אור חורת בקורות לבו של האדם

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jueves, 5 de junio de 2014

Matók MiDvásh #29 - Bejukotái 5765 - Ser uno, ser todos: Terminemos el exilio de Israel

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XXIX
Iár 5765, Parasha't Bejukotái, desde Jerusalem
Edición dedicada a la completa recuperación en cuerpo y alma de Miriam bat-Tsví y de Mordejái ben-Shéndl, y al Shalóm sin mella para todo quien se sabe y se quiere Israel
Edición Web: Foro Matok MiDvash (nos interesan tus comentarios)

"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
Ser uno, ser todos: Terminemos el exilio de Israel
Javerím, queridos amigos, Shalóm:
"Si camináis con mis estatutos, y preserváis mis preceptos, y los hacéis", son las condiciones que explicita Hashém, al inicio de nuestra parasháh, para que la bendición destinada a Israel se haga realidad.
Una lectura profunda de las condiciones nos indicará que:
1. caminar "con" los estatutos (jukót), implica estudiarlos, estudiar la Toráh y profundizar nuestro conocimiento de la Verdad cada día, aún cuando las circunstancias no propicien el estudio y la investigación;
2. "preservar" los preceptos: como consecuencia de "caminar con los estatutos", de dedicarse al estudio de la Toráh, la práctica de las mitsvót no se hará pesada ni difícil (dice el Creador a Israel: Yo aseguro que todo quien crezca en sabiduría, su Toráh le salvará de caer en la tentación del Mal). En segundo término, "preservar los preceptos" hace referencia a cumplir todas las mitsvót de "contención", de abstención; todas aquellas mitsvót que requieren abstenernos pasivamente de tal o cual acción o circunstancia;
3. "y los hacéis" refiere, por fin, al cumplimiento de todas las mitsvót "activas", las que requieren acción positiva de parte del hombre.
Hasta aquí, algo de cómo comprenden el "Or HaJaím" y el "Zohar haNigléh" las condiciones del Creador para despertar la bendición sobre Israel, imprescindible para la enmienda y la redención, en un halo de Luz, sobre toda la Creación. Como enseña Rabi Ishma'El (Tratado de Avot 4:5): "Quien estudia para aprender y enseñar, le es dado aprender y enseñar. Quien estudia para ejercer, para llevar a la acción, le es dado aprender y enseñar, preservar y hacer", y a través de todo ello, dar existencia a la Toráh en este mundo. Tal el camino a recorrer.
Intentemos comprender ahora la dinámica del proceso: qué está en nuestras manos, qué debemos hacer, de qué modo producirán consecuencias nuestros actos.
La Toráh describe y jerarquiza la bendición prometida. La bendición es un proceso paralelo al cumplimiento continuo de las condiciones que acabamos de ver. Y cuanto mencionaremos en "plural", en relación al colectivo de Israel, es aplicable idénticamente a la vida particular e individual de cada uno de nosotros.
En una primera etapa, el estudio de la Toráh, la precaución que nos impedirá incurrir en el Mal, y la acción positiva de Bien, atraerán sobre Israel un flujo de riqueza material (abundancia y sanidad de cosechas, y su procesamiento propicio). Pero ya sabemos: a mayor riqueza, mayor tentación. De suyo, cuando vive en abundancia, el hombre tiende a olvidar a la fuente de todo bien, y cae con facilidad en la traición a sus principios. De allí, que no existe una posición "estanca" en el camino de crecimiento espiritual: si uno deja de crecer, comienza a caer. Y el esfuerzo debe ser continuo.
Una vez concedida la abundancia, si Israel persiste en su crecimiento, venciendo las tentaciones que intentarán desviarle del camino, se abre desde lo Alto la bendición del Shalóm: vivir en paz y plenitud; vivir sin miedo. Más que nunca debemos esforzarnos por persistir en la Verdad; tal hemos aprendido en el Tratado de Sucáh 52a: "cuanto más grande se es en Toráh, mayor fuerza cobra en uno el instinto" capaz de desviarnos hacia el Mal. Y lo mismo se potencia con la prosperidad material. ¿Eres rico? ¿Eres sabio? Sé valiente.
Esta prosperidad, la paz, y la belleza de una vida sin miedo, nos habilitarán a recibir la bendición del poder, de la victoria sobre todos los enemigos; y la multiplicación del pueblo, traducida en familias agraciadas con prole numerosa. También vendrá con esta nueva etapa un despertar del instinto, un aluvión cada vez más fuerte de tentaciones del "ietser" que deberemos vencer creciendo en Toráh con más ahínco cada vez. "¿Quién es el fuerte?", se preguntan nuestros sabios en el Tratado de Avót 4:1: "Quien doblega a su instinto".
Y de esta base sólida: de un pueblo viviendo en armonía con el Orden del Creador, en abundancia y seguridad, respetado dentro y fuera de sus fronteras, y creciendo en cantidad y calidad, nace la etapa siguiente, el verdadero salto adelante rumbo a la más alta redención, rumbo a la enmienda cósmica del Orden Sagrado: "y Edificaré Mi Pacto con vosotros" (Vaikrá -Levítico- 26:9), un pacto renovado a partir de la acción de Israel, que nos tornará aptos para recibir la Shejináh, Su Presencia manifiesta y la Providencia entre nosotros: el discurso milagroso de la vida revelado a nuestros ojos, revelado en nuestras manos.

El pacto entre el Creador e Israel se manifiesta de dos modos que, a primera vista, resultan opuestos: bendiciones y maldiciones. Esta semana, viene la Toráh a enseñarnos la necesaria complementariedad entre ambos modos de relacionarse el Creador con nosotros. No está en nuestras manos modificar el rumbo trascendental de la Creación. Pero está en nuestras manos vivir una vida plena de Verdad, o una vida irrelevante, y aún, una vida sumida a la mentira y los pantanos de todo mal. La acción sagrada de cada quien atrae enmienda y redención al mundo. La acción que profana lo sagrado, sólo puede atraer la oscuridad en que hoy vivimos. Que no debe ser entendida meramente por "castigo" sino, antes bien, por provocación, por presión que nos impulsa a comprender. "Todo está en manos de Hashém, menos la irAh, la actitud de temeroso respeto a Hashém" de parte de los hombres, dice Rabí Janinah en el Tratado de Brajót 33b. Si nos conducimos en el camino de la irAh, percibiremos y oficiaremos maravillas.

Como adelanté muchas líneas atrás, cada dicho de la Toráh referido al colectivo, al pueblo entero, ha de ser comprendido también a nivel individual. Sobre cada individuo que tiene conciencia de lo sagrado, que aprende cada día su misión sobre la tierra y se esfuerza en tomar para sí, comprender, practicar y transmitir la profunda guía de la Toráh, recae la responsabilidad de Israel. Tal aparece insinuado, por fin, en el último versículo de nuestra parasháh (Vaikrá -Levítico- 27:34), con el que se cierra el libro Vaikrá: "Estas son las mitsvót que ordenó Hashém a Moshéh, para los hijos de Israel, en el monte Sinai". "Estas" son "las mitsvót": la palabra "hamitsvót", tal como se encuentra escrita aquí (hei-mem-tsadi-vav-tav), tiene el mismo valor numérico en hebreo -la misma "guematria"- que la palabra "Israel". Porque el estado del alma que lleva por nombre Israel, nace del "formatear" la propia vida en la pauta de las mitsvót, y atraer así, Luz de verdad y bendición sobre la Creación entera.
Jazák Jazák VeNitjazék! Despertemos la fuerza, y seremos fuertes.
Mis brajót para vosotros, desde Ierushalaim,


daniEl I. GinermanEditor

Matók MiDvásh #28 - Behár 5765 - No hay quien esté realmente solo, porque sólo te queda lo que has dado

