אור חורת בקורות לבו של האדם

אור חורת בקורות לבו של האדם

This is default featured slide 1 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

This is default featured slide 2 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

This is default featured slide 3 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

This is default featured slide 4 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

This is default featured slide 5 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

Mostrando entradas con la etiqueta sinai. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sinai. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de mayo de 2014

Matók MiDvásh 15 - Bamidbár 5764


Todo está escrito; y estamos aquí para aprender a leer A modo de Editorial:
EL SINAI QUE CONSTRUIMOS NOSOTROS MISMOS
Queridos amigos:
solo nos resta verlo, y para ello hay que vivirlo
Esta semana damos comienzo a la lectura de Bamidbár (Números), el cuarto libro de la Toráh. Y ello ocurre siempre en un clima de especial emoción, porque resulta ser inevitablemente el shabát anterior a la festividad de Shavuót, en que conmemoramos Matán Toráh: ese momento glorioso en que el pueblo de Israel se planta a los pies del Monte Sinai y recibe la Toráh. Dicho momento es concebido como los "esponsales" del Creador con el pueblo de Israel: el momento en que se signa el pacto que unirá íntimamente a Israel con los dictámenes del Creador, para ser su socio en la culminación de la Creación. Por ello, este shabát es llamado "Shabát Caláh", el "shabát de la novia": Israel es la novia que se apresta a la consagración eterna por parte de D's, ante quien dirá, en unos días: "Haremos, y Oiremos"; cumpliremos con la Toráh, y desde el ejercicio de la Verdad, nos tornaremos capaces de comprender.

En nuestra parasháh, es censado el pueblo de Israel, y tras ello, se dispone la formación militar en que continuará su tránsito por el desierto. En medio del campamento viajará el Mishkán, el Tabernáculo u templo portable construido por el pueblo de Israel, que guarda dentro de sí las "Lujót haBrít" (las Tablas del Pacto). En lo sucesivo, sólo desde el Mishkán hablará D's a Moshéh y le transmitirá lo que él habrá luego de volcar al pueblo. Rodeando el Mishkán la tribu de Leví: veintidosmil hombres cuenta entonces Leví, mil por cada letra del alefato, del abecedario sagrado con que es pronunciada la Creación; mil por cada letra en que se desgrana la Toráh y, desde ella, todo lo que Es. Y rodeando el Mishkán, el resto del pueblo, tribu por tribu, en doce líneas que trazan la forma de un Maguén David, una estrella de seis puntas adoptada desde ya como forma en que se habrá de mover por siempre el pueblo de Israel en conjunto.

Se preguntan nuestros sabios acerca de la coincidencia necesaria entre parashát Bamidbár y la conmemoración inmediata de la entrega de la Toráh; y halla el Rambá"m (Maimónides) un paralelismo bellísimo e inquietante: la formación provista por Bamidbár traduce a las posibilidades de todos los tiempos y todos los hombres la escena irrepetible e irrecuperable del pacto único y maravilloso que vivimos al pie del Monte Sinai. Las coordenadas precisas en que se ubica el Monte Sinai, al igual que las del lugar en que reposan los restos mortales de Moshéh, nos son ocultadas por D's; no tenemos modo de recuperarlas y, por consiguiente, tampoco de tentar la reedición de la experiencia. Mas tal como se revela D's en toda su majestad y evidencia en el Sinai, se revelará luego y para siempre en el Mishkán, en el Templo construido por Israel para reposo de la ProVidencia. Y tal paralelismo se expresa claramente en las advertencias que pesan sobre todo Israel en ambas circunstancias. Tanto en Bamidbár I, IV y XVIII como en Shmót (Exodo) XIX, leemos advertencias equivalentes respecto de la muerte que espera a quien no debe acceder al más sagrado de los espacios y viola los límites que su naturaleza le impone. En el Sinai, todo el pueblo debe contenerse de tocar siquiera el pie de la montaña bajo pena de muerte. Otro tanto ocurre con los espacios sagrados del Mishkán. Y amenaza equivalente pesa sobre los propios sacerdotes a cargo del oficio, de no ingresar en estado de la mayor pureza. El Mishkán (y más tarde el Mikdásh, el Templo de Jerusalem que esperamos ver reconstruido en nuestra generación y para ello oramos y plegamos cada día) es en cierto modo un "Sinai portátil", que acompaña a Israel en su travesía. Y de alguna manera, cuando el estado de exilio extremo requiere que carezcamos incluso del Mishkán, es en este instante el propio contenido de nuestro estudio de Toráh con tesón y esmero el que constituye lo más cercano al "Sinai" que nos es dado portar, evocar, erigir, incorporar, para romper desde él los designios del exilio y acceder a la verdadera redención.

