אור חורת בקורות לבו של האדם

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jueves, 22 de mayo de 2014

Matók MiDvash #19 - Matót Masa'éi 5764 - La travesía nocturna de puro amor, de puro anhelo de amanecer por fin en casa


"y os ice' sobre alas de a'guilas y os traje hacia mi'" Revista Matok MiDvash, desde Jerusalem

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XIX
Tamuz 5764, Parasha't Matót-Masa'éi, desde Jerusalem
Edición dedicada a la propagación de la felicidad de vivir justo esta vida entre todos quienes nos se conforman con menos que una vida de Verdad

Contáctanos por clases ONLINE para tu COMUNIDAD, tu colegio o tu tnuáh. Los rabaním de Banáij-Tsión están deseosos de compartir lo que estudiamos cada día, tanto en español como en ivrít. Contáctanos a editor@ieshivah.net para coordinar temas y horarios: sólo necesitas una computadora conectada a Internet, y encontrarte con nosotros en www.beitmidrash.org !!!

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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leerA modo de Editorial:
LA TRAVESIA NOCTURNA DE PURO AMOR, DE PURO ANHELO DE AMANECER POR FIN EN CASA


Queridos jaberím:

Nuestro universo está construido de modo tal que las mismas cualidades, las mismas relaciones, se repiten y se traducen por doquier. De cómo operan los vínculos a un nivel de la realidad, aprendemos cómo operan en otro. De lo que somos capaces de percibir, aprendemos lo que se oculta a nuestros sentidos. Y reside en ello uno de los grandes secretos para la adquisición y comprobación de la Verdad.

Cuando la mujer judía se encuentra en estado de "nidáh" (impureza), el vínculo físico, el más inmediato y evidente con su marido, se suspende por completo. No se suspende el amor, sino la más sensible de sus manifestaciones; y de debajo de la aflicción que ésto provoca, amanece siempre la llama de algo nuevo que es lujo sagrado estrenar.

Al llegar a estas fechas, entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av, el pueblo de Israel se pone de luto por la situación de exilio y devastación espiritual que sufrimos, que se evidencia en la interrupción del vínculo íntimo, sensible y evidente, con el Creador: por momentos, todo parece oscuro en derredor, y el alma se lamenta por aquel tiempo de la profecía, del "ruaj hakódesh", del milagro evidente y magnífico que no dejaba lugar a la tristeza ni la duda. Vemos, por todas partes, las señales; hurgamos en la Toráh deleitándonos en cada nuevo atisbo a la verdad trascendente de la vida; y aprendemos el camino que nos habrá de llevar de retorno al contacto íntimo, a salir de la opresión, a recuperar la evidencia de sacralidad en nuestras vidas.

En la profundidad de la desconexión que vivimos, sabemos la presencia del objeto de nuestro anhelo y el alma exige revelación, proximidad, contacto. De este anhelo puro y bramante, nace en los corazones de Israel el trabajo de la tefiláh (la plegaria), del estudio y el ejercicio de la Toráh; nace y crece la "irAt shamaim": esa sensación de fragilidad y empequeñecimiento, de numinosidad, recato y por fin amor (que pasa a ser "Ahavát Hashém", amor al Nombre, a la inmensa totalidad y maravilla con que el Creador se manifiesta a nuestro anhelo), como fin del camino cuando culmine, bajo nuestra acción disciplinada y eficaz, nuestro estado de "nidáh": cuando hayamos sabido consagrarnos y volvernos aptos para el contacto sensible e inmediato con el Creador, y seamos por fin plenos y felices otra vez, puros y sagrados, listos a la verdadera Redención.

En las secciones de la Toráh que nos tocan esta semana, hallamos varias instrucciones para el camino. Se habla en ellas de cómo preservar cualidades esenciales para mantener el Shalóm, la paz en plenitud, durante este tiempo de contención, de colapso que anuncia el relapso luminoso. Se nos enseña del poder del habla y de cómo sostenerlo y preservarlo; de la necesidad de justicia llevada hasta el más mínimo detalle. Se habla del equilibrio entre la piedad y el celo de la Verdad.

Con ustedes, todas las letras que el equipo de Matók MiDvásh ha preparado especialmente para traducir la "Toráh de hoy" a un contexto en que pueda resultarnos el más dulce alimento y el más vivificante. Para que aprendamos de qué modo el conocimiento y la comprensión de un origen y una meta, de un sentido, nos dotarán de herramientas para arribar a la más alta felicidad en lo profundo del alma hebrea.

Es nuestro deseo y nuestra plegaria que este manjar que horneamos con amor sea de vuestro agrado y vuestro disfrute, y nos ayude a encontrarnos, cada día, más profundamente hermanados en el camino de la Toráh.
Con vosotros mis bendiciones,

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net

El verdadero sentido de participar de la Verdad

  EL BEIT-MIDRASH VIRTUAL DE IESHIVAH.NET

CLASES DE ESTA SEMANA EN NUESTRO BEIT-MIDRASH ONLINE:

* Domingo, 19:30 Israel: Parasha't HaShavu'a (la seccio'n semanal de la Tora'h)
* Lunes, 19:30 Israel: "El Sendero de los Justos"
* Mie'rcoles, 19:30 Israel:  Ciclo "Tora'h para vivir con ella"

Beezrat Hashe'm, y con vuestro apoyo, continuaremos poblando la agenda de la semana con nuevos y variados shiuri'm en todas las a'reas de la Tora'h.

Entretanto, aprovecha algunas de las u'ltimas grabaciones, que ya
se encuentran a disposicio'n:

1. Ciclo "Tora'h para Vivir con ella", con daniEl I. Ginerman: 
            Clase # 01:  Ojos y Corazones            Clase #02:  Alimentamos el Alma
            Clase #03:  La palabra que te construye
            Clase #04:  La palabra que te destruye
            Clase #05:  Un punto de apoyo para mover tu mundo (I)
            Clase #06:  Un punto de apoyo para mover tu mundo (II)

2. Ciclo "Mesilát Iesharím" (El Sendero de los Justos), con Rav Guido Muzykanski
             Clase #10  /  Clase #11  /  Clase #12  /  Clase #13 

3. Parashát haShavúa, con daniEl I. Ginerman
         ESTA SEMANA: Parashát Matót-Masa'ei

Atención: hemos inaugurado el nuevo sitio web de nuestra Ieshiváh "Banáij-Tsión" en Guivát Zeév. El sitio, aún cuando está en inglés, contiene galerías de fotos, banco de clases grabadas en hebreo y en español, y links a toda la producción de Ieshivah.Net. Te invitamos a verlo y a compartir tus impresiones enhttp://www.banaijtsion.com/

En el correr de los pro'ximos di'as, inauguraremos con ayuda de D's el nuevo sitio web de Ieshivah.Net, con materiales de estudio y las grabaciones de todas las clases brindadas en nuestro Beit-Midra'sh virtual. Entretanto, te invitamos a disfrutar las clases que tienen lugar casi cada di'a: en tiempo real, en audio y texto, clases de Tora'h brindadas por los rabani'm de Bana'ij Tsio'n desde Jerusalem. So'lo debes ingresar a http://www.beitmidrash.org/, dejar que tu computadora baje durante unos 5 segundos el software con que trabajamos (que se instala solo), poner tu nombre e ingresar.
Si recibes un mensaje de error al intentarlo, por favor desinstala el software clickeando aqui', y vuelve a repetir el procedimiento inicial. Si au'n te da algu'n error, hay varias soluciones posibles, todas muy sencillas, explicadas aqui'.

Materiales para las clases, anuncios, y consultas a los Rabani'm, se canalizan a trave's del foro "Banaij Tsio'n", bajo el auspicio y los oficios de la Comunidad Judi'a de Murcia.
Todo esta en la Torah: solo nos resta verlo, y para ello hay que vivirlo

Se encuentran en preparacio'n tres nuevos ciclos: uno sobre iniciacio'n al estudio de la Guemara'; uno sobre la concepcio'n del mundo y de la vida que cimentan la felicidad hebrea, y otro que, bajo el ti'tulo "Netso'r leshonja' meRa'" ("preve'n a tu lengua del mal"), trabajara' sobre todos los aspectos relativos al cuidado de la lengua, y la verdadera incidencia y valor de cuanto hablamos en nuestra vida espiritual.



