אור חורת בקורות לבו של האדם

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jueves, 22 de mayo de 2014

Matók MiDvash #19 - Matót Masa'éi 5764 - La travesía nocturna de puro amor, de puro anhelo de amanecer por fin en casa


"y os ice' sobre alas de a'guilas y os traje hacia mi'" Revista Matok MiDvash, desde Jerusalem

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XIX
Tamuz 5764, Parasha't Matót-Masa'éi, desde Jerusalem
Edición dedicada a la propagación de la felicidad de vivir justo esta vida entre todos quienes nos se conforman con menos que una vida de Verdad

Contáctanos por clases ONLINE para tu COMUNIDAD, tu colegio o tu tnuáh. Los rabaním de Banáij-Tsión están deseosos de compartir lo que estudiamos cada día, tanto en español como en ivrít. Contáctanos a editor@ieshivah.net para coordinar temas y horarios: sólo necesitas una computadora conectada a Internet, y encontrarte con nosotros en www.beitmidrash.org !!!

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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leerA modo de Editorial:
LA TRAVESIA NOCTURNA DE PURO AMOR, DE PURO ANHELO DE AMANECER POR FIN EN CASA


Queridos jaberím:

Nuestro universo está construido de modo tal que las mismas cualidades, las mismas relaciones, se repiten y se traducen por doquier. De cómo operan los vínculos a un nivel de la realidad, aprendemos cómo operan en otro. De lo que somos capaces de percibir, aprendemos lo que se oculta a nuestros sentidos. Y reside en ello uno de los grandes secretos para la adquisición y comprobación de la Verdad.

Cuando la mujer judía se encuentra en estado de "nidáh" (impureza), el vínculo físico, el más inmediato y evidente con su marido, se suspende por completo. No se suspende el amor, sino la más sensible de sus manifestaciones; y de debajo de la aflicción que ésto provoca, amanece siempre la llama de algo nuevo que es lujo sagrado estrenar.

Al llegar a estas fechas, entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av, el pueblo de Israel se pone de luto por la situación de exilio y devastación espiritual que sufrimos, que se evidencia en la interrupción del vínculo íntimo, sensible y evidente, con el Creador: por momentos, todo parece oscuro en derredor, y el alma se lamenta por aquel tiempo de la profecía, del "ruaj hakódesh", del milagro evidente y magnífico que no dejaba lugar a la tristeza ni la duda. Vemos, por todas partes, las señales; hurgamos en la Toráh deleitándonos en cada nuevo atisbo a la verdad trascendente de la vida; y aprendemos el camino que nos habrá de llevar de retorno al contacto íntimo, a salir de la opresión, a recuperar la evidencia de sacralidad en nuestras vidas.

En la profundidad de la desconexión que vivimos, sabemos la presencia del objeto de nuestro anhelo y el alma exige revelación, proximidad, contacto. De este anhelo puro y bramante, nace en los corazones de Israel el trabajo de la tefiláh (la plegaria), del estudio y el ejercicio de la Toráh; nace y crece la "irAt shamaim": esa sensación de fragilidad y empequeñecimiento, de numinosidad, recato y por fin amor (que pasa a ser "Ahavát Hashém", amor al Nombre, a la inmensa totalidad y maravilla con que el Creador se manifiesta a nuestro anhelo), como fin del camino cuando culmine, bajo nuestra acción disciplinada y eficaz, nuestro estado de "nidáh": cuando hayamos sabido consagrarnos y volvernos aptos para el contacto sensible e inmediato con el Creador, y seamos por fin plenos y felices otra vez, puros y sagrados, listos a la verdadera Redención.

En las secciones de la Toráh que nos tocan esta semana, hallamos varias instrucciones para el camino. Se habla en ellas de cómo preservar cualidades esenciales para mantener el Shalóm, la paz en plenitud, durante este tiempo de contención, de colapso que anuncia el relapso luminoso. Se nos enseña del poder del habla y de cómo sostenerlo y preservarlo; de la necesidad de justicia llevada hasta el más mínimo detalle. Se habla del equilibrio entre la piedad y el celo de la Verdad.

Con ustedes, todas las letras que el equipo de Matók MiDvásh ha preparado especialmente para traducir la "Toráh de hoy" a un contexto en que pueda resultarnos el más dulce alimento y el más vivificante. Para que aprendamos de qué modo el conocimiento y la comprensión de un origen y una meta, de un sentido, nos dotarán de herramientas para arribar a la más alta felicidad en lo profundo del alma hebrea.

Es nuestro deseo y nuestra plegaria que este manjar que horneamos con amor sea de vuestro agrado y vuestro disfrute, y nos ayude a encontrarnos, cada día, más profundamente hermanados en el camino de la Toráh.
Con vosotros mis bendiciones,

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net

El verdadero sentido de participar de la Verdad

  EL BEIT-MIDRASH VIRTUAL DE IESHIVAH.NET

CLASES DE ESTA SEMANA EN NUESTRO BEIT-MIDRASH ONLINE:

* Domingo, 19:30 Israel: Parasha't HaShavu'a (la seccio'n semanal de la Tora'h)
* Lunes, 19:30 Israel: "El Sendero de los Justos"
* Mie'rcoles, 19:30 Israel:  Ciclo "Tora'h para vivir con ella"

Beezrat Hashe'm, y con vuestro apoyo, continuaremos poblando la agenda de la semana con nuevos y variados shiuri'm en todas las a'reas de la Tora'h.

Entretanto, aprovecha algunas de las u'ltimas grabaciones, que ya
se encuentran a disposicio'n:

1. Ciclo "Tora'h para Vivir con ella", con daniEl I. Ginerman: 
            Clase # 01:  Ojos y Corazones            Clase #02:  Alimentamos el Alma
            Clase #03:  La palabra que te construye
            Clase #04:  La palabra que te destruye
            Clase #05:  Un punto de apoyo para mover tu mundo (I)
            Clase #06:  Un punto de apoyo para mover tu mundo (II)

2. Ciclo "Mesilát Iesharím" (El Sendero de los Justos), con Rav Guido Muzykanski
             Clase #10  /  Clase #11  /  Clase #12  /  Clase #13 

3. Parashát haShavúa, con daniEl I. Ginerman
         ESTA SEMANA: Parashát Matót-Masa'ei

Atención: hemos inaugurado el nuevo sitio web de nuestra Ieshiváh "Banáij-Tsión" en Guivát Zeév. El sitio, aún cuando está en inglés, contiene galerías de fotos, banco de clases grabadas en hebreo y en español, y links a toda la producción de Ieshivah.Net. Te invitamos a verlo y a compartir tus impresiones enhttp://www.banaijtsion.com/

En el correr de los pro'ximos di'as, inauguraremos con ayuda de D's el nuevo sitio web de Ieshivah.Net, con materiales de estudio y las grabaciones de todas las clases brindadas en nuestro Beit-Midra'sh virtual. Entretanto, te invitamos a disfrutar las clases que tienen lugar casi cada di'a: en tiempo real, en audio y texto, clases de Tora'h brindadas por los rabani'm de Bana'ij Tsio'n desde Jerusalem. So'lo debes ingresar a http://www.beitmidrash.org/, dejar que tu computadora baje durante unos 5 segundos el software con que trabajamos (que se instala solo), poner tu nombre e ingresar.
Si recibes un mensaje de error al intentarlo, por favor desinstala el software clickeando aqui', y vuelve a repetir el procedimiento inicial. Si au'n te da algu'n error, hay varias soluciones posibles, todas muy sencillas, explicadas aqui'.

Materiales para las clases, anuncios, y consultas a los Rabani'm, se canalizan a trave's del foro "Banaij Tsio'n", bajo el auspicio y los oficios de la Comunidad Judi'a de Murcia.
Todo esta en la Torah: solo nos resta verlo, y para ello hay que vivirlo

Se encuentran en preparacio'n tres nuevos ciclos: uno sobre iniciacio'n al estudio de la Guemara'; uno sobre la concepcio'n del mundo y de la vida que cimentan la felicidad hebrea, y otro que, bajo el ti'tulo "Netso'r leshonja' meRa'" ("preve'n a tu lengua del mal"), trabajara' sobre todos los aspectos relativos al cuidado de la lengua, y la verdadera incidencia y valor de cuanto hablamos en nuestra vida espiritual.