A lo largo de toda nuestra parasháh asistimos a los avatares de un censo nacional: cada tribu, y dentro de ella, cada familia, es censada, cada hombre junto al estandarte de los suyos, cada quien a la orden en su función específica. Porque es Israel en conjunto el que puede realizar de modo pleno el pacto que le une al Creador; mas ello es posible únicamente desde la especificidad, desde la individualidad irrepetible de cada uno. La Toráh no nos traza un camino de uniformidad forzada sino, antes bien, de respeto a la individualidad, de crecimiento desde cada uno hacia el colectivo, desde las capacidades especiales de cada quien, desde las inclinaciones, las búsquedas, el modo de amar la Verdad y de vivirla que cada quien es capaz de hacer crecer en sí. Y éste mensaje, de cara a los esponsales, a la celebración del Pacto con el Creador el próximo martes a la noche cuando comience Shavuót, es de importancia vital. El camino de la Teshuváh, del retorno a la respuesta, se encuentra abierto ante todos, y hay una senda especial signada para cada uno. La Toráh establece el camino; el hombre, desde quien es, lo dibuja en su propio destino. Y así dice el Zohar sagrado en nuestra parasháh: "Estudiamos: el lugar que los poseedores de la Teshuváh ocuparán en el mundo venidero, está vedado a los 'tsadikím guemurím', a los justos perfectos" que nacieron dentro de la respuesta, de la Verdad, y ningún esfuerzo hubieron de hacer para arribar a ella. Es mucho más alto el desafío de quien retorna, en nuestra generación, al ejercicio de la Verdad desde el estudio y la práctica de la Toráh, que el de quien ha nacido en ella y sólo (¡sólo!) ha de continuar el camino.

Sea voluntad de D's darnos la fuerza de estar entre los verdaderos poseedores de la Teshuváh. Sea Su voluntad que no nos desviemos del camino, y que sepamos, haciendo uso de cuanto nos ha enseñado la vida y de la experiencia maravillosa de cada momento de Toráh aplicada a nuestro tiempo, atraer sobre nosotros, sobre quienes amamos, sobre Israel y la Creación toda, la pronta y completa Redención.

Con vosotros, con amor, bendiciéndoos de cara a la fiesta de Shavuót,
y deseándoos Shabát shalóm,


daniEl I. Ginerman


--------------------------------------------------------------

APRENDIMOS EN LA GUEMARA ESTA SEMANA:
EL PODER DE LA PLEGARIA DE UN HOMBRE SAGRADO


Rabi Janina


Rabí Janina ben Dosa iba por el camino, cuando repentinamente se desató una fuerte lluvia. Se detuvo y clamó: “Amo del universo: todos los pobladores están satisfechos porque las lluvias riegan los campos, ¿mientras Janina yace afligido en su andar por el camino bajo el agua?”.
Inmediatamente cesaron las precipitaciones a causa de su plegaria.

Cuando hubo llegado a su hogar, clamó delante del Creador: “Todos los pobladores están inmersos en aflicción porque las lluvias no descienden para regar los sedientos campos, ¿mientras Janina yace confortablemente  en su casa?”.

Comenzaron nuevamente a descender las precipitaciones a causa de su plegaria.

(Talmud Bablí, Tratado de Taanít, 24b)


--------------------------------------------------

LLEGAR A CONOCER QUIEN SOY
por Rav Dorón Rosilio

Dice el midrásh que estaba el pueblo de Israel en el desierto y D's les ofreció la sagrada Toráh. Respondieron y dijeron: "Haremos, y Oiremos". Emergió una voz del firmamento y preguntó "quién reveló a Mis hijos este profundo secreto", puesto que "haremos y oiremos" es una respuesta maravillosa que contradice toda lógica: se supone que uno "oye" (atiende, comprende) primero, para decidir y emprender la acción después.