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leerPalabras de la mujer judía
EL EJEMPLO LEAL DE LAS HIJAS DE TSLOFJAD

por Galia Ginerman

Queridas lectoras:

La pasada semana, estudiamos cuán preciada es la mujer judía a ojos de Hashém, al punto que exclusivamente en sus manos fue puesto vigilar y preservar la pureza y la sacralidad del Hogar Judío. Una mitsváh sólo posible desde la verdadera "irAt shamaim": el temor, la fragilidad y la entrega que se experimenta a partir de la fe en el Creador, en su acción ubicua, en su presencia activa en cada persona y cada rincón de la Creación. Es a partir de su  "irAt shamaim" que la mujer puede realizar el duro trabajo que se le encarga sobre sí misma, sobre su propio cuerpo. "irAt shamaim" es la verdadera clave para tornarnos capaces de cumplir con todas las mitsvót que Hashém puso en nuestras manos.

En las parashiót de esta semana, leemos acerca de las hijas de Tslofjád, que son ya nuestras  conocidas desde su apelación a Moshéh en parashát Pinjás. Recordemos: establecido que el reparto de la tierra de Israel se realizaría otorgando una parcela a cada jefe de familia, ellas se dirigieron a Moshéh y denunciaron que su padre había fallecido sin hijos varones, y sólo ellas, sus cinco hijas, lo podían heredar. Y si no les era concedida a ellas la parcela que correspondía a su padre, se cometería la injusticia de que la misma fuera a parar a manos de otra familia, perteneciente a otra tribu. Moshéh, tras consultar a Hashém, dictaminó a su favor; y no sólo ello, sino que su dictamen sentó jurisprudencia y fue incorporado a la Toráh, para su aplicación en toda situación futura de igual tipo.

Pero en nuestra parasháh, se presentan a Moshéh los jefes de familia descendientes de Guilád, de la tribu de Menashéh (la misma tribu de Tslofjád y sus hijas), y argumentan que cuando las hijas de Tslofjád contraigan matrimonio, si optan por hacerlo con hombres de otras tribus, sus tierras pasarán automáticamente al dominio de las tribus a las que éstos pertenezcan (tal como pasarán sus esposas), con lo que las tierras de Tslofjád serán de hecho igualmente enajenadas de su tribu, que verá su heredad disminuida. Ante este argumento, Moshéh, ordenado por Hashém, dictamina que las hijas de Tslofjád podrán contraer matrimonio con los hombres de sus preferencias, con la única restricción de que éstos habrán de pertenecer a su propia tribu: Menashéh.

Las hijas de Tslofjád no protestaron, y contrajeron matrimonio con sus primos, por puro celo del dictamen de Hashém; por el mismo deseo de hacer lo correcto a ojos del Creador que las llevó antes a evitar que se cometiera una injusticia con la heredad de su padre.

Somos testigos aquí de una acción ejemplar de "irAt shamaim" verdadera y completa, en que la orden de Hashém adquiere inmedita prioridad sobre todo deseo humano.

El cuidado de "taharát hamishpajáh", de la pureza familiar, no es de las mitsvót más fáciles ni sencillas que recibimos las mujeres. Su cumplimiento fiel demanda una gran dosis de "irAt shamaim". Durante los días en que la mujer está en situación de "nidáh", y consiguientemente, físicamente prohibida para su marido, se da un corte, una desconexión física entre los miembros de la pareja; y todo el vínculo que les resta es de carácter espiritual. Durante esos días, la necesidad de aproximarnos a nuestra pareja adquiere fuerza y crece de ambos lados, de modo que se requiere una gran dosis de fe y convicción para sostener la situación y pasar este lapso con Shalóm en el hogar.

Si miramos ahora hacia dentro de esta mitsváh, descubriremos cuánta belleza y cuánta fuerza podemos tomar a partir de preservar celosamente la pureza en nuestra familia, y cuánto bien recibiremos gracias a ello.

Dicen nuestros sabios en el Talmud (Tratado Nidáh, 31): ¿Por qué estableció la Toráh que la mujer nidáh permanece en condición de prohibida para su marido por siete días aún después de completado su período? Porque el hombre se habitúa a ella y a su disponibilidad para sí, estableció la Toráh que la mujer permanezca nidáh por otros siete días: para que, a su retorno a él, sea tan preciada y ansiada por su marido como en el momento de la boda.

Esta cita guarda el gran secreto de una relación permanente y plena entre un hombre y su esposa, que incidirá en cada aspecto de la vida familiar. Nuestra sagrada Toráh analiza y considera los más mínimos detalles de los instintos y las fuerzas espirituales del hombre y la mujer; y para preservar la llama del amor y no permitir que se apague ni aún que disminuya, y para cuidar de la unión y consistencia de la familia, establece una situación que, en apariencia, resulta opuesta a lo que nuestra mente (o nuestros instintos) señalarían por correcto.

En nuestro mundo moderno, la clave de cuya sociedad es "haga cada quien lo que le parezca correcto", y en el que cada uno y una  proclama saber con precisión y certeza qué es lo que necesita y qué es lo que desea, resulta fácilmente inadmisible cualquier imposición externa a uno mismo sobre nuestra vida sexual-marital, ¡sobre lo más íntimo de nuestras vidas!

Mas si contemplamos la situación con mejor puntería, veremos que cuando la mujer está "nidáh", se abre ante nosotras la oportunidad de justamente fortalecer y renovar el vínculo que nos une a nuestra pareja.

Durante el tiempo de "nidáh", cuando no nos permitimos contacto físico alguno, crece recíprocamente, en ambos integrantes de la pareja, una sensación de añoranza y anhelo. Podemos aprovechar esta situación para aprender a comunicar nuestro amor de un modo distinto, que cuando no estamos en "nidáh" suele ser desplazado por el contacto físico. Tenemos la oportunidad de aprender a expresar nuestros sentimientos en lenguaje hablado, o a través de acciones y actitudes que transmitan eficazmente a nuestros maridos nuestro amor. El vínculo de pareja pasa a una senda distinta y más estrecha, y gracias a ello, forzosamente crece y se fortalece.

Tras los días del período menstrual, llegan los días de la "sefiráh": la cuenta de siete días en que constatamos, mañana y noche, nuestro estado de pureza; a cuyo final nos sumergimos en una "mikveh", un baño ritual de aguas que no han sido estancadas. Los días de la cuenta generan una situación de expectativa, una situación nueva respecto de los días anteriores, en que nos sentíamos lejos de nuestra pareja. Durante estos días de expectativa, sabemos que vamos rumbo a renovar nuestra unión y nuestro vínculo con él, y nuestra emoción crece porque ya sabemos cuándo sucederá. Y el día de la sumersión en la mikveh, invariablemente, somos novias en vísperas de su boda. Nos consagramos y nos purificamos y nos sumergimos en las aguas ni bien salen las estrellas, desde un estado de espíritu elevado y exaltado y una gran emoción. Así, cada mes, la mujer se consagra y se renueva para su marido, y son preciados y anhelados uno para el otro como en el día mismo en que contrajeron matrimonio.

A través de este mecanismo sagrado, el vínculo entre un hombre y su esposa está siempre fundado en un inmenso amor que no desfallece ni admite desgano -una situación tristemente común entre las parejas que no cuidan de esta importante mitsváh-. A través de este ciclo aprendemos a respetar y a valorar, cada hombre a su mujer, y cada mujer a su marido; y a reconocer el valor de cada instante en que nos encontramos juntos. Y gracias a ello, hay siempre amor y compañerismo, Shalóm y amistad reinando sobre el hogar.

