalla física no era sino la herramienta para desarrollar dicha realidad. Porque si hubiera sido Moshéh junto a todo el pueblo quienes suplicaran la victoria al Creador mientras tenía lugar la batalla, aún podían los guerreros sentir que "ellos habían sido" los responsables de la victoria. No así cuando vieron con sus propios ojos y vivieron cómo era la tefiláh la que comandaba el proceso de la batalla, y se llenaron de gratitud al Creador por la revelación y la evidencia y el milagro. Si, por el contrario, hubieran experimentado que era su propia fuerza la que batallaba contra Midián, no había posibilidad alguna de que triunfaran.
No será por la fuerza de los ejércitos...

Es por la misma razón que, durante la guerra contra Amaléc, Moshéh levanta su cayado especialmente cerca de los guerreros, y cuando lo levanta, Israel avanza sobre el enemigo: para que el pueblo de Israel someta sus corazones a Hashém (como indica el Talmud, en el Tratado Rosh Hashanáh, 29). Y por ello mismo pronunciamos nosotros cien bendiciones por día: antes de cada provecho agradecemos al Creador, para despertar nuestra propia conciencia al reconocimiento de que no "por mi fuerza y el poder de mi mano" llega a mí aquéllo de lo que tengo provecho, sino por obra y gracia del Creador.

La plegaria, en el marco de una estrategia del hombre para arribar a la plenitud, es el vehículo correcto para elevarle, y conducirlo directamente a cumplir la finalidad con que nació.



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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer  "Bein haMetsarím":
ACERCA DE LA TRISTEZA QUE NOS OPRIME


por Rav David Meir

Los días que median entre el 17 del mes de Tamúz y el 9 de Menajem-Av (3 semanas que este año van del 6 al 27 de Julio) son llamados "Bein HaMetsarím"; ésto es: "entre las opresiones"; y son la época del año fijada por nuestros sabios para sostener luto por la "galút" (exilio) y el "jurbán" (la destrucción del Beit-Hamikdásh: el Templo de Jerusalem). Son días especiales para el estudio y la reflexión en cuanto respecta a la situación de exilio y devastación, cuyo carácter nos acompaña y nos pesa en el camino hacia la futura Redención.

La Mishnáh (base del Talmud), en su Tratado de Taanít 4:6, dice: "Desde que entra (el mes de) Av, se reduce la alegría". Y agrega la Guemará (discusión sobre la Mishnáh, que le sigue en el Talmud): "Así como desde que ingresa Av se reduce la alegría, de igual modo (simétricamente), desde que ingresa (el mes de) Adár se abunda en alegría". Y es importante comprender cuál es la relación entre el colapso de la alegría en Av, y su relapso con el comienzo de Adár.

Sucede que los días de "Bein haMetsarím", y también esta época entera en que el pueblo de Israel se halla en situación de exilio y devastación espiritual, tienen un doble significado. Por un lado, en la superficie, sucede que nos encontramos en estado de "desconexión" respecto del Creador. Aquella conexión, aquel contacto íntimo y revelado y sensible que experimentábamos respecto de Hashém hasta la destrucción del Beit-HaMikdásh, especialmente en la cantidad y la calidad de la revelación que se nos ofrecía mediante la plegaria y el estudio de la Toráh, ya no nos acompaña. La Mishnáh que mencionamos en el Tratado de Taanít menciona cinco eventos trágicos que acontecieron a nuestro pueblo el 17 de Tamuz, y otros cinco que acontecieron el 9 de Av: todos ellos, sin excepción, son expresión de ese alejamiento, ocultamiento, desconexión, de la pérdida de vitalidad e intensidad del vínculo que nos une al Creador a través de la "tefiláh" (plegaria) y el estudio y ejercicio de la Toráh. Y de tal situación se desprende nuestro estado de luto, de desánimo, de anhelo intenso por recuperar el preciado tesoro de la proximidad al Creador, que se manifiesta en el dicho de nuestros sabios: "Desde que ingresa Av, se reduce la alegría".
El 17 de Tamuz y el 9 de Av

No obstante, por debajo de la superficie, en la profundidad oculta de la vida, aparece un panorama distinto, que es base para el consuelo y cimiento de una alegría renovada, una felicidad plena, que aguardamos para los días de la Redención. Y este panorama es el que se revela a nosotros en el mes de Adár, cuando acontece el milagro de Purím: cuando, ya en situación de exilio y devastación, se manifestó de modo magnífico y revelado el vínculo entre Hashém e Israel en un milagro de salvación destellante, y comprometedor de un futuro al que habremos de arribar. De aquí, entonces, la simetría: "Tal como" nos enlutamos en estos días de Bein-haMetsarím, "así", en igual magnitud, nos llenamos de felicidad y esperanza cada vez que el mes de Adár llega, augurando el milagro de la verdadera Redención.