Siempre tomé este midrásh como símbolo de la capacidad del pueblo de Israel de anularse, de supeditarse ante la manifestación grandiosa de la Toráh, de anular la lógica mezquina de sus mentes para tornarse capaces de incursionar en el secreto de la razón Divina de la Verdad.

Todos nosotros somos, en esencia, chispas de Divinidad alojadas en este mundo material con una meta. Pero si somos chispas de divinidad, si del espacio ilimitado provenimos y esa misma ausencia de límites es el anhelo de nuestras almas, ¿por qué no podemos romper las barreras y saltar al infinito del tiempo, del espacio, de la mente? La respuesta a esta pregunta ardiente la hallo en las palabras del Rav de Piasezna: estamos en este mundo, rodeados, envueltos en circunstancias externas que definen los límites de nuestra personalidad y el alcance de nuestros actos. Y nuestro trabajo radica en trabar relación con ese entorno que nos rodea y nos envuelve tanto sensorial como intelectualmente, para revelar, gota a gota, paso a paso, hacia fuera, la esencia pura que albergamos en nuestro interior, y hacer que se superponga a toda la influencia a que estamos sujetos por parte del mundo material. Y en nada cambia para este trabajo la gran variedad de modos en que se presenta la influencia exterior entre tierra y tierra, entre idioma e idioma, entre color y color. La variedad nos enriquece y alimenta las herramientas para el conocimiento de nosotros mismos, el conocimiento que vive en lo más profundo de nosotros y que estamos llamados a recuperar.

Recién cuando, desde donde sea que uno esté, se conecta íntimamente con la realidad grandiosa de la Toráh, de la mente Divina; recién cuando uno tiende a hacerse Uno con el Creador, comienza a operar y realmente funcionar el milagro de la revelación. Entonces, recién, descubres tu esencia de ser ilimitado. El conocimiento de la Toráh va agregando a tu descubrimiento una capa tras otra, uno tras otro escalón, y la capacidad de tu corazón crece en un proceso maravilloso y vivificante, dulce como la miel y de a ratos amargo, que te derriba y te iza y te abisma y te encarama una y otra vez. Y aprendes que por fin estás viviendo el verdadero viaje de la vida, cuando dejas por fin de lado los prejuicios y las ideas pequeñas y humanas que te acompañaban, y tu lógica y la que llamabas "sabiduría de la vida"; y todo ello va dejando su lugar a la Toráh que se expande dentro de tí dándote nueva forma, para que seas capaz de decir "Naaséh veNishmá", "Haremos, y Oiremos". En el decurso, descubres que no estás renunciando a ser quien eres, sino que apenas vas comenzando a descubrirlo, a hallar la grandeza inmensa e insospechada de quien albergas en tu interior y carecías de instrumentos para revelar.

Porque por fin, cuando hayas logrado incorporar la Toráh a tu propia naturaleza, hallarás el verdadero sentido de cuanto has aprendido en la vida, que se incorporará con nueva luz a conformar ese ser luminoso, único e irrepetible, que has nacido para ser. Ese es, finalmente, el secreto profundo de nuestra respuesta al pie del Monte Sinai: "Haremos, y Oiremos".
Les quiere,

Dorón


--------------------------------

IGUERET HARAMBA"N

Lo que sigue es la carta con consejos que escribió el Rambá"n (Najmánides), desde Israel, a su hijo que había restado residiendo en Catalunya. La perfección de su síntesis y su carácter luminoso la han transformado en guía para los hombres y mujeres judíos en todas las generaciones, y su lectura atenta y frecuente es muy recomendable para todos.

Presta atención, Hijo mío a la disciplina de tu padre y no deseches los consejos de tu madre. Habitúate a hablarle amablemente a toda la gente en todo momento. Este proceder te protegerá de la ira, una máxima falla de carácter que induce a la persona a pecar. Nuestros Rabinos nos enseñaron lo siguiente: "Todo aquel que se inflame preso de la ira, estará sujeto a la disciplina del Gehinnom -Infierno-, tal como está escrito: Destierra la ira de tu corazón y elimina el mal de tu carne. El mal al que aquí se hace referencia es el Gehinnom, tal como está escrito: Y los perversos están destinados para el día del mal.