Cuando cumplimos esta mitsváh desde una actitud de verdadera "irAt shamaim", y desde la verdadera determinación de tornar realidad la voluntad del Creador, alcanzamos la plenitud en todos los órdenes de la vida: plenitud en el vínculo matrimonial y plenitud en nuestros hogares, plenitud respecto de nosotras mismas y de cuanto nos rodea.

Aprendamos, entonces, de las hijas de Tslofjád: en mérito a su irAt shamáim alcanzaron un alto rango espiritual y una ley de la Toráh fue revelada por ellas. Tomemos la llave que nos extiende Hashém en su Toráh, y abramos con ellas las puertas de la felicidad verdadera, de la vida familiar plena, y de la abundancia de bien que hace fluir el Creador sobre nosotras y los nuestros a cada paso, a cada instante si lo sabemos recibir.


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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer     ¿Aparece Superman en la Torah?
por Rav David Shlomo Mendelsohn
Cuando sabíamos volar

¿Es acaso razonable que un hombre vuele por el aire a su antojo, o tal idea es solamente fruto de la imaginación de cineastas y sueño inalcanzable de los hombres? ¿También ustedes han jugado con la idea.... "si sólo pudiera de pronto saltar por sobre el océano y aparecer en Africa o en América, donde alguna tribu extraviada, o meramente en los días agobiantes del verano refrescarme en Alaska..."? Presumo que todos hemos soñado algo así alguna vez.

En nuestra parasháh, "Matót", el gran comentarista Rash"i (Rabi Shlomo Itsjaki) nos enseña que Superman, o la posibilidad humana de volar, no es meramente fantasía.

En el capítulo 31 de Bamidbár versículo 6, se nos dice que Moshéh envía el pueblo de Israel (12.000 personas, 1.000 por cada tribu) a la batalla contra Midián, para vengar la muerte de los 24.000 varones hebreos que murieran por su causa (otros 12.000 siguen a los primeros, y se dedican a elevar plegaria durante la batalla).  Pinjás, conocido nuestro desde la parasháh de la semana pasada cuando ejecutó a Zimrí y a Kozbí, recibe la orden de continuar al mando de la misión que él mismo comenzó. Para la misión, lleva consigo armamento sagrado y trompetas de guerra para elevar la "truáh". Rash"i nos explica que el tal "armamento sagrado" se compone del "tsits" (la vincha de oro que viste el Sumo Sacerdote, con el Nombre del Creador en letras de luz) y del Sagrado Tabernáculo que porta las Lujót haBrít, las Tablas del Pacto (también conocidas como "Tablas de la Ley").

Realmente, se trata de una composición militar bastante absurda a primera vista: 12.000 personas, apenas provistas de armamento convencional, contra un pueblo entero. Pero en los pasos sucesivos, tendremos la oportunidad de observar que no se trata en absoluto de una guerra convencional, sino antes bien, de una guerra espiritual, o como hoy se la llamaría, de índole "mágica". Los doce mil guerreros eran, en realidad, doce mil tsadikím, hombres justos y sabios, iniciados a la verdadera sabiduría, capaces de resistir encantamientos y hechizos. Su preparación poco tenía que ver con la resistencia a un ejército físico; y tal habían sido elegidos a partir de la constatación de que, en la primera instancia de la guerra, cuando 24.000 hebreos murieran, no había utilizado Midián verdaderamente un ejército físico (apenas si las doncellas midianitas por anzuelo) sino el encantamiento y la hechicería idólatra en que sus príncipes eran duchos.

De tal modo, este ejército está compuesto de hombres elevados, que no se dejarán seducir y en quienes no hará mella maldición alguna; y llevan consigo el Tabernáculo en que reside la Presencia y la Supervisión de Hashém sobre Su pueblo, y así también el "tsits", la vincha de oro del Sumo Sacerdote sobre la que brilla el Nombre Sagrado capaz de obrar maravillas.

La batalla dio comienzo, y los midianitas comenzaron a activar sus hechizos y encantamientos contra los tsadikím que trabajan en anular el maleficio de Midián con el poder conjunto de la plegaria y la espada. Cuando los reyes de Midián se percatan de que sus ejércitos caen vencidos y sus fuerzas menguan, deciden utilizar su poderosísimo armamento secreto: éste es Bil'ám, el brujo, que ha retornado hasta la tierra de Midián para cobrar su recompensa por la victoria reciente. Bil'ám es conciente de lo crítico de su situación, y empeña en la batalla sus mejores hechizos. Mas los hebreos están alerta, y no cesan de orar, y los hechizos de Bil'ám no surten efecto alguno. Llegando a la desesperación, Bil'ám apela a su último recurso: un ardid mágico que les permitirá, tanto a él como a los reyes de Midián (que le deben aún su recompensa) elevarse por el aire y huir, volando, del cerco de Israel. Mas el Nombre Sagrado, brillando desde el "tsits", golpeó en ellos y los derribó desde gran altura, acabando con los reyes de Midián.

Bil'ám era fuerte todavía y con el poder que le restaba, logró reemprender el vuelo y se dio a la fuga. Fue entonces cuando Pinjás decidió enfrentarse con él. Pronunció el Nombre Sagrado del Creador y emprendió vuelo tras Bil'ám. Lo atrapó y desenvainó su espada de dos filos, en cada uno de los cuales una serpiente amenazaba al enemigo, y se acercó a ultimarlo. Estaban sus figuras imponentes en el aire y Bil'ám se rindió y suplicó por su vida, y prometió no volver a maldecir ni dañar a Israel.

Le respondió Pinjás: "Tu palabra es ya culpable de la muerte de 24.000 hebreos; no hay reparación posible a tu pecado", y le mató.

De esta batalla extraemos, entre otras, tres enseñanzas fundamentales:

1. Una guerra no forzosamente se lleva a cabo con "tanques", con armamento convencional: "No con ejércitos y no con la fuerza, sino con Mi Ruaj (espíritu), digo Hashém Tseba-Ot", se advierte en Zacarías 4:6.

2. "Al final, el ladrón es castigado": toda persona que produce mal en el mundo, al final recibe su castigo.

3. Pese a que "los Cielos son Cielos para el Creador, y la tierra la dio a los hijos de Adám" (Tehilim -Salmos- 115:16), hay fuerzas que se ofrecen a disposición de los hombres, que pueden ponerlos por encima de las leyes de Newton con la condición y el objetivo de preservar en puridad su carácter sagrado y el camino de la Verdad.

Porque la mentira carece de piernas y de alas: puede planear un poco, y al final, se estrella y de esfuma como toda fantasía sin sustento.


Fuentes: Rashi, traducción de la Toráh al arameo de Ionatán ben-Uziel, Midrásh Tanjuma, Zohar Balák.

Los Cielos son al Creador, y la tierra...



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer ¡Primera Entrega de una Nueva Serie en Matók MiDvásh!
EL HABLA: UN ARMA DE FUERZA INCALCULABLE

por Gabriel ben-Israel

Antes de comenzar queremos agradecer al equipo de Matok Midvásh la posibilidad de permitirnos participar con ellos en esta obra silenciosa, pero por demás gratificante.

La perashá Matót nos revela que tenemos en nuestro poder un arma con una fuerza incalculable, hasta tal punto que la vida y la muerte dependen de ella, como nos dice el Tehilim.

Intentaremos, bs”d, con una entrega por semana, dedicarnos a tomar el control de ella: nos ocuparemos de “hablar” del habla. Es un camino muy largo, pero a no desesperar...

Escuchamos una vez al rab Shlomo Levinstein shlita, que contó que un campesino llegaba por primera vez a una ciudad y vio un edificio de 4 plantas. Asombrado se preguntó: ¿quién hizo semejante cosa? Nosotros, en el campo, apenas queremos poner una viga sobre el techo del rancho para comenzar la segunda planta, al segundo que la colocamos se nos cae una y mil veces...

Pero su asombro aumentó cuando de repente ve a una persona asomarse por una ventana del cuarto piso: ¡ES UN MAGO! ¡Un mago! ¿Cómo llegó hasta allí?

Y se quedó ahí mirando y mirando. Uno que pasa lo ve y piensa, pobre hombre se quedó con el cuello duro.

