אור חורת בקורות לבו של האדם

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jueves, 5 de junio de 2014

Matók MiDvásh #33 - Shlaj-Lejá 5765 - Con la mano y con la voz: Ser dignos de llamarnos Israel

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XXXIII
Siván 5765, Parasha't Shláj-Lejá, desde Jerusalem
Edición dedicada a la Revelación de Luz y Verdad a los ojos de todo Israel
Edición Web: Foro Matok MiDvash (nos interesan tus comentarios)

"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
Con la mano y con la voz: Ser dignos de llamarnos Israel
disfruta la clase "Tefilah (VI): Sin conocimiento, ¿cómo sabría qué agradecer, y qué pedir?" que dimos ayer: 
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Javerím, queridos amigos, Shalóm:
En la parasháh de la semana pasada, Miriam, hermana de Moshéh, es castigada por utilizar mal su capacidad de hablar. Hay castigo, explicación, perdón y moraleja. Tendemos a creer que sobre tales bases, el pueblo de Israel cuenta ya con la formación necesaria para no volver a caer en la profanación del habla, con la que tanto daño puede hacer.
Y sin embargo, al inicio de nuestra parasháh (Shláj-Lejá, Bamidbár -Números- 13:1 a 15:41), hallamos que Moshéh envía "espías", de entre los hombres de más elevada posición dentro del pueblo de Israel, a que investiguen la Tierra que habrán de conquistar: "Y veréis la tierra qué es, y el pueblo que reside sobre ella, si es fuerte o débil, si es poco o mucho (.....)". Algo sucede con estos espías: diez de los doce se manifiestan de un modo que contradice las expectativas de Moshéh. Y mucho han debatido al respecto nuestros sabios.
Diez de los espías expresan que la tierra es "továh", buena, que efectivamente mana leche y miel, que sus frutos son magníficos.... pero -dicen- sus pobladores son gigantes poderosos, están armados y viven en fortalezas, y no tiene Israel oportunidad alguna de vencerles. Diez de los espías apuestan por la decepción y dicen: "no podremos". Los otros dos, Iehoshú'a bin-Nun y Kalév ben-Iefunéh, reponen que la tierra es "továh meOd meOd": "muy muy buena". La Tierra prometida por Hashém no solamente tiene la cualidad de "továh"=buena, sino que es también "meOd".
¿Cuál es la distancia entre "továh" y "továh meOd"?. Cuando la Creación (Bereshít -Génesis- 1), ante cada nuevo elemento que se suma al orden, leemos "vaiár E-lokím ki Tov": "y vio el Creador que Bien", vio Hashém que estaba bien lo creado, y era adecuado; y procedió entonces al paso siguiente. Es recién al cabo de los seis días de creación completos, cuando todo se encuentra ya en su sitio y falta solamente dotarle de luz sagrada, que está escrito (Bereshít -Génesis- 1:31): "(...) vehinéh Tov MeOd (...)": y he que es "muy bueno": es la completitud; es la cúspide de la materia, lista a recibir la presencia de Hashém. Y entonces, comienza el shabát de la Creación.
"Tov MeOd", ahora podemos entenderlo, es la Tierra de Israel, la cúspide de las tierras de la Tierra; lista a que Israel y su Toráh ingresen en ella a completar el tikún, la enmienda de la Creación a que estamos llamados, tornando la materia en herramienta para el trabajo del alma.
Volvamos entonces a nuestro tema. Hay quienes acusan a los diez espías de traición, por haber puesto especial acento en el poderío militar de los pueblos que habitaban nuestra tierra. Mas: ¿no les había sido pedido reportar también la situación militar? Mal se los puede acusar por ello. ¿Dónde se encuentra, entonces, la traición a su misión?
Enseña el Shal"áh haKadósh que la novedad que los espías debían revelar era que "la conquista de la Tierra de Israel no podría ser realizada por medios naturales". Esto es: que sólo contando con la continuación de un discurrir milagroso de la realidad, cual aquél a que estábamos habituados en nuestro tránsito por el desierto, sería posible recuperar la tierra de manos de quienes la habían tomado durante la ausencia de Israel.
De tres modos dirige Hashém la Creación: a través de lo que conocemos por "naturaleza" (el discurrir "natural" de las cosas); a través de milagros "velados" (modificaciones no "naturales" de la realidad, pero que admiten explicación a ojos de los hombres); y a través de milagros "revelados" (cuando inobjetablemente, lo que sucede es milagroso). A través de milagros revelados habíamos salido de Mitsráim, y por milagros revelados se nos daba la vida en el desierto: el mán por alimento, el pozo de agua que nos acompañaba;  la columna de nube y la columna de fuego determinando ritmo y rumbo del viaje. Se nos había anunciado que "una vida sostenida únicamente en milagros" no sería posible ya, una vez que ingresáramos a nuestra tierra.
La novedad que debían portar los espías era (es) precisamente esa: es imposible conquistar, cada día, la Tierra de Israel, contando únicamente con lo atribuible a la naturaleza, con lo que son capaces nuestras manos. Es imposible que arribe Ia'acóv a la condición de Israel, si Hashém no incide de modo manifiesto para que tal ocurra.  Y la Tierra de Israel, que es "Tov MeOd" como la víspera de shabát, nos ha sido prometida. La novedad es ese tercer estrato, intermedio, que ahora sabemos, y que los espías debieron deducir de cuanto vieron: si es cierto que por nuestros propios medios será imposible conquistar la tierra (y se nos ha dicho que, en ella, los milagros revelados dejarán de acompañarnos), entonces, es necesario un estado de la "Hashgajáh", de la Supervisión de Hashém sobre la Creación, que aún no conocemos: ese estado en el que permanentemente ocurren milagros, permanentes maravillas y portentos, todo el tiempo eventos que contradicen el pronóstico natural; mas ocurren de modo tal que sólo el ojo sutil los advierte, y sólo el alma sagrada los goza.
Así, entonces. Así, hoy. Los espías traicionaron al pueblo al responder: "militarmente no podremos"; al bastarse con ello, y no someter la naturaleza a la expectativa de la fe. Así, hoy. Hay quien, ciegamente, cree que es posible vivir en la Tierra de Israel (ser Israel) sin los milagros que se producen en ella cada día. Hay quienes creen que es cuestión de hombres, de fuerzas e inteligencias humanas, la permanencia en esta tierra. Y cada día, cuando los espías traicionan la verdad, lloramos el exilio y la destrucción que producen con sus bocas y sus manos. Y cada día, cuando observamos el milagro cotidiano, nos llenamos de alegría y alabanza, de gratitud y de certeza, y comprendemos más claramente la necesidad de estudiar, de entender bien, y de compartir el amor por la Verdad.