De suyo, entonces, nuestra obligación de tener presente en la conciencia este doble valor de los días de opresión y oscuridad en que vivimos. Y especialmente, advertir siempre la dimensión profunda del vínculo que nos une al Creador, y prepararnos en cada instante y cada acción del modo máximo posible, especialmente desde el estudio y la práctica de la Toráh y desde la plegaria, para ser aptos de la renovación del lazo sagrado, que habrá de hacerse evidente y sensible otra vez, fuente de belleza y dulzura infinitas, con la Redención que se acerca en cada nuevo esfuerzo, cada mitsváh, cada obra en que la Verdad que guardamos en el alma se hace patente en nuestros actos.



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer  LA IMPORTANCIA DE UN IEHUDI
Y EL AMOR DE HASHEM AL PUEBLO DE ISRAEL

por Gabriel ben-Israel
para LebEjad no. 35 y Matók MiDvásh

Dice Rashi: ¿para qué nos describió la Tora todas las escalas que el pueblo de Israel tuvo en el desierto? Para mostrarnos el “favor” y la bondad de Hashem hacia nosotros, que aunque nos haya decretado estar deambulando por el desierto durante 40 años, no permitió que esos viajes dejen de ser placenteros y que nos provoquen incomodidad, y no hizo que sea un constante peregrinar sin descanso, ya que vemos que fueron 42 viajes en 40 años.

Y continua el rab Iaacov Noiman ztz”l, en su libro Darje Musar, que Rabi Tanjuma nos explica la misma pregunta de otra forma: lo compara con un rey al que se le enferma el hijo, y para curarlo, tiene que llevarlo muy lejos;  solamente cuando están volviendo, el padre comienza a enumerar y contar lo que está pasando en el camino (en el viaje de ida no, ya que está muy preocupado por la enfermedad del hijo).

De aquí vemos cuánto es el amor de Hakadosh Baruj Hu al pueblo de Israel.

El Saba Mikelem ztz”l preguntó: ¿qué es lo que dijo Jazal sobre Bilam, que Hashem le puso las palabras en su boca? No se entiende, ¿acaso no tenemos todos libre albedrío? ¿Hashem le quitó a Bilam el poder de la elección? Y contestaron: de ninguna manera Hashem le quitó el poder de elegir qué hacer, sino que Hakadosh Baruj Hu le reveló para que vea con sus propios ojos, la grandeza del pueblo de Israel, su importancia y sus virtudes, después de ver esto, ¿quién podría querer maldecir?, después de ver las buenas cualidades del pueblo de Israel, hay un sólo camino, solamente queda abierta la puerta para darle bendiciones y alabanzas.

El Talmud, en el Tratado de Baba Metzia (hoja 83) nos relata un hecho en el que Rabi Iojanan ben Matia le dice al hijo: ve al mercado y contrata empleados.

El hijo va, busca empleados, y les fija el salario, ¿cuál es el salario que les fija? Que por trabajar les darían de comer.

Cuando el hijo vuelve al lado de su padre, el padre le explica: aunque después de cada jornada de trabajo, les hagas a los empleados la comida más importante que esté a tu alcance, no saldrás de la obligación de pagarles por su trabajo, ya que ellos también son hijos de Abraham, Itzjak y Iaacov.

Estas palabras nos muestran la categoría que tiene el pueblo de Israel, que hasta un “simple trabajador”, que él mismo no se considera merecedor, ni pasa por su mente que le corresponda más que un pedazo de pan con unas legumbres, para Rabi Iojanan ben Matia, que él sí entiende lo que es un “alma” de Israel, que todo “simple iehudi”, es descendiente de Abraham, Itzjak y Iaacov. Hay una conexión entre cada iehudi y los abot hakedoshim, los sagrados ancestros.