¡Es un mago! ¡No ves que es un mago! Nadie puede llegar hasta allí, ¡quizás bajó desde el cielo!, le dice el campesino al extrañado transeunte.

El hombre que pasaba, se toma un instante para pensar qué es lo que acá esta pasando y le dice al asombrado campesino: mirá yo te voy a explicar, vení conmigo. Y lo lleva al interior del edificio y le muestra, ves, estas son las escaleras, y peldaño tras peldaño llegamos al primer piso.

Avanzamos por el pasillo, más escaleras, peldaño tras peldaño ahora llegamos al segundo. Ves, no es magia, es paciencia y fuerza de voluntad.

Algo parecido es lo que siempre se dice sobre las personas que llegaron “muy alto”. Se solía decir sobre el rab Jaim Kanievsky shlita, ¿sabés cómo llegó a ser lo que es?, yo te voy a contestar: es muy fácil, es el hijo del Staipeler, el rab Iacov Kanievsky, zijrono libraja. El ya nació sabio. EL NACIO ALLI.

No es cierto, el rab Jaim no nació talmid jajam, sino que subió peldaño tras peldaño, años y años de estudio ininterrumpido.

Por eso, este relato a modo de introducción, nos dedicaremos a estudiar el libro del Jafetz Jaim, puede parecer largo, pero cada paso que demos habremos ganado mucho, cada vez que cerremos nuestra boca en lugar de decir algo indebido, tendremos un premio que no podemos explicarlo porque nosotros mismos no sabemos tampoco cuál es, y como dice el Jafetz Jaim, todos queremos y esperamos que venga muy pronto el Mashiaj Tzidkenu, y para que llegue la gueula necesitamos arreglar nuestra forma de hablar.

Vale la pena intentarlo...



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer "Nadie puede imaginar cuán cerca está el hombre del mal y de la mentira"
EL PODER DE LA PLEGARIA

por Rav Natan ben-Jaím

"Mil de cada tribu, mil de cada tribu de Israel recluten al ejército" (Bamidbár 31:4)

En el Midrash Raba está escrito: "tres mil de cada tribu: doce mil para la guerra, doce mil cuidan las armas, doce mil elevan plegaria durante la batalla".

Pregunta Rav Levinshtein: si la guerra se entablaba por orden de Hashém y la victoria en ella estaba, por consiguiente, garantizada de antemano, ¿cuál era la necesidad de un batallón tan grande como el que salía al frente, que acompañara la lucha armada con su plegaria?

Y aún más: dice el Midrásh que, de cada tribu, "salieron" a elevar sus rezos. Salieron, cual los guerreros salieron: de modo que no se dirigieron al Creador desde dentro del campamento de Israel, sino que lo hicieron desde junto a donde luchaban los guerreros de Israel contra Midián. ¿No era igual que tuviera lugar el rezo en el campamento? ¿Y es que acaso no se habrían abocado de todos modos, Moshéh y el resto del pueblo, a orar por el éxito de sus soldados?

En su libro "Or Iejezkel", se responde Rav Levinshtein: "Nadie puede imaginar cuán cerca está el hombre del mal y de la mentira". En ese marco, el hombre tiende a considerar que es "su fuerza y el poderío de su mano" los que determinan el éxito u el fracaso de toda acción, en una traición herética a la conciencia verdadera de que, en realidad, todo depende directamente de Hashém, y tal nos acredite quienes somos y cómo actuamos, así recibiremos directamente de El. Quien no se esfuerza a diario para arrancar de sí la desviación de creer que el destino está en sus propias manos, se entierra más profundo cada vez en el lodo de su propia ceguera.

Los que salieron a la batalla contra Midián eran los "grandes" del pueblo, nos indica el Midrásh. Mas, a pesar de su grandeza, era muy fuerte el riesgo de que la victoria les llenase de vanidad y les desviase hacia la sensación de que por su propia mano y por su propia fuerza la habían obtenido. Aún cuando la guerra era en cumplimiento de una orden de Hashém, podían llegar a sentir que por sí mismos habían vencido en ella.

De tal modo, fue enviado un contingente, en igual número al de soldados, de hombres que tenían por misión hacer tefiláh, elevar su plegaria al Creador y suplicar éxito en la batalla. Para demostrar que, ciertamente, era el poder de la tefiláh lo que producía realmente la victoria, y la batalla física no era sino la herramienta para desarrollar dicha realidad. Porque si hubiera sido Moshéh junto a todo el pueblo quienes suplicaran la victoria al Creador mientras tenía lugar la batalla, aún podían los guerreros sentir que "ellos habían sido" los responsables de la victoria. No así cuando vieron con sus propios ojos y vivieron cómo era la tefiláh la que comandaba el proceso de la batalla, y se llenaron de gratitud al Creador por la revelación y la evidencia y el milagro. Si, por el contrario, hubieran experimentado que era su propia fuerza la que batallaba contra Midián, no había posibilidad alguna de que triunfaran.
No será por la fuerza de los ejércitos...

Es por la misma razón que, durante la guerra contra Amaléc, Moshéh levanta su cayado especialmente cerca de los guerreros, y cuando lo levanta, Israel avanza sobre el enemigo: para que el pueblo de Israel someta sus corazones a Hashém (como indica el Talmud, en el Tratado Rosh Hashanáh, 29). Y por ello mismo pronunciamos nosotros cien bendiciones por día: antes de cada provecho agradecemos al Creador, para despertar nuestra propia conciencia al reconocimiento de que no "por mi fuerza y el poder de mi mano" llega a mí aquéllo de lo que tengo provecho, sino por obra y gracia del Creador.

La plegaria, en el marco de una estrategia del hombre para arribar a la plenitud, es el vehículo correcto para elevarle, y conducirlo directamente a cumplir la finalidad con que nació.



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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer  "Bein haMetsarím":
ACERCA DE LA TRISTEZA QUE NOS OPRIME


por Rav David Meir

Los días que median entre el 17 del mes de Tamúz y el 9 de Menajem-Av (3 semanas que este año van del 6 al 27 de Julio) son llamados "Bein HaMetsarím"; ésto es: "entre las opresiones"; y son la época del año fijada por nuestros sabios para sostener luto por la "galút" (exilio) y el "jurbán" (la destrucción del Beit-Hamikdásh: el Templo de Jerusalem). Son días especiales para el estudio y la reflexión en cuanto respecta a la situación de exilio y devastación, cuyo carácter nos acompaña y nos pesa en el camino hacia la futura Redención.

La Mishnáh (base del Talmud), en su Tratado de Taanít 4:6, dice: "Desde que entra (el mes de) Av, se reduce la alegría". Y agrega la Guemará (discusión sobre la Mishnáh, que le sigue en el Talmud): "Así como desde que ingresa Av se reduce la alegría, de igual modo (simétricamente), desde que ingresa (el mes de) Adár se abunda en alegría". Y es importante comprender cuál es la relación entre el colapso de la alegría en Av, y su relapso con el comienzo de Adár.

Sucede que los días de "Bein haMetsarím", y también esta época entera en que el pueblo de Israel se halla en situación de exilio y devastación espiritual, tienen un doble significado. Por un lado, en la superficie, sucede que nos encontramos en estado de "desconexión" respecto del Creador. Aquella conexión, aquel contacto íntimo y revelado y sensible que experimentábamos respecto de Hashém hasta la destrucción del Beit-HaMikdásh, especialmente en la cantidad y la calidad de la revelación que se nos ofrecía mediante la plegaria y el estudio de la Toráh, ya no nos acompaña. La Mishnáh que mencionamos en el Tratado de Taanít menciona cinco eventos trágicos que acontecieron a nuestro pueblo el 17 de Tamuz, y otros cinco que acontecieron el 9 de Av: todos ellos, sin excepción, son expresión de ese alejamiento, ocultamiento, desconexión, de la pérdida de vitalidad e intensidad del vínculo que nos une al Creador a través de la "tefiláh" (plegaria) y el estudio y ejercicio de la Toráh. Y de tal situación se desprende nuestro estado de luto, de desánimo, de anhelo intenso por recuperar el preciado tesoro de la proximidad al Creador, que se manifiesta en el dicho de nuestros sabios: "Desde que ingresa Av, se reduce la alegría".
El 17 de Tamuz y el 9 de Av

No obstante, por debajo de la superficie, en la profundidad oculta de la vida, aparece un panorama distinto, que es base para el consuelo y cimiento de una alegría renovada, una felicidad plena, que aguardamos para los días de la Redención. Y este panorama es el que se revela a nosotros en el mes de Adár, cuando acontece el milagro de Purím: cuando, ya en situación de exilio y devastación, se manifestó de modo magnífico y revelado el vínculo entre Hashém e Israel en un milagro de salvación destellante, y comprometedor de un futuro al que habremos de arribar. De aquí, entonces, la simetría: "Tal como" nos enlutamos en estos días de Bein-haMetsarím, "así", en igual magnitud, nos llenamos de felicidad y esperanza cada vez que el mes de Adár llega, augurando el milagro de la verdadera Redención.