Como aprendimos en la haftaráh de la pasada semana, en Zejariáh -Zacarías- 4:6:  "(...) Pues no con milicia y no con fuerza, sino con Mi Espíritu, dicho Hashém".  Sea Su voluntad que seamos capaces de comprenderlo, de advertirlo, de ejercerlo. De ser dignos de llamarnos Israel.
Con vosotros mis brajót, desde Ieshivah.Net,


daniEl I. GinermanEditor

Matók MiDvash #25 - Metsorá 576

"y os icé sobre alas de águilas y os traje hacia mí'"
Revista Matok MiDvash, desde Jerusalem

Mato'k MiDva'sh: prensa electro'nica de Ieshivah.Net - Edicio'n No. XXV
Nisán 5765, Parasha't Metsorá, desde Jerusalem
Edición dedicada a la sagrada memoria de Meír ben-Iaacóv, Ioséf ben-Tsví, Feigl bat-Biniamín, Tsví ben-Israel, Ioséf ben-Shraga, Golda bat-Shraga, y mis dos amigos Alberto z"l,  y al pronto retorno al camino de la Teshuvah y la verdadera luz de Orón ben-Moshéh, Saguí ben-Moshéh y Iehudít bat-Iehudáh
Javerím, queridos amigos:
Esta semana leemos en la Toráh parashát Metsorá, que, continuando la exposición de parashát Tazría, nos refiere al caso de quien es afectado por una enfermedad de origen espiritual llamada "tsara'at", cuya sintomatología física se aproxima a la de la lepra.
El pueblo de Israel se encuentra en el desierto (entonces; y de algún modo también hoy). Acaba de recibir la Toráh y está profundamente conectado con la realidad del Creador; por ello, cada evento de la existencia se tiñe de un carácter milagroso que despierta reverencia, fascinación y devoción (entonces; y oramos nosotros, cada día, que  sea así mañana).
Cuando se vive con conciencia plena de la dimensión espiritual de la existencia, no hay evento físico cuya influencia en lo espiritual pase inadvertida, y no hay evento espiritual que no modifique la realidad física de modo evidente.
Aprendimos que la enfermedad que afecta al Metsorá tiene su origen en el "lashón haRá", en la maledicencia, en la utilización de su facultad de hablar de un modo que profana el carácter sagrado del habla (hemos abundado en este tema en la cuarta charla del ciclo "Torah para Vivir con Ella"). Este evento refleja un desorden espiritual, capaz de afectar negativamente la realidad colectiva. Es por ello que sus consecuencias se proyectan en una enfermedad que torna inmunda la apariencia del individuo del caso, y el Cohén, el sacerdote, le declara inmediatamente "Tamé": impuro.
Desde el momento en que es declarado "Tamé", el metsorá es aislado del colectivo, para ser internado, durante una semana, en soledad, fuera del campamento u poblado. Tras esta semana -que, se nos enseña, habrá de servirle para curar el mal de su alma mediante el arrepentimiento y la plegaria-, habrá de mediar su curación física, la sumersión y la ofrenda, y por fin, la sentencia favorable del Cohén, para que se le permita volver a ocupar su lugar en la sociedad.
La purificación que debe pasar el Metsorá para ser redimido de su exilio personal, tiene un claro paralelo con la purificación que ha de pasar el pueblo de Israel para ser redimido del exilio colectivo que nos pesa. Tanto hace 3.317 años, cuando salimos de Mitsráim, como hoy mismo, cuando la oscuridad se cierne sobre nuestra vida espiritual y material, y clamamos por redención.
El exilio en Mitsráim comenzó a partir de que Ioséf "habló mal" de sus hermanos ante su padre Ia'acóv. Inmediatamente a ello, Hashém acomoda los acontecimientos de modo tal que Ioséf sea exiliado y sometido en Mitsráim, lugar cuyo propio nombre alude a encierro u opresión (de la raíz hebrea "metsár": opresión).
Cuando Moshéh, en su juventud en Mitsráim, intenta hacer paz entre dos hebreos que pelean (Shemót -Exodo- 2:14), y uno de ellos le desafía "¿acaso nos matarás, como al egipcio?", Moshéh comprende que hay delatores dentro del pueblo de Israel; que hay maledicentes. Explica en ese punto el Midrásh (Shemót Rabá 1:32) que, entonces,  entiende Moshéh la razón del exilio y la esclavitud del pueblo de Israel, y sabe que están en esta situación para purgar y purificarse por haber corrompido su habla, y así, profanado su esencia y su misión sobre la Tierra.
En algo más de una semana, celebraremos Pésaj. Y no es casualidad que sean Tazría y Metsorá las porciones de la Toráh que siempre nos toca leer, ya antes, ya inmediatamente después de la celebración. Pésaj conmemora la resolución del exilio en Mitsráim, y prefigura la resolución del exilio espiritual de cada quien.
En la primera ocasión en que aparece el vocablo Pésaj en la Toráh, explica Rashi a su respecto dos vertientes de sentido: "Pésaj", significa que el Creador "salteó" las casas de los hebreos al azotar a Mitsráim con la muerte de los primogénitos (ésto es: que evitó, de entre toda la población de Mitsráim, a los primogénitos hebreos). "Pésaj", tal como lo traduce Ónkelus al arameo, advierte también que el Creador "jamál": que tuvo piedad de los hebreos, de entre todos aquéllos respecto de quienes no actuó desde la piedad. Y agrega, acercándose a nuestro tema, Rav Tsádok HaCohén, que el término "Pésaj" refiere a "Péh Sáj", a "la boca que habla". En Mitsráim, el habla de los hebreos estaba en el exilio junto con ellos. En el momento de la redención, el habla es redimida de su condena. "No soy hombre de palabras", se excusó antes Moshéh. Tras la liberación, será capaz de pronunciar la Verdad al pueblo de Israel, y proferir verbos que modificarán la realidad para siempre. Lo hemos visto ya. Y ese Moshéh, está en cada uno de nosotros producirlo, si ya no con "ese" verbo -como leeremos a continuación-, indudablemente con la acción de cada día.
En el hebreo de la Toráh, el Faraón es llamado Par'óh, nombre compuesto de las mismas letras de "Péh Rá", que es la "boca del mal". El mal depositado en la boca es designio del sometido al poder de Mitsráim. Paralelamente, aprendemos en el Zohar que son dos los modos en que puede el alma, proyectada en la mente, comunicarse con el cuerpo: por delante, a través de la boca, verbalizará de modo correcto y dará al sistema nervioso, al aparato motriz, órdenes que éste comprenderá y acatará para conducirse en el camino sagrado. O por detrás, a través de la cerviz (el lado posterior del cuello), en cuyo caso la comunicación será muda y sorda, y el sistema nervioso obedecerá a sus instintos autónomos merced a estar desconectado de las verdades superiores del alma. "Par'óh" se compone, también (en hebreo), de las mismas letras que "ha'óref": la cerviz.