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XXVIII
Iár 5765, Parasha't Behár, desde Jerusalem
Edición dedicada al pronto encuentro del alma gemela de Lea Tamara bat-Aliza Rajel, y a su plena felicidad
y a la elevación del alma de Meier ben-Iaacov, de sagrada memoria
Edición Web: Foro Matok MiDvash (nos interesan tus comentarios)

"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
No hay quien esté realmente solo, porque sólo te queda lo que has dado
Javerím, queridos amigos, Shalóm:
Pocos días atrás, oí de labios de Rav Shlomo Levinstein el siguiente relato: Un hombre fue, viernes por la mañana, con su hijo pequeño a adquirir panes para shabát. Volvían rumbo a su hogar con el paquete en las manos, y preguntó el padre a su hijo: "Dime, ¿cuántos panes llevamos con nosotros?". El hijo abrió la bolsa y contó trabajosamente, con los dedos: uno, dos, tres...., ¡diez!
"Muy bien", ratificó su padre: "Hay diez panes en esta bolsa". Unos metros más adelante, se acercó a ellos un pordiosero suplicando algo de comer. El padre metió la mano en la bolsa, tomó tres de los panecillos, y los entregó al pobre hombre. Ni bien éste se fue, volvió a preguntar el padre a su hijo: "Dime, ¿cuántos panes tenemos ahora?". El hijo volvió a contarlos, y respondió a viva voz: "¡Siete!". "Respuesta errada", dijo su padre. "Tenemos sólo tres. Los siete que están en la bolsa, están provisoriamente con nosotros. Dentro de un rato los habremos comido, y nada quedará de ellos. Pero esos tres panecillos que le dimos a este pobre hombre, quedarán con nosotros para siempre, y estarán con nosotros ante Hashém, como prueba de quiénes somos. Sólo tenemos esos tres".

En parashát Emór, que leímos la pasada semana, se nos dice (Vaikrá -Levítico- 23:10): "... cuando vengan a la tierra que Yo les Doy, recogeréis SU cosecha, y traeréis las primeras gavillas de VUESTRA cosecha al Cohén". Se pregunta Rav Levinstein: ¿cómo explicar esta contradicción, en medio de un mismo versículo?: "Su cosecha" alude a que la cosecha pertenece a la tierra. Pero inmediatamente, "Vuestra cosecha", la coloca en el dominio de los hombres. E inmediatamente responde: la cosecha, el fruto de la tierra, pertenece en principio a la propia tierra. Los hombres tenemos "permiso" de recogerla; un permiso que rige hasta tanto demostremos qué planificamos hacer con lo que se nos ha autorizado a recoger.
¿Cuándo se torna "nuestra" la cosecha? Cuando nos desprendemos de ella, cuando participamos a otros de lo bueno que obra en nuestras manos, cuando llevamos las primeras gavillas al Cohén, y con ello, demostramos nuestra conciencia cabal de que todo lo recibimos de Hashém, y que la abundancia, la riqueza, está en nuestras manos en custodia, para que hagamos con ella el bien. Entonces, "vuestra cosecha". ¿Cuál es la verdaderamente nuestra para siempre? La que damos: el bien que cosechamos merced a la acción de dar.
Esta semana leemos parashát Behár (Vaikrá -Levítico- 25:1-26:2). En su comienzo, habla del año de "shmitáh", el séptimo año (cada año múltiplo de siete desde la Creación), que es el shabát de la tierra. En este año, prohibe la Toráh tanto plantar como cosechar. En el año de shmitáh, el producto de la tierra se torna "hefker", sin dueño, y todos, ricos y pobres, amos y siervos, disponen por igual de él.
Mas no bien recibida la mitsváh, es de esperar que los hombres protesten: "si no vamos a plantar ni cosechar el séptimo año, ¿qué vamos a comer?". A esta pregunta se adelanta la Toráh (Vaikrá 25:21): "Y ordenaré mi bendición para ustedes en el año sexto...": la causalidad del Creador no responde a lo que los hombres saben, y la propuesta es clara: si Israel cumple la mitsváh, el sexto año producirá una cosecha suficiente para tres años enteros: el propio sexto, el séptimo en que no se cosecha, y el octavo, en que no habrá cultivos del año anterior a cosechar.

En segunda instancia, trae nuestra parasháh la mitsváh de "Iovél": cada siete septenios, cada año número cincuenta debe ser consagrado, "y proclamaréis libertad en la tierra para todos sus habitantes; Iovél será para ustedes, y retornará cada hombre a su parcela, y cada hombre a su familia volverá" (Vaikrá 25:10). En este año sagrado, así como se ha soltado el yugo de la tierra en la shmitáh, se libera ahora el yugo de los hombres: quien se haya visto obligado a expropiar su parcela de tierra, o aún a someterse a servidumbre por razón de deudas u otras desgracias, en el año de Iovél recupera su libertad, recupera su tierra. Recupera la dignidad y la vida, y la oportunidad de comenzar otra vez.

Restan las condiciones morales para recibir la brajáh de parte de Hashém. Inmediatamente a estas dos mitsvót, nos dice la Toráh (Vaikrá 25:14): "Y si vendieras a tu prójimo" tu tierra, "o compraras de él: no estaféis uno al otro". Dado que en el año de Iovél la tierra vendida habrá de retornar a manos de su dueño original, la tasación de la misma debe realizarse a partir de calcular de cuántas cosechas podrá disfrutar el comprador, hasta que deba devolver la tierra a quien se la vende hoy. De ese modo: "no estafes" ha de entenderse como "no le induzcas a error", de modo tal que él salga perjudicado y tú te beneficies de su yerro. La mitsváh de no estafar se extiende, tal como explican nuestros exégetas, a todas las áreas del quehacer material.

"Y no estafaréis uno al otro, y temerás a tu E-lokím, porque Yo, Hashém, (soy) vuestro E-lokím", completa en Vaikrá 25:17. El principio y el fin de toda la actividad vital del hebreo están enraizados en la fe, en la conciencia clara y proactiva de su contacto íntimo con la realidad del Creador. La Toráh viene a responder a quien tiene sed de Verdad, y nos enseña cómo ha de conducirse, en los quehaceres mundanos, quien desea ser apto de recibir la más sublime respuesta. La Verdad, en su dimensión más completa, no está al alcance de nuestra comprensión; pero sí nos ha sido concedido practicarla, realizarla (ésto es: hacerla real), aplicarla sobre la realidad de cada instante para enmendar al mundo en que vivimos, que es enmendarnos a nosotros mismos.

"El hombre no fue creado para sí mismo, sino para su prójimo", dice terminantemente Rav Jaim de Vóloyin, discípulo y continuador del Gaón de Vilna. No hay quien esté realmente solo, si adquiere conciencia de la inmensa y maravillosa responsabilidad que tiene para con los demás. Nuestra parasháh trata aún de varios aspectos más de esta ética perfecta en que somos llamados a vivir: en la continuación, se prohibe cobrar interés sobre préstamos de dinero; se prohibe la "mordida" que toma ventaja de quien está en condición inferior; se ordena la protección honesta del desamparado. Y a la hora de las conclusiones, nos promete Hashém: si vuestras vidas son conducidas de acuerdo a todos los principios del verdadero Bien, "moraréis sobre la tierra con seguridad", con tranquilidad, con armonía de esa que tanto nos falta hoy, cuando tanto nos queda por enmendar desde el centro de nuestros corazones hasta la acción de nuestros labios y nuestras manos.

