אור חורת בקורות לבו של האדם

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martes, 17 de junio de 2014

MM #37 - Matót 5765 - Se ha desatado la guerra dentro de tí mismo

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XXXVII
Tamuz 5765, Parasha't Matót, desde Jerusalem
Edición dedicada a la generación de mérito colectivo para la Redención con Shalóm
Edición Web: Foro Matok MiDvash (nos interesan tus comentarios)

"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
Ultimo Momento:
Se ha desatado la guerra dentro de tí mismo
Javerím, queridos amigos, Shalóm:
Lecturas imprescindibles para parashát Matót (Bamidbar -Numeros- 30:2 a 32:42)Parashát Matót-Masa'éi: clase de daniEl I. Ginerman en el Beit-Midrásh virtual 
Matók MiDvásh #19 a b c d e f
Parashát Matót, por Rav Shlomo Wahnon en Mesilot.Org
Parashát Matót-Masaéi, por Rav Shimon Elituv
Parashát Matót, por Rav Pynchas Brener
Tratamos de comprender qué es lo que nos pasa. Caminamos un largo camino de exilio: 400 años desde que Ia'acóv descendiera a Mitsráim; 40 desde que salimos. Un camino que incluyó etapas de prosperidad y de esclavitud, de desesperación y de certeza; un camino en el que perdimos a gran parte de nuestros hermanos (¡apenas un 20% del pueblo de Israel salió de Mitsráim!) y continuamos caminando, con firmeza, con los ojos ahítos de maravillas y señales verdaderas, rumbo a una realización que sabemos cierta desde siempre.

Y entonces, en este último tramo de camino que nos va trayendo de retorno a casa desde cada dimensión de nuestro exilio, una y otra vez desviamos la mirada. El camino se enrarece; se llena de tentaciones extrañas, ajenas. Cuanto más cerca nos encontramos de la meta, más neones nos encienden por doquier, más coreografías baratas que marean, más ruido del que impide que escuchemos el silencio. Ora son ejércitos armados, ora brujos malignos; las memorias de la carne o las túrgidas princesas midianitas: todos buscan desviarnos, para derribarnos. Porque nada tenemos para hacer en este mundo sin Toráh, y ningún destino tienen nuestros pasos sino la tierra de Israel. Valor hay que tener para merecerlo, y hay que demostrar valor para lograrlo.

Tratemos de comprender qué es lo que nos pasa. Caminamos un largo camino de exilio: casi 2.000 años desde que fuera destruido el segundo Beit-HaMikdásh. Un camino que incluyó etapas de prosperidad y de esclavitud, de desesperación y de certeza; un camino en el que perdimos a gran parte de nuestros hermanos a manos de los enemigos de Israel. Y continuamos caminando, con firmeza, con los ojos ahítos de maravillas y señales verdaderas, rumbo a una realización que sabemos cierta desde siempre. En el último siglo, desde el tobogán del exterminio se alumbró la salvación, y nos vimos de pronto retornando, juntos, por todas las rutas del mundo hasta nuestra tierra. Rumbo a la libertad de ser, otra vez, por entero, nosotros mismos.

Y entonces, en este último tramo del camino hacia el verdadero camino, arrecia la tentación de desviarnos
. ReUbén y Gad, primogénitos de LeAh, tienen vocación de sacralidad, de ser buenos, de hacer lo correcto a ojos del Creador. Son poderosos, e inmensamente ricos en ganado. Y descubren que en el lado oriental del río Iardén, antes de entrar a la tierra sagrada de Israel, se encuentran las pasturas que sus rebaños necesitan: el potencial que habrá de multiplicar y perpetuar su riqueza.

¿Para qué quieren ser ricos? Quieren ser ricos para sostener a los pobres de Israel, pues han hallado que tal es su misión para con el resto del pueblo. Están dispuestos incluso a sacrificar su porción de tierra sagrada y permanecer fuera, junto a ésta, con tal de desempeñar correctamente tal misión. Van y se pronuncian ante Moshéh (Bamidbár -Números- 32:4): "La tierra que azotó Hashém ante la congregación testimonial de Israel es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado". Moshéh sabe que sus intenciones son sagradas. Y no obstante, reacciona (32:14): "Y he aquí que os habéis levantado tras vuestros padres, tarbút Anashím jataIm", con una cultura, un aprendizaje, "de hombres pecadores; para agregar más a la furia de Hashém sobre Israel".