No existe un “simple iehudi”, ya que cualquier “simple iehudi” es más importante, “elevado” y “pesado” que cualquier gran superministro de los otros pueblos del mundo, ¿por qué?, simplemente porque es descendiente espiritual de Abraham, Itzjak y Iaacov.

Más todavia, todo “simple iehudi” está conectado con nuestra Torah  Hakedoshah, y la Torah Hakedoshah nos conecta a Hakadosh Baruj Hu, entonces esto le da a todo iehudi una “altura” sin límite.

Entonces, el amor de Hashem Itbaraj sobre el Am Israel tampoco tiene límite, y nos relata los viajes que atravesamos, aquí dormimos, allí nos levantamos, etc. Ahora, en el transcurso de nuestra diáspora cercana a los 2000 años, Su Gran Amor está escondido, en secreto, no está revelado para todos el amor hacia el pueblo de Israel (pero el que quiere verlo seguro que lo puede ver).

Que seamos meritorios de ver el Melej Hamashiaj muy pronto, en nuestros días, y que podamos todos comprender la grandeza y la importancia del pueblo de Israel, y que se cumpla “y serán reyes con su fe”, en honor y gloria a la Toráh -a la Verdad- y al Creador.



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miércoles, 7 de mayo de 2014

Matók MiDvásh 05 - Shemót 5764

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Matok MiDvash
"Matók MiDvásh"

prensa electrónica de los proyectos Ieshivah.Net & EstudiosJudios.Net,
desde http://www.banaijtsion.com/ y http://www.patrimoniosefardi.org
Edición No. V - Tevet 5764, Parashát Shemót, desde Jerusalem
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Nuestras ediciones anteriores: 01 , 02 , 03 , 04
Esta edición es dedicada a la memoria de Hersh Mendl ben-Ioséf z"l
y a la sanación plena de Iehudah ben-Masha, Shlomoh ben-Moshéh y Shelby bat-Laura
Dedica Matók MiDvásh
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Indice:
* A modo de editorial: Unidos recibimos, porque queremos dar
* Anhelar la inocencia y ejercer la Fe, por Rav Dorón Rosilio
*
La bendición del buen nombre, por Rav Lior Iasúr
* La Verdad es la fuente del Shalóm, por Rav Eial Kedmi
* A la medida de quienes somos: de quienes podemos ser, por Rav Israel Rafriat
* Halajáh: Toráh traducida en normas para la vida real: El lavado de manos (II), por Rav Natan ben-Jaím
* Cumplirá el mal su cometido. Y será Bien, por Netanél Mazor
* NUEVA SECCION: Esta semana, en el Foro OrTora-Sefarad:
    * Testimonio: El Camino de la Verdad. El largo camino hacia el ejercicio de la fe.
    * ¿Existen el pecado y la culpa en el Judaísmo? La respuesta del Rav Guideon Muzykansi 
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Parasháh de la Semana: Shemót /  Shemót (Exodo) I,1 - VI, 1
Shemót

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A modo de editorial:
Unidos recibimos, porque queremos dar

Con el ingreso al libro de Shemót, llega la constitución de Israel como "ám", habitualmente traducido por "pueblo". Si ahondamos en la palabra, hallaremos en su raíz la partícula "im", que significa "con".  Con setenta miembros había llegado a Mitsráim la familia de Israel, y logran en nuestra parasháh conformar "masa crítica": 600.000 personas con-formando un colectivo que comparte la fe, la convicción de un sentido que proviene del Creador. Y esa fe, ese fundamento común, les sostiene como pueblo, y les prepara a la redención.

Seiscientas mil almas germinales, fundacionales, de toda la historia de Israel: una por cada letra de la Toráh que se aprestan a recibir. La Toráh que recibirán al día número cincuenta de camino por el desierto, tras caminar un día por cada nivel de mal que los sometiera a prueba durante la esclavitud de Mitsráim. Caminan con seguridad. En el desierto les será provisto el "man", que caerá del cielo, por sólo y completo sustento. Y no dudan.