"Labétaj", dice en el idioma sagrado de la Toráh, donde hemos traducido "por seguridad". El valor numérico de la palabra "labétaj" es 49: los siete septenios que debemos contar hasta el Iovél, los 49 niveles de impureza a que habíamos caído mientras fuimos esclavos en Mitsráim, y los 49 de sacralidad que nos toca recuperar en los 49 días del Omer que estamos contando ahora, desde la libertad de Pésaj hasta la gran revelación de Shavuót, cuando deberemos ponernos de pie, a los pies de un Monte Sinai oculto a nuestras miradas profanas, y decir "Na'aséh veNishmá", haremos y nos dispondremos a comprender, desde la acción de bien sin vacilaciones ni temor, el maravilloso milagro de esta vida, que puede ser feliz y plena si así optamos, en nuestro tiempo, en nuestra tierra.

Con mis brajót para todo quien se afirme con nosotros al bien, desde Ierushalim
daniEl I. GinermanEditor


Matók MiDvásh #27 - Emór 5765 - Ser cohaním: debemos aprender a hacer Shalóm

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XXVII
Iár 5765, Parasha't Emór, desde Jerusalem
Edición dedicada a la elevación del alma de Meír ben-Ia'acóv, y a la elevación del alma de todos los tsadikím que entregaron su aliento por Kidúsh HashémEdición Web: Foro Matok MiDvash (nos interesan tus comentarios)

"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
Ser cohaním: debemos aprender a hacer Shalóm
Javerím, queridos amigos, Shalóm:
La parasháh de la semana pasada está dedicada, casi íntegramente, a enseñar al pueblo de Israel cómo arribar a la sacralidad, cómo hacernos sagrados: "kedoshím". Inmediatamente a ello, comienza nuestra parasháh, Emór (Vaikrá -Levítico- 21:1-24:23), enseñando cómo habrán de preservar su pureza, su aptitud para la sacralidad, los "Cohaním" y los "Leviím": los sacerdotes del pueblo de Israel.
De paso: en español, la palabra "sacerdote" alude a la raíz de lo sagrado, a partir de la raíz consonante "s-c-r", que da lugar a "sacro" y, tras él, a "sacerdote".
Dice nuestro comienzo: "...dí a los Cohaním, hijos de Aharón"; y pregunta el Or HaJaím, uno de nuestros mayores exégetas: si en la Toráh, por regla, el sustantivo precede al adjetivo, ¿por qué aquí es al revés?, ¿por qué enuncia en segundo lugar a las personas, los "hijos de Aharón", y en primero a su calidad de Cohaním? De aquí aprenderemos que la condición del Cohén es de índole espiritual. No es, como en tantas culturas idolátricas, una mera cuestión de casta. Si bien la "potencia" del sacerdocio está destinada a los hijos de Aharón, la calidad de "cohén" debe ser adquirida por ellos a través de su propio trabajo en la comprensión y el cumplimiento de la Toráh. Por consiguiente, "di a los Cohaním, hijos de Aharón", indica también: es a su carácter de sacerdotes que están dirigidas estas palabras, y no a su dimensión humana personal. Ni tampoco a su condición de casta, sino al nivel espiritual en que deben vivir para ser verdaderos sacerdotes.
Mas hemos de detenernos antes aún de esta precisión, para observar el maravilloso enlace entre lo que estudiábamos la pasada semana, y lo que nos toca aprehender durante ésta. Hasta ahora, se nos instruyó cómo ser sagrados todos, la gran masa del pueblo en su conjunto. Hecho lo cual, pasa la Toráh a elaborar la sacralidad de quienes deben estar a la cabeza del pueblo, y deben oficiar de antenas, de artífices  de un vínculo superior entre la creación y el Creador.
¿Por qué primero el pueblo y después sus sacerdotes?
Los cohaním han de servir en el Beit-HaMikdásh, en el Templo. La esencia de su función consiste en representar al pueblo de Israel en el oficio sagrado, en elevar las almas de los demás merced a las herramientas especiales que el Creador ha puesto en sus manos. Por consiguiente, nada pueden hacer si no es por mérito del pueblo mismo. De hecho, no hay Beit-HaMikdásh, no hay Templo en que puedan brindar su servicio, si no es por mérito del grueso del pueblo mismo. Tal cual sucede hoy. Tal ponemos nuestra fuerza para que se haya revertido mañana.
Por ello, sólo es relevante la sacralidad del Cohén una vez que todos somos sagrados. De igual modo -hemos dicho ya ésto alguna vez-, el profeta hebreo se llama "Naví", palabra también traducible por "traeremos". Porque la profecía del Naví es "traída" hasta él por razón del pueblo todo, y no por su condición personal específica. De ahí que el profeta de Israel no es dueño de su profecía, ni puede utilizarla en beneficio propio, sino que oficia únicamente de canal a cuyo través llega a Israel, y en algunos casos al mundo, el mensaje que le está destinado.
Tenemos una agenda prevista. Comienza porque aprendamos a ser sagrados. Entonces, cuando llegue el momento de recibir nuevamente el privilegio del Templo, del Mikdásh, nuestros Cohaním podrán retomar sus funciones. Y por fin, llegará el momento en que la luz se hará patente para todos. Como se nos explica en Shemót -Exodo- 19:6: "Y vosotros seréis para mí un Reino de Cohaním, y un pueblo sagrado". Al final de esta historia, las leyes que rigen la sacralidad del Cohén serán aplicables a todo Israel, y la Toráh se convertirá en verdad patente a los ojos del mundo.
Y para entonces, ¿cómo entenderemos que los Cohaním deban ser, como leímos recién, los "hijos de Aharón"?
Aharón, de quien debemos prepararnos a ser dignos "hijos", es descripto por Rabí El'azár, hijo de Rabi Iosi HaGlilí, en el Tratado de Sanhedrín 6b, con estas palabras: "Aharón, ama el Shalóm y persigue el Shalóm, y asienta el Shalóm entre los hombres". Shalóm, la paz de la plenitud, es la concreción máxima de la sacralidad perfecta que nos enseña la Toráh en estos días. Tal ponemos nuestra fuerza hoy, para que sea verdad evidente mañana.
Con nuestras brajót, desde Ierushalaim,
daniEl I. GinermanEditor


RECORDATORIOS IMPRESCINDIBLES:
* El próximo martes, 19:30 hora de Israel, en el Beit-Midrásh Virtual de Ieshivah.Net: Clase no. 10 del ciclo "Torah para Vivir con Ella", bajo el título "Tefiláh: Qué es la plegaria de los hebreos". Con ayuda de Hashém, despejaremos la normal perplejidad a que nos llaman los textos rituales del Sidúr, ahondando en el verdadero sentido del rezo, y en el maravilloso trabajo interior que nos permite realizar, en aras del Shalóm propio y de todos, en la construcción fundamental de la felicidad.
El proyecto educativo Ieshivah.Net necesita de la colaboración de todos para sostenerse. Barúj Hashém, la actividad y la tecnología involucrada en el proyecto crece todos los días, y con ellos, también los costos asociados a sostenerlo. En la página http://todosjuntos.ieshivah.net/ hemos dispuesto varias opciones de colaboración mensual con montos bajos, accesibles sin duda a muchos de vosotros "sin dolor". Ese pequeño esfuerzo de parte de ustedes puede afianzar el proyecto, y permitirnos brindarles más clases en tiempo real en el beit-midrásh, editar más material de estudio, subir bibliografía, seguir creciendo en tecnología, y aumentar también el staff de rabaním y morím involucrados en la sagrada tarea de enseñar Toráh, para todos, por este medio. Adelante: que no sea corta tu mano. Y nuestro agradecimiento desde ya.
* En el correr de la semana entrante, be'ezrat Hashém, estaremos anunciando la apertura de dos nuevos cursos, y de un ciclo de conferencias magistrales con entrada libre, en Ieshivah.Net. Inscríbete como usuario del sitio en http://ieshivah.net/ para recibir automáticamente los anuncios y aprovechar la oportunidad!
* Una de las próximas áreas que estamos planificando abrir en el marco de Ieshivah.Net es un ULPAN VIRTUAL para la enseñanza del idioma hebreo, con clases en tiempo real, bibliografía, ejercicios y exámenes. Sugerimos desde ya que, quienes estén interesados en participar de estos cursos, comiencen a manifestar su interés enviando e-mail a ulpan@hebreo.net, e incluyendo en el e-mail nivel previo de conocimiento de idioma, país de residencia, y horarios disponibles con conexión a internet.
El Sabor de los RecuerdosEl Sabor de los Recuerdos 
por la Prof. Silvia M. de Ginerman