¿Por qué semejante reacción de Moshéh, cuando las intenciones de ReUbén y Gad son sagradas?
Porque su acción, aún cuando no contradice al camino del bien, abre un espacio por el que puede colarse lo profano y anular todo propósito previo, para poner la acción completa al servicio del mal. Moshéh advierte que lo que Gad y ReUbén se proponen -viola, no lo sagrado, sino los cercos que lo guardan y lo vigilan. Y sabe que, sin esos cercos, no es posible asegurar realmente el camino de Israel.

Moshéh sabe que uno puede consagrar -tornar sagrados- sus apetitos "de este mundo": desear riqueza para hacer el bien, buscar comodidad para avanzar sin angustia en la sabiduría verdadera, procurar los más estupendos manjares para bendecir con mayor énfasis al Creador. Pero sabe también que, hacerlo, entraña un peligro que pocos hombres serán capaces de sobrellevar: el peligro de apetecer a la riqueza en sí por el honor que conlleva, a los manjares por el deleite, a la comodidad por la tentación del ocio, etc. A la postre, esta tesis se demostrará cierta: a la hora del exilio (hace más de 2.600 años), Gad y ReUbén serán los primeros en caer en manos del enemigo, y desaparecer sin rastros hasta hoy.

¿Por qué semejante reacción de parte de cada uno que cela la Toráh, que cela el ejercicio de la Verdad, cuando los desvíos del plan sagrado parecen o dicen ser en aras del Shalóm, del bien universal, de la viabilidad judía, del desarrollo, de toda una gama de valores que suenan a bien a primera oída? ¿Por qué parece que no hubiera cómo negociar nada con quien detenta por bandera la Toráh? ¿Por qué semejante celo de parte de la Halajáh, cuando propone más y más cercos concéntricos alrededor del mal para que no lleguemos ni aún a aproximarnos a él; cuando prohibe acciones externas a cada prohibición fundamental, pero que ofician de pasaje hacia ellas?
Porque transgredir los cercos, abstenerse de tocar el objeto de deseo mientras se lo mira con ganas, quedarse en la tierra sagrada tomando la "tierra" y postergando su carácter de "sagrada", quedarse con la identidad judía olvidando los componentes concretos que le son irrenunciables, ...., todo lo que implique una aproximación a negociar lo innegociable, culminará indefectiblemente en una profanación fundamental, en un absurdo tragicómico que convierte en ridículo lo solemne, y expresa en discurso in-significante lo que antes era un silencio suficiente y pleno de sentido.

Nos encontramos en días de luto; en esas tres semanas que, desde el 17 de Tamuz hasta el 9 de Menajem-Av, se traducen hoy en memoria de destrucción, de ruina, de fracaso y frustración; en memoria de un despeñarnos en una oscuridad que aún nos pesa. En esas tres semanas que, éste mismo y cada año, pueden ser dotadas de un sentido de completa Redención, con tal que lo deseemos, lo pidamos, y lo ejerzamos de modo completo. Nos encontramos en días de luto cuando gran parte de Israel transa de modo insensato valores espirituales y materiales, actitudes vitales y extensiones de tierra, mitsvót positivas y la humillación de sus hermanos, a cambio de ilusiones vanas, de la alucinación de cualquier ficción televisiva mediocre, y la imposición de su final infeliz a la realidad palpable, y a la invisible a los ojos por igual. Días que vienen luego de lo que nuestra parasháh nos advierte. Acaso, si Gad y ReUbén no ceden a la tentación de preservar e incrementar su riqueza por medios "naturales" arriesgando su Toráh, sucederá que la obra de la fe les acreditará tanta o más riqueza: tanta como sus actos e intenciones merezcan.

Mas hoy, cuando ya tanto ha pasado afuera de cada uno, es tiempo de incorporar la sabiduría necesaria y arraigarla en nuestros corazones. No podemos engañarnos: no contamos con la altura espiritual, con la sabiduría, con la fuerza necesarias, para luchar contra nadie más que nosotros mismos. ¿Por qué? Precisamente, porque no hemos triunfado aún en la guerra que se libra en nuestro propio interior. Al ser responsable por mí, soy también, en parte, responsable por tí. Si no me corrijo, no te doy un ejemplo que te ayude a corregirte. Si no me enmiendo, no puedo esperar que te enmiendes tú. Y estoy en guerra conmigo mismo. Porque seguramente, a veces, cuando me presto a realizar tareas profanas a cambio de dinero, pesa en la decisión alguno de mis propios apetitos materiales. Porque no he vencido completamente a mis instintos, de modo que se vuelvan por completo sagrados, y vuelquen su energía a aprender y enseñarte lo que aprendo.