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leerPalabras de la mujer judía
EL EJEMPLO LEAL DE LAS HIJAS DE TSLOFJAD

por Galia Ginerman

Queridas lectoras:

La pasada semana, estudiamos cuán preciada es la mujer judía a ojos de Hashém, al punto que exclusivamente en sus manos fue puesto vigilar y preservar la pureza y la sacralidad del Hogar Judío. Una mitsváh sólo posible desde la verdadera "irAt shamaim": el temor, la fragilidad y la entrega que se experimenta a partir de la fe en el Creador, en su acción ubicua, en su presencia activa en cada persona y cada rincón de la Creación. Es a partir de su  "irAt shamaim" que la mujer puede realizar el duro trabajo que se le encarga sobre sí misma, sobre su propio cuerpo. "irAt shamaim" es la verdadera clave para tornarnos capaces de cumplir con todas las mitsvót que Hashém puso en nuestras manos.

En las parashiót de esta semana, leemos acerca de las hijas de Tslofjád, que son ya nuestras  conocidas desde su apelación a Moshéh en parashát Pinjás. Recordemos: establecido que el reparto de la tierra de Israel se realizaría otorgando una parcela a cada jefe de familia, ellas se dirigieron a Moshéh y denunciaron que su padre había fallecido sin hijos varones, y sólo ellas, sus cinco hijas, lo podían heredar. Y si no les era concedida a ellas la parcela que correspondía a su padre, se cometería la injusticia de que la misma fuera a parar a manos de otra familia, perteneciente a otra tribu. Moshéh, tras consultar a Hashém, dictaminó a su favor; y no sólo ello, sino que su dictamen sentó jurisprudencia y fue incorporado a la Toráh, para su aplicación en toda situación futura de igual tipo.

Pero en nuestra parasháh, se presentan a Moshéh los jefes de familia descendientes de Guilád, de la tribu de Menashéh (la misma tribu de Tslofjád y sus hijas), y argumentan que cuando las hijas de Tslofjád contraigan matrimonio, si optan por hacerlo con hombres de otras tribus, sus tierras pasarán automáticamente al dominio de las tribus a las que éstos pertenezcan (tal como pasarán sus esposas), con lo que las tierras de Tslofjád serán de hecho igualmente enajenadas de su tribu, que verá su heredad disminuida. Ante este argumento, Moshéh, ordenado por Hashém, dictamina que las hijas de Tslofjád podrán contraer matrimonio con los hombres de sus preferencias, con la única restricción de que éstos habrán de pertenecer a su propia tribu: Menashéh.

Las hijas de Tslofjád no protestaron, y contrajeron matrimonio con sus primos, por puro celo del dictamen de Hashém; por el mismo deseo de hacer lo correcto a ojos del Creador que las llevó antes a evitar que se cometiera una injusticia con la heredad de su padre.

Somos testigos aquí de una acción ejemplar de "irAt shamaim" verdadera y completa, en que la orden de Hashém adquiere inmedita prioridad sobre todo deseo humano.

El cuidado de "taharát hamishpajáh", de la pureza familiar, no es de las mitsvót más fáciles ni sencillas que recibimos las mujeres. Su cumplimiento fiel demanda una gran dosis de "irAt shamaim". Durante los días en que la mujer está en situación de "nidáh", y consiguientemente, físicamente prohibida para su marido, se da un corte, una desconexión física entre los miembros de la pareja; y todo el vínculo que les resta es de carácter espiritual. Durante esos días, la necesidad de aproximarnos a nuestra pareja adquiere fuerza y crece de ambos lados, de modo que se requiere una gran dosis de fe y convicción para sostener la situación y pasar este lapso con Shalóm en el hogar.

Si miramos ahora hacia dentro de esta mitsváh, descubriremos cuánta belleza y cuánta fuerza podemos tomar a partir de preservar celosamente la pureza en nuestra familia, y cuánto bien recibiremos gracias a ello.

Dicen nuestros sabios en el Talmud (Tratado Nidáh, 31): ¿Por qué estableció la Toráh que la mujer nidáh permanece en condición de prohibida para su marido por siete días aún después de completado su período? Porque el hombre se habitúa a ella y a su disponibilidad para sí, estableció la Toráh que la mujer permanezca nidáh por otros siete días: para que, a su retorno a él, sea tan preciada y ansiada por su marido como en el momento de la boda.

Esta cita guarda el gran secreto de una relación permanente y plena entre un hombre y su esposa, que incidirá en cada aspecto de la vida familiar. Nuestra sagrada Toráh analiza y considera los más mínimos detalles de los instintos y las fuerzas espirituales del hombre y la mujer; y para preservar la llama del amor y no permitir que se apague ni aún que disminuya, y para cuidar de la unión y consistencia de la familia, establece una situación que, en apariencia, resulta opuesta a lo que nuestra mente (o nuestros instintos) señalarían por correcto.

En nuestro mundo moderno, la clave de cuya sociedad es "haga cada quien lo que le parezca correcto", y en el que cada uno y una  proclama saber con precisión y certeza qué es lo que necesita y qué es lo que desea, resulta fácilmente inadmisible cualquier imposición externa a uno mismo sobre nuestra vida sexual-marital, ¡sobre lo más íntimo de nuestras vidas!

Mas si contemplamos la situación con mejor puntería, veremos que cuando la mujer está "nidáh", se abre ante nosotras la oportunidad de justamente fortalecer y renovar el vínculo que nos une a nuestra pareja.

Durante el tiempo de "nidáh", cuando no nos permitimos contacto físico alguno, crece recíprocamente, en ambos integrantes de la pareja, una sensación de añoranza y anhelo. Podemos aprovechar esta situación para aprender a comunicar nuestro amor de un modo distinto, que cuando no estamos en "nidáh" suele ser desplazado por el contacto físico. Tenemos la oportunidad de aprender a expresar nuestros sentimientos en lenguaje hablado, o a través de acciones y actitudes que transmitan eficazmente a nuestros maridos nuestro amor. El vínculo de pareja pasa a una senda distinta y más estrecha, y gracias a ello, forzosamente crece y se fortalece.

Tras los días del período menstrual, llegan los días de la "sefiráh": la cuenta de siete días en que constatamos, mañana y noche, nuestro estado de pureza; a cuyo final nos sumergimos en una "mikveh", un baño ritual de aguas que no han sido estancadas. Los días de la cuenta generan una situación de expectativa, una situación nueva respecto de los días anteriores, en que nos sentíamos lejos de nuestra pareja. Durante estos días de expectativa, sabemos que vamos rumbo a renovar nuestra unión y nuestro vínculo con él, y nuestra emoción crece porque ya sabemos cuándo sucederá. Y el día de la sumersión en la mikveh, invariablemente, somos novias en vísperas de su boda. Nos consagramos y nos purificamos y nos sumergimos en las aguas ni bien salen las estrellas, desde un estado de espíritu elevado y exaltado y una gran emoción. Así, cada mes, la mujer se consagra y se renueva para su marido, y son preciados y anhelados uno para el otro como en el día mismo en que contrajeron matrimonio.

A través de este mecanismo sagrado, el vínculo entre un hombre y su esposa está siempre fundado en un inmenso amor que no desfallece ni admite desgano -una situación tristemente común entre las parejas que no cuidan de esta importante mitsváh-. A través de este ciclo aprendemos a respetar y a valorar, cada hombre a su mujer, y cada mujer a su marido; y a reconocer el valor de cada instante en que nos encontramos juntos. Y gracias a ello, hay siempre amor y compañerismo, Shalóm y amistad reinando sobre el hogar.

Cuando cumplimos esta mitsváh desde una actitud de verdadera "irAt shamaim", y desde la verdadera determinación de tornar realidad la voluntad del Creador, alcanzamos la plenitud en todos los órdenes de la vida: plenitud en el vínculo matrimonial y plenitud en nuestros hogares, plenitud respecto de nosotras mismas y de cuanto nos rodea.

Aprendamos, entonces, de las hijas de Tslofjád: en mérito a su irAt shamáim alcanzaron un alto rango espiritual y una ley de la Toráh fue revelada por ellas. Tomemos la llave que nos extiende Hashém en su Toráh, y abramos con ellas las puertas de la felicidad verdadera, de la vida familiar plena, y de la abundancia de bien que hace fluir el Creador sobre nosotras y los nuestros a cada paso, a cada instante si lo sabemos recibir.