Venimos de Bereshít, de hablar de seres únicos y paradigmáticos en cantidades pequeñas (uno a uno los patriarcas, los doce hijos de Iaakóv, los setenta miembros de la familia), y pasamos a afirmarnos, ahora, en una experiencia de unidad multitudinaria de la que formamos parte. "Shemót", los nombres de quienes salimos esta semana de Mitsráim, son los de todos quienes tomamos vitalmente el desafío de crecer en dirección a la Verdad, de arribar a una vida plena de sentido. Dejamos atrás la opresión, el bullicio, el embrutecimiento de cada Mitsráim que vivimos, y con la Toráh por mapa y arma, arremetemos a merecer una vida de Verdad.

Desde Banáij Tsión, trabajamos para compartir esta vivencia maravillosa con vosotros: el lujo de la sabiduría rigiendo la propia realidad, el deleite de la verdad ancestral que nos fuera legada por visión y por misión. Sea voluntad que estos contenidos, en los que trabajamos con amor, con amor y Shalóm lleguen hasta vosotros para bien.

Con la brajáh que estáis oyendo en voz de Rav Hagai Mazor, nuestro director,
con las brajót de la Toráh,

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net



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Anhelar la inocencia y ejercer la fe

por el Rav Dorón Rosilio,  ravdoron@banayichzion.com


Queridos lectores, hermanos amados: Con la ayuda de D's habremos de continuar en el tránsito de la Toráh, una tras otra parasháh, y llegamos así ahora al inicio del libro de Shemót (Exodo). Estoy lleno ya de nostalgia y añoranzas por el tránsito de Bereshít (Génesis), que acabamos de culminar. Siempre siento añoranza por Bereshít.

Bereshít es un punto de inicio, un punto virgen y completo de inocencia previa a toda prueba, a toda reflexión, a toda costumbre, a toda complejidad de pensamiento. Cuando estamos en Bereshít somos aún cual niños pequeños, sencillamente buenos y verdaderos, amantes y amados; sin quejas ni argumentos ni intereses que defender, ni búsqueda alguna de acomodar la realidad a quienes somos. Bereshít es "el libro de la Fe", el libro que indica los paradigmas de la verdad sobre la tierra (el "derej Erets"): la combinación maravillosa del Jesed -la bondad, la entrega- de Abrahám con la Guevuráh -el rigor y el poder- de Itsják, y la pasión del Emet -de la Verdad- de Iaakóv, nacida en la pureza de su alma y su inocencia.

Llegamos así al inicio de Shemót, con doce hermanos sagrados que toman todo lo suyo y descienden, junto a su anciano padre Iaakóv, rumbo a lo desconocido. Con ellos, la mejor defensa y la más alta garantía: una provisión de Fe, sostenida sobre cimientos poderosos. Son ya la cuarta generación en que se prueba la Fe verdadera y el amor al Creador más allá de toda condición. Les son consustanciales la aceptación de la Ley y del rigor, la comprensión de la realidad desde una plataforma sustentada en la Verdad, la entrega al ejercicio del Bien. Y quien sustenta su camino en tales cimientos, no teme. A quien tiene fe, el miedo le es ajeno.

El miedo nace en la terrible combinación de lo desconocido y la percepción de un desarrollo "casual", azaroso, de los acontecimientos. Quien cree que es él por sí solo quien "mueve" las cosas, quien cree que determina por sí mismo el sentido de la vida, teme sin cesar, porque pesa sobre él el yugo de una responsabilidad insostenible: su propia vida, la de su familia, las elecciones que debe tomar constantemente sin nada consistente en qué basar su decisión. Mas, si vives desde la fe, fluyes como un manantial silencioso y transparente, y con paz y con seguridad pasas feliz las experiencias y pruebas a que la vida
te enfrentará.

Porque hacemos sin cesar, trabajamos, nos esforzamos, desde la conciencia de que en realidad, todo es supervisado por el Creador, y todas las decisiones provienen finalmente de El. Hacemos lo que debemos, lo que nos toca hacer, y percibimos en cada paso la supervisión plena, la providencia que ejerce sobre su Creación el Creador, desde la conciencia completa del propósito vital de todo lo creado.