De suyo, entonces, nuestra obligación de tener presente en la conciencia este doble valor de los días de opresión y oscuridad en que vivimos. Y especialmente, advertir siempre la dimensión profunda del vínculo que nos une al Creador, y prepararnos en cada instante y cada acción del modo máximo posible, especialmente desde el estudio y la práctica de la Toráh y desde la plegaria, para ser aptos de la renovación del lazo sagrado, que habrá de hacerse evidente y sensible otra vez, fuente de belleza y dulzura infinitas, con la Redención que se acerca en cada nuevo esfuerzo, cada mitsváh, cada obra en que la Verdad que guardamos en el alma se hace patente en nuestros actos.



Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer  LA IMPORTANCIA DE UN IEHUDI
Y EL AMOR DE HASHEM AL PUEBLO DE ISRAEL

por Gabriel ben-Israel
para LebEjad no. 35 y Matók MiDvásh

Dice Rashi: ¿para qué nos describió la Tora todas las escalas que el pueblo de Israel tuvo en el desierto? Para mostrarnos el “favor” y la bondad de Hashem hacia nosotros, que aunque nos haya decretado estar deambulando por el desierto durante 40 años, no permitió que esos viajes dejen de ser placenteros y que nos provoquen incomodidad, y no hizo que sea un constante peregrinar sin descanso, ya que vemos que fueron 42 viajes en 40 años.

Y continua el rab Iaacov Noiman ztz”l, en su libro Darje Musar, que Rabi Tanjuma nos explica la misma pregunta de otra forma: lo compara con un rey al que se le enferma el hijo, y para curarlo, tiene que llevarlo muy lejos;  solamente cuando están volviendo, el padre comienza a enumerar y contar lo que está pasando en el camino (en el viaje de ida no, ya que está muy preocupado por la enfermedad del hijo).

De aquí vemos cuánto es el amor de Hakadosh Baruj Hu al pueblo de Israel.

El Saba Mikelem ztz”l preguntó: ¿qué es lo que dijo Jazal sobre Bilam, que Hashem le puso las palabras en su boca? No se entiende, ¿acaso no tenemos todos libre albedrío? ¿Hashem le quitó a Bilam el poder de la elección? Y contestaron: de ninguna manera Hashem le quitó el poder de elegir qué hacer, sino que Hakadosh Baruj Hu le reveló para que vea con sus propios ojos, la grandeza del pueblo de Israel, su importancia y sus virtudes, después de ver esto, ¿quién podría querer maldecir?, después de ver las buenas cualidades del pueblo de Israel, hay un sólo camino, solamente queda abierta la puerta para darle bendiciones y alabanzas.

El Talmud, en el Tratado de Baba Metzia (hoja 83) nos relata un hecho en el que Rabi Iojanan ben Matia le dice al hijo: ve al mercado y contrata empleados.

El hijo va, busca empleados, y les fija el salario, ¿cuál es el salario que les fija? Que por trabajar les darían de comer.

Cuando el hijo vuelve al lado de su padre, el padre le explica: aunque después de cada jornada de trabajo, les hagas a los empleados la comida más importante que esté a tu alcance, no saldrás de la obligación de pagarles por su trabajo, ya que ellos también son hijos de Abraham, Itzjak y Iaacov.

Estas palabras nos muestran la categoría que tiene el pueblo de Israel, que hasta un “simple trabajador”, que él mismo no se considera merecedor, ni pasa por su mente que le corresponda más que un pedazo de pan con unas legumbres, para Rabi Iojanan ben Matia, que él sí entiende lo que es un “alma” de Israel, que todo “simple iehudi”, es descendiente de Abraham, Itzjak y Iaacov. Hay una conexión entre cada iehudi y los abot hakedoshim, los sagrados ancestros.

No existe un “simple iehudi”, ya que cualquier “simple iehudi” es más importante, “elevado” y “pesado” que cualquier gran superministro de los otros pueblos del mundo, ¿por qué?, simplemente porque es descendiente espiritual de Abraham, Itzjak y Iaacov.

Más todavia, todo “simple iehudi” está conectado con nuestra Torah  Hakedoshah, y la Torah Hakedoshah nos conecta a Hakadosh Baruj Hu, entonces esto le da a todo iehudi una “altura” sin límite.

Entonces, el amor de Hashem Itbaraj sobre el Am Israel tampoco tiene límite, y nos relata los viajes que atravesamos, aquí dormimos, allí nos levantamos, etc. Ahora, en el transcurso de nuestra diáspora cercana a los 2000 años, Su Gran Amor está escondido, en secreto, no está revelado para todos el amor hacia el pueblo de Israel (pero el que quiere verlo seguro que lo puede ver).

Que seamos meritorios de ver el Melej Hamashiaj muy pronto, en nuestros días, y que podamos todos comprender la grandeza y la importancia del pueblo de Israel, y que se cumpla “y serán reyes con su fe”, en honor y gloria a la Toráh -a la Verdad- y al Creador.



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Matók MiDvash #18 - Pinjás 5764 - El celo de que se vestirá el amor que me hará volver a casa

"y os ice' sobre alas de a'guilas y os traje hacia mi'"
Revista Matok MiDvash, desde Jerusalem
Mato'k MiDva'sh: prensa electro'nica de Ieshivah.Net - Edicio'n No. XVIII
  Tamuz 5764, Parasha't Pinjás, desde Jerusalem
Edicio'n dedicada a la sanación plena en cuerpo y alma de R' Itsják Ioséf Zilber ben-Leáh Guitl, a la claridad en armoni'a y bendicio'n para Miriam bat-Mashah, y a la realizacio'n en luz de verdad y felicidad para Iehudi't bat-Tsviah
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Pinjas
Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer A modo de Editorial:
EL CELO DE QUE SE VESTIRA EL AMOR QUE ME HARA VOLVER A CASA
Queridos amigos:
Todo esta en la Torah: solo nos resta verlo, y para ello hay que vivirlo
A veces, duele. Despiertas de pronto y ves el bien de los tuyos desmoronarse, o ves el camino que se tuerce; ves ira o estupidez que destruyen -indolentes-; y duele. Y si a nosotros nos duele, ¡¿cómo no habría de doler a Pinjás hijo de El'azár hijo de Aharón el Cohén?!

Repasemos la acción: Balák, rey de Moáb y uno de los dos mayores brujos idólatras de su tiempo, exige la ayuda de Bil'ám (el otro; especializado en la hechicería que tiene por herramienta la palabra) para acabar con Israel. Bil'ám intenta por tres veces maldecir al pueblo de Israel, mas no está en los planes del Creador que tenga éxito en tal misión: por tres veces, son las más altas bendiciones que recibiera Israel, lo que sale de su boca. Frustrado y denigrado, se despide de Balák con un consejo: "para vencer a Israel, debes hacer que ellos mismos profanen el cerco de sacralidad que les torna inviolables". ¿Cómo lograrlo? Incitándolos a la promiscuidad y la idolatría (y siempre ha sido así aún luego: desde la promiscuidad y el culto de los falsos diosecillos de cada época, se produce la propia maldición).