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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer     ¿Aparece Superman en la Torah?
por Rav David Shlomo Mendelsohn
Cuando sabíamos volar

¿Es acaso razonable que un hombre vuele por el aire a su antojo, o tal idea es solamente fruto de la imaginación de cineastas y sueño inalcanzable de los hombres? ¿También ustedes han jugado con la idea.... "si sólo pudiera de pronto saltar por sobre el océano y aparecer en Africa o en América, donde alguna tribu extraviada, o meramente en los días agobiantes del verano refrescarme en Alaska..."? Presumo que todos hemos soñado algo así alguna vez.

En nuestra parasháh, "Matót", el gran comentarista Rash"i (Rabi Shlomo Itsjaki) nos enseña que Superman, o la posibilidad humana de volar, no es meramente fantasía.

En el capítulo 31 de Bamidbár versículo 6, se nos dice que Moshéh envía el pueblo de Israel (12.000 personas, 1.000 por cada tribu) a la batalla contra Midián, para vengar la muerte de los 24.000 varones hebreos que murieran por su causa (otros 12.000 siguen a los primeros, y se dedican a elevar plegaria durante la batalla).  Pinjás, conocido nuestro desde la parasháh de la semana pasada cuando ejecutó a Zimrí y a Kozbí, recibe la orden de continuar al mando de la misión que él mismo comenzó. Para la misión, lleva consigo armamento sagrado y trompetas de guerra para elevar la "truáh". Rash"i nos explica que el tal "armamento sagrado" se compone del "tsits" (la vincha de oro que viste el Sumo Sacerdote, con el Nombre del Creador en letras de luz) y del Sagrado Tabernáculo que porta las Lujót haBrít, las Tablas del Pacto (también conocidas como "Tablas de la Ley").

Realmente, se trata de una composición militar bastante absurda a primera vista: 12.000 personas, apenas provistas de armamento convencional, contra un pueblo entero. Pero en los pasos sucesivos, tendremos la oportunidad de observar que no se trata en absoluto de una guerra convencional, sino antes bien, de una guerra espiritual, o como hoy se la llamaría, de índole "mágica". Los doce mil guerreros eran, en realidad, doce mil tsadikím, hombres justos y sabios, iniciados a la verdadera sabiduría, capaces de resistir encantamientos y hechizos. Su preparación poco tenía que ver con la resistencia a un ejército físico; y tal habían sido elegidos a partir de la constatación de que, en la primera instancia de la guerra, cuando 24.000 hebreos murieran, no había utilizado Midián verdaderamente un ejército físico (apenas si las doncellas midianitas por anzuelo) sino el encantamiento y la hechicería idólatra en que sus príncipes eran duchos.

De tal modo, este ejército está compuesto de hombres elevados, que no se dejarán seducir y en quienes no hará mella maldición alguna; y llevan consigo el Tabernáculo en que reside la Presencia y la Supervisión de Hashém sobre Su pueblo, y así también el "tsits", la vincha de oro del Sumo Sacerdote sobre la que brilla el Nombre Sagrado capaz de obrar maravillas.

La batalla dio comienzo, y los midianitas comenzaron a activar sus hechizos y encantamientos contra los tsadikím que trabajan en anular el maleficio de Midián con el poder conjunto de la plegaria y la espada. Cuando los reyes de Midián se percatan de que sus ejércitos caen vencidos y sus fuerzas menguan, deciden utilizar su poderosísimo armamento secreto: éste es Bil'ám, el brujo, que ha retornado hasta la tierra de Midián para cobrar su recompensa por la victoria reciente. Bil'ám es conciente de lo crítico de su situación, y empeña en la batalla sus mejores hechizos. Mas los hebreos están alerta, y no cesan de orar, y los hechizos de Bil'ám no surten efecto alguno. Llegando a la desesperación, Bil'ám apela a su último recurso: un ardid mágico que les permitirá, tanto a él como a los reyes de Midián (que le deben aún su recompensa) elevarse por el aire y huir, volando, del cerco de Israel. Mas el Nombre Sagrado, brillando desde el "tsits", golpeó en ellos y los derribó desde gran altura, acabando con los reyes de Midián.

Bil'ám era fuerte todavía y con el poder que le restaba, logró reemprender el vuelo y se dio a la fuga. Fue entonces cuando Pinjás decidió enfrentarse con él. Pronunció el Nombre Sagrado del Creador y emprendió vuelo tras Bil'ám. Lo atrapó y desenvainó su espada de dos filos, en cada uno de los cuales una serpiente amenazaba al enemigo, y se acercó a ultimarlo. Estaban sus figuras imponentes en el aire y Bil'ám se rindió y suplicó por su vida, y prometió no volver a maldecir ni dañar a Israel.

Le respondió Pinjás: "Tu palabra es ya culpable de la muerte de 24.000 hebreos; no hay reparación posible a tu pecado", y le mató.

De esta batalla extraemos, entre otras, tres enseñanzas fundamentales:

1. Una guerra no forzosamente se lleva a cabo con "tanques", con armamento convencional: "No con ejércitos y no con la fuerza, sino con Mi Ruaj (espíritu), digo Hashém Tseba-Ot", se advierte en Zacarías 4:6.

2. "Al final, el ladrón es castigado": toda persona que produce mal en el mundo, al final recibe su castigo.

3. Pese a que "los Cielos son Cielos para el Creador, y la tierra la dio a los hijos de Adám" (Tehilim -Salmos- 115:16), hay fuerzas que se ofrecen a disposición de los hombres, que pueden ponerlos por encima de las leyes de Newton con la condición y el objetivo de preservar en puridad su carácter sagrado y el camino de la Verdad.

Porque la mentira carece de piernas y de alas: puede planear un poco, y al final, se estrella y de esfuma como toda fantasía sin sustento.


Fuentes: Rashi, traducción de la Toráh al arameo de Ionatán ben-Uziel, Midrásh Tanjuma, Zohar Balák.

Los Cielos son al Creador, y la tierra...



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer ¡Primera Entrega de una Nueva Serie en Matók MiDvásh!
EL HABLA: UN ARMA DE FUERZA INCALCULABLE

por Gabriel ben-Israel

Antes de comenzar queremos agradecer al equipo de Matok Midvásh la posibilidad de permitirnos participar con ellos en esta obra silenciosa, pero por demás gratificante.

La perashá Matót nos revela que tenemos en nuestro poder un arma con una fuerza incalculable, hasta tal punto que la vida y la muerte dependen de ella, como nos dice el Tehilim.

Intentaremos, bs”d, con una entrega por semana, dedicarnos a tomar el control de ella: nos ocuparemos de “hablar” del habla. Es un camino muy largo, pero a no desesperar...

Escuchamos una vez al rab Shlomo Levinstein shlita, que contó que un campesino llegaba por primera vez a una ciudad y vio un edificio de 4 plantas. Asombrado se preguntó: ¿quién hizo semejante cosa? Nosotros, en el campo, apenas queremos poner una viga sobre el techo del rancho para comenzar la segunda planta, al segundo que la colocamos se nos cae una y mil veces...

Pero su asombro aumentó cuando de repente ve a una persona asomarse por una ventana del cuarto piso: ¡ES UN MAGO! ¡Un mago! ¿Cómo llegó hasta allí?

Y se quedó ahí mirando y mirando. Uno que pasa lo ve y piensa, pobre hombre se quedó con el cuello duro.

¡Es un mago! ¡No ves que es un mago! Nadie puede llegar hasta allí, ¡quizás bajó desde el cielo!, le dice el campesino al extrañado transeunte.

El hombre que pasaba, se toma un instante para pensar qué es lo que acá esta pasando y le dice al asombrado campesino: mirá yo te voy a explicar, vení conmigo. Y lo lleva al interior del edificio y le muestra, ves, estas son las escaleras, y peldaño tras peldaño llegamos al primer piso.

Avanzamos por el pasillo, más escaleras, peldaño tras peldaño ahora llegamos al segundo. Ves, no es magia, es paciencia y fuerza de voluntad.

Algo parecido es lo que siempre se dice sobre las personas que llegaron “muy alto”. Se solía decir sobre el rab Jaim Kanievsky shlita, ¿sabés cómo llegó a ser lo que es?, yo te voy a contestar: es muy fácil, es el hijo del Staipeler, el rab Iacov Kanievsky, zijrono libraja. El ya nació sabio. EL NACIO ALLI.

No es cierto, el rab Jaim no nació talmid jajam, sino que subió peldaño tras peldaño, años y años de estudio ininterrumpido.