Y hablamos precisamente del habla, la facultad de expresión en lenguaje articulado que conecta la mente con el universo material, que es privativa de los hombres. De acuerdo a la Toráh, es el elemento distintivo del hombre respecto del resto de la Creación. Así, los reinos de la Creación se denominan, en la Toráh, del siguiente modo: Domém ("silente", es el mineral), Tsoméaj ("vegetativo", el vegetal), Jai ("vivo", el animal) y Medabér ("hablante", es el hombre).
Y si lo dicho es válido para los hombres en general, tanto más lo es para el hebreo. Al respecto, nos enseñan nuestros sabios que la lengua sagrada de la Toráh "dice la cosa misma", en tanto las otras lenguas, hablan "acerca de la cosa". ¡Feliz quien logre vivir en semejante lengua, inabordable en su magnitud infinita para todos! El poder de influencia del habla sobre la realidad se multiplica infinitamente cuando el hablante se expresa en el lenguaje de la Toráh. Y con su poder de influencia crece, proporcionalmente, su responsabilidad por lo que dice.
Leemos en nuestra parasháh que, en sus siete días de aislación, el Metsorá "iefashfésh bema'asáv": tanteará sus acciones, revisará uno por uno sus actos para descubrir qué está mal dentro de sí, y enmendarlo. Y que tal actividad será determinante de su suerte, transcurrida la semana. Así el pueblo de Israel en vísperas de su salida de Mitsráim; así, hoy, cada uno de nosotros. Es tiempo de ajuste íntimo de cuentas para todos quienes añoramos la redención. Tal, Pésaj de 5765, para quienes llevan su identidad hebrea en el alma.
Han pasado varios meses desde el último "Matók MiDvásh", y debo congratularnos por estar juntos de nuevo, estudiando Toráh. En el medio, tanto en lo personal como en cuanto hace a este proyecto colectivo, hemos visto pasar mucha agua bajo los puentes, y los ríos que enfrentamos ya no pueden ser los mismos ríos. Barúj Hashém, han seguido adelante y crecido en cantidad y calidad las clases que dicta Rav Guidon Muzykanski en nuestro Beit-Midrásh. En segundo término, el tiempo de casi silencio ha producido un avance tecnológico en nuestro Beit-Midrásh, que ya no tiene limitación para la cantidad de gente que ingresa en él (antes, el tope era 20 y luego 30 alumnos por clase), y cuenta ahora -además del chat en audio y texto, y la navegación web compartida- con video, pizarra compartida, y transferencia de archivos, y muchas otras herramientas que lo posicionan como vanguardia tecnológica, junto a universidades de primer nivel, mas dedicado al ejercicio de la Toráh.
Por otra parte, hemos inaugurado un nuevo sitio web: el nuevo http://www.ieshivah.net/ seguro les sorprenderá. Una estructura de software pensada para la educación a distancia, con cursos, foros, chats, diálogos privados, bibliotecas de archivos, transmisión de audio y video, calendarios programados,... en fin, todos los chiches que una verdadera institución educativa online debe poder ofreceros. Entre los elementos nuevos a destacar: un curso de gastronomía judíaque incluye desde ya mucho material para Pésaj, la serie de clases "Torah para Vivir con Ella" , un manual de historia hebrea que va por ahora desde la Creación del mundo hasta la época de los Jueces, un archivo de traducciones útiles y textos de apoyo, una Biblioteca Judía en crecimiento que incluye hoy cursos de hebreo, diccionarios, una gramática del arameo, varios libros que gustaréis leer, y una nueva traducción de la Hagadáh de Pésaj que sin duda gozaréis; foros, chats, y hasta una antología reflexiva de humor judío.
Al ingresar, varias de las secciones del nuevo sitio os requerirán estar inscriptos como usuarios en él. La mayoría de vosotros disponéis ya de cuentas de usuario que hemos configurado para facilitaros el acceso. En tales casos, el usuario es el mismo que en vuesto e-mail (o sea: lo que va antes de la arroba en la dirección de e-mail a que os llega este mail), y la contraseña es exactamente igual al nombre de usuario (obviamente, la podéis cambiar a vuestro gusto desde dentro del sistema). Quienes no dispongan aún de usuario registrado en el sistema de Ieshivah.Net, pueden proceder a registrarse gratuitamente en un proceso que lleva no más de minuto y medio, y que les habilitará a inscribirse y disfrutar de los contenidos de los múltiples cursos que día a día, con gran esfuerzo, vamos produciendo e inaugurando en el sitio.
Obviamente, desde que Ieshivah.Net persiste en su calidad de organización sin fines de lucro y sin medios para obtenerlo, necesitamos de vuestro apoyo para seguir adelante. Somos un emprendimiento en el que la idea de "todos juntos" ocupa un espacio primordial. Son innumerables en este espacio los costos asociados a esta agenda que busca proveer contenido judío genuino, de producción propia, desnudo de todo prejuicio y disfraz, a toda la comunidad que disfruta con nosotros de la aproximación a la Verdad. Hemos dispuesto tres modos en que podéis cooperar económicamente con vosotros mismos y con nosotros, juntos en este emprendimiento que nos une: en "todosjuntos", podéis elegir entre tres opciones modestas de colaboración fija mensual (USD 18, 49 y 130). En http://ieshivah.net/mimunkodesh/, se ofrece una larga variedad de posibilidades para todo quien, más allá de la complacencia espiritual, desee comprometerse siquiera por única vez con el proyecto que, aún si disfrutando de sus resultas, integra. Huelga decir que las transacciones online son realizadas a través de un servidor seguro de acuerdo a los máximos standards de seguridad, con soporte de la empresa estadounidense Share-It.com; y para quien lícitamente exija mayor seguridad que la ofrecida por toda transacción online, resta aún en dichas páginas la oportunidad de realizar transferencias ya bancarias o vía Western Union.
Aprendemos de nuestra parasháh que la elevación espiritual tiene por precio que cuanto hacemos, cuanto pensamos, cuanto decimos, incide en la realidad cognoscible más y más, cuanto más avanzamos. Que es imposible crecer en herramientas espirituales "impunemente", ignorando el compromiso que generamos a cada paso que avanzamos hacia delante, hacia mejor, hacia más plenos y felices, hacia más conformes con quienes somos. Aprendemos en nuestra parasháh, y en el Pésaj que se acerca, que hay que aprender a no hacer mal, al tiempo que aprendemos a ser bien. Sea voluntad de Hashém que lo logremos.
Con vosotros mis brajót,
daniEl I. Ginermaneditor@ieshivah.net
PD: Una última noticia: el próximo martes, en nuestro Beit-Midrásh, a las 19 horas de Israel, retomamos be'ezrat Hashém el ciclo "Toráh para Vivir con Ella" con nuestra clase número 8: "Pésaj: La libertad de los hebreos". Me encantará verte allí, y compartir contigo algo de lo que debemos estudiar en estos días.