De modo tal que Balák envía doncellas moabitas y midianitas a seducir a los varones de Israel, cierto número de los cuales corre incauto y presuroso hacia el abismo de la lujuria. El plan de Balák parece desarrollarse a la perfección. Las mujeres enviadas a Israel, atraen a los varones conquistados al culto idólatra de las deidades de sus pueblos. En el campamento de Israel, la sacralidad comienza a disolverse, a derrumbarse a manos de la lujuria grosera, de la animalidad degradante de las devociones bajas. El mal se esparce en círculos, desde donde uno de los líderes del pueblo, Zimrí ben-Salú de la tribu de Shim'ón, yace con la princesa midianita Cozbí bat-Tsúr.

¿Cómo no habría de dolerse Pinjás, celoso del Pacto sagrado entre el Creador e Israel? Explican nuestros sabios que el celo de Pinjás le fue legado por su ancestro Ioséf (José). Aquel Ioséf que, siendo esclavo de un ministro de Faraón, resistió la promiscuidad que le ofrecía la esposa de su amo, y cambió la posibilidad de una comodidad inmediata por la contrariedad de la cárcel. Antes que la lujuria inmediata, la certidumbre invencible del bien actuar. Aquel Ioséf cuyo nombre tiene el mismo valor numérico que la palabra "kinAh"="celo", se manifiesta ahora, en otro punto de inflexión de la historia de Israel, en Pinjás.

Pinjás no tiene deseos de protagonismo. Mira en derredor y un profundo dolor le atraviesa: ¡¿para ésto han caminado ya casi cuarenta años por el desierto?!; ¿para destruirse y desvanecerse en una trampa maldita?. Tal se pregunta; y el dolor le oprime el corazón. Consulta a Moshéh, recibe el consentimiento de Hashém, y se entrega a sí mismo para salvar al pueblo de la maldición que está atrayendo sobre sí. Empuña su espada de dos filos; atraviesa el cerco que la tribu de Shim'ón ha establecido en torno a su jefe; su espada iracunda sega el foco del mal que amenazaba anegar la sacralidad, la trascendencia, la historia y el destino de Israel. Y en ese momento se revierte la historia: la ira del Creador continúa la acción de Pinjás extinguiendo la llama de la profanación idólatra mediante una peste que acaba con veinticuatromil personas. Y al inicio de nuestra parasháh, por fin, es honrado Pinjás con el "pacto de Shalóm" del Creador, por cuanto su celo ha purgado el mal de Israel.

El pacto que sella el Creador con Pinjás, en recompensa por su acción, es de "Shalóm": de la paz que nace de la completitud. Porque no hay verdadera "paz" sin la luz brillando pura y plena. Y no es éste sino un objetivo a cumplir desde nosotros mismos, hacia dentro. Hacia dentro del pueblo, de la familia, y fundamentalmente, de cada uno.

En el análisis de nuestra parasháh, debemos tener cuidado extremo en no dejarnos llamar a confusión. Por un lado, hablaremos de pureza familiar y de la "pureza del pueblo". Mas nunca de nada parecido al concepto maldito de "pureza racial" se referirán estas ideas, sino a la pureza de espíritu que emana del comportamiento ajustado a la sacralidad de la Toráh, a la práctica de la Verdad. A la sacralidad es ajena la promiscuidad, y es ajena la prostitución y la bestialidad, y lo es también la idolatría. Y contra tales fuentes de degradación nos hallaremos luchando, en estos días de Pinjás, con la Toráh por arma de dos filos empuñada cuidadosamente entre las manos, cada uno frente al espejo de su fe y su convicción, cada uno frente al horizonte paradigmático que nos muestra cuánto más podemos ser que lo que somos, cuánto mejores, cuánto más elevados y más sabios, cuánto más justos desde el más elevado amor.

En la parasháh de Pinjás, comienza a cocinarse una nueva era para Israel, que halla un obvio paralelo en el tiempo de cada quien. Tras el pacto de Shalóm que el Creador ofrece a Pinjás, hallamos la declaración de lucha de Israel contra todo cuanto Moáb representa: el mal asume infinidad de rostros y apariencias, mas sus características esenciales son inmutables, y le tornan reconocible siempre a la mirada inteligente. No hay modo de mentirnos. Más adelante, llega un nuevo censo del pueblo de Israel, y el anuncio a Moshéh de que va siendo tiempo ya de nombrar a su sucesor, puesto que muy pronto será su hora de partir. El censo es oportuno: por un lado, estamos en el momento histórico justo en que toda la generación que saliera de Mitsráim ha abandonado esta vida, y la generación nacida en el desierto, la generación de tránsito hacia la libertad, se apresta a arribar a la tierra de Israel. En el camino trazado por la Toráh, vamos dejando atrás los restos de quienes fuimos, vamos descartando los últimos resabios de oscuridad para tornarnos aptos de ejercer la luz. Las condiciones cambian: la conducción de Moshéh, basada en una existencia permanentemente milagrosa, va a ceder lugar a la de Iehoshúa, basada en el mérito de la propia acción guiada por la Toráh. Ha llegado la hora de que el pueblo deje de apoyarse exclusivamente en los milagros que le facilita el Creador, y comience a "ganarse la vida" desde su conocimiento de la Ley, desde su propio sueño de un horizonte de máxima belleza sustentado en la certeza de la Verdad. 

Así nosotros. Hay una dimensión de la vida a la que es apropiado el celo, en que la ira es sagrada; hay otra dimensión, que sólo se la puede vivir desde el más puro y alto amor. Y es una misma y singular la vida. Mas condescender a todo sólo nos quita fuerza y tiempo para emprender los desafíos innegociables. Cuando ingresamos al camino de la Toráh, el primer tramo es siempre guiado por Moshéh: la percepción del Orden, del milagro permanente, es una maravilla ineludible; y la luz nos es servida en bandeja de plata por el Creador. Conforme avanzamos, aparecen las trampas del camino. Hay que vencer la tentación inmediata que nos ofrece la esposa de Potifár, ministro de Faraón; la tentación de las hermosas y apetecibles moabitas. Hay que saber ver siempre más allá, advertir el horizonte pristino que la luz nos dibuja en la sonrisa. Y cuando caemos, urge rescatar de dentro nuestro a Pinjás, empuñar la disciplina flamígera y atraernos nuevamente al camino, aunque gran parte de uno haya de quedar por el camino. Si así actuamos, será que habremos comprendido. Que la Toráh es, también y antes que nada, en el conjunto de sus relatos paradigmáticos, metáfora del interior de cada uno: de tu vida, de la mía, de la oportunidad de ser verdaderamente libres, de la oportunidad del Gran Amor, en que el Shalóm se genera en el gesto y la palabra de tu mano.

Con vosotros mis bendiciones,

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net




El verdadero sentido de participar de la Verdad



EL BEIT-MIDRASH VIRTUAL DE IESHIVAH.NET 


CLASES DE ESTA SEMANA EN NUESTRO

BEIT-MIDRASH ONLINE:
* Domingo, 19:30 Israel: Ciclo "Tora'h para vivir con ella"
* Lunes, 19:30 Israel: "El Sendero de los Justos"
* Mie'rcoles, 19:30 Israel: Parasha't HaShavu'a (la seccio'n semanal de la Tora'h)

Beezrat Hashe'm, y con vuestro apoyo, continuaremos poblando la agenda de la semana con nuevos y variados shiuri'm en todas las a'reas de la Tora'h.