Por eso, este relato a modo de introducción, nos dedicaremos a estudiar el libro del Jafetz Jaim, puede parecer largo, pero cada paso que demos habremos ganado mucho, cada vez que cerremos nuestra boca en lugar de decir algo indebido, tendremos un premio que no podemos explicarlo porque nosotros mismos no sabemos tampoco cuál es, y como dice el Jafetz Jaim, todos queremos y esperamos que venga muy pronto el Mashiaj Tzidkenu, y para que llegue la gueula necesitamos arreglar nuestra forma de hablar.

Vale la pena intentarlo...



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer "Nadie puede imaginar cuán cerca está el hombre del mal y de la mentira"
EL PODER DE LA PLEGARIA

por Rav Natan ben-Jaím

"Mil de cada tribu, mil de cada tribu de Israel recluten al ejército" (Bamidbár 31:4)

En el Midrash Raba está escrito: "tres mil de cada tribu: doce mil para la guerra, doce mil cuidan las armas, doce mil elevan plegaria durante la batalla".

Pregunta Rav Levinshtein: si la guerra se entablaba por orden de Hashém y la victoria en ella estaba, por consiguiente, garantizada de antemano, ¿cuál era la necesidad de un batallón tan grande como el que salía al frente, que acompañara la lucha armada con su plegaria?

Y aún más: dice el Midrásh que, de cada tribu, "salieron" a elevar sus rezos. Salieron, cual los guerreros salieron: de modo que no se dirigieron al Creador desde dentro del campamento de Israel, sino que lo hicieron desde junto a donde luchaban los guerreros de Israel contra Midián. ¿No era igual que tuviera lugar el rezo en el campamento? ¿Y es que acaso no se habrían abocado de todos modos, Moshéh y el resto del pueblo, a orar por el éxito de sus soldados?

En su libro "Or Iejezkel", se responde Rav Levinshtein: "Nadie puede imaginar cuán cerca está el hombre del mal y de la mentira". En ese marco, el hombre tiende a considerar que es "su fuerza y el poderío de su mano" los que determinan el éxito u el fracaso de toda acción, en una traición herética a la conciencia verdadera de que, en realidad, todo depende directamente de Hashém, y tal nos acredite quienes somos y cómo actuamos, así recibiremos directamente de El. Quien no se esfuerza a diario para arrancar de sí la desviación de creer que el destino está en sus propias manos, se entierra más profundo cada vez en el lodo de su propia ceguera.

Los que salieron a la batalla contra Midián eran los "grandes" del pueblo, nos indica el Midrásh. Mas, a pesar de su grandeza, era muy fuerte el riesgo de que la victoria les llenase de vanidad y les desviase hacia la sensación de que por su propia mano y por su propia fuerza la habían obtenido. Aún cuando la guerra era en cumplimiento de una orden de Hashém, podían llegar a sentir que por sí mismos habían vencido en ella.

De tal modo, fue enviado un contingente, en igual número al de soldados, de hombres que tenían por misión hacer tefiláh, elevar su plegaria al Creador y suplicar éxito en la batalla. Para demostrar que, ciertamente, era el poder de la tefiláh lo que producía realmente la victoria, y la batalla física no era sino la herramienta para desarrollar dicha realidad. Porque si hubiera sido Moshéh junto a todo el pueblo quienes suplicaran la victoria al Creador mientras tenía lugar la batalla, aún podían los guerreros sentir que "ellos habían sido" los responsables de la victoria. No así cuando vieron con sus propios ojos y vivieron cómo era la tefiláh la que comandaba el proceso de la batalla, y se llenaron de gratitud al Creador por la revelación y la evidencia y el milagro. Si, por el contrario, hubieran experimentado que era su propia fuerza la que batallaba contra Midián, no había posibilidad alguna de que triunfaran.
No será por la fuerza de los ejércitos...

Es por la misma razón que, durante la guerra contra Amaléc, Moshéh levanta su cayado especialmente cerca de los guerreros, y cuando lo levanta, Israel avanza sobre el enemigo: para que el pueblo de Israel someta sus corazones a Hashém (como indica el Talmud, en el Tratado Rosh Hashanáh, 29). Y por ello mismo pronunciamos nosotros cien bendiciones por día: antes de cada provecho agradecemos al Creador, para despertar nuestra propia conciencia al reconocimiento de que no "por mi fuerza y el poder de mi mano" llega a mí aquéllo de lo que tengo provecho, sino por obra y gracia del Creador.

La plegaria, en el marco de una estrategia del hombre para arribar a la plenitud, es el vehículo correcto para elevarle, y conducirlo directamente a cumplir la finalidad con que nació.



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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer  "Bein haMetsarím":
ACERCA DE LA TRISTEZA QUE NOS OPRIME


por Rav David Meir

Los días que median entre el 17 del mes de Tamúz y el 9 de Menajem-Av (3 semanas que este año van del 6 al 27 de Julio) son llamados "Bein HaMetsarím"; ésto es: "entre las opresiones"; y son la época del año fijada por nuestros sabios para sostener luto por la "galút" (exilio) y el "jurbán" (la destrucción del Beit-Hamikdásh: el Templo de Jerusalem). Son días especiales para el estudio y la reflexión en cuanto respecta a la situación de exilio y devastación, cuyo carácter nos acompaña y nos pesa en el camino hacia la futura Redención.

La Mishnáh (base del Talmud), en su Tratado de Taanít 4:6, dice: "Desde que entra (el mes de) Av, se reduce la alegría". Y agrega la Guemará (discusión sobre la Mishnáh, que le sigue en el Talmud): "Así como desde que ingresa Av se reduce la alegría, de igual modo (simétricamente), desde que ingresa (el mes de) Adár se abunda en alegría". Y es importante comprender cuál es la relación entre el colapso de la alegría en Av, y su relapso con el comienzo de Adár.

Sucede que los días de "Bein haMetsarím", y también esta época entera en que el pueblo de Israel se halla en situación de exilio y devastación espiritual, tienen un doble significado. Por un lado, en la superficie, sucede que nos encontramos en estado de "desconexión" respecto del Creador. Aquella conexión, aquel contacto íntimo y revelado y sensible que experimentábamos respecto de Hashém hasta la destrucción del Beit-HaMikdásh, especialmente en la cantidad y la calidad de la revelación que se nos ofrecía mediante la plegaria y el estudio de la Toráh, ya no nos acompaña. La Mishnáh que mencionamos en el Tratado de Taanít menciona cinco eventos trágicos que acontecieron a nuestro pueblo el 17 de Tamuz, y otros cinco que acontecieron el 9 de Av: todos ellos, sin excepción, son expresión de ese alejamiento, ocultamiento, desconexión, de la pérdida de vitalidad e intensidad del vínculo que nos une al Creador a través de la "tefiláh" (plegaria) y el estudio y ejercicio de la Toráh. Y de tal situación se desprende nuestro estado de luto, de desánimo, de anhelo intenso por recuperar el preciado tesoro de la proximidad al Creador, que se manifiesta en el dicho de nuestros sabios: "Desde que ingresa Av, se reduce la alegría".
El 17 de Tamuz y el 9 de Av

No obstante, por debajo de la superficie, en la profundidad oculta de la vida, aparece un panorama distinto, que es base para el consuelo y cimiento de una alegría renovada, una felicidad plena, que aguardamos para los días de la Redención. Y este panorama es el que se revela a nosotros en el mes de Adár, cuando acontece el milagro de Purím: cuando, ya en situación de exilio y devastación, se manifestó de modo magnífico y revelado el vínculo entre Hashém e Israel en un milagro de salvación destellante, y comprometedor de un futuro al que habremos de arribar. De aquí, entonces, la simetría: "Tal como" nos enlutamos en estos días de Bein-haMetsarím, "así", en igual magnitud, nos llenamos de felicidad y esperanza cada vez que el mes de Adár llega, augurando el milagro de la verdadera Redención.

De suyo, entonces, nuestra obligación de tener presente en la conciencia este doble valor de los días de opresión y oscuridad en que vivimos. Y especialmente, advertir siempre la dimensión profunda del vínculo que nos une al Creador, y prepararnos en cada instante y cada acción del modo máximo posible, especialmente desde el estudio y la práctica de la Toráh y desde la plegaria, para ser aptos de la renovación del lazo sagrado, que habrá de hacerse evidente y sensible otra vez, fuente de belleza y dulzura infinitas, con la Redención que se acerca en cada nuevo esfuerzo, cada mitsváh, cada obra en que la Verdad que guardamos en el alma se hace patente en nuestros actos.