El Sabor de los RecuerdosEl Sabor de los Recuerdos 
por la Prof. Silvia M. de Ginerman

Edición Electrónica (archivo PDF, para ver en pantalla o imprimir)

Edición Impresa: 245 páginas de exquisita presentación
Bájate Gratis la Hagadáh de Pésaj,
en una nueva traducción de daniEl I. Ginerman
En formato Word para PC o MAC 
En formato PocketWord (para Palm o cualquier PDA)
Y si prefieres verla en formato Web, bájala de nuestro 
foro de Traducciones y Textos Utiles

Ayelet HaShajar: la midrashah para chicas judias hispanoparlantes en Jerusalem

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miércoles, 7 de mayo de 2014

Matók MiDvásh 06 - VaErá

bs"d
Matok MiDvash
"Matók MiDvásh"

prensa electrónica de los proyectos Ieshivah.Net & EstudiosJudios.Net,
desde http://www.banaijtsion.com/ y http://www.patrimoniosefardi.org
Edición No. VI - Tevet 5764, Parashát VaErá, desde Jerusalem
http://www.ieshivah.net/ediciones/06/
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Nuestras ediciones anteriores: 01 , 02 , 03 , 04 , 05
Esta edición es dedicada a la memoria de David ben-Ioséf z"l
y a la sanación plena de Iehudah ben-Masha, Shlomoh ben-Moshéh y Shelby bat-Laura
Dedica Matók MiDvásh
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Indice:
* A modo de editorial: El milagro en nuestras manos
* La armonía judía de razón y corazón, por Rav Dorón Rosilio
*
Los diez golpes (o plagas) y los Principios de la Fe, por Rav David Meir
* El descenso como mecanismo de elevación, por Rav Eial Kedmi
* Incidir en el propio destino: manual de instrucciones, por Netanél Mazor
* Los Trece Principios de Fe, sintetizados por Rambám (Maimónides)

* NUEVA SECCION: Esta semana, en el Foro OrTora-Sefarad:
    * Acerca del lavado de manos al empezar el día, una respuesta de Rav Guideon Muzykanski

* APOYA ESTE PROYECTO



Parasháh de la Semana: VaErá /  Shemót (Exodo) VI,2 - IX, 35
VaErá

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Si no deseas recibirlo más, sólo dínoslo a remover@ieshivah.net
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A modo de editorial:
El milagro en nuestras manos

Como cada semana sucede y con cada parasháh, son muchas las enseñanzas a extraer de cada faz del texto de la Toráh. Y deseo compartir con vosotros un elemento que es leit-motiv de todo el proceso iniciado con el libro Shemót, y que habla de quiénes tenemos verdadera capacidad de ser.