Esta fe, que halla sitio en la raíz de toda la especie humana, fue "diseñada", se desarrolló y se consolidó en las vidas de nuestros patriarcas sagrados y paradigmáticos, a lo largo de Bereshít. Es una herencia "genética" irrenunciable, sin cuya asunción no hay verdadera vida.


heEmanti ki Adabér

Esta fe trasciende el nivel de la experiencia individual y se proyecta, en Shemót, al nivel de un pueblo, un colectivo completo que sustenta en la fe la superación de la más terrible experiencia del mal. "Mitsráim", el lugar de la opresión y la esclavitud, de la degradación y la muerte, en que Israel es despojado de todo y resta solo y desnudo con su fe por todo escudo, por toda riqueza, por sustento de toda esperanza y de todo esfuerzo. La fe es el fundamento vital y motor de Israel durante su tránsito por las terribles pruebas de Mitsráim, y tal desnudez provee una conciencia clara de que, sin la fe, sólo resta la muerte misma.

El pueblo de Israel se halla hoy disperso en el mundo, parte de él "voluntariamente" desconectado de la esencia motriz del judaísmo: la civilización occidental propone al hombre una vasta gama de ocupaciones, entretenimientos, vanidades, sensaciones.... ¡todo inmediato!, ¡todo "en efectivo"! Y frente a toda esta corriente avasallante de placeres instantáneos, de vida en presente desconectada de todo sentido, se mantiene en pie el punto pequeño (y gigante), el punto inamovible, fijo, de la fe. Basta conectarnos a él con delicadeza, con cuidado y seguridad, con íntima voluntad de paz, para liberarnos de súbito de todo el inútil vértigo de occidente... y entonces, de modo natural, la realidad va cambiando lentamente su significado: la diferencia entre lo fundamental y lo vano se vuelve clara y luminosa. Nos conectamos a nosotros mismos, a nuestra esencia: nos descubrimos. Y entonces, verdaderamente, vivimos.

De ésto aprendemos en Shemót: D's ordena a Moshéh concurrir a salvar a Israel; a un pueblo deprimido, denigrado, arrumbado en la desazón y la tristeza.... ¡¿Cómo hacerlo?!. Moshéh interroga al Creador: "¿Y si no me creen", si no confían en lo que digo?.


Vehen lo iaAminu lí?

Indican nuestros sabios que esta duda de Moshéh, su dudar de la potencia de la fe de Israel, será luego castigado. Y en los hechos, ya en el primer encuentro de Moshéh y Aharón con el pueblo de Israel, subraya la Toráh: "Y creyó Israel". Creyó Israel, despertando su fe desde las profundidades del letargo en que la vida en Mitsráim parecía haberles sumido. Creyó, exteriorizó, proyectó en la realidad la fe que llevaba inscripta en el alma, ni bien le fue revelado el camino hacia la redención. Y entonces, por fuerza de la fe, se hizo merecedor de ella.


VaiaAmén

Esta es la fuerza del cimiento de fe que alberga en el alma todo hijo de Israel. Si le permites manifestarse en tu vida, exteriorizarse, si le abres paso a ocupar el rol que le corresponde en tu vida y la haces crecer en cada paso y cada acción, la verdadera fe ilumina la vida. Y verás -y vivirás- entonces milagros verdaderos e irrefutables, y sentirás sobre tí la supervisión maravillosa del Creador que superpone un camino transparente de inmensa belleza ante tí, superpuesto al caos vertiginoso que colapsa de pronto ante la potencia trascendental de la Verdad.

¡Shabát Shalóm!


Rabi Janania
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¿Dónde estás?


La bendición del buen nombre

por Rav Lior Iasúr ravlior@banayichzion.com


VeEleh shemót bnei-Israel

El libro de Shemót (Shemót es "nombres", en hebreo) se llama así a partir de la frase con que comienza: "Y éstos son los nombres de los hijos de Israel...". Acude en nuestro auxilio Rashi (el mayor exégeta y comentarista de la Toráh), y explica: "Aún cuando ya habían sido contados y nombrados por sus nombres al llegar a Mitsráim" (al final de Bereshít), "vuelve la Toráh a nombrarlos luego de fallecidos, para expresar el amor del Creador por ellos". Los hijos de Israel, consagrados por su fe en D's, son objeto de amor por parte de El; por tanto, aún cuando el lenguaje de la Toráh es parco en palabras, aún cuando no hay en ella una sóla palabra demás, vuelve la Toráh sobre lo ya dicho y llama uno a uno por sus nombres a los hijos de Israel, para expresar el amor que corresponde a cuanto ellos representan.