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer  LA IMPORTANCIA DE UN IEHUDI
Y EL AMOR DE HASHEM AL PUEBLO DE ISRAEL

por Gabriel ben-Israel
para LebEjad no. 35 y Matók MiDvásh

Dice Rashi: ¿para qué nos describió la Tora todas las escalas que el pueblo de Israel tuvo en el desierto? Para mostrarnos el “favor” y la bondad de Hashem hacia nosotros, que aunque nos haya decretado estar deambulando por el desierto durante 40 años, no permitió que esos viajes dejen de ser placenteros y que nos provoquen incomodidad, y no hizo que sea un constante peregrinar sin descanso, ya que vemos que fueron 42 viajes en 40 años.

Y continua el rab Iaacov Noiman ztz”l, en su libro Darje Musar, que Rabi Tanjuma nos explica la misma pregunta de otra forma: lo compara con un rey al que se le enferma el hijo, y para curarlo, tiene que llevarlo muy lejos;  solamente cuando están volviendo, el padre comienza a enumerar y contar lo que está pasando en el camino (en el viaje de ida no, ya que está muy preocupado por la enfermedad del hijo).

De aquí vemos cuánto es el amor de Hakadosh Baruj Hu al pueblo de Israel.

El Saba Mikelem ztz”l preguntó: ¿qué es lo que dijo Jazal sobre Bilam, que Hashem le puso las palabras en su boca? No se entiende, ¿acaso no tenemos todos libre albedrío? ¿Hashem le quitó a Bilam el poder de la elección? Y contestaron: de ninguna manera Hashem le quitó el poder de elegir qué hacer, sino que Hakadosh Baruj Hu le reveló para que vea con sus propios ojos, la grandeza del pueblo de Israel, su importancia y sus virtudes, después de ver esto, ¿quién podría querer maldecir?, después de ver las buenas cualidades del pueblo de Israel, hay un sólo camino, solamente queda abierta la puerta para darle bendiciones y alabanzas.

El Talmud, en el Tratado de Baba Metzia (hoja 83) nos relata un hecho en el que Rabi Iojanan ben Matia le dice al hijo: ve al mercado y contrata empleados.

El hijo va, busca empleados, y les fija el salario, ¿cuál es el salario que les fija? Que por trabajar les darían de comer.

Cuando el hijo vuelve al lado de su padre, el padre le explica: aunque después de cada jornada de trabajo, les hagas a los empleados la comida más importante que esté a tu alcance, no saldrás de la obligación de pagarles por su trabajo, ya que ellos también son hijos de Abraham, Itzjak y Iaacov.

Estas palabras nos muestran la categoría que tiene el pueblo de Israel, que hasta un “simple trabajador”, que él mismo no se considera merecedor, ni pasa por su mente que le corresponda más que un pedazo de pan con unas legumbres, para Rabi Iojanan ben Matia, que él sí entiende lo que es un “alma” de Israel, que todo “simple iehudi”, es descendiente de Abraham, Itzjak y Iaacov. Hay una conexión entre cada iehudi y los abot hakedoshim, los sagrados ancestros.

No existe un “simple iehudi”, ya que cualquier “simple iehudi” es más importante, “elevado” y “pesado” que cualquier gran superministro de los otros pueblos del mundo, ¿por qué?, simplemente porque es descendiente espiritual de Abraham, Itzjak y Iaacov.

Más todavia, todo “simple iehudi” está conectado con nuestra Torah  Hakedoshah, y la Torah Hakedoshah nos conecta a Hakadosh Baruj Hu, entonces esto le da a todo iehudi una “altura” sin límite.

Entonces, el amor de Hashem Itbaraj sobre el Am Israel tampoco tiene límite, y nos relata los viajes que atravesamos, aquí dormimos, allí nos levantamos, etc. Ahora, en el transcurso de nuestra diáspora cercana a los 2000 años, Su Gran Amor está escondido, en secreto, no está revelado para todos el amor hacia el pueblo de Israel (pero el que quiere verlo seguro que lo puede ver).

Que seamos meritorios de ver el Melej Hamashiaj muy pronto, en nuestros días, y que podamos todos comprender la grandeza y la importancia del pueblo de Israel, y que se cumpla “y serán reyes con su fe”, en honor y gloria a la Toráh -a la Verdad- y al Creador.



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miércoles, 7 de mayo de 2014

Matók MiDvásh 13 - Emór 5764

Revista Matok MiDvash, desde Jerusalem

A modo de Editorial
Siempre hablamos en voz alta

Queridos amigos:
solo nos resta verlo, y para ello hay que vivirlo
Comentando nuestra parasháh, trae el Zohar este diálogo singular: Rabi Iosi y Rabi Itsják caminaban juntos y departían. Dijo Rabi Iosi a Rabi Itsják: Está escrito "Y llamarás al shabát deleite para consagrar a D's (...)", y luego dice "lo honrarás, absteniéndote de hacer tus caminos y de hablar palabras profanas".
Rabi Iosi comprende fácilmente la prohibición de realizar trabajos profanos en el día consagrado por D's, comprende que debamos abstenernos de "salir a los caminos" ese día, pero pregunta: "¿Qué prohibición es ésta de hablar palabras profanas? ¿Qué clase de violación podría ello suponer?". Le respondió Rabi Itsják: "Sin duda sería una profanación. Porque no hay palabra del hombre que carezca de voz, y cada voz se eleva a las alturas, y en los mundos elevados despierta otra palabra y otra voz". Y cuando despierta en las alturas, en el día sagrado, una voz de lo profano, sin duda estará profanando la perfección sutil de la consagración.

En nuestra parasháh, el pueblo de Israel continúa su camino de aproximación a la conciencia plena de la Verdad. Al inicio de la parasháh, se nos ofrecen las leyes que regirán el oficio sagrado del Cohen, el Sacerdote. Estas leyes son la cúspide del trabajo sagrado; desde la actividad del Cohen en el Beit-HaMikdásh se delinea hacia nosotros la relación de la humanidad entera con el Creador. Y sabemos que, para el futuro por venir, el pueblo de Israel entero estará llamado a ejercer el sacerdocio; de modo que estas leyes tienden a moldear la conciencia de cada uno de nosotros.
A continuación, una vez que tomamos las reglas que nos vuelven hábiles para la consagración, procede la parasháh a proyectar esta nueva conciencia en las dos dimensiones restantes a cuyo través discurre nuestra vida: el tiempo y el espacio. En primer término, realiza un rápido pasaje por el año judío: las distintas fechas sagradas y su trabajo singular aparecen descriptas aquí con claridad. En segundo término: "Y cuando vengáis a la tierra...."; ésto es, habla de cómo tratar el espacio, cómo consagrar el lugar y los frutos que nos ofrece. Porque de algún modo, en cada verso de Toráh, en cada palabra, en cada letra, se ilumina para quien ahonde en ella la Toráh completa, y cada letra alude a la necesidad de todas las demás.

 
Esta semana, comienza a volverse realidad la segunda etapa de este sueño que compartimos: el proyecto Ieshivah.Net. Nuevos columnistas en nuestra revista, nuevas clases que van poblando la agenda del Beit-Midrásh virtual, nuevos rabaním incorporándose al equipo, aportando sabiduría y puntos de vista. Hoy, damos la bienvenida a Rav Marcelo Krawiec, que comienza un ciclo de clases desde Mexico, de las que se podrá participar todos los martes en http://www.beitmidrash.org/. También inauguramos un nuevo espacio en "Matók MiDvásh": a cargo de Galia Ginerman, la columna dedicada a la mujer judía, con reflexiones que habrán de acompañarnos cada semana al compas de cada parasháh, de cada formulación en que la letra de la Toráh se vuelve arcilla para que con ella construyan nuestras manos.
 