Al inicio de nuestra parasháh, transmite D's a Moshéh las promesas que él deberá comunicar al pueblo de Israel: "vehotséti", y os sacaré del sufrimiento de Mitsráim; "vehitsalti", y os salvaré del trabajo y el culto ajeno; "vegaAlti", y os redimiré con señales inobjetables y maravillas; "velakajti", y os tomaré por pueblo para ser conmigo. El propósito de todo el proceso es la conexión entre el Creador y su pueblo: "Y seré para vosotros E-lokim, y conoceréis...". Asentado ésto desde la definición de "pueblo" (en hebreo "am", de la raíz de "im" que es "con"), viene la quinta promesa: "vehevéti", y os traeré a la tierra señalada para vuestros ancestros, y os la daré en heredad. Mas se dirige Moshéh a su pueblo, y éste no se encuentra preparado para atender a grandes palabras ni al enunciado de propósitos trascendentales. El pueblo sufre en presente: está "corto de espíritu" y endurecido por el trabajo. Lo que habrá que reparar previo a una verdadera redención es, entonces, esa condición del pueblo que todo lo filtra por la cortedad presente de su espíritu, por el embrutecimiento a que lo ha sometido la esclavitud, la opresión, la humillación constante.

Sólo teniendo presente la necesidad de corregir al propio pueblo, de salvarlo de ese ensimismamiento en que se encuentra sumido, entenderemos una característica inherente a todo el desarrollo posterior de la parasháh, que trata de la "negociación" de Moshéh (en nombre del Creador) con Faraón: negociación que incluirá los golpes o "plagas" que habrán de abatirse sobre todo Mitsráim previo a la liberación.

En primer término, los cayados de Moshéh y de Aharón, al ser arrojados al suelo frente a Faraón, se convierten en serpientes, que devoran a los cayados -también convertidos en serpientes- de los brujos y adivinos egipcios. Luego, el cayado de Moshéh golpeando las aguas del río Nilo es la señal que éstas recibirán para mudar de naturaleza y volverse sangre. Y es Aharón quien extenderá su mano sobre las aguas de Mitsráim, y emergerá de éstas la invasión de ranas; extenderá nuevamente su mano sobre la tierra golpeándola con su cayado, y el polvo se convertirá en piojos. La invasión de fieras salvajes se frenará sólo ante el pedido de Moshéh frente al Creador; la langosta llegará, por su parte, y se irá más tarde, sin su intervención. Moshéh y Aharón arrojarán hollín con sus manos hacia arriba, y provocarán así el golpe de las llagas y úlceras en la piel de los egipcios y sus animales. Y el granizo con fuego dentro de sí recibirá la "señal de largada" al estirar Moshéh su mano hacia el cielo.

Al leer esta sucesión, ¿no surge inmediatamente preguntar para qué es necesaria esa mínima intervención humana -estirar una mano, golpear el suelo con un bastón- para dar inicio a un proceso que revertirá instantáneamente toda la naturaleza, por encima de cualquier causalidad? ¿Es que necesita el Creador del gesto de un hombre para mudar la creación toda?

La respuesta negativa es obvia. ¿Por qué, entonces, se exige la intervención de Moshéh y Aharón para la producción de éstos, y de tantos subsiguientes milagros? Planteemos al menos sólo una faz de la respuesta: el Creador rige toda la creación, pero las "reglas de juego" indican que, para la realización de los milagros que vencen a la causalidad y producen maravillas al servicio de los hombres, es imprescindible que éstos realicen aunque sea un mínimo gesto, un mínimo esfuerzo, que los torne socios del Creador en su ejecución. No hay proporción alguna "razonable a nuestros ojos" entre estímulo y reacción: un cayado toca el agua en un punto del río, y todo el río se convierte en sangre. Pero ese gesto es fundamental, porque asienta la voluntad del hombre y su disposición de obedecer al designio, de ser socio y partícipe de la maravilla, de tomar sobre sí el resultado de la acción.

Esto es válido para todos, en todos los tiempos. El resultado de nuestros esfuerzos en la vida material no se encuentra en proporción directa a la cantidad de los mismos: basta observar en derredor para saberlo. Antes bien, es quiénes somos y a qué estamos llamados; y es la fuerza de nuestro compromiso con el Bien y la Verdad, con el manual de instrucciones que provee la Toráh, lo que nos agraciará a ojos del Creador, lo que fijará la calidad de lo que hacemos, y en consecuencia, de las herramientas con que nos tocará contar para nuestro trabajo en esta vida.

Espero que os sea de enriquecimiento y disfrute el material que hemos producido para vosotros con amor. Mientras escucháis la brajáh que os brinda, esta semana, Rav Dorón Rosilio, y deseándoos un luminoso inicio del mes de Shvát, me despido de vosotros con brajót,


daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net



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NUEVO! FORO POR E-MAIL PARA LOS LECTORES Y PARTICIPANTES DE MATÓK MIDVÁSH!
LEE LOS MENSAJES DESTACADOS DE LA SEMANA (PRESENTACIONES, PREGUNTAS Y RESPUESTAS) AQUÍ, E INSCRIBETE ENVIANDO UN E-MAIL A ortora-sefarad@montesinai.net

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La armonía judía de razón y corazón

por el Rav Dorón Rosilio,  ravdoron@banayichzion.com


Honorables lectores, queridos amigos:

Nos encontramos esta semana ya en Mitsráim: en la cúspide de la opresión, de la esclavitud, la oscuridad, la desesperanza, la degradación.... todas vivencias, éstas, reunidas en una única encrucijada de espacio y tiempo: nuestra permanencia en Mitsráim.