Intentemos comprender cuál es la relación entre el amor que toca a los hijos de Israel, y la forma en que este amor se manifiesta: llamándoles por sus nombres.

En el Tratado de Avót (Talmud Bablí) está escrito: "Tres son las coronas (que puede llegar a vestir un hombre): la corona de la Toráh, la corona del sacerdocio, y la corona de la realeza; y la corona del buen nombre se eleva  sobre todas ellas". "¿Por qué la corona del buen nombre se eleva por sobre el conjunto de las otras tres?", se pregunta el libro Pele-Ioéts. Y responde: Porque el nombre dice la plenitud de los actos y de las cualidades que puede desarrollar un hombre. El nombre es, entonces, una difusión pública de la esencia íntima de quien lo porta.

Se comprende entonces que, siendo la esencia íntima de los hijos de Israel buena y completa y fundada en la fe en el Creador, se "deleite" el texto de la Toráh en llamarlos por sus nombres otra vez. Puesto que en esos nombres se inscribe el potencial que estará todo Israel llamado a revelar y desarrollar, acude el texto a sentar, en sus nombres, la esencia de la misión y el amor que ésta merece a ojos del Creador.

Esto se proyecta sobre las almas de todos nosotros: todo quien "se llama" (quien responde espiritualmente a la naturaleza y la misión de un) hijo de Israel, porta consigo el testimonio permanente de que su esencia, sus cualidades, y la acción que desarrolla desde tales bases, son proclives al amor del Creador.

Sea la Voluntad que nuestro nombre, Israel, sea expresión verdadera tanto de nuestro interior como de nuestros actos, y que éstos sean dignos del amor de D's, y nos conduzcan al pleno Bien del ejercicio de la Verdad.

 


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La Verdad es la fuente del Shalóm

por Rav Eial Kedmi, raveial@banayichzion.com

A lo largo del proceso de Teshuváh, de retorno a nuestras fuentes y raíces y a nuestra vida de Toráh, muchos conceptos se aclaran de un modo completamente diverso a su significado anterior; se invisten de nueva luz, y sustentan la vida nueva. Repasaremos hoy, tal como lo explica Rabi Najman de Breslev, el concepto de Emét: la Verdad.

Cuando hay "Emét", hay "Shalóm" -aprendemos-.


Shalóm

La Verdad se encuentra siempre bajo la égida del Shalóm. Shalóm es uno de los nombres de D's, y significa "paz en plenitud", la más plena armonía de Todo. El Shalóm es, entonces, la forma más perfecta de manifestación de la Verdad. Y ésta, procedente de D's, que es el  Shalóm supremo, se expresa en la construcción de la máxima armonía, paz, y plenitud posible en nuestras vidas.

¡Shabát shalóm!



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A la medida de quienes somos: de quienes podemos ser


por Rav Israel Rafriat, ravisrael@banayichzion.com


Decimos en la plegaria de Shajarít (matutina) de Shabát: "E ilumina al mundo todo y a sus habitantes, creados en la medida -o cualidad- de Rajamím" ("Rajamím" se traduce por bondad, piedad).

Es sabido que el sol sale cada día, como está ordenado; en verano como en invierno. Tal es así que lo vemos como algo "habitual", como algo que es así por su propia naturaleza, al igual que toda otra realidad, en apariencia constante, del mundo entero.

Pero dicha percepción nos quita perspectiva y capacidad de advertir hasta qué punto es maravilloso el modo en que todo tiene lugar. La luz del sol se despliega cada día sobre nosotros justo al ritmo que nuestros ojos están preparados a absorber el cambio de luminosidad del ambiente; si una sóla vez ocurriera que sale el sol de pronto y la luz del mediodía se expande súbitamente en medio de la noche, nuestros ojos, nuestra capacidad de ver y disfrutar los beneficios de la luz, se arruinaría sin remedio.