Edición Electrónica (archivo PDF, para ver en pantalla o imprimir)

Edición Impresa: 245 páginas de exquisita presentación


la midrashah para chicas judias hispanoparlantes en Jerusalem
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Matók MiDvásh 26 - Kedoshím 5765 - Para ser libres de verdad, sólo nos falta ser sagrados

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XXVI
Nisán 5765, Parasha't Kedoshim, desde Jerusalem
Edición dedicada a la pronta recuperación, completa salud en cuerpo y alma y felicidad perfecta de Carina Edith Naamát bat-Rosa Shoshana y Sharon bat-GuilahEdición Web: Foro Matok MiDvash (nos interesan tus comentarios)

"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
Para ser libres de verdad, sólo nos falta ser sagrados
Javerím, queridos amigos:
Shalóm para vosotros.

Hemos pasado a través de Pésaj. Estábamos en Mitsráim, en tierra de idolatría y opresión; elevamos nuestro grito al firmamento, y el Creador modificó nuestra  realidad y la del mundo, por medio de milagros maravillosos, para hacernos partícipes y testigos de la Verdad. Hace apenas dos días, por fin, cruzamos el Mar Rojo, caminando sobre tierra seca en medio de las aguas erectas como murallas, que se volcaron furiosas sobre Faraón y su ejército completo cuando en la tozudez de su malignidad se dio a perseguirnos por el mar.

Por fin, se abre ante nosotros el desierto, el "midbár" (de la raíz hebrea "dabár", que es tanto palabra como "cosa") en que habremos de cocinar, durante las próximas semanas, un nuevo lenguaje, una nueva forma de decir la vida para arraigar en nuestras almas la Verdad. Caminamos rumbo a recibir la Toráh, al pie del Monte Sinai. Han de pasar 49 días que contaremos uno a uno (en lo que se llama "sefirát haOmer", la cuenta del Omer; un excelente estudio de su sentido profundo se encuentra en SerJudio), desde la salida de Mitsráim hasta la recepción de la Toráh. Dicen nuestros sabios que, en Mitsráim, descendimos hasta el nivel 49 de impureza (de 50 que hay en total); durante estos días, hemos de purificarnos de toda la indolencia idolátrica de Mitsráim, y ascender, uno a uno, los 49 portales de la sacralidad.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo acometer semejante empresa?
Como siempre, acude en nuestro auxilio la parasháh de la semana, Kedoshím (Vaikrá -Levítico- 19:1-20:7), que comienza así: "Y habló Hashém a Moshéh para decir: Habla a toda la comunidad de los hijos de Israel, y diles: Sed sagrados, porque Sagrado (soy) Yo, Hashém, vuestro E-lokím". Hay consenso entre nuestros sabios respecto de cómo interpretar el "sed sagrados": lo primero que debe hacer un hombre para ser "sagrado", es segregar de sí toda desviación sexual, toda sexualidad pecaminosa, todo dominio del instinto animal sobre su vida. Si logra gobernar su instinto para conducir su vida sexual de acuerdo a los términos de la sacralidad, será sagrado. Y para ello, debe construir los cercos necesarios alrededor de sus días y sus noches, acerca de lo cual hemos hablado en "Ojos y Corazones", la primer clase del ciclo "Torah para Vivir con Ella".
Nuestra parasháh pasa, inmediatamente, a otras tres mitsvót -preceptos- que completarán un primer marco de sacralidad, desde el que poder alistarnos a recibir, dentro de algo menos de seis semanas, la luminosa maravilla de la Toráh. Porque recibir la Toráh no es una acción externa a nosotros, sino que involucra el pensamiento, el habla, y el modo de conducirnos en cada mínimo detalle de nuestras vidas cotidianas (acerca de la "recepción de la Toráh", y más precisamente, qué hacer con ella, hablaremos mañana be'ezrát Hashém, a las 19:30 hora de Israel, en la clase "Más que una carga, una novia" en el Beit-Midrásh virtual de Ieshivah.Net).
Continúa nuestra parasháh diciendo: "Cada hombre respetará a su madre y a su padre, y mis Shabatót preservarán". Y en el versículo siguiente, por fin: "No os dirijáis a los ídolos", etc. De la contigüidad del respeto a los padres y la preservación del Shabát, aprende Rashi el límite al respeto filial: la única circunstancia bajo la que debes desoir a tus padres, es si te dijeran que profanes el Shabát, que profanes la Toráh.
A lo largo de nuestra parasháh, son instruidos nuevamente los Diez Estatutos que recibimos en las Lujót Habrít, las Tablas del Pacto. Se pregunta Rabi Iosi en el Zohar, pilar de la Cabaláh: Ya que aparecen las diez leyes fundamentales otra vez, ¿por qué la mitsváh de honrar a los padres y la mitsváh de shabát vienen ahora en orden invertido?  (en las Tablas, está primero el shabát y luego honrar a los padres; y acá al revés). Y responde: "Quien respeta/honra a su padre y a su madre, cuida el Shabát".
"El cumplimiento de una mitsváh trae consigo el cumplimiento de otra", aprendemos en el Tratado de Avót 4:2; una transgresión, por su parte, genera la comisión de otras transgresiones. El camino todo de la Toráh es una larga escalera a recorrer con amor. ¿Cómo podría alguien deshonrar a sus propios padres, y ser capaz de relacionarse con el Creador b"h, con el Gran Padre de toda la creación? Y desde otro ángulo: quien se pone los límites correctos y no los transgrede, quien porta y honra los valores verdaderos con su propia vida, a medida que avance y crezca, habrá de seguir incorporando valores, conocimiento, mitsvót, a su vida real. Por eso, podemos leer a  Rabi Iosi, diciéndonos: quien respeta a su padre y a su madre, a fin de cuentas habrá de respetar el Shabát. Quien haga el esfuerzo de agregar una mitsváh a su vida, al final del camino, hallará que ha adquirido la Toráh completa y ha llegado a donde debía, para honra de su propia vida y de los suyos; para la enmienda trascendental de la Creación. Para la felicidad en la Verdad. Para el más verdadero amor.
Con nuestras brajót, desde Ierushalaim,
daniEl I. GinermanEditor