El nombre de Mitsráim sale de la palabra "metsár", que es el límite opresivo: ese máximo de opresión angustiante que obliga a desear con fuerza sobresaliente el retorno de la luz. Es al final de la noche cuando llega la oscuridad a su punto máximo; nunca está más oscuro que justo cuando empezará el amanecer. Así como el lucero del alba marca el inicio de la iluminación, hay un paralelo en las señales que el espíritu recibe en vísperas de la gran Redención.

El pasado, el presente y el futuro son herramientas para nuestra comprensión. No es el tiempo otra cosa que una forma que adopta la Creación, para hacernos posible el fluir a su través. Mas en realidad, no hay tiempo: lo que fue es lo que será; de modo tal que el pasado es guía y paradigma del futuro, y éste, proyección y oportunidad a partir de lo que fue.

Mitsráim es la opresión de la tempestad que se abate sobre nosotros con horribles vientos, rayos, lluvias inclementes, frío atroz.... tras la cual, sólo podrá venir el fluir calmo y silencioso hacia el más amplio y bello horizonte. No habríamos sabido de  tal horizonte ni de tal calma feliz, sin la previa tempestad: ¡era forzoso atravesarla!. Tal como tras los dolores de parto en que la parturienta puede aún sentirse agonizar, viene, por fin, toda una vida nueva a este mundo.

Mitsráim es la opresión en la garganta y en la nuca, ejercida por Faraón, por Paróh, que se resiste a liberar al pueblo de Israel: él sabe que el proceso de la verdadera Redención, del pueblo de Israel y del mundo entero, hallará inicio en esta liberación, y busca retrasarla todo lo posible: evitar que Israel pueda izar la bandera de la fe y que la verdad del Creador, del D's único atento y regente de toda la creación, sea progresivamente aceptada por todos, ya por amor o aún contra la propia voluntad. Pero no está en sus manos evitarlo, y contra su voluntad, con una gran carga de sufrimiento que serviría a la difusión de la Verdad, la liberación tiene lugar, y la Redención de todos ingresa por fin a su proceso de gestación. 
Las dolorosas contracciones aceleran el parto.

Así, también, sucede en nuestras propias vidas, hermanos míos queridos.
Tenemos una mente que piensa, compleja, aún brillante con frecuencia.
Y tenemos un corazón enorme, lleno de sentimientos y deseos.
Y ambos se conectan a través del estrecho conducto del cuello.
Si esa conexión no existe, la mente y el corazón operan por separado, y nuestra personalidad se divide, se desintegra: aún somos capaces de pensar y hablar acerca de cuestiones elevadas, sublimes, y no obstante, ser en nuestros actos bestias que se revuelcan en un pantano de apetitos dementes.
Pero si articulamos la conexión, armónica y correcta, entre ambos extremos, nos volvemos completos, capaces de plenitud, bellos, verdaderos, y fluimos con felicidad sin contradicciones ni conflictos internos. ¡Esta es la conexión que quiso Faraón estrangular!

Así como requerimos de una composición musical completitud, "que cierre" armónicamente, también de nuestras propias vidas debemos exigir la plenitud. Y disponemos de las herramientas hábiles para merecerla y construirla. No tendremos respiro si no caminamos hacia la completa plenitud del alma.
¡Debemos salir de Mitsráim hacia el espacio abierto!
Y no hay felicidad como la de la resolución de todas las dudas; no hay felicidad como la que se vive desde la verdadera certeza.

El corazón es la madre de nuestra vida: opera la piedad, el afecto, la emoción; y es por tanto el fundamento silencioso y amable del hogar, en el que todo lo rige con dulzura y sutileza. La mente es el padre: la administración y la dirección cerebral necesaria también en nuestra vida.

Esto no es imaginación, hermanos queridos: ¡somos nosotros!
Es tiempo de salir al camino, unir cerebro y corazón, verdad y deseo, camino a la plenitud.
Salid de la opresión rumbo a la libertad, al espacio abierto, desde el que se ve claro el horizonte.
Basta ya de conflictos internos, de argumentos íntimos rebuscados, de multiplicidad de valores contradictorios. Basta de hacer pactos con la supuesta "realidad". No a la muerte. Sí, a la verdadera vida. Como está escrito: "Y elegirás la vida", y se nos enseñó cómo se hace, cómo felizmente hacerlo y ser lo mejor que podemos ser.

¡Shabát Shalóm!


Rabi Janania
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Los diez golpes (o plagas) y los Principios de la Fe

por Rav David Meir ravmeir@banayichzion.com

En la parasháh de esta semana, VaErá, tienen lugar las diez plagas o "makót" (cuya mejor traducción es "golpes") que D's aplica a Mitsráim previo a liberar al pueblo de Israel de la esclavitud. Acerca de ellas, leemos en la Hagadáh de Pésaj que Rabí Iehudáh las nombraba por sus iniciales, divididas en tres grupos del siguiente modo: detsá"j adá"sh beajá"b.

Detsa"j Ada"sh beaja"b

Y vale la pena hurgar en el sentido de este peculiar modo de agrupar y clasificar los diez golpes que precedieron a la redención, referidos a tres principios fundamentales de la fe judía, que encabezan los "Trece Principios de Fe" sintetizados por Rambá"m (Maimónides).