Que todo ha sido creado "con la cualidad de Rajamím" significa, entonces, que todo en la Creación es dosificado del modo exacto en que puede aportarnos el mayor beneficio, y al mismo tiempo no nos produce daño. Así sucede con la luz (física) del sol; así, también, con la luz de la sabiduría, con la luz de la Verdad. Cuanto más aptos nos tornamos para comprender (cuanto mejor nos preparamos, en el estudio y en la acción; cuando más nos consagramos), más fluidamente se revela ante nosotros la luz de la Verdad, más claramente percibimos el milagro cotidiano, más influencia de Bien nos es dado ejercer en nuestro mundo.


Arajém


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Halajáh: Toráh traducida en normas para la vida real:
El lavado de manos: "netilát iadáim" (II)


por Rav Natan ben-Jaím, ravnatan@banayichzion.com

En la pasada edición, repasamos los motivos por los que, antes de cada comida que incluirá pan, nos lavamos ritualmente las manos (hacemos "netilát iadáim"). Hoy, hablaremos de cómo y cuándo corresponde.

Tomamos una vasija sin rasgaduras, llena de agua, con la mano izquierda, y la volcamos tres veces sobre la mano derecha. A continuación, la tomamos con la derecha, y volcamos tres veces sobre la izquierda. Como estamos cumpliendo, al hacerlo, con un precepto de la Toráh, bendecimos: "Bendito Tú Hashém,...., que nos consagraste con tus preceptos y nos ordenaste el lavado de manos". Podría en principio resultar extraña la fórmula "y nos ordenaste", por cuanto la mitsváh de "netilát iadáim" proviene de nuestros sabios, y no directamente de la Toráh escrita. Pero es que la propia Toráh refiere a los mandamientos de nuestros sabios cuando nos dice, en Devarím -Deuteronomio- XVII: "De acuerdo al dictamen que ellos te indiquen, harás".

Ashér iorúja

La normativa de "netilát iadáim" rige sobre toda comida que incluya pan de una de las 5 especies de cereales que menciona la Toráh, en cantidad no menor a 30 gramos: toda "seudáh", toda comida que comenzaremos bendiciendo: "..... el que extrae pan de la tierra"; expresando nuestra fe y nuestra experiencia de que de El todo proviene, y sólo del Creador habremos de esperar.



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Cumplirá el mal su cometido. Y será Bien
por Netanél Mazor, netanel@banayichzion.com

En las parashiót que estamos recorriendo, nos ocupamos del descenso de los hijos de Israel a Mitsráim (Egipto); de su esclavización, luego; de la redención por fin. Desde nuestro punto de vista (desde las escasas posibilidades de nuestro punto de vista), buscamos comprender la lógica interna de todo este proceso.

D's, que es el Bien en sí mismo, creó todo el sistema universal dando a cada existencia un propósito positivo, una finalidad de bien.  Todo lo que es creado en el mundo, lo es para bien. No existe nada en la Creación que sea "mal absoluto": lo que tal parece, tiene en realidad un propósito que sirve al bien. El bien que se esconde tras una cáscara -una máscara- de mal, recibe el nombre de "nitsotsót": chispas, destinadas a ser fuego alguna vez. Y cuando tal sucede, cuando el bien oculto tras una apariencia de mal se manifiesta y se realiza, el mal que lo contenía queda despojado de toda otra meta y desaparece.

Lo beiadám

La tierra de Mitsráim estaba en la cima del mal y de la "tumAh", que es lo impuro, lo que en sí mismo es profanación. El "Or haJaím", uno de los grandes exégetas de la Toráh, llama a Mitsráim "el lugar de la cáscara maloliente". Nosotros ya sabemos, por el principio que explicamos antes, que el objetivo vital -aún inconsciente- de Mitsráim era proclive al bien; si bien en este caso extremo la explicación completa sería ardua, desgranaremos algunos puntos fundamentales para facilitar su comprensión:

Toda persona es enviada a esta vida con el objeto de superar algunas pruebas, que le permitirán luego "pasar de nivel". Se ponen a su paso todo tipo de experiencias, y aún tentaciones hacia las que se ve atraída por naturaleza. El trabajo de cada quien es sobreponerse a las tentaciones que contradicen su misión en la vida, y hacerse acreedor a participar del bien superior, del bien eterno, del disfrute más verdadero y más elevado al que es posible acceder. Cuanto más duras las pruebas, más alto se nos está capacitando para llegar; mayor es la oportunidad cuanto más difícil la prueba.