RECORDATORIOS IMPRESCINDIBLES:
* Mañana martes, 19:30 hora de Israel, en el Beit-Midrásh Virtual de Ieshivah.Net: Clase no. 9 del ciclo "Torah para Vivir con Ella", bajo el título "Más que una carga, una novia". Desde un texto del Midrásh, hablaremos de la relación del hombre y la mujer con la Toráh.
El proyecto educativo Ieshivah.Net necesita de la colaboración de todos para sostenerse. Barúj Hashém, la actividad y la tecnología involucrada en el proyecto crece todos los días, y con ellos, también los costos asociados a sostenerlo. En la página http://todosjuntos.ieshivah.net/ hemos dispuesto varias opciones de colaboración mensual con montos bajos, accesibles sin duda a muchos de vosotros "sin dolor". Ese pequeño esfuerzo de parte de ustedes puede afianzar el proyecto, y permitirnos brindarles más clases en tiempo real en el beit-midrásh, editar más material de estudio, subir bibliografía, seguir creciendo en tecnología, y aumentar también el staff de rabaním y morím involucrados en la sagrada tarea de enseñar Toráh, para todos, por este medio. Adelante: que no sea corta tu mano. Y nuestro agradecimiento desde ya.
* Una de las próximas áreas que estamos planificando abrir en el marco de Ieshivah.Net es un ULPAN VIRTUAL para la enseñanza del idioma hebreo, con clases en tiempo real, bibliografía, ejercicios y exámenes. Sugerimos desde ya que, quienes estén interesados en participar de estos cursos, comiencen a manifestar su interés enviando e-mail a ulpan@hebreo.net, e incluyendo en el e-mail nivel previo de conocimiento de idioma, país de residencia, y horarios disponibles con conexión a internet.
El Sabor de los RecuerdosEl Sabor de los Recuerdos 
por la Prof. Silvia M. de Ginerman

Edición Electrónica (archivo PDF, para ver en pantalla o imprimir)

Edición Impresa: 245 páginas de exquisita presentación


la midrashah para chicas judias hispanoparlantes en Jerusalem
Este e-mail no es spam. Si lo has recibido, es porque en algún momento has manifestado tu acuerdo con recibir nuestra revista, o alguien nos ha indicado que sería de tu interés. Si no deseas volver a recibir Matók MiDvásh, basta con que envíes un e-mail en blanco a matokmidvash-unsubscribe@ieshivah.net, y no volverás a recibir nuestras noticias. Puedes dirigirnos correspondencia física a POB 7614 - Jerusalem 91075 - Israel, o contactarnos por teléfono, en Israel, al 0546-265599, y en España, al 095123-8693.


Imagen de Tania Camacho Becerra
Re: Matók MiDvásh 26 - Kedoshím 5765 - Para ser libres de verdad, sólo nos falta ser sagrados
de Tania Camacho Becerra - Wednesday, 4 de May de 2005, 18:35
 
Es maravilloso y hasta podria decir "milagroso" el poder entender claramente lo que es "ser libres", mas aun en el mundo en que vivimos en el que la verdadera esclavitud esta disfrazada de libertad, en un mundo que es regido por los bajos instintos y los falsos conceptos de lo que significa ser "hombres".
El dia que Israel recibio la Tora, recibio el camino de retorno a la armonia, a la sensacion mas maravillosa de saber que estas en lo correcto, que tus pasos son firmes, que estas haciendo la voluntad del Eterno y por lo tanto te estas haciendo santo....osea, te sientes libre!!!,no hay temores, nada puede detenerte, ni los obstaculos mas grandes, pues tus pasos son firmes.
Para mi, eso es la Tora, ser libre,  caminar bajo las alas protectoras de HaShem, sin temer a nada ni a nadie.Pero debemos temer a alguien, muy poderoso y que casi nunca podemos ver ni reconocer, y ese alguien esta dentro de nosotros mismos, capaz de traicionarnos y hacernos cerrar los oidos al llamado de nuestro espiritu, nuestro ego.........
La tarea es dificil, pero tenemos las armas necesarias para vencer este mundo, solo queda ser fuertes y sobre todo, amar a HaShem por sobre todas las cosas.
Gracias por permitir que pueda expresarme.
Tania.
Imagen de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman)
Re: Matók MiDvásh 26 - Kedoshím 5765 - Para ser libres de verdad, sólo nos falta ser sagrados
de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman) - Wednesday, 4 de May de 2005, 22:58
 
Bienvenida, Tania, Brujáh habaAh sonrisa
Ecos como el tuyo son los que nos impulsan a seguir haciendo crecer estos espacios, para beneficio de todos. Sólo brajáh puede emanar de esta búsqueda colectiva de una verdadera libertad, a la altura de nuestra naturaleza.
Quiera Hashém que así sea.
De paso: la clase que dimos ayer sobre la relación de cada quien con la Torah se encuentra disponible en http://eduplanet.net/course/view.php?id=2&topic=9#9
Mi saludo y mi brajáh para tí,

daniEl

Matók MiDvash #25 - Metsorá 576

"y os icé sobre alas de águilas y os traje hacia mí'"
Revista Matok MiDvash, desde Jerusalem