Empecemos por analizar el primer grupo, que incluye los tres primeros golpes o "plagas": dam (sangre), tsfardéa (ranas), kiním (piojos). El denominador común de todos ellos está en su capacidad de reflejar el primero de los principios de nuestra fe: D's, el TodoPoderoso, creó el mundo ex-nihilo (a partir de la nada), y renueva su creación a cada instante y cada día, y sólo por ello el mundo tiene existencia hoy. D's recrea el mundo en todo el tiempo, de modo tal que las características de cada componente de la creación dependen de Su exclusivo arbitrio, y las maneja de acuerdo a Su decisión.  Al anunciar la sangre, dice la Toráh: "con ésto sabrás que yo soy D's", tras lo cual, llega el golpe: el agua muda completamente de naturaleza para adoptar la de la sangre, con glóbulos rojos y blancos, sin relación alguna con su naturaleza anterior.

Lo mismo sucederá durante el golpe de las ranas o "tsfardéa". Dicen nuestros sabios acerca de la expresión "y subió el tsfardéa" (que aparece en singular en la crónica de la Toráh), que cuando mataban a una salían de ella grandes cantidades de nuevas ranas, de modo completamente ajeno a la naturaleza reproductiva de la especie, representando otra demostración de creación ex-nihilo de una realidad nueva que escapa a toda lógica causal. Otro tanto vemos en el golpe de los "kiním" (piojos), donde es el mero polvo de la tierra el que cambiará de naturaleza para tornarse multitud de estos pequeños animales asolando la tierra toda. Tres operaciones que vienen a afirmar el mensaje único del primer principio de fe de la Toráh: el Creador es Uno, todo lo puede, y renueva la Creación de acuerdo a su arbitrio; dueño de la naturaleza, nada escapa a Su supervisión y determinación.

Tras las primeras tres, llega el segundo grupo definido por Rabí Iehudáh: "aróv" (mixtura de animales salvajes), "déver" (peste que afecta al ganado y animales domésticos), y "shjín" (llagas y úlceras en las personas). Cuando las fieras salvajes, dice D's en la Toráh: "Y distinguiré en ese día la tierra de Goshen" (en que residía el pueblo de Israel), que no será afectada por las fieras, "para que sepas que yo Soy D's en la proximidad de la tierra" (o sea, que "afecto directamente a la tierra"). Así sucede con la peste del ganado: "Y distinguió D's el ganado de Israel del ganado de Mitsráim"; y así también con la siguiente: sólo la piel de los egipcios se vería afectada por las úlceras y las llagas terribles.

Tres instancias que vienen a enseñar la continuación del principio de fe ya estudiado, a través de señalar que el Creador rige efectivamente el destino de todas sus creaturas, incide, dictamina y supervisa directamente la existencia global y la de cada quien, desde una lógica sólo penetrable desde la sabiduría de la Toráh.

Llega entonces la tercera serie: "barád" (granizo combinado con fuego), "arbéh" (la langosta), "jóshej" (oscuridad), y "bejorót" (la muerte de los primogénitos), que vienen a completar el primer principio de fe: "sólo El hizo, hace y hará", en definitiva, "todo lo que tiene lugar en la Creación". Dice D's al anunciar el granizo: "para que sepas que no hay" otro "como Yo", sentencia que se repetirá ante la langosta y ante la oscuridad, y en su cúspide, en la muerte de los primogénitos de Mitsráim.

Viene la lectura de Rabí Iehudáh a enseñarnos que, antes de la gran Redención, procede el Creador a refutar, anular de modo incontestable, hasta el último vestigio de la idolatría de Mitsráim, enseñando para la posteridad que es en la Toráh donde se hallará la verdad, porque no hay otra potencia verdadera a la que acudir que no el Creador, Sagrado, Bendito sea, que nos ha concedido el conocimiento de Su Ley y Su Verdad para todas las generaciones.

 


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El descenso como mecanismo de elevación

por Rav Eial Kedmi, raveial@banayichzion.com

Toda persona sabe que en su vida se alternan los ascensos y los descensos; todos podemos percibir fácilmente que así funciona la naturaleza del hombre, y "subimos" y "bajamos" sin cesar. Y muchas veces, la magnitud de los descensos es tal que pone en riesgo nuestras certezas, nuestra fe, nuestra solidez, nuestra armonía.

Explica Rabi Najman de Breslev que todo ascenso exige un descenso previo. Que para todo ascenso, para todo crecimiento, para todo cambio positivo de etapa, es imprescindible el retroceso, el descenso, la caída previa, que concederá la fuerza y el mérito para la "subida" que le sigue.

Debemos saber, por tanto, que no descendemos, no caemos, sino por requisito del nuevo progreso, de la nueva ascensión. Sólo para recibir bien nos vemos forzados, a veces, a sufrir en propia carne formas del mal. De tal modo, explica Rabi Najman que toda caída, toda dificultad extra, todo precio vital que nos sabe desmesurado, debe ser tomado como herramienta de adquisición de un bien mayor, una luz más alta, que ha dictaminado D's para nosotros.

Si "trabajamos" nuestra vida desde la actitud que la Toráh nos indica, de toda experiencia de apariencia negativa saldremos reforzados en nuestra fe, y hallaremos la sintonía correcta para tomar la oportunidad de "ascenso", de crecimiento, de recomposición -tikún- superior a que el aparente mal hace lugar. Y no habrá ya experiencia alguna de este mundo a cuyo través uno pueda no enriquecerse y hacer más fuerte y evidente la conexión que le une, en cada instante, a través de la Verdad al Creador.

¡Shabát shalóm!