Una vez que te hayas alejado de la ira, la cualidad de la humildad entrará en tu corazón. Esta auténtica cualidad es la más sublime de todas las virtudes admirables, así como lo expresan las Escrituras: Siguiendo inmediatamente a la humildad viene el temor a D's. A través de la humildad, se intensificará en tu corazón el temor a D-s, ya que siempre tendrás presente de dónde has venido y adonde estás destinado a ir. Te darás cuenta de que en la vida eres tan frágil como la larva o el gusano -y con más razón en la muerte. Es este sentido de la humildad, el que te recuerda de Aquel ante Quien serás convocado para el juicio o el Rey de la Gloria. De El está escrito: Mira, el cielo y el cielo de los cielos no puede contenerte a Ti, ni seguramente tampoco el corazón de los hombres. Está escrito además: ¿No lleno Yo el cielo y la tierra? dice D's.

Después de que hayas pensado seriamente sobre estas ideas habrás de temer a tu Creador, y estarás a salvo del pecado. Una vez que hayas adquirido estas magníficas cualidades, estarás feliz entre tus semejantes.

Cuando tus actos muestran una genuina humildad - cuando tengas una actitud modesta ante el hombre y temerosa ante D-s; cuando actúes cautelosamente frente al pecado - cuando el espíritu de la Presencia de D-s se pose sobre tí; habrás de vivir el Mundo del Futuro.

Y ahora hijo mío, entiende claramente que aquel que tiene arrogancia en su corazón hacia otros hombres se rebela contra la soberanía del cielo, porque se está glorificando a sí mismo con las vestiduras propias de D-s, porque está escrito que el Eterno reina, y El viste el manto de la grandeza.

Porque en realidad, ¿de qué debería estar orgulloso el hombre? Si tiene riqueza -es D's quien lo hace próspero. Si posee honores -¿no pertenece a D-os el honor? Tal como está escrito: La riqueza y el honor provienen de Tí: ¿cómo puede alguien glorificarse a sí mismo con el honor de su Creador? Si se enorgullece de su sabiduría, hazle entender que D-s puede quitarle el habla a los más competentes y despojar de la sabiduría a los ancianos."

De tal manera, todos los hombres están en pie de igualdad frente a su Creador. En Su furia El derriba a los encumbrados; en Su buena disposición El eleva a los oprimidos. Por lo tanto, hazte humilde y de este modo el Eterno te elevará.

Por esta razón, te explicaré de qué modo puedes habituarte y lograr la cualidad de la humildad, y mantenerte siempre con ella. Que tus palabras tengan un tono amable; manten la cabeza inclinada.

Baja tus ojos, y eleva tu corazón hacia el cielo; y cuando hables no fijes tu mirada en tu interlocutor. Que todos los hombres se vean más grandes que tú ante tus ojos; si alguien es más sabio o acaudalado que tú, deberás mostrarle respeto, y si otro es pobre, y tu fueras más rico o más sabio que él, considera que puede ser más virtuoso que tú: si comete pecado, ello podría ser el resultado de un error por su parte, en tanto que tu transgresión sería deliberada. En todas tus palabras, acciones y pensamientos -en todo momento- imagínate en tu corazón, que estás de pie ante la presencia del Ser Sagrado y Bendito que es Él, y que Su Presencia se ha posado en tí. Verdaderamente, la gloria de Hashem llena el universo. Habla con reverencia y temor, como lo haría un sirviente en presencia de su amo. Actúa con moderación en la compañía de otras personas: si alguien te llama, no le respondas a gritos, sino que le contestarás amablemente - en un tono bajo de voz, tal como lo haría alguien en presencia de su consejero.

Ten cuidado de estudiar siempre la Torah asiduamente, de manera tal que te será posible cumplir sus mandamientos. Cuando te levantes de tu estudio, pondera atentamente el contenido de lo que has aprendido, y analiza qué es lo que puedes llevar a la práctica de ello.

Revisa tus actos cada mañana y cada noche, y de esta manera podrás vivir todos tus días con un sentimiento de arrepentimiento.