El ordenamiento temático de nuestra parasháh nos habla de Shalóm: de la paz que nace de la plenitud; de la realización completa de lo mejor de cada uno de nosotros. Para arribar al Shalóm -como para arribar a cualquier destino- hay que surcar los caminos del laberinto vital. Mas al Shalóm sólo se arriba cuando los caminos recorridos son los del mapa de la Creación y de la Vida que provee la Toráh. Entonces, nace del arte de preguntar el ejercicio de la respuesta: tiempo y espacio, las circunstancias todas, resultan subordinadas a un propósito trascendental, y plenos y claros, desplegamos en alas blancas lo mejor de nosotros.
Invitándoles a visitarnos en nuestro Beit-Midrásh virtual, y esperando que disfrutéis del material de esta revista, que ha sido preparado con amor,
con vosotros mis brajót, desde una Ierushalaim luminosa,

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net

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APRENDIMOS EN LA GUEMARA ESTA SEMANA

...cuando nada le va en ello

Un hombre no peca cuando nada le va en ello

En la hoja 5 del Tratado de Babá Metsía del Talmud Bablí, comienza el tratamiento de un caso de robo de ganado por parte de un pastor que cuida rebaños de terceros. El problema que enfrentamos en cierto punto del debate  consiste en que, si pudiéramos creer en la palabra del demandado, podríamos hacerle jurar su inocencia. Mas no creemos en la palabra del pastor, porque tenemos testigos de que robó al menos una mínima parte de lo que se le reclama. Mas alguien considera que aún antes de todo testimonio debiéramos desechar su palabra: "puesto que sabemos que es pastor, y" como estableció Rabi Iehudáh,  "los pastores tienden a permitir que su ganado pastoree donde están las mejores pasturas", aún si con ello están cometiendo robo, por pertenecer tales pasturas a terceros.

Mas esta tesis es desechada de inmediato, al comprobar que Rabi Iehudáh sólo puede haberse referido a los pastores que procuran alimento para su propio ganado; ¡nunca a los que procuran pasturas para el ganado de terceros!
¿Por qué? Porque quien tiene interés propio en la alimentación de los animales que cuida, se verá tentado de proveerles el mejor alimento aún si para ello debiera transgredir la propiedad privada, porque de ello obtendrá más tarde su propio provecho.
Mas, ¿qué interés podría alentar a quien pastorea el ganado de terceros a cargar con la culpa del robo de pasturas? ¿Con qué objeto lo haría, si no ha de obtener provecho extra alguno a partir de la mejor alimentación de los animales encomendados a su cuidado?

De aquí, la "jazakáh", una condición fija al inicio de todo análisis en que se apoyará un juicio: No presumimos delito en quien de ningún modo obtendrá provecho de él. Un hombre no comete una transgresión que pesará luego sobre él, si nada gana a cambio.


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EL MARAVILLOSO PRIVILEGIO DE CRECER
por Rav Biniamin Cohen
"Un toro o una oveja o una cabra que nazca, estará siete días con su madre, y a partir del octavo día podrá ser ofrecido en sacrificio...", indica nuestra parasháh, entre las reglas atinentes a los oficios del Templo.
Y salta de aquí la siguiente pregunta: ¿por qué escribe la Toráh acerca de "un toro, o una oveja, o una cabra que nazca"? Al nacer, no hay toro sino ternero, ni tampoco oveja, sino cordero. ¿Por qué son referidos al nacer por los nombres de su adultez?
En el Zohar, el tema se explica del siguiente modo: "Dijo Rabi Aba, ven y mira: Un hombre, en el momento de nacer, carece de las energías elevadas hasta que es circuncidado. Con la circuncisión, despierta en él la aptitud para la Toráh. Más tarde, cuando toma mujer en matrimonio y procrea y tiene hijos y los guía por el camino de la Toráh, recién entonces se convierte en un hombre completo".
Pero un animal, una bestia, en el mismo momento de nacer recibe la misma calidad de energías que recibirá durante toda su vida hasta el momento de la muerte. Por eso son llamados los animales, al nacer, con el nombre que les designa luego, en la edad adulta. Para enseñarnos que el hombre es distinto de la bestia, aunque en apariencia resulte que tenemos iguales apetitos y básicamente igual actividad, y aún más: la bestia no sufre de las presiones y las tensiones de los hombres.
Pero los hombres, a diferencia de las bestias, disponemos de todo el tiempo de nuestras vidas para renovarnos, crecer, trascender de etapa en etapa, acercarnos a la completitud de nuestra potencia, y aproximarnos así al Creador hasta convertirnos en hombres completos.

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SERAS SAGRADO Y CONSAGRARAS EL TIEMPO
por Nuriel Cohen
* El versículo (Vaikrá XXII,32) dice: "Y me consagraré dentro de los hijos de Israel, Yo, D's, que los consagra". E inmediatamente de dicho ésto, pasa a las mitsvót concernientes a los "moadím", las fechas sagradas a lo largo del año. La conexión estriba en que una vez que el pueblo de Israel, y cada uno de sus integrantes, se torna sagrado por vía de su propia acción, y recibe en su interior la vitalidad suprema que le provee el Creador, se torna Israel apto para consagrar el tiempo, las fechas del año fijadas por la Toráh como mojones de sacralidad de los que alimentar el tiempo todo, y desde estas fechas, incidir con kedusháh sobre el tiempo y la Creación.

* Tras detallar extensamente todo el tema relativo a las festividades y conmemoraciones del año judío, nuestra parasháh culmina la exposición de los tiempos haciendo referencia al Shabát: "Estas son mis fechas, seis días harás trabajo y en el séptimo será shabát shabatón, no harás trabajo alguno en él" (Vaikrá XXIII, 2-3). Se pregunta el Gaón de Vilna por qué esta contigüidad, y explica que el versículo se refiere también a las fechas festivas, expuestas aquí del siguiente modo: hay seis fechas consagradas por la Toráh en las que está permitido realizar algunos trabajos -los necesarios para la propia alimentación-. Estas fechas son: dos días de Pésaj, un día de Shavuót, un día de Rosh Hashanáh, y dos días de Sucót. De este modo, al decir el versículo "seis días harás trabajo y en el séptimo" no, está indicando que en esos seis días festivos está permitido realizar trabajos para procurar alimento, pero que en el séptimo de los días sagrados, que es Iom Kipúr, está prohibido todo trabajo para toda necesidad de que se trate.


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UN MAESTRO, UN AMIGO, Y LA CAPACIDAD DE JUZGAR PARA BIEN
por Rav Meir Ifraj

Nos dice en su capítulo primero el sagrado libro de "Pirkéi Avót": "Iehoshúa ben-Pirjáia dice: Hazte un Rav -un maestro-, y adquiere un amigo, y juzga a todo hombre para bien".

"Hazte un Rav": que el hombre necesita contar con alguien que disponga del conocimiento de que él mismo aún no dispone, alguien que sepa lo que él ignora. Pues quien adquiere sabiduría todo lo tiene, y rico es quien vive feliz con la porción de mundo que le toca. Y para ser rico, para ser feliz, es imprescindible contar con un referente, un guía, en la sabiduría.

"Y adquiere un amigo": Como dijo el rey Shlomóh -Salomón-: "Mejor son los dos que el uno", porque si uno se cae, su amigo le ayudará a incorporarse. El hombre necesita de un buen amigo con el que afilarse recíprocamente, con el que complementarse en la sabiduría y en la acción, con el que discutir puesto que también la discusión ayuda a crecer. Un hombre que, por el contrario, está solo, podrá permanecer incambiado toda su vida; como expresa la conocida metáfora: "no se afila sólo un cuchillo, sino que necesita de una piedra que lo desgaste".

"Y juzga a todo hombre para bien": Si ves a un hombre de quien no sabes si es un justo o un malvado, y hélo cometiendo una acción prohibida, recae sobre tí la mitsváh de juzgarlo para bien, de presumir su inocencia y decir que seguramente tuvo buena intención, o que acaso se equivocó, o quizá "no comprendí lo que vieron mis ojos". Porque en realidad, ciertamente, no sabemos nosotros qué hay en el corazón de un hombre y cuáles son sus inquietudes y sus intenciones, que sólo el Creador conoce. Y es parte inseparable del camino de bien juzgar para bien al otro, tal como quisiéramos ser juzgados nosotros en todos nuestros actos para bien. Así está escrito en nuestros libros sagrados: que cuando un hombre tiene la oportunidad de juzgar a otro para bien, en ese mismo instante, en los cielos tiene lugar otro juicio en que el juzgado es él a partir de su actitud; y esperan en el Tribunal de las alturas a verificar cuál será su actitud a la hora de juzgar, y tal como él actúe, así actúan respecto de él.

Por eso, amigos míos, debemos fortalecernos en todos estos puntos maravillosos que nos han señalado nuestros sabios, y crecerá en nosotros el provecho del alma y una gran felicidad. Y sea la Voluntad que sepamos merecerlo, Amén.


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REFLEXIONES CAMINO A CASA
por Rav Dorón Rosilio

Queridos hermanos y hermanas:

Quiero conversar con ustedes con la ayuda de D's acerca de Sfirát HaOmer, la cuenta del Omer que son estos días que transcurren desde el momento cúlmine en que salimos de Mitsráim hasta que nos es entregada la Toráh en el Monte Sinai: desde Pésaj hasta Shavuót. Se trata de dos eventos de gran importancia en nuestras vidas, dos eventos enormes y profundamente diferentes entre sí.