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Incidir en el propio destino: manual de instrucciones
por Netanél Mazor, netanel@banayichzion.com

La realidad del Creador es inasible a sus creaturas, desde que nuestras limitaciones nos tornan incapaces de percibir el Absoluto. Por consiguiente, D's se revela ante el mundo desde sus distintas "bejinót" o cualidades perceptibles. Entre estas "bejinót", se encuentran los opuestos complementarios de "Rajamím" (la entrega, la misericordia, la piedad) y "Dín" (el rigor, el juicio); a cada una de ellas corresponderá, entonces, uno de los nombres que atribuimos al innombrable Creador.

En nuestra parasháh, nos ocuparemos de la presencia de los nombres correspondientes a estas dos bejinót: el nombre E-lokim, correspondiente a la bejináh de Dín, y el nombre de cuatro letras que leemos Adon-i, que refiere a la bejináh de Rajamím.

Al inicio mismo de la parasháh, aparece D's revelándose desde el Dín; desde el juicio, el rigor: "Y habló E-lokim a Moshéh". A la culminación del mismo versículo, no obstante: "y le dijo Yo soy Adon-i", manifestándose en la piedad y la bondad de Rajamím. Ante esta peculiaridad, vale preguntarnos: ¿Qué está expresando el Creador en su mensaje a Moshéh?

El "Or HaJaím" explica este versículo como respuesta a la pregunta que formulara Moshéh en la parasháh de la pasada semana: "¿Por qué hiciste (pasar) mal a este pueblo?". A esta pregunta, una respuesta que indica de qué modo es conducido el mundo, y cada una de sus creaturas, a manos del Creador.  Releyendo el primer versículo de nuestra parasháh, parece venir el Creador a decir: "¿Cómo refieres a mí toda actitud que produzca mal a los hombres?  ¿No ves que soy el Bien, que es a través de la Piedad que me manifiesto?". Con el inicio de la frase, está aclarando que es desde el rigor que debe funcionar todo en un inicio; con el final, que en la misericordia y la bondad se funda en realidad la conducción del mundo.

El "Or HaJaím" no se contenta aún, y trae aquí distintos ejemplos del Taná"j (de la Toráh, los Profetas y los Escritos), desde los que demuestra que en cada ocasión en que recibe alguien un castigo, hay un mal originado en sí mismo, que le precede. De algún modo, todo mal que alguien sufre, tiene origen en sus propios actos; o es necesario por alguna cualidad que le es propia, y se trata de una prueba a pasar para hacerse acreedor a su más elevada porción de bien.

Dice a Moshéh el Creador: El mal, el sufrimiento, los atrae el hombre hacia sí, ya con sus actos, o con lo que habrá de corregir en su naturaleza, en sus inclinaciones, para hacerse acreedor al Bien que, éste sí, nace de mí. Es el hombre el que se hace zancadillas a sí mismo y atrae sobre sí el mal, y no puede protestar ante D's por ello.

Del otro lado, si tomamos el "manual de instrucciones" de que disponemos, si cumplimos la voluntad del Creador y, desde la Verdad, ejercemos el Bien; si nos conducimos desde el amor al Creador y la verdadera sujeción a la sabiduría superior que El puso en nuestras manos, nos tornaremos aptos para recibir de retorno el Bien, no ya desde su Piedad, sino también desde el Dín, desde el Juicio superior que dictamina nuestra vera condición.

De acuerdo a estas bases funciona, seamos o no conscientes de ello, lo aceptemos o no, la vida; con ella, la construcción de nuestro destino. Como la sombra, que proyecta a nuestros ojos nuestros propios movimientos, así también nuestras acciones, pensamientos, dichos y aspiraciones, proyectan desde nos nuestro destino.


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Iud"guimel Ikarim
"Los Trece Principios de Fe",
fijados por Rabi Moshé Ben Maimón -Maimónides-

Versión en español: Daniel I. Ginerman


Yo creo con fe absoluta que el Creador, Bendito sea Su Nombre:

1 ... Es creador y rector de toda la Creación y solo El hizo, hace y hará todos los actos de la Creación;
2 ... Es Uno y no hay de ningún modo ninguna otra unidad más que la de El; y sólo El es nuestro Dios y fue, es y será;
3 ... No tiene cuerpo ni puede ser concebido en términos corporales y no tiene ninguna semejanza con nada;
4 ... Es anterior a todo lo creado y existirá posteriormente a todo;
5 ... Sólo El es digno de que le dirijan plegarias y fuera de El no hay quien sea merecedor de plegaria;

Yo creo con fe absoluta que:

6 ... Todo lo que han dicho los Profetas es verdad;
7 ... La Profecía de Moshé, nuestro Maestro, que en paz descanse, fue verdadera y que él fue el mayor de los Profetas, tanto respecto de los anteriores como de los posteriores a él;
8 ... Toda la Torá que se halla actualmente en nuestras manos es la misma que fue dada a Moshé, nuestro Maestro, que en paz descanse;
9 ... Esta Torá no será  cambiada jamás y que no habrá otra Torá del Creador, Bendito sea Su Nombre;

Yo creo con fe absoluta que el Creador, Bendito sea Su Nombre:

10 ... Conoce todos los actos de los seres humanos y todos sus pensamientos, como está dicho: 'El que ha creado juntamente sus corazones conoce todos sus actos';
11 ... Recompensa a quienes observan Sus preceptos y castiga a quienes violan Sus preceptos;

Yo creo con fe absoluta:

12 ... En la venida del Mashíaj y aún cuando se demorase, de todos modos lo esperaré hasta el día que llegue;
13 ... Que los muertos resucitarán cuando sea la voluntad del Creador, Bendito sea Su Nombre, y se exaltará Su recuerdo para siempre y por toda la eternidad.








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