Esto exactamente es Mitsráim: al lugar de mayor impureza y más sofisticado mal debió descender Iaakóv con los suyos, para medirse en las pruebas a que el peor mal les sometería. Porque tras haber superado la prueba, tras sobreponerse al yugo del mal y a las tentaciones de lo impuro, saldrían preparados y dispuestos para recibir la Toráh. Y en ese momento, cumplida ya su misión al servicio del bien, el ejército de Mitsráim perecerá ahogado en las aguas del Mar Rojo (tras haberse abierto éstas al paso de Israel).

Este proceso nos toca -llega directamente- a nosotros hoy. En la continuación de la parasháh, se pregunta el "Or haJaím" por qué, tras un período tan largo en Mitsráim (400 años), se apresuró D's a sacar a Israel de allí, de un instante para el otro, sin preparativos, sin espera. ¿Qué había de particular en ese instante preciso en que debieron salir, y qué en el tiempo que les llevaría luego llegar a recibir la Toráh? Explica, al responder, que existen cincuenta "shaaréi tumAh", puertas de ingreso a lo impuro, al mal: cincuenta niveles en que se agotan todas las pruebas a las que el mal nos puede someter antes de resultar vencido y desaparecer. Mitsráim exhibía los cincuenta todos, listos para vencer a Israel. Y la misión de Israel era superar todas las pruebas, todas las tentaciones, toda degradación y humillación, y salir fortalecido, dispuesto al salto cualitativo hacia el verdadero bien.

A cuarenta y nueve niveles de pruebas fue sometido Israel por parte del mal y lo impuro, y trabajosamente, cuarenta y nueve niveles pasó. Mas no contaba Israel con la herramienta correcta para pasar el nivel número cincuenta, el último, el más terrible, de las pruebas listas en Mitsráim para él. Verse enfrentado a esta prueba, habría implicado la derrota. De modo que, dejando "pendiente" este último paso para la superación definitiva de lo impuro (que haría desaparecer el mal de la Tierra, puesto que éste quedaría ya sin cometido), fue rescatado Israel de Mitsráim rápidamente y de sus pruebas. Israel es salvado para acceder a las armas adecuadas, para enfrentar lo que inexorablemente deberá vencer.

Lekaj Tov

El portal número 50 quedó vigente, y de él se proyecta el mal sobre la Creación. Nos revela el "Or haJaím" que serán los hijos de la última generación (antes del fin de Estos tiempos y el arribo a la gueUláh="redención") quienes deberán enfrentar las pruebas cúlmines, definitorias, y superarlas para dejar al mal sin cometido: para hacer que desaparezca.

Es nuestro trabajo, entonces, avanzar en la lucha que nos quedó pendiente desde que salimos de Mitsráim. A la interrogante respecto de qué armamento es el correcto para esta prueba, responde el "Or haJaím": "La Toráh es el arma. En Mitsráim, antes de recibir la Toráh, no estaban preparados los hijos de Israel para superar esta última puerta, esta última prueba. Salieron de Mitsráim, se consagraron durante cuarenta y nueve días de tránsito por el desierto, y al día número cincuenta, precisamente, recibieron la Toráh".

Como hemos escrito ya, cada uno de nosotros tiene un Mitsráim privado y particular al que ha de descender, para superar las pruebas que le son propias, y entonces salir fortalecido y capaz de más altos niveles de bien en plenitud. El armamento para la lucha es la Toráh; y si se lo usa -se lo vive- cabalmente, uno triunfa en la guerra tras la batalla final, para acceder a los cincuenta portales de la Luz, que son los del verdadero Amor.

Las "nitsotsót", las chispas de bien atrapadas entre las cáscaras de mal, deben ser devueltas a su sitio. Tal nuestro trabajo: llevar al mal a la culminación de su cometido superando las pruebas de cada Mitsráim, con la Toráh por armamento y por defensa, para arribar al Bien verdadero, a la unión íntima con el propósito de la Creación y, a su través, con el Creador. Sea voluntad que lo merezcamos.



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