Expulsa los asuntos externos de tu mente, cuando estés orando; prepara cuidadosamente tu corazón en la presencia del Sagrado. Purifica tus pensamientos, y pondera tus palabras antes de pronunciarlas.

Condúcete de acuerdo a estas normas en todos los esfuerzos que realices mientras vivas. De esta manera habrás de evitar seguramente las transgresiones; tus palabras, acciones y pensamientos serán intachables. Tu plegaria será pura y clara, sincera y placentera para D-s, El que es Bendito, y será tal como está escrito: Cuando Tú preparas sus corazones (para concentrarse), Tú estás atento (a sus plegarias).

Lee esta carta una vez por semana y no descuides nada de su contenido. Cúmplela, y al hacerlo condúcete según ella y en los caminos indicados por Hashem, que sea El bendecido, de modo de que puedas tener éxito en tu conducta y ser merecedor del Mundo del Futuro, que permanece escondido y destinado a los virtuosos. Cada día en que leas esta carta, el cielo responderá a los deseos de tu corazón.

Amen. Selah.

Matók MiDvásh 13 - Emór 5764

Revista Matok MiDvash, desde Jerusalem

A modo de Editorial
Siempre hablamos en voz alta

Queridos amigos:
solo nos resta verlo, y para ello hay que vivirlo
Comentando nuestra parasháh, trae el Zohar este diálogo singular: Rabi Iosi y Rabi Itsják caminaban juntos y departían. Dijo Rabi Iosi a Rabi Itsják: Está escrito "Y llamarás al shabát deleite para consagrar a D's (...)", y luego dice "lo honrarás, absteniéndote de hacer tus caminos y de hablar palabras profanas".
Rabi Iosi comprende fácilmente la prohibición de realizar trabajos profanos en el día consagrado por D's, comprende que debamos abstenernos de "salir a los caminos" ese día, pero pregunta: "¿Qué prohibición es ésta de hablar palabras profanas? ¿Qué clase de violación podría ello suponer?". Le respondió Rabi Itsják: "Sin duda sería una profanación. Porque no hay palabra del hombre que carezca de voz, y cada voz se eleva a las alturas, y en los mundos elevados despierta otra palabra y otra voz". Y cuando despierta en las alturas, en el día sagrado, una voz de lo profano, sin duda estará profanando la perfección sutil de la consagración.

En nuestra parasháh, el pueblo de Israel continúa su camino de aproximación a la conciencia plena de la Verdad. Al inicio de la parasháh, se nos ofrecen las leyes que regirán el oficio sagrado del Cohen, el Sacerdote. Estas leyes son la cúspide del trabajo sagrado; desde la actividad del Cohen en el Beit-HaMikdásh se delinea hacia nosotros la relación de la humanidad entera con el Creador. Y sabemos que, para el futuro por venir, el pueblo de Israel entero estará llamado a ejercer el sacerdocio; de modo que estas leyes tienden a moldear la conciencia de cada uno de nosotros.
A continuación, una vez que tomamos las reglas que nos vuelven hábiles para la consagración, procede la parasháh a proyectar esta nueva conciencia en las dos dimensiones restantes a cuyo través discurre nuestra vida: el tiempo y el espacio. En primer término, realiza un rápido pasaje por el año judío: las distintas fechas sagradas y su trabajo singular aparecen descriptas aquí con claridad. En segundo término: "Y cuando vengáis a la tierra...."; ésto es, habla de cómo tratar el espacio, cómo consagrar el lugar y los frutos que nos ofrece. Porque de algún modo, en cada verso de Toráh, en cada palabra, en cada letra, se ilumina para quien ahonde en ella la Toráh completa, y cada letra alude a la necesidad de todas las demás.

 
Esta semana, comienza a volverse realidad la segunda etapa de este sueño que compartimos: el proyecto Ieshivah.Net. Nuevos columnistas en nuestra revista, nuevas clases que van poblando la agenda del Beit-Midrásh virtual, nuevos rabaním incorporándose al equipo, aportando sabiduría y puntos de vista. Hoy, damos la bienvenida a Rav Marcelo Krawiec, que comienza un ciclo de clases desde Mexico, de las que se podrá participar todos los martes en http://www.beitmidrash.org/. También inauguramos un nuevo espacio en "Matók MiDvásh": a cargo de Galia Ginerman, la columna dedicada a la mujer judía, con reflexiones que habrán de acompañarnos cada semana al compas de cada parasháh, de cada formulación en que la letra de la Toráh se vuelve arcilla para que con ella construyan nuestras manos.
 