Entretanto, aprovecha algunas de las u'ltimas grabaciones, que ya se encuentran a disposicio'n:

1. Ciclo "Tora'h para Vivir con ella". Clase # 01: "Ojos y Corazones"
2. Ciclo "Tora'h para Vivir con ella". Clase # 02: "Alimentamos el Alma"
3. Ciclo "Tora'h para Vivir con ella". Clase #03: "La palabra que te construye"
4. Ciclo "Tora'h para Vivir con ella". Clase #04: "La palabra que te destruye"5. Ciclo "Tora'h para Vivir (...)". Clase #05: "Un punto de apoyo para mover tu mundo (I)"
6. Ciclo "Mesila't Ieshari'm" (El Sendero de los Justos) cap. X
7. Ciclo "Mesila't Ieshari'm" (El Sendero de los Justos) cap. XI
8. Ciclo "Mesila't Ieshari'm" (El Sendero de los Justos) cap. XII
9. Ciclo "Mesila't Ieshari'm" (El Sendero de los Justos) cap. XIII

Atención: hemos inaugurado el nuevo sitio web de nuestra Ieshiváh "Banáij-Tsión" en Guivát Zeév. El sitio, aún cuando está en inglés, contiene galerías de fotos, banco de clases grabadas en hebreo y en español, y links a toda la producción de Ieshivah.Net. Te invitamos a verlo y a compartir tus impresiones enhttp://www.banaijtsion.com/
En el correr de los pro'ximos di'as, inauguraremos con ayuda de D's el nuevo sitio web de Ieshivah.Net, con materiales de estudio y las grabaciones de todas las clases brindadas en nuestro Beit-Midra'sh virtual. Entretanto, te invitamos a disfrutar las clases que tienen lugar casi cada di'a: en tiempo real, en audio y texto, clases de Tora'h brindadas por los rabani'm de Bana'ij Tsio'n desde Jerusalem. So'lo debes ingresar ahttp://www.beitmidrash.org/, dejar que tu computadora baje durante unos 5 segundos el software con que trabajamos (que se instala solo), poner tu nombre e ingresar.
Si recibes un mensaje de error al intentarlo, por favor desinstala el software clickeando aqui', y vuelve a repetir el procedimiento inicial. Si au'n te da algu'n error, hay varias soluciones posibles, todas muy sencillas, explicadas aqui'.


Materiales para las clases, anuncios, y consultas a los Rabani'm, se canalizan a trave's del foro "Banaij Tsio'n", bajo el auspicio y los oficios de la Comunidad Judi'a de Murcia.

Se encuentran en preparacio'n tres nuevos ciclos: uno sobre iniciacio'n al estudio de la Guemara'; uno sobre la concepcio'n del mundo y de la vida que cimentan la felicidad hebrea, y otro que, bajo el ti'tulo "Netso'r leshonja' meRa'" ("preve'n a tu lengua del mal"), trabajara' sobre todos los aspectos relativos al cuidado de la lengua, y la verdadera incidencia y valor de cuanto hablamos en nuestra vida espiritual.


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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer APRENDIMOS EN LA GUEMARA ESTA SEMANA:
EL QUE ROBA A UN LADRON, TAMBIEN DISFRUTA DEL ROBO

El que roba a un ladrón

Dice la gente: "El que roba a un ladrón, siente el gusto de lo robado"
Tratado de Berajót 6:1, Talmud Bablí

Está prohibido robar a un ladrón, aunque se tenga razón, aunque quien roba al ladrón sea su propia víctima, que de este modo compensa aún parcialmente el daño que el ladrón le infligiera.
¿Y por qué está prohibido? ¿Acaso la víctima de robo no tiene derecho a compensación?
No es tal, sino que al robar -aún a un ladrón-, se estará degradando el propio espíritu. Porque inevitablemente el robo tiene un sabor propio, clandestino, especial, que contamina el alma aún si en el caso específico la acción es de justicia.
Y lo que está prohibido por la Toráh es contaminarnos el alma con la sensación de lo prohibido. Y para hacer justicia, están instituidos los caminos correctos. Y aún si por ellos la justicia no se hiciera patente, robarle al ladrón sólo ahondará el mal sufrido, extendiéndolo al alma, sometida al sabor del mal que está allí para perderla.




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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer¿CUAL ES EL VERDADERO ROL DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD JUDIA?
por Galia Ginerman


Queridas lectoras:

En parashát Pinjás, ni bien se corta la peste que asoló al pueblo de Israel, se lleva a cabo un nuevo censo del pueblo, para conocer su número y distribución tras el deceso de veinticuatromil personas en el curso de la peste.
El recuento, esta vez, es distinto a las anteriores, en que fuera censada cada tribu como una integridad. Ahora, el recuento es por familias. Cada familia es mencionada y censada en el marco de su tribu, y recién después se establece la suma de integrantes de cada tribu.

Mas allá de ello, el nombre de cada familia aparece de un modo especial: "Janój, la familia hajanojí, Palú, la famila hapaluí", etc. En el lenguaje de la Toráh, éste es uno de los modos posibles de designar a la familia que desciende de Janój, a la que desciende de Palú, etc.; y no la más sencilla. Razón por la cual, se han extendido nuestros sabios en explicar la singularidad. Tras el reciente extravío, en que muchos varones de Israel se entregaron a la promiscuidad con las hijas de Moáb, era dable presumir que así como ellos se habían prostituido ni bien tuvieron ocasión, así habrían hecho sus mujeres en Mitsráim, en tiempos de esclavitud. Y de ser así, muchos hijos de Israel serían en realidad hijos de egipcios, y la pureza e integridad de las familias sería una pura ilusión. Por ello viene la Toráh a designar a las familias, en el censo, de tal modo que sus nombres incluyen una letra "hei" al inicio, y una "iud" al final: estas dos letras, en conjunto, dan por resultado uno de los nombres del Creador, específicamente aquél que se aplica a la unidad del pacto y el matrimonio.

El libro "Kli Iakár" escribe al respecto algo que ha de alimentar la fuerza con que tomamos nuestra responsabilidad, las mujeres judías, para llevar y sostener una vida de sacralidad y pureza. Y así lo dice: "Justo en este censo aparece, el nombre de cada familia, sellado con las letras "hei" y "iud" del nombre sagrado. Porque hasta este último episodio acontecido en Shitím, no cabía sospecha alguna de que los integrantes del pueblo de Israel hubiesen incurrido en promiscuidad y prostitución; mas ahora, tras que se despeñaran en la lujuria tantos varones de Israel, también sobre sus mujeres cabría la sospecha. Para quitar entonces toda duda al respecto, el nombre de Hashém sella los nombres de cada una de las familias: el nombre que vincula al hombre con su mujer, para enseñar que todos los hijos de Israel nacieron dentro de la sacralidad del matrimonio".

Y continúa el "Kli Iakár" con una nueva precisión: "Y en este singular sello, la letra "hei" antecede a la "iud". Porque la "hei" simboliza a la mujer, y la "iud" al hombre; y en realidad, quienes realmente cuidaron de la pureza del hogar y de la descendencia fueron las mujeres de Israel. Sólo una de ellas, Shlomít bat-Dibrí, mencionada por su nombre en la Toráh, incurrió en promiscuidad con un egipcio, profanando su matrimonio. Todas las mujeres de Israel fueron recatadas y pudorosas y preservaron la pureza de sus hogares, mientras los hombres se lamentaban por las limitaciones que la Toráh imponía a su sexualidad, y muchos de ellos caían en la profanación más tarde, en el episodio de Shitím con las hijas de Moáb. Por eso, la Toráh instauró su sello con estas dos letras sobre el nombre de cada familia, haciendo que la "hei" precediera a la "iud"; para anunciar que las mujeres de Israel eran puras y se preservaron sagradas a sí mismas y a su descendencia, y mantuvieron siempre distancia de los egipcios...".

De las palabras del "Kli Iakár", aprendemos algo sorprendente. Sabemos que la presencia de Hashém se manifiesta en el vínculo entre el hombre y la mujer si ellos cumplen con la voluntad del Creador manifiesta en la Toráh. Por ello, el hombre trae consigo la letra "iud" y la mujer la letra "hei", que al fundirse una en otra producen el nombre de Hashém inseparable. Mas a ello agrega el "Klí Iakár", explícitamente, que aún cuando los hombres se denigraron en la prostitución y por culpa de la lujuria en la idolatría cuando se dejaron seducir por las hijas de Moáb, aún así, por mérito de sus mujeres el pueblo de Israel se conservó puro y completo, sin que la prostitución ni la promiscuidad hicieran mella en el nacimiento de la nueva generación.