Mato'k MiDva'sh: prensa electro'nica de Ieshivah.Net - Edicio'n No. XXV
Nisán 5765, Parasha't Metsorá, desde Jerusalem
Edición dedicada a la sagrada memoria de Meír ben-Iaacóv, Ioséf ben-Tsví, Feigl bat-Biniamín, Tsví ben-Israel, Ioséf ben-Shraga, Golda bat-Shraga, y mis dos amigos Alberto z"l,  y al pronto retorno al camino de la Teshuvah y la verdadera luz de Orón ben-Moshéh, Saguí ben-Moshéh y Iehudít bat-Iehudáh
Javerím, queridos amigos:
Esta semana leemos en la Toráh parashát Metsorá, que, continuando la exposición de parashát Tazría, nos refiere al caso de quien es afectado por una enfermedad de origen espiritual llamada "tsara'at", cuya sintomatología física se aproxima a la de la lepra.
El pueblo de Israel se encuentra en el desierto (entonces; y de algún modo también hoy). Acaba de recibir la Toráh y está profundamente conectado con la realidad del Creador; por ello, cada evento de la existencia se tiñe de un carácter milagroso que despierta reverencia, fascinación y devoción (entonces; y oramos nosotros, cada día, que  sea así mañana).
Cuando se vive con conciencia plena de la dimensión espiritual de la existencia, no hay evento físico cuya influencia en lo espiritual pase inadvertida, y no hay evento espiritual que no modifique la realidad física de modo evidente.
Aprendimos que la enfermedad que afecta al Metsorá tiene su origen en el "lashón haRá", en la maledicencia, en la utilización de su facultad de hablar de un modo que profana el carácter sagrado del habla (hemos abundado en este tema en la cuarta charla del ciclo "Torah para Vivir con Ella"). Este evento refleja un desorden espiritual, capaz de afectar negativamente la realidad colectiva. Es por ello que sus consecuencias se proyectan en una enfermedad que torna inmunda la apariencia del individuo del caso, y el Cohén, el sacerdote, le declara inmediatamente "Tamé": impuro.
Desde el momento en que es declarado "Tamé", el metsorá es aislado del colectivo, para ser internado, durante una semana, en soledad, fuera del campamento u poblado. Tras esta semana -que, se nos enseña, habrá de servirle para curar el mal de su alma mediante el arrepentimiento y la plegaria-, habrá de mediar su curación física, la sumersión y la ofrenda, y por fin, la sentencia favorable del Cohén, para que se le permita volver a ocupar su lugar en la sociedad.
La purificación que debe pasar el Metsorá para ser redimido de su exilio personal, tiene un claro paralelo con la purificación que ha de pasar el pueblo de Israel para ser redimido del exilio colectivo que nos pesa. Tanto hace 3.317 años, cuando salimos de Mitsráim, como hoy mismo, cuando la oscuridad se cierne sobre nuestra vida espiritual y material, y clamamos por redención.
El exilio en Mitsráim comenzó a partir de que Ioséf "habló mal" de sus hermanos ante su padre Ia'acóv. Inmediatamente a ello, Hashém acomoda los acontecimientos de modo tal que Ioséf sea exiliado y sometido en Mitsráim, lugar cuyo propio nombre alude a encierro u opresión (de la raíz hebrea "metsár": opresión).
Cuando Moshéh, en su juventud en Mitsráim, intenta hacer paz entre dos hebreos que pelean (Shemót -Exodo- 2:14), y uno de ellos le desafía "¿acaso nos matarás, como al egipcio?", Moshéh comprende que hay delatores dentro del pueblo de Israel; que hay maledicentes. Explica en ese punto el Midrásh (Shemót Rabá 1:32) que, entonces,  entiende Moshéh la razón del exilio y la esclavitud del pueblo de Israel, y sabe que están en esta situación para purgar y purificarse por haber corrompido su habla, y así, profanado su esencia y su misión sobre la Tierra.
En algo más de una semana, celebraremos Pésaj. Y no es casualidad que sean Tazría y Metsorá las porciones de la Toráh que siempre nos toca leer, ya antes, ya inmediatamente después de la celebración. Pésaj conmemora la resolución del exilio en Mitsráim, y prefigura la resolución del exilio espiritual de cada quien.
En la primera ocasión en que aparece el vocablo Pésaj en la Toráh, explica Rashi a su respecto dos vertientes de sentido: "Pésaj", significa que el Creador "salteó" las casas de los hebreos al azotar a Mitsráim con la muerte de los primogénitos (ésto es: que evitó, de entre toda la población de Mitsráim, a los primogénitos hebreos). "Pésaj", tal como lo traduce Ónkelus al arameo, advierte también que el Creador "jamál": que tuvo piedad de los hebreos, de entre todos aquéllos respecto de quienes no actuó desde la piedad. Y agrega, acercándose a nuestro tema, Rav Tsádok HaCohén, que el término "Pésaj" refiere a "Péh Sáj", a "la boca que habla". En Mitsráim, el habla de los hebreos estaba en el exilio junto con ellos. En el momento de la redención, el habla es redimida de su condena. "No soy hombre de palabras", se excusó antes Moshéh. Tras la liberación, será capaz de pronunciar la Verdad al pueblo de Israel, y proferir verbos que modificarán la realidad para siempre. Lo hemos visto ya. Y ese Moshéh, está en cada uno de nosotros producirlo, si ya no con "ese" verbo -como leeremos a continuación-, indudablemente con la acción de cada día.
En el hebreo de la Toráh, el Faraón es llamado Par'óh, nombre compuesto de las mismas letras de "Péh Rá", que es la "boca del mal". El mal depositado en la boca es designio del sometido al poder de Mitsráim. Paralelamente, aprendemos en el Zohar que son dos los modos en que puede el alma, proyectada en la mente, comunicarse con el cuerpo: por delante, a través de la boca, verbalizará de modo correcto y dará al sistema nervioso, al aparato motriz, órdenes que éste comprenderá y acatará para conducirse en el camino sagrado. O por detrás, a través de la cerviz (el lado posterior del cuello), en cuyo caso la comunicación será muda y sorda, y el sistema nervioso obedecerá a sus instintos autónomos merced a estar desconectado de las verdades superiores del alma. "Par'óh" se compone, también (en hebreo), de las mismas letras que "ha'óref": la cerviz.
Y hablamos precisamente del habla, la facultad de expresión en lenguaje articulado que conecta la mente con el universo material, que es privativa de los hombres. De acuerdo a la Toráh, es el elemento distintivo del hombre respecto del resto de la Creación. Así, los reinos de la Creación se denominan, en la Toráh, del siguiente modo: Domém ("silente", es el mineral), Tsoméaj ("vegetativo", el vegetal), Jai ("vivo", el animal) y Medabér ("hablante", es el hombre).
Y si lo dicho es válido para los hombres en general, tanto más lo es para el hebreo. Al respecto, nos enseñan nuestros sabios que la lengua sagrada de la Toráh "dice la cosa misma", en tanto las otras lenguas, hablan "acerca de la cosa". ¡Feliz quien logre vivir en semejante lengua, inabordable en su magnitud infinita para todos! El poder de influencia del habla sobre la realidad se multiplica infinitamente cuando el hablante se expresa en el lenguaje de la Toráh. Y con su poder de influencia crece, proporcionalmente, su responsabilidad por lo que dice.
Leemos en nuestra parasháh que, en sus siete días de aislación, el Metsorá "iefashfésh bema'asáv": tanteará sus acciones, revisará uno por uno sus actos para descubrir qué está mal dentro de sí, y enmendarlo. Y que tal actividad será determinante de su suerte, transcurrida la semana. Así el pueblo de Israel en vísperas de su salida de Mitsráim; así, hoy, cada uno de nosotros. Es tiempo de ajuste íntimo de cuentas para todos quienes añoramos la redención. Tal, Pésaj de 5765, para quienes llevan su identidad hebrea en el alma.
Han pasado varios meses desde el último "Matók MiDvásh", y debo congratularnos por estar juntos de nuevo, estudiando Toráh. En el medio, tanto en lo personal como en cuanto hace a este proyecto colectivo, hemos visto pasar mucha agua bajo los puentes, y los ríos que enfrentamos ya no pueden ser los mismos ríos. Barúj Hashém, han seguido adelante y crecido en cantidad y calidad las clases que dicta Rav Guidon Muzykanski en nuestro Beit-Midrásh. En segundo término, el tiempo de casi silencio ha producido un avance tecnológico en nuestro Beit-Midrásh, que ya no tiene limitación para la cantidad de gente que ingresa en él (antes, el tope era 20 y luego 30 alumnos por clase), y cuenta ahora -además del chat en audio y texto, y la navegación web compartida- con video, pizarra compartida, y transferencia de archivos, y muchas otras herramientas que lo posicionan como vanguardia tecnológica, junto a universidades de primer nivel, mas dedicado al ejercicio de la Toráh.
Por otra parte, hemos inaugurado un nuevo sitio web: el nuevo http://www.ieshivah.net/ seguro les sorprenderá. Una estructura de software pensada para la educación a distancia, con cursos, foros, chats, diálogos privados, bibliotecas de archivos, transmisión de audio y video, calendarios programados,... en fin, todos los chiches que una verdadera institución educativa online debe poder ofreceros. Entre los elementos nuevos a destacar: un curso de gastronomía judíaque incluye desde ya mucho material para Pésaj, la serie de clases "Torah para Vivir con Ella" , un manual de historia hebrea que va por ahora desde la Creación del mundo hasta la época de los Jueces, un archivo de traducciones útiles y textos de apoyo, una Biblioteca Judía en crecimiento que incluye hoy cursos de hebreo, diccionarios, una gramática del arameo, varios libros que gustaréis leer, y una nueva traducción de la Hagadáh de Pésaj que sin duda gozaréis; foros, chats, y hasta una antología reflexiva de humor judío.
Al ingresar, varias de las secciones del nuevo sitio os requerirán estar inscriptos como usuarios en él. La mayoría de vosotros disponéis ya de cuentas de usuario que hemos configurado para facilitaros el acceso. En tales casos, el usuario es el mismo que en vuesto e-mail (o sea: lo que va antes de la arroba en la dirección de e-mail a que os llega este mail), y la contraseña es exactamente igual al nombre de usuario (obviamente, la podéis cambiar a vuestro gusto desde dentro del sistema). Quienes no dispongan aún de usuario registrado en el sistema de Ieshivah.Net, pueden proceder a registrarse gratuitamente en un proceso que lleva no más de minuto y medio, y que les habilitará a inscribirse y disfrutar de los contenidos de los múltiples cursos que día a día, con gran esfuerzo, vamos produciendo e inaugurando en el sitio.
Obviamente, desde que Ieshivah.Net persiste en su calidad de organización sin fines de lucro y sin medios para obtenerlo, necesitamos de vuestro apoyo para seguir adelante. Somos un emprendimiento en el que la idea de "todos juntos" ocupa un espacio primordial. Son innumerables en este espacio los costos asociados a esta agenda que busca proveer contenido judío genuino, de producción propia, desnudo de todo prejuicio y disfraz, a toda la comunidad que disfruta con nosotros de la aproximación a la Verdad. Hemos dispuesto tres modos en que podéis cooperar económicamente con vosotros mismos y con nosotros, juntos en este emprendimiento que nos une: en "todosjuntos", podéis elegir entre tres opciones modestas de colaboración fija mensual (USD 18, 49 y 130). En http://ieshivah.net/mimunkodesh/, se ofrece una larga variedad de posibilidades para todo quien, más allá de la complacencia espiritual, desee comprometerse siquiera por única vez con el proyecto que, aún si disfrutando de sus resultas, integra. Huelga decir que las transacciones online son realizadas a través de un servidor seguro de acuerdo a los máximos standards de seguridad, con soporte de la empresa estadounidense Share-It.com; y para quien lícitamente exija mayor seguridad que la ofrecida por toda transacción online, resta aún en dichas páginas la oportunidad de realizar transferencias ya bancarias o vía Western Union.
Aprendemos de nuestra parasháh que la elevación espiritual tiene por precio que cuanto hacemos, cuanto pensamos, cuanto decimos, incide en la realidad cognoscible más y más, cuanto más avanzamos. Que es imposible crecer en herramientas espirituales "impunemente", ignorando el compromiso que generamos a cada paso que avanzamos hacia delante, hacia mejor, hacia más plenos y felices, hacia más conformes con quienes somos. Aprendemos en nuestra parasháh, y en el Pésaj que se acerca, que hay que aprender a no hacer mal, al tiempo que aprendemos a ser bien. Sea voluntad de Hashém que lo logremos.
Con vosotros mis brajót,
daniEl I. Ginermaneditor@ieshivah.net
PD: Una última noticia: el próximo martes, en nuestro Beit-Midrásh, a las 19 horas de Israel, retomamos be'ezrat Hashém el ciclo "Toráh para Vivir con Ella" con nuestra clase número 8: "Pésaj: La libertad de los hebreos". Me encantará verte allí, y compartir contigo algo de lo que debemos estudiar en estos días.