El ordenamiento temático de nuestra parasháh nos habla de Shalóm: de la paz que nace de la plenitud; de la realización completa de lo mejor de cada uno de nosotros. Para arribar al Shalóm -como para arribar a cualquier destino- hay que surcar los caminos del laberinto vital. Mas al Shalóm sólo se arriba cuando los caminos recorridos son los del mapa de la Creación y de la Vida que provee la Toráh. Entonces, nace del arte de preguntar el ejercicio de la respuesta: tiempo y espacio, las circunstancias todas, resultan subordinadas a un propósito trascendental, y plenos y claros, desplegamos en alas blancas lo mejor de nosotros.
Invitándoles a visitarnos en nuestro Beit-Midrásh virtual, y esperando que disfrutéis del material de esta revista, que ha sido preparado con amor,
con vosotros mis brajót, desde una Ierushalaim luminosa,

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net

------------------------------------------------------------

APRENDIMOS EN LA GUEMARA ESTA SEMANA

...cuando nada le va en ello

Un hombre no peca cuando nada le va en ello

En la hoja 5 del Tratado de Babá Metsía del Talmud Bablí, comienza el tratamiento de un caso de robo de ganado por parte de un pastor que cuida rebaños de terceros. El problema que enfrentamos en cierto punto del debate  consiste en que, si pudiéramos creer en la palabra del demandado, podríamos hacerle jurar su inocencia. Mas no creemos en la palabra del pastor, porque tenemos testigos de que robó al menos una mínima parte de lo que se le reclama. Mas alguien considera que aún antes de todo testimonio debiéramos desechar su palabra: "puesto que sabemos que es pastor, y" como estableció Rabi Iehudáh,  "los pastores tienden a permitir que su ganado pastoree donde están las mejores pasturas", aún si con ello están cometiendo robo, por pertenecer tales pasturas a terceros.

Mas esta tesis es desechada de inmediato, al comprobar que Rabi Iehudáh sólo puede haberse referido a los pastores que procuran alimento para su propio ganado; ¡nunca a los que procuran pasturas para el ganado de terceros!
¿Por qué? Porque quien tiene interés propio en la alimentación de los animales que cuida, se verá tentado de proveerles el mejor alimento aún si para ello debiera transgredir la propiedad privada, porque de ello obtendrá más tarde su propio provecho.
Mas, ¿qué interés podría alentar a quien pastorea el ganado de terceros a cargar con la culpa del robo de pasturas? ¿Con qué objeto lo haría, si no ha de obtener provecho extra alguno a partir de la mejor alimentación de los animales encomendados a su cuidado?

De aquí, la "jazakáh", una condición fija al inicio de todo análisis en que se apoyará un juicio: No presumimos delito en quien de ningún modo obtendrá provecho de él. Un hombre no comete una transgresión que pesará luego sobre él, si nada gana a cambio.


--------------------------------------------

EL MARAVILLOSO PRIVILEGIO DE CRECER
por Rav Biniamin Cohen
"Un toro o una oveja o una cabra que nazca, estará siete días con su madre, y a partir del octavo día podrá ser ofrecido en sacrificio...", indica nuestra parasháh, entre las reglas atinentes a los oficios del Templo.
Y salta de aquí la siguiente pregunta: ¿por qué escribe la Toráh acerca de "un toro, o una oveja, o una cabra que nazca"? Al nacer, no hay toro sino ternero, ni tampoco oveja, sino cordero. ¿Por qué son referidos al nacer por los nombres de su adultez?
En el Zohar, el tema se explica del siguiente modo: "Dijo Rabi Aba, ven y mira: Un hombre, en el momento de nacer, carece de las energías elevadas hasta que es circuncidado. Con la circuncisión, despierta en él la aptitud para la Toráh. Más tarde, cuando toma mujer en matrimonio y procrea y tiene hijos y los guía por el camino de la Toráh, recién entonces se convierte en un hombre completo".
Pero un animal, una bestia, en el mismo momento de nacer recibe la misma calidad de energías que recibirá durante toda su vida hasta el momento de la muerte. Por eso son llamados los animales, al nacer, con el nombre que les designa luego, en la edad adulta. Para enseñarnos que el hombre es distinto de la bestia, aunque en apariencia resulte que tenemos iguales apetitos y básicamente igual actividad, y aún más: la bestia no sufre de las presiones y las tensiones de los hombres.
Pero los hombres, a diferencia de las bestias, disponemos de todo el tiempo de nuestras vidas para renovarnos, crecer, trascender de etapa en etapa, acercarnos a la completitud de nuestra potencia, y aproximarnos así al Creador hasta convertirnos en hombres completos.