Por ello, comprendemos que la halajáh determine la identidad judía del recién nacido de acuerdo a su madre, y no de acuerdo a su padre. Y no sólo la identidad judía del recién nacido se determina de acuerdo a su madre, sino que todo el sistema de la pureza familiar, de la aptitud de una familia para la sacralidad, se apoya y depende exclusivamente de la mujer. Cuando la mujer se halla en estado de "nidáh" (durante su período menstrual, y hasta siete días después de terminado), se encuentra "prohibida" para su marido (ésto es, que su marido tiene prohibido todo contacto físico con ella); de modo que hasta que transcurrido este lapso ella se sumerge en la mikveh (el baño ritual), no hay entre ellos contacto físico alguno. Y toda la responsabilidad por este cuidado, fundamento de la pureza familiar, recae exclusivamente sobre la mujer. Es ella quien debe anunciar a su marido su estado de "tumAh" (impureza, derivada de estar liberándose su cuerpo de la vida potencial que no fue), y su situación de "prohibida" para él. Y es también ella quien debe controlar y contar, culminado su período menstrual, los siete días "limpios" al cabo de los cuales y del baño ritual, retornará plenamente a la vida marital. Nadie, ni aún su marido, puede tomar recaudo alguno por ella. ¡Y sobre esa base está construido el hogar judío, fundamento del pueblo de Israel!

Muchas de nosotras creen, inducidas a error por la sociedad en que vivimos, que la mujer que vive de acuerdo a la Toráh y es celosa del cumplimiento de las mitsvót, es una mujer "dependiente", sin ideas propias, sin capacidad de incidir, que hace cuanto le ordenan ciegamente y sin la más mínima comprensión. Mas de lo dicho hasta aquí, ¡se desprende todo lo contrario!

Hashém nos dio justamente a nosotras, las mujeres, la plena y exclusiva responsabilidad de cuidar la pureza (¡no racial sino familiar!, no se nos malentienda) y la continuidad del pueblo de Israel. La mujer que vive de acuerdo a la Toráh, cuida las mitsvót a partir de un entendimiento pleno, y de la conciencia clara de que sobre sí se apoya todo el futuro del pueblo judío. ¡Cuánta fuerza, cuánto amor y numinosidad, cuánta fe necesita una mujer así! Cuidar de la sacralidad y la pureza de un pueblo completo, es un cargo de mucha más responsabilidad que cualquier puesto gerencial en una empresa con miles de empleados. ¿Acaso el Creador pondría semejante responsabilidad en manos de mujeres "dependientes, sin ideas, sin capacidad de incidir ni comprender"?

Queridas amigas: las invito a advertir la magnitud de la responsabilidad con que somos honradas, y hasta qué punto confía Hashém en nuestra capacidad de persistir en el camino de la Verdad, para haber puesto en nuestras manos la mitsváh de preservar la completitud y la pureza del pueblo de Israel. Aprendamos de nuestras madres sagradas en el desierto, en quienes latía la reverencia a Hashém y el temor y la certeza, al punto de que Hashém las antepusiera a los hombres en el conteo de las familias. 





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Todo esta' escrito; y estamos aqui' para aprender a leer
"Las artiman~as del Instinto de Mal"
LA RECOMPENSA POR EL CUMPLIMIENTO DE LAS MITSVOT

por Rav Natan ben-Jai'm


"Hete aquí que le doy (a Pinjás) mi pacto de paz"
(Bamidbár 25:12)

El Midrash Rabá comenta: Pinjás merece una recompensa de Hashém por su acción. Y este "pacto de shalóm" es su recompensa.

Sobre las palabras del midrash se puede entender que hay algo fuera de lo normal en la retribución por el acto de Pinjás, en comparación con la retribución que acreditan, en su cumplimiento, el resto de las mitsvót.

El libro DARKEI MUSAR se extiende para aclarar la esencia del pago de las mitsvót en general, para desde ahí comprender también en qué se diferenció del común la mitsvah que llevó a cabo Pinjás: quien espera una recompensa por el cumplimiento de las mitsvót se parece a un niño al que hay que convencer para que coma algo dulce y rico: en su actitud infantil, se niega a comer, hasta que por fin se lo convence. Un hombre inteligente entiende que el verdadero sistema es al revés. Está  obligado, por principio, a agradecer y aún retribuir a quien le  alimenta.

Quien realiza las mitsvót, y a su través, da existencia real a la Toráh en este mundo, experimenta un sabor y un deleite inigualables. Escribe sobre las mitsvót el rey David, que son "más dulces que la miel"; así  se define también en la plegaria el pueblo de Israel: "am medushnei oneg", un pueblo sumido en el deleite.

Dado el inmenso deleite que las mitsvót pueden reportar al hombre, ¿qué sentido podría tener reclamar, aún por encima del deleite, recompensa? ¿No se parecería nuestra actitud a la del niño que se empecina en no comer las golosinas que tanto apetece, hasta que se lo debe seducir y convencer de que lo haga?

A la mishnáh que establece: "no puedes saber cuál será el pago de las mitsvót", comenta Rav Jaim de Voloyin: "lo que uno no tiene modo de saber es la magnitud del reconocimiento que debiéramos expresar a Hashém, la magnitud de la retribución que le debemos por cuanto nos dio la Toráh y las mitsvót para deleitarnos en la Verdad, y acceder a percibir la Presencia manifiesta de Hashém en el mundo. Y no hay mayor placer que ese en la vida".

Quien no es capaz de tomar para sí las mitsvót de la Toráh salvo a través de esperar una gran recompensa a cambio, no tiene noción del verdadero sentido de la vida. Cierto es que quien vive de acuerdo a la Toráh goza en general de una "bondad" inexplicable que se aplica a su vida. Pero no es recompensa sino el Jesed, la gracia y la bondad de Hashém, que se aplican a su vida. Cual reza Tehilím (Salmos) 62: "Y tuyo es el Jesed, que lo darás al hombre en mérito de sus actos".

Así es como se entiende el tema, en cuanto a todas las mitsvót de la Toráh. Mas la acción de Pinjás (cuando por iniciativa propia tomó la espada y ejecutó a quienes estaban atrayendo el mal sobre todo el pueblo de Israel), tuvo el sello de la voluntad de Hashém en tanto la acción toda estuvo marcada por el celo de lo sagrado. Si Pinjás hubiera podido experimentar el más mínimo placer en su acción, ya no habría tenido mérito de mitsváh, sino que habría sido, por el contrario, una transgresión ("dar muerte").  Porque es muy clara la Toráh en cuanto a los cercos que, de uso, no debe traspasar el hombre en la relación e interacción con sus semejantes. Tal como aclara el Rav Grodzinski en su libro "Kneset Israel": "no todo quien se incline a odiar a su prójimo por la transgresión que éste haya cometido, tiene permitido hacerlo"; y no todo quien se alegra por la caída de los malvados, es su alegría bien vista por la Toráh.

Las mitsvót de las que no es posible experimentar deleite están reservadas a los tsadikím, a los grandes Justos de nuestro pueblo. Son las mitsvót conocidas como "averáh leshem shamáim": algo que, a priori, es una transgresión, pero que en el caso particular, cuenta con el beneplácito de Hashém, y sólo en nombre de la sacralidad es llevada a cabo. Y el más mínimo placer o alegría que hubiera experimentado Pinjás al ejecutar a Zimbrí, hubiera transformado su mitsváh en un terrible pecado.

En este caso, entonces, cuando se cumplen todas las condiciones (es un gran tsadík quien lleva la acción a cabo; cuenta con el beneplácito de Hashém; su único móvil es el celo de lo sagrado; y no hay en él un ápice de disfrute o alegría en la ejecución), tal como citamos más arriba del Midrásh Rabá: es justo que reciba una recompensa. Y tal es el pacto de Shalóm, y la "kehunáh" (desempeño del sacerdocio) que impone a continuación Hashém, para Pinjás y su descendencia.




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