La salida de Mitsráim ocurre cuando ya estamos casi completamente perdidos; apenas un instante antes del final, antes de que nuestra situación se tornara irrecuperable, Hashém nos saca súbitamente de allí. Y ésto nos despierta nuevas preguntas: ¿Por qué tuvimos, de por sí, que pasar por esa esclavitud? ¿Por qué tuvimos que esperar hasta el último momento? ¿Por qué el exilio tuvo que ser de tan terrible esclavitud, y justamente en Mitsráim? No voy a proveerles respuestas a todas estas preguntas; antes bien, les regalo la oportunidad de deleitaros con ellas. Porque también hay una oportunidad de deleite en la pregunta sin respuesta, una oportunidad de aproximación y conexión y vivencia y aún de apertura al entendimiento, ¡desde el hecho mismo de enfrentar preguntas para las que no tenemos respuesta!

D's nos saca de Mitsráim con milagros revelados, con maravillas, obrando modificaciones a la naturaleza ante los ojos de todo el mundo. La salida de Mitsráim es una luz enorme, inmensa, máxima, a que accede el pueblo de Israel justo antes de llegar al último escalón en su descenso. Una salvación milagrosa pero temporal, que debe culminar porque el milagro revelado no ha de ser la norma que rija la realidad. Entonces, ni bien culminada la liberación, comienza el viaje, el camino del aprendizaje y la preparación, el entrenamiento, la construcción, el direccionamiento y la guía que nos va convirtiendo lentamente de esclavos en seres libres que llegan al pie del Monte Sinai tras cuarenta y nueve días en que vamos ascendiendo, peldaño a peldaño, alistándonos para el encuentro, para la boda entre el pueblo de Israel y el Creador. Siete semanas; siete veces siete días. Y en este instante, nos encontramos nosotros en medio de este viaje, en la quinta semana, contando los días que restan hasta la recepción de la Toráh bajo el palio consagratorio del Sinai.

Todo quien logra aproximarse a la realidad del Creador, todo quien logra desear la luz de la Verdad, recuerda la salida singular de su Mitsráim privado, y ese destello de luz enorme que se reveló sobre él de pronto, cual un rayo en la oscuridad. Esa sensación sobrecogedora de revelación repentina, fascinante; esa certeza de estar de retorno, volviendo al hogar, de ser el hijo amante y amado que vive la maravilla del reencuentro, y tras el vértigo de los abrazos y la calidez y el amor, comenzar a subir lentamente, paso a paso, por la ladera de la montaña, adquiriendo cada día una nueva dimensión de vida, cada semana, cada año, toda la vida, cada instante un sentido nuevo y la certeza del crecimiento que no cesa.


Matók MiDvásh 12 - Ajarei Mót / Kedoshím 5764


Todo está escrito; y estamos aquí para aprender a leer Editorial de RetornoEntre la Tierra y el Cielo: el trabajo sagrado de los hombres
Queridos amigos:
solo nos resta verlo, y para ello hay que vivirlo
Los días que van desde la segunda noche de Pésaj hasta Shavuót son llamados "Sefirát HaOmer": la cuenta del Omer. A lo largo de 49 noches, contamos el paso del tiempo y, a su través, avanzamos por un camino de crecimiento espiritual. Cuarenta y nueve son los niveles de impureza en que se arrumbó el pueblo de Israel durante su estancia en Mitsráim: simétricamente, cuarenta y nueve serán los niveles de sacralidad y entendimiento que atravesaremos al prepararnos, desde nuestra liberación en Pésaj, para recibir la Toráh en Shavuót.

Cuentan nuestros sabios que Rabí Akiva tenía doce mil parejas de alumnos. Era la suya la mayor academia de Toráh de su tiempo; se estudiaban en ella las enseñanzas que recibiera Moshéh en el monte Sinai, y predicaba Rabí Akiva con su propio ejemplo la necesidad de adoptar vitalmente la Toráh, hacerla parte de uno, encarnarla, "aterrizarla" en la vida real. La tarea de in-corporar la Toráh es ardua: requiere, por un lado, la completa anulación del ego frente a La Voluntad del Creador, y por otro, una clara conciencia de la individualidad, del carácter único e irrepetible de éste que hemos venido a ser desde que nacimos a la vida. Pero sus alumnos, arrobados por la magnitud de la Verdad, llegaron a tal punto extremo de "hitbatlút", de auto-anulación, que se tornaron incapaces de seguir refiriéndose, unos a otros, como individuos dignos de atención y capaces de determinación alguna. Disolvieron las raíces que les mantenían atados a esta vida y se tornaron ajenos a ella; y un año, durante los días que van desde Pésaj hasta Shavuót, dejaron este mundo a manos de una peste que les ultimó súbitamente.

Durante los días del Omer, guardamos luto por ellos. Veinticuatromil luminarias de Toráh que desaparecen de este mundo en pocos días no pueden, más allá del luto, no llamarnos a reflexión. Ante la pregunta inmediata, nos respondía días atrás el Rav Azriel Tauber, en Banaij Tsión: "no murieron como 'castigo' por haberse perdido el respeto, sino como 'consecuencia' directa de haber abandonado" todo punto de vista que pudiera mantenerlos atados a la vida terrena. Trascendieron; antes de su tiempo completaron el camino y se fueron. Y el luto que mantenemos es porque sus almas no volvieron más hasta nosotros, y nos falta la fuerza de su Toráh.

En las parashiót de esta semana, Ajarei Mot-Kedoshím, volvemos a plantearnos el fallecimiento reciente de los hijos de Aharon, el sumo sacerdote hermano de Moshéh. Nadáv y Avihú ingresaron al área más sagrada del Templo, del Mishkán, y quemaron un "ketóret", un incienso, que no había sido expresamente dispuesto en el orden sagrado. El incienso, que muda el aroma y a través de ello cambia por completo la comunicación del alma con el Creador, está sujeto a reglas estrictas, cuya transgresión es penada con la mayor severidad. Mas por fuera de las distintas explicaciones que rastrean las bases del pecado cometido, que les hizo merecer la muerte inmediata, el Or HaJaím explora el móvil que les llevó a exceder su función sacerdotal. Y en su exploración, halla que sencillamente "no pudieron evitar entregarse" a la belleza, la dulzura, el deseo, la proximidad,... en el nivel espiritual al que habían arribado, ya no les fue posible hallar reposo ni sosiego ni placer en la realidad material, y corrieron apasionadamente rumbo a donde sabían que el más alto elixir les aguardaba.

Nos cuenta el Talmud que "Cuatro ingresaron al Pardés", al Prado de la Sabiduría. Uno murió; uno enloqueció; uno se entregó a la herejía. Sólo Rabí Akiva, "entró y salió con shalóm". Los otros tres, se vieron absorbidos por la fuerza del descubrimiento, por el remolino vertiginoso de la verdad que muda todo de sitio repentinamente y saca de quicio al deseo. Rabí Akiva entró con Shalóm, con paz y completitud; entró sabiendo con qué propósito ingresaba, sabiendo que uno no puede quedarse allí y seguir vivo. Preservó su shalóm, y salió, para ser el más grande de nuestros sabios hasta hoy.

Hemos relatado tres casos, que tienen una misma inquietud en su raíz, y que caen en el mismo tropiezo. Leemos en nuestra parasháh (Vaikrá -Lev.- XVI,8) que Aharón, el Sumo Sacerdote, toma dos chivos en Iom Kipúr, y echa suertes sobre ellos: uno será consagrado a D's, y el otro, a Azazél, al ángel que tiene por trabajo someter a prueba al Bien y a la Verdad, intentar derrumbarlos, tentarlos, hacerlos fracasar. El que sale sorteado para su consagración a D's, es sacrificado sobre el altar del Templo en una ceremonia sagrada. Sobre el otro, extenderá Aharón sus manos y confesará todos los pecados de Israel, y lo enviará con ellos, vivo, al desierto, a que expíe y dé ocupación a Azazél, para que éste no pueda sabotear el trabajo sagrado de Israel en el día de la expiación (de este pasaje nace la expresión "chivo expiatorio"). Hecho todo lo cual, se procede ya a la limpieza, a la purificación. Purgado el mal, se da la bienvenida al Bien y a la luz con la mayor dedicación.