-------------------------------------------

SERAS SAGRADO Y CONSAGRARAS EL TIEMPO
por Nuriel Cohen
* El versículo (Vaikrá XXII,32) dice: "Y me consagraré dentro de los hijos de Israel, Yo, D's, que los consagra". E inmediatamente de dicho ésto, pasa a las mitsvót concernientes a los "moadím", las fechas sagradas a lo largo del año. La conexión estriba en que una vez que el pueblo de Israel, y cada uno de sus integrantes, se torna sagrado por vía de su propia acción, y recibe en su interior la vitalidad suprema que le provee el Creador, se torna Israel apto para consagrar el tiempo, las fechas del año fijadas por la Toráh como mojones de sacralidad de los que alimentar el tiempo todo, y desde estas fechas, incidir con kedusháh sobre el tiempo y la Creación.

* Tras detallar extensamente todo el tema relativo a las festividades y conmemoraciones del año judío, nuestra parasháh culmina la exposición de los tiempos haciendo referencia al Shabát: "Estas son mis fechas, seis días harás trabajo y en el séptimo será shabát shabatón, no harás trabajo alguno en él" (Vaikrá XXIII, 2-3). Se pregunta el Gaón de Vilna por qué esta contigüidad, y explica que el versículo se refiere también a las fechas festivas, expuestas aquí del siguiente modo: hay seis fechas consagradas por la Toráh en las que está permitido realizar algunos trabajos -los necesarios para la propia alimentación-. Estas fechas son: dos días de Pésaj, un día de Shavuót, un día de Rosh Hashanáh, y dos días de Sucót. De este modo, al decir el versículo "seis días harás trabajo y en el séptimo" no, está indicando que en esos seis días festivos está permitido realizar trabajos para procurar alimento, pero que en el séptimo de los días sagrados, que es Iom Kipúr, está prohibido todo trabajo para toda necesidad de que se trate.


-------------------------------------


UN MAESTRO, UN AMIGO, Y LA CAPACIDAD DE JUZGAR PARA BIEN
por Rav Meir Ifraj

Nos dice en su capítulo primero el sagrado libro de "Pirkéi Avót": "Iehoshúa ben-Pirjáia dice: Hazte un Rav -un maestro-, y adquiere un amigo, y juzga a todo hombre para bien".

"Hazte un Rav": que el hombre necesita contar con alguien que disponga del conocimiento de que él mismo aún no dispone, alguien que sepa lo que él ignora. Pues quien adquiere sabiduría todo lo tiene, y rico es quien vive feliz con la porción de mundo que le toca. Y para ser rico, para ser feliz, es imprescindible contar con un referente, un guía, en la sabiduría.

"Y adquiere un amigo": Como dijo el rey Shlomóh -Salomón-: "Mejor son los dos que el uno", porque si uno se cae, su amigo le ayudará a incorporarse. El hombre necesita de un buen amigo con el que afilarse recíprocamente, con el que complementarse en la sabiduría y en la acción, con el que discutir puesto que también la discusión ayuda a crecer. Un hombre que, por el contrario, está solo, podrá permanecer incambiado toda su vida; como expresa la conocida metáfora: "no se afila sólo un cuchillo, sino que necesita de una piedra que lo desgaste".