ReUbén y Gad son parte de mí (también son parte de tí). Moshéh es parte de mí (y es parte de tí). Si no aprendemos a leer en nuestro interior lo que indefectiblemente debemos aprender, nos condenamos a que sea nuestro exterior el que acuda a enmendarnos. Y entonces, aparecen ahí afuera esos monigotes que rigen inexplicablemente nuestros destinos. Y se van deteriorando para hacerse obvios, para que advirtamos lo que debemos hacer, hasta llegar a circunstancias tan demencialmente ridículas como las actuales (no te tomes el trabajo, pero si insistes, te remito a los titulares de prensa, de Israel y del mundo, de la última semana apenas).
¿Qué hacer? ¿Ocuparse de los que creen que mandan y rigen la realidad? ¿O hacer lo que nos tornará mandadores y regentes de la verdadera realidad? Tú y yo tenemos en nuestras manos con qué enmendar la realidad, con qué anular los decretos de los insanos que decretan, con qué acercar la GueUláh, la verdadera y completa Redención.

Cierra los ojos. Imagina, por un instante apenas, que con sólo modificar tu propia vida en dirección a la Verdad, puedes modificar la vida de los que amas, la vida de los que rodean a los que amas, la vida del mundo. Que con sólo dirigir tu vida hacia el camino de la Toráh y unirte a los que así hacen e impulsan, puedes acercar la construcción del Beit-Hamikdásh; puedes atraer la GueUláh; puedes hacer felicidad, constituir Shalóm.

Ahora abre los ojos, y sabe que es así, que lo que has imaginado es verdad. Hashém nos conceda el mérito de hacer Bien.
Quiera Hashém que sepamos hacerlo. Shabát shalóm,


daniEl I. GinermanEditor

jueves, 5 de junio de 2014

Matók MiDvásh #29 - Bejukotái 5765 - Ser uno, ser todos: Terminemos el exilio de Israel

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XXIX
Iár 5765, Parasha't Bejukotái, desde Jerusalem
Edición dedicada a la completa recuperación en cuerpo y alma de Miriam bat-Tsví y de Mordejái ben-Shéndl, y al Shalóm sin mella para todo quien se sabe y se quiere Israel
Edición Web: Foro Matok MiDvash (nos interesan tus comentarios)

"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
Ser uno, ser todos: Terminemos el exilio de Israel
Javerím, queridos amigos, Shalóm:
"Si camináis con mis estatutos, y preserváis mis preceptos, y los hacéis", son las condiciones que explicita Hashém, al inicio de nuestra parasháh, para que la bendición destinada a Israel se haga realidad.
Una lectura profunda de las condiciones nos indicará que:
1. caminar "con" los estatutos (jukót), implica estudiarlos, estudiar la Toráh y profundizar nuestro conocimiento de la Verdad cada día, aún cuando las circunstancias no propicien el estudio y la investigación;
2. "preservar" los preceptos: como consecuencia de "caminar con los estatutos", de dedicarse al estudio de la Toráh, la práctica de las mitsvót no se hará pesada ni difícil (dice el Creador a Israel: Yo aseguro que todo quien crezca en sabiduría, su Toráh le salvará de caer en la tentación del Mal). En segundo término, "preservar los preceptos" hace referencia a cumplir todas las mitsvót de "contención", de abstención; todas aquellas mitsvót que requieren abstenernos pasivamente de tal o cual acción o circunstancia;
3. "y los hacéis" refiere, por fin, al cumplimiento de todas las mitsvót "activas", las que requieren acción positiva de parte del hombre.
Hasta aquí, algo de cómo comprenden el "Or HaJaím" y el "Zohar haNigléh" las condiciones del Creador para despertar la bendición sobre Israel, imprescindible para la enmienda y la redención, en un halo de Luz, sobre toda la Creación. Como enseña Rabi Ishma'El (Tratado de Avot 4:5): "Quien estudia para aprender y enseñar, le es dado aprender y enseñar. Quien estudia para ejercer, para llevar a la acción, le es dado aprender y enseñar, preservar y hacer", y a través de todo ello, dar existencia a la Toráh en este mundo. Tal el camino a recorrer.
Intentemos comprender ahora la dinámica del proceso: qué está en nuestras manos, qué debemos hacer, de qué modo producirán consecuencias nuestros actos.
La Toráh describe y jerarquiza la bendición prometida. La bendición es un proceso paralelo al cumplimiento continuo de las condiciones que acabamos de ver. Y cuanto mencionaremos en "plural", en relación al colectivo de Israel, es aplicable idénticamente a la vida particular e individual de cada uno de nosotros.
En una primera etapa, el estudio de la Toráh, la precaución que nos impedirá incurrir en el Mal, y la acción positiva de Bien, atraerán sobre Israel un flujo de riqueza material (abundancia y sanidad de cosechas, y su procesamiento propicio). Pero ya sabemos: a mayor riqueza, mayor tentación. De suyo, cuando vive en abundancia, el hombre tiende a olvidar a la fuente de todo bien, y cae con facilidad en la traición a sus principios. De allí, que no existe una posición "estanca" en el camino de crecimiento espiritual: si uno deja de crecer, comienza a caer. Y el esfuerzo debe ser continuo.
Una vez concedida la abundancia, si Israel persiste en su crecimiento, venciendo las tentaciones que intentarán desviarle del camino, se abre desde lo Alto la bendición del Shalóm: vivir en paz y plenitud; vivir sin miedo. Más que nunca debemos esforzarnos por persistir en la Verdad; tal hemos aprendido en el Tratado de Sucáh 52a: "cuanto más grande se es en Toráh, mayor fuerza cobra en uno el instinto" capaz de desviarnos hacia el Mal. Y lo mismo se potencia con la prosperidad material. ¿Eres rico? ¿Eres sabio? Sé valiente.
Esta prosperidad, la paz, y la belleza de una vida sin miedo, nos habilitarán a recibir la bendición del poder, de la victoria sobre todos los enemigos; y la multiplicación del pueblo, traducida en familias agraciadas con prole numerosa. También vendrá con esta nueva etapa un despertar del instinto, un aluvión cada vez más fuerte de tentaciones del "ietser" que deberemos vencer creciendo en Toráh con más ahínco cada vez. "¿Quién es el fuerte?", se preguntan nuestros sabios en el Tratado de Avót 4:1: "Quien doblega a su instinto".
Y de esta base sólida: de un pueblo viviendo en armonía con el Orden del Creador, en abundancia y seguridad, respetado dentro y fuera de sus fronteras, y creciendo en cantidad y calidad, nace la etapa siguiente, el verdadero salto adelante rumbo a la más alta redención, rumbo a la enmienda cósmica del Orden Sagrado: "y Edificaré Mi Pacto con vosotros" (Vaikrá -Levítico- 26:9), un pacto renovado a partir de la acción de Israel, que nos tornará aptos para recibir la Shejináh, Su Presencia manifiesta y la Providencia entre nosotros: el discurso milagroso de la vida revelado a nuestros ojos, revelado en nuestras manos.