Así funciona el trabajo espiritual de Israel: cada paso, cada obra, cada instancia de crecimiento, debe contemplar el "arriba" y el "abajo". Para que haya consagración del alma, se debe atender también al cuerpo, porque hemos venido a vivir sobre la tierra y a lo largo del tiempo, y no nos es propicio abandonar los requerimientos de quienes somos "abajo" para atender solamente a la pasión por el "arriba". Nadáv y Abihú, hijos de Aharón, se sienten compenetrados en su función sacerdotal, en su proximidad al Creador, y olvidan que son hombres sometidos al dictamen de la Toráh. Los discípulos de Rabí Akiva aprenden toda la Toráh, y se anulan a sí mismos ante la magnificencia de la Verdad. No se atreven a caminar otro paso hacia delante y recrear la Toráh desde su propia vida: el éxtasis es más fuerte que la compulsión a actuar, a hacer, que el recuerdo de la propia y humana misión sobre la tierra. Otro tanto, los sabios que ingresan al Pardés, que por vía de meditación sagrada acceden a que les sea develado el enceguecedor brillo de la Verdad: olvidan por completo a qué llegaron hasta allí, olvidan quiénes son, nada quieren saber ya de los zapatos que dejaron allá abajo vistiendo aquellos pies.... y se pierden en su viaje para siempre.

Sólo Rabí Akiva, de todos ellos, aprehende para sí la verdad. Cada mínima porción de sabiduría que adquirimos, tiene aplicación práctica en esta vida que hemos venido a redimir. Comemos, alimentamos al cuerpo, para dar soporte al trabajo del alma. Trabajamos por nuestro pan, para ser capaces del oficio sagrado. Ejercemos el más profundo amor, uniéndonos en matrimonio para dar cumplimiento a la re-unificación, consagrándonos en la Toráh. Todos los oficios del cuerpo y de la mente hallan asidero en el crecimiento espiritual, y nos dirigen hacia la más plena consagración. No; no es por vía de anular quien cada uno es, sino de tornar sagrado cada pensamiento, cada paso, cada acción, que daremos cumplimiento a la verdadera y más completa redención.

"La cabeza en el cielo, y los pies", caminando rumbo a donde la cabeza indica, "sobre la tierra", es la fórmula del quehacer de la Toráh. Desde la más completa autenticidad y sin desmayo, obreros de la Creación, haciendo propicia la construcción del Mikdásh, del Templo que conectará por fin alma y cuerpo, materia y espíritu, tiempo y verdad, en íntima e irrevocable unión. En eso estamos trabajando durante estos días del Omer: en consagrar la acción de cada instante, en tornarnos hábiles en el ejercicio de la Verdad.

Con vosotros mis brajót, desde una Ierushalaim luminosa,

daniEl I. Ginerman, y todo el equipo de Ieshivah.Net
editor@ieshivah.net


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APRENDIMOS EN LA GUEMARA ESTA SEMANA

Shlujo shel Adam kemotó
El "shelíaj", enviado o delegado, de alguien, es para la ley como el mismo que lo envió. O sea, por ejemplo: si A solicita a B ir hasta donde se encuentra la prometida de A y consagrarla en matrimonio para él y B lo cumple, en ese preciso momento, A se transformará en un hombre casado, aún si estuviera a miles de kilómetros de distancia.

Ein sheliaj lidvar aveirah
No se contempla (a la hora del juicio) que una transgresión haya sido cometida por uno, por delegación de otro. Para el cumplimiento de una mitsváh (un precepto), un hombre puede designar un "shelíaj", un enviado u delegado que lo haga por él. En ese caso, la mitsváh será de quien la ordena, y no de quien la hace, que es delegado del primero. Pero si uno solicita a otro la comisión de un delito, de una transgresión, a la hora del juicio será culpable quien efectivamente realizó la acción; porque nadie puede alegar haber recibido de un par la orden de transgredir el mandato de la Toráh, que está por encima de la voluntad de los hombres, y permanecer impune.

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NADAMOS JUNTOS RUMBO A CASA
por Rav Dorón Rosilio

Hermanos amados!

Han pasado largas semanas desde la última vez que les escribí, y estoy muy feliz de retornar y contarles lo que siente mi corazón. Mi corazón se llena de emoción y de vida intensa de saber que es el momento de compartir con ustedes mi sentir y mis pensamientos, porque somos todos un único cuerpo que late y vive y respira; y así lo podemos sentir antes de toda comprensión intelectual: la maravilla del pueblo de Israel, disperso en todo el mundo, chispazos de luz errante con mentalidades distintas, distintos idiomas y hasta aspectos diversos.... y todas las diferencias se tornan insignificantes ante la magnitud de la raíz común que nos une, que me permite escribir aquí, en la sagrada Jerusalem plena del verdor primaveral con que nos bendice Hashém, y hablarles en estos días de la nostalgia del Mikdásh, del Templo Sagrado que añoramos, de la comunicación directa con el Creador, de cuanto ansiamos recuperar en la hora de la GueUláh: la Redención.

Sé de qué estoy hablando. Se trata de una vivencia muy intensa que se encuentra dentro nuestro: el ansia de Redención, la añoranza del Mikdásh implantada en el ADN espiritual de nuestro pueblo. Una vez -recuerda- teníamos a los Cohaním, los sacerdotes que oficiaban, y los profetas que veían y volcaban el sagrado saber y el "Ruaj HaKódesh" sobre nosotros, y había una inmensa luz. Y luego vino la dolorosísima caída. Y aún.... ahora, hay una añoranza que crece y renace en los corazones y en las almas y nos llama al retorno. Y aún si no entiendes plenamente a qué me refiero, aún si la falta de silencio te impide pensar reposadamente, debes saber, hermano mío, hermana mía, que somos como los salmones que comienzan a viajar contra la corriente, remontando el río, rumbo a su raíz, rumbo a donde nacieron, para devolverse al verdadero amor implantado en nuestros corazones. Hashém quiere ésto de nosotros y por ello se hace propicio, y nuestras vidas, si las miramos con atención, se revelan en una auténtica maravilla.


¿COMO SE TORNA SAGRADO UN HOMBRE?
por Rav Israel Meir

Al principio de la parasháh "Kedoshím" (la segunda de las dos que leemos esta semana) está escrito: "Seréis sagrados porque sagrado Soy D's, vuestro Elokím". He aquí que nos ordena Hashém ser sagrados. A primera vista, pareciera que se nos ordena la santidad del justo, del tsadík, que camina por un sendero de rectitud sin mácula y cumple así con la voluntad del Creador. Pareciera que se espera de nosotros algo que está por encima de las posibilidades de casi todos.

En nuestros libros sagrados, se nos dice que debemos asemejarnos al Creador puesto que de acuerdo a su imagen fuimos creados. Que debemos fundirnos en El. ¿Y es posible, acaso, alcanzar tal cumbre? Si D's es, a nuestra visión, un fuego inasible siquiera por el pensamiento, ¿cómo podríamos fundirnos en El, o asemejarnos a El siquiera? Responden nuestros sabios que hay un único camino para lograrlo, y consiste en asemejarnos a El en la acción, en las cualidades que determinan el modo de actuar del Creador respecto de sus creaturas. Así como El manifiesta misericordia, nos cabe ser misericordiosos. Así como es espléndido, revelarnos en esplendor. Así como hace Bien, hacer bien.

Explican nuestros sabios que el Creador actúa incidiendo, entregando, brindando. Todo El es, respecto de nosotros, "tov umeitív", bien que hace bien y brinda bien. Nosotros, por naturaleza, somos esencialmente receptores. Requerimos permanentemente, y recibimos, tomamos, "consumimos" sin cesar. Esa voracidad de recibir, de consumir, de acumular para nosotros mismos, nos aleja del Creador, de la esencia del bien, de la semejanza de D's. Mas está en nosotros aprender a, sin dejar de recibir, hacerlo por voluntad de dar. Ser para hacer. Tomar para brindar, aprender para incidir, estudiar para enseñar.

Entonces, si se esfuerza el hombre en trabajar sobre su naturaleza y aprende a recibir por voluntad de dar, a desear bien para sí por fuerza de su deseo de hacer el bien hacia fuera de sí, se estará aproximando a la imagen del Creador de acuerdo a la cual hemos sido creados. Y entonces, recién, podrá llamarse "sagrado", socio del Creador en la Creación, obrero de la Verdad para la construcción de un nuevo Reinado del Bien y la Verdad sobre la Tierra.