"Y juzga a todo hombre para bien": Si ves a un hombre de quien no sabes si es un justo o un malvado, y hélo cometiendo una acción prohibida, recae sobre tí la mitsváh de juzgarlo para bien, de presumir su inocencia y decir que seguramente tuvo buena intención, o que acaso se equivocó, o quizá "no comprendí lo que vieron mis ojos". Porque en realidad, ciertamente, no sabemos nosotros qué hay en el corazón de un hombre y cuáles son sus inquietudes y sus intenciones, que sólo el Creador conoce. Y es parte inseparable del camino de bien juzgar para bien al otro, tal como quisiéramos ser juzgados nosotros en todos nuestros actos para bien. Así está escrito en nuestros libros sagrados: que cuando un hombre tiene la oportunidad de juzgar a otro para bien, en ese mismo instante, en los cielos tiene lugar otro juicio en que el juzgado es él a partir de su actitud; y esperan en el Tribunal de las alturas a verificar cuál será su actitud a la hora de juzgar, y tal como él actúe, así actúan respecto de él.

Por eso, amigos míos, debemos fortalecernos en todos estos puntos maravillosos que nos han señalado nuestros sabios, y crecerá en nosotros el provecho del alma y una gran felicidad. Y sea la Voluntad que sepamos merecerlo, Amén.


------------------------------------------------

REFLEXIONES CAMINO A CASA
por Rav Dorón Rosilio

Queridos hermanos y hermanas:

Quiero conversar con ustedes con la ayuda de D's acerca de Sfirát HaOmer, la cuenta del Omer que son estos días que transcurren desde el momento cúlmine en que salimos de Mitsráim hasta que nos es entregada la Toráh en el Monte Sinai: desde Pésaj hasta Shavuót. Se trata de dos eventos de gran importancia en nuestras vidas, dos eventos enormes y profundamente diferentes entre sí.

La salida de Mitsráim ocurre cuando ya estamos casi completamente perdidos; apenas un instante antes del final, antes de que nuestra situación se tornara irrecuperable, Hashém nos saca súbitamente de allí. Y ésto nos despierta nuevas preguntas: ¿Por qué tuvimos, de por sí, que pasar por esa esclavitud? ¿Por qué tuvimos que esperar hasta el último momento? ¿Por qué el exilio tuvo que ser de tan terrible esclavitud, y justamente en Mitsráim? No voy a proveerles respuestas a todas estas preguntas; antes bien, les regalo la oportunidad de deleitaros con ellas. Porque también hay una oportunidad de deleite en la pregunta sin respuesta, una oportunidad de aproximación y conexión y vivencia y aún de apertura al entendimiento, ¡desde el hecho mismo de enfrentar preguntas para las que no tenemos respuesta!

D's nos saca de Mitsráim con milagros revelados, con maravillas, obrando modificaciones a la naturaleza ante los ojos de todo el mundo. La salida de Mitsráim es una luz enorme, inmensa, máxima, a que accede el pueblo de Israel justo antes de llegar al último escalón en su descenso. Una salvación milagrosa pero temporal, que debe culminar porque el milagro revelado no ha de ser la norma que rija la realidad. Entonces, ni bien culminada la liberación, comienza el viaje, el camino del aprendizaje y la preparación, el entrenamiento, la construcción, el direccionamiento y la guía que nos va convirtiendo lentamente de esclavos en seres libres que llegan al pie del Monte Sinai tras cuarenta y nueve días en que vamos ascendiendo, peldaño a peldaño, alistándonos para el encuentro, para la boda entre el pueblo de Israel y el Creador. Siete semanas; siete veces siete días. Y en este instante, nos encontramos nosotros en medio de este viaje, en la quinta semana, contando los días que restan hasta la recepción de la Toráh bajo el palio consagratorio del Sinai.

Todo quien logra aproximarse a la realidad del Creador, todo quien logra desear la luz de la Verdad, recuerda la salida singular de su Mitsráim privado, y ese destello de luz enorme que se reveló sobre él de pronto, cual un rayo en la oscuridad. Esa sensación sobrecogedora de revelación repentina, fascinante; esa certeza de estar de retorno, volviendo al hogar, de ser el hijo amante y amado que vive la maravilla del reencuentro, y tras el vértigo de los abrazos y la calidez y el amor, comenzar a subir lentamente, paso a paso, por la ladera de la montaña, adquiriendo cada día una nueva dimensión de vida, cada semana, cada año, toda la vida, cada instante un sentido nuevo y la certeza del crecimiento que no cesa.