El Sabor de los RecuerdosEl Sabor de los Recuerdos 
por la Prof. Silvia M. de Ginerman

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Ayelet HaShajar: la midrashah para chicas judias hispanoparlantes en Jerusalem

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miércoles, 7 de mayo de 2014

Matók MiDvásh 14 - Behár / Bejukotái 5764

A modo de Editorial:
Que soy capaz de recibir, de vivir, y de brindar
PARA QUE SEA TESTIMONIO DE LA VERDAD
Queridos amigos:
solo nos resta verlo, y para ello hay que vivirlo

Entre los temas tratados en parashát Behár, se encuentran las leyes relativas a "shvi'ít", el séptimo año, en que prohibe la Toráh cultivar, cosechar, tomar provecho de la tierra. Tras establecer ésta y otras leyes, hallamos una instancia de prueba, de comprobación de la verdad. Y dice así, en Vaikrá XXV, 20: "Y si decís (si os preguntáis) qué comeremos en el séptimo año, si no plantaremos y no recolectaremos nuestra cosecha". A este versículo, refiere Rabi Iehudáh un versículo de Tehilím (Salmos XXXVII,3), cuyo sentido intentamos traducir así: "Confía en D's, y haz bien; mora (halla asiento en) la tierra, y alimenta la fe".

Cuatro son las etapas del trabajo del hebreo en esta vida. La primera: "Confía en D's". A cada paso hallarás desafíos y pruebas frente a los cuales la lógica te indicará un camino ajeno a la Toráh. Confía, ten fe. El ejercicio de la fe sabe mudar la realidad. Debes saberlo y hacerlo parte de tí. Una vez que estás cierto en ello, una vez que sabes que no hesitarás en hacer lo correcto por más que no responda eventualmente al dictamen de nuestra lógica insignificante y mezquina, estarás en condiciones de oficiar correctamente la segunda etapa: "haz bien". Hacer el bien es conducir la propia vida de acuerdo a la Toráh, a las mitsvót, a la sabiduría de la verdad. Es tomar la Toráh por mapa de tu laberinto, y conducirte por los caminos que la Toráh te muestra en cada orden de la vida. Explica el Zohar en este punto que, cuando haces el bien en el mundo material, despiertas bien y bendición en el firmamento: abres las puertas de la brajáh, de la bendición, para que ésta penda sobre tí. De ese modo, el ejercicio del bien en todas sus formas incide en los órdenes material y espiritual de la vida de modo directo, y atrae bendición.

Gracias a la realización armónica de estas dos primeras etapas (asentar la confianza en D's, y a partir de ella, obrar bien), es posible arribar a la tercera: "Mora (halla asiento en) la tierra". En la explicación de Rabi Iehudáh, "la tierra" aquí es expresión de ambas dimensiones: material y espiritual. A través del ejercicio del bien "abajo", despiertas la respuesta, el reflejo, del verdadero bien, que proviene de "arriba". Y con ello, se constituye en tí una armonía única, sólida, que se proyecta en hallar tu sitio, el espacio físico-mental-espiritual que te es propio, en el que podrás desarrollar todo tu potencial. Hallar verdaderamente asiento en la tierra es acceder a la vida que hace propicio todo el bien y toda la belleza que soy capaz de recibir, de vivir, y de brindar.

Y cuando ésta se hace realidad, automáticamente se cumple la instancia final: "alimenta la fe". El verbo original que hemos traducido por "alimenta" es de sentido mucho más amplio y preciso; es "lir'ót", traducible también por "pastorear". Y la metáfora no podría ser mejor, puesto que un pastor que lleva a su rebaño a pastar, procura para él las mejores pasturas. Tales pasturas no son alimento para consumo humano: nadie que no los animales lo comería. Mas a través de buscar, para sus animales y de acuerdo a lo que ellos están aptos y dispuestos a comer, las mejores pasturas, el pastor está procurando para más tarde el sustento de más elevada calidad para los hombres: la mejor carne, la mejor leche, la mejor lana, el mejor cuero; alimento y abrigo que brindará luego el animal a los hombres, gracias a la dedicación del pastor que procuró las pasturas.

Tal es el proceso que lleva a alimentar la fe, a alentarla, a expandirla: a activar la bendición del Creador sobre sus creaturas desde el ejercicio feliz de la Toráh. No está en nuestras manos producir la carne, la lana, el cuero: está en nosotros, sí, procurar las pasturas; generar las causas que darán por resultado la bendición, la felicidad, el bien. Y esas "causas" que resultarán en tales efectos son el ejercicio propio de la fe, el trabajo de las mitsvót, el amor y la entrega desde la plena convicción de verdad y bien que nos enseña la Toráh.