El pacto entre el Creador e Israel se manifiesta de dos modos que, a primera vista, resultan opuestos: bendiciones y maldiciones. Esta semana, viene la Toráh a enseñarnos la necesaria complementariedad entre ambos modos de relacionarse el Creador con nosotros. No está en nuestras manos modificar el rumbo trascendental de la Creación. Pero está en nuestras manos vivir una vida plena de Verdad, o una vida irrelevante, y aún, una vida sumida a la mentira y los pantanos de todo mal. La acción sagrada de cada quien atrae enmienda y redención al mundo. La acción que profana lo sagrado, sólo puede atraer la oscuridad en que hoy vivimos. Que no debe ser entendida meramente por "castigo" sino, antes bien, por provocación, por presión que nos impulsa a comprender. "Todo está en manos de Hashém, menos la irAh, la actitud de temeroso respeto a Hashém" de parte de los hombres, dice Rabí Janinah en el Tratado de Brajót 33b. Si nos conducimos en el camino de la irAh, percibiremos y oficiaremos maravillas.

Como adelanté muchas líneas atrás, cada dicho de la Toráh referido al colectivo, al pueblo entero, ha de ser comprendido también a nivel individual. Sobre cada individuo que tiene conciencia de lo sagrado, que aprende cada día su misión sobre la tierra y se esfuerza en tomar para sí, comprender, practicar y transmitir la profunda guía de la Toráh, recae la responsabilidad de Israel. Tal aparece insinuado, por fin, en el último versículo de nuestra parasháh (Vaikrá -Levítico- 27:34), con el que se cierra el libro Vaikrá: "Estas son las mitsvót que ordenó Hashém a Moshéh, para los hijos de Israel, en el monte Sinai". "Estas" son "las mitsvót": la palabra "hamitsvót", tal como se encuentra escrita aquí (hei-mem-tsadi-vav-tav), tiene el mismo valor numérico en hebreo -la misma "guematria"- que la palabra "Israel". Porque el estado del alma que lleva por nombre Israel, nace del "formatear" la propia vida en la pauta de las mitsvót, y atraer así, Luz de verdad y bendición sobre la Creación entera.
Jazák Jazák VeNitjazék! Despertemos la fuerza, y seremos fuertes.
Mis brajót para vosotros, desde Ierushalaim,


daniEl I. GinermanEditor