Entonces, tras proponer la Toráh: "Y si decís (si os preguntáis) qué comeremos en el séptimo año, si no plantaremos y no recolectaremos nuestra cosecha", así responde Hashém al desafío en el versículo siguiente: "Y ordenaré mi bendición para vosotros en el año sexto, y se hará la cosecha para tres años". Esto es: si confiáis, y hacéis bien, y halláis entonces vuestro lugar en la tierra y expandís la fe, de modo natural regirá la bendición para vosotros. Y desde que la finalidad del proceso es la expansión de la fe, la afirmación del lazo que une al Creador con sus creaturas por vía de hacer manifiesta y visible en la realidad Su majestad y presencia, no dice: "os daré cosecha suficiente para tres años", ni "cosecharéis el triple de lo habitual". En su lugar, dice: "y se hará la cosecha para tres años". Porque habrá de ser como en el milagro de Janucáh, en que la vasija de aceite suficiente para un único día duró ocho (y fue "esa" única vasija; no ocurrió que de la nada aparecieran siete vasijas más, sino que el contenido de esa única vasija rindió ocho veces lo previsto): la cosecha será normal, como cada año, mas rendirá, en un milagro revelado permanente, el triple de lo habitual. Para que sea testimonio de la verdad. Para que cada momento de la vida, cada orden, cada área del quehacer de nuestros días, sea testimonio de la verdad.

Por ello, también el capítulo XXXVII de Tehilím continúa diciendo, tras el versículo que analizamos: "Y deléitate en Hashém, y te dará lo que pida tu corazón". Porque del deleite en el bien, del deleite en la Toráh y su estudio y ejercicio permanente, nace el deseo certero, capaz de volverse realidad.
Les invito a visitarnos en nuestro Beit-Midrásh virtual, a disfrutar del estudio, a cooperar con este proyecto creado para vosotros.  Esperando que disfrutéis del material de esta revista, que ha sido preparado con amor,
con vosotros mis brajót, desde una Ierushalaim luminosa,

daniEl I. Ginerman


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APRENDIMOS EN LA GUEMARA ESTA SEMANA

Qué dice la paloma


¿Qué dice, qué canta, la paloma al Creador? Así le dice:
"Amo del mundo: Así sean mis alimentos amargos como la oliva mas vengan de tu mano, y no que sean dulces como la miel dependiendo de los hombres".
Talmud Bablí, Tratado de Eruvín 18,2

Toen

No argumenta un hombre si no tiene razones en su mano.
Esto es: si alguien defiende ante un tribunal su derecho, se debe presumir que tiene razones que respaldan su pretensión. No es razonable pensar que alguien va a defender ante un tribunal una posición que caiga sola ante un ataque sencillo.
Talmud Bablí, Tratado de Shvuót 40,2



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AMANTES DEL SHALÓM
por Rav Meir Ifraj
Está escrito en Pirkéi Avót I,12: "Dice Hilel: Sé de los discípulos de Aharón el Cohén, amante del Shalóm, y que persigue el Shalóm, que ama a las creaturas y las acerca a la Toráh".

Hilel nos indica aprender de los caminos de Aharón, que amaba a todas las personas y buscaba establecer entre ellas la paz. Cuando se enteraba de una pelea o un litigio dentro del pueblo, se dirigía a una de las partes y le contaba cuánto el segundo lamentaba la situación y cuánto se arrepentía de haberle lastimado. Luego iba donde el otro, y repetía iguales palabras. Y cuando se encontraban ambos contendientes por fin, se abrazaban y besaban y recuperaban entre ellos la paz. Y así hacía también entre los maridos y sus esposas en todo el pueblo de Israel.

Está escrito en la mishnáh que hay acciones que el hombre realiza en este mundo, y su aura y su mérito permanecen para el mundo venidero. Y entre ellas, se encuentra atraer la paz entre las personas. Vaya si es necesario que nos fortalezcamos y aprendamos a atraer la paz, el Shalóm, entre los hombres, y principalmente dentro del propio hogar, los hombres con sus mujeres y sus niños, porque nada hay más dulce y más bello que el Shalóm, la paz de la plenitud.

Porque el Shalóm es uno de los nombres de D's, y cuando hay Shalóm en el hogar se evidencia en él la presencia del Creador, y la providencia, y la bendición se hace patente. Y tenemos el privilegio de la Toráh y de las enseñanzas todas de nuestros sabios, que nos indican infinidad de caminos para arribar y asegurarnos el verdadero Shalóm dentro y fuera del hogar, el Shalóm sobre el que se apoya toda verdadera bendición, como está escrito: "Hashém fuerza dará a su pueblo, Hashém bendecirá a su pueblo con Shalóm".

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EL SENTIDO DE LAS MITSVOT
por Rav Natan ben-Jaím
Se pregunta el Rambám: "¿Qué tienen en común el shabát y la shevi'ít (el séptimo año de la tierra, sobre cuyos frutos está prohibido el lucro), que hace que para ambos esté escrito que son "leshém Hashém" (en nombre de D's), advertencia que no se menciona para ningún otro evento temporal?

El Rav Leivovich explica el comentario de Rashi del siguiente modo, en base a una lectura del Raabád: "La intención de las mitsvót es que el hombre sepa que tiene un Creador que reina sobre él". Tras que el Creador entregara la tierra a los hombres, éstos podrían pensar que la tierra les pertenece, que ellos son sus dueños.... y nadie más; y olvidar así al Creador; y tal olvido traería consigo la disolución del propósito sagrado de la Creación. El Raabád menciona varios ejemplos para ilustrar su explicación: Si D's le da al hombre la posibilidad de poseer un campo, viene junto con dicha posesión el conjunto de leyes relativas al arado, a la siembre y la cosecha; las normas relativas a la prohibición de labrar la tierra utilizando especies disímiles en yunta (por ejemplo, un buey y un burro uncidos juntos); la prohibición de cultivar "kiláim", o la obligación de dejar "peáh": una esquina del terreno para que su cosecha quede a disposición de los necesitados. Durante la recolección, la cosecha que cae de manos del dueño del campo debe quedar abandonada para que la recojan los necesitados, y lo mismo sucede con lo que resulte olvidado en el campo tras completar la faena. Y aún entonces, realizada ya la cosecha, se debe descontar de ella el maasér (el diezmo) y la trumáh. Tras moler el trigo y hacer harina, cuando tenemos ya la masa para hornear, tenemos el deber de quitar "jaláh" para alimento del Cohén. Y por último, antes de comer el pan y tras satisfacernos con él, tenemos un orden de bendiciones-consagraciones que pronunciar. Tal sistema se proyecta a todos los órdenes de la vida: a la vestimenta, al ganado, a las plantaciones; a cada instancia de la vida, a cada momento del año.

Dice nuestra parasháh: "Y será cuando vengan a la tierra que dispuse para ustedes..."; y remarca: "que Yo les di". Debemos mantener conciencia clara de que nada nos pertenece de por sí: todo cuanto poseemos, no está en nuestras manos sino para cumplir con un propósito sagrado. Por eso, cuando estamos en nuestra tierra, cada séptimo año debemos suspender toda labor y abstenernos de sembrar y cosechar. Y aquí se encuentra el paralelismo que halla Rashi entre el Shabát y la Sheviít: ambas instancias hacen propicio que anulemos la sensación de ser "amos" de la Creación y de la vida, y nos guían hacia la finalidad que señala el Raabád para todas las mitsvót: que sepa el hombre que el Creador gobierna sobre la Creación, y a El pertenecen (y a Su arbitrio se encuentran) la Tierra y cuanto ella contiene.