אור חורת בקורות לבו של האדם

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miércoles, 7 de mayo de 2014

Matók MiDvásh 04 - Vaiejí 5764

bs"d
Matok MiDvash
"Matók MiDvásh"

prensa electrónica de los proyectos Ieshivah.Net & EstudiosJudios.Net,
desde http://www.banaijtsion.com/ y http://www.patrimoniosefardi.org
Edición No. IV - Tevet 5764, Parashát Vaiejí, desde Jerusalem
http://www.ieshivah.net/ediciones/04/
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Nuestras ediciones anteriores: 01 , 02 , 03
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Indice:
* A modo de editorial: Hendir de luz la oscuridad
* "El Angel que me salva": la protección que produce tu Toráh, por Netanel Mazor
*
¡El disfrute de mi alma en la Teshuváh!, por Rav Eial Kedmi
* La fuerza de la vida, por Rav Dorón Rosilio
* La bendición que reserva a los padres la educación de sus hijos, por Rav Guideón Muzykanski
* Halajáh: Toráh traducida en normas para la vida real: El lavado de manos, por Rav Natan Lambert
* Al fin de Bereshít: La acción del padre; y por ella, la bendición al hijo, por Rav Jaim Virdugo
* APOYA ESTE PROYECTO



Parasháh de la Semana: VaIejí  /  Bereshít (Génesis) XLVII, 27 - L, 26
Vaiejí

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Si no deseas recibirlo más, sólo dínoslo a remover@ieshivah.net
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A modo de editorial:
Hendir de luz la oscuridad

Con el número 4 de Matók MiDvásh, "más dulce que la miel", arribamos al final del libro Bereshít: culminamos un proceso paradigmático que se proyecta sobre nosotros hasta hoy. Porque con el asentamiento de Israel y sus hijos en Mistráim, comienza un exilio del que aún formamos parte. Mas al aventurarnos al laberinto nos fue entregado un mapa. Y que estemos hoy aquí, juntos, estudiándolo, llevándolo a la práctica, es ya estar saliendo: es estar disolviendo el laberinto a nuestro paso y dando lugar a nueva vida.

Cuando bendice a sus nietos, "Iaakóv sabe que cuenta con el ángel, con el desencadenamiento mágico-milagroso de la realidad, siempre que lo necesita", leemos en la nota de Netanel Mazor. Y sabe que ese "contar con el ángel" no le es intrínseco, sino que se relaciona con el fundamento de su propia vida: con su vocación de verdad, con su compromiso con la verdad. Sabe que "su ángel" está con él en tanto él no se abandona al caos de las culturas que le rodean, en tanto él no pierde la perspectiva de la Creación como obra del Creador, y por tanto, con fe plena, se conduce de acuerdo a la Toráh, llevando a la práctica el sentido trascendente de la vida. Israel sabe que, transmitiendo en la enseñanza y el ejemplo vital la voluntad del Creador, está transmitiendo el "ángel", el desempeño mágico: el arte de proyectar luz que desaloja la tiniebla.


Retsonjá

"Quien vive", quien está realmente vivo, "nunca morirá", nos dice más abajo Rav Rosilio. La muerte no es un estado alterno a la vida. La vida, antes bien, es la negación de la muerte. Y quien vive "una vez", quien una vez arriba a conectar la vida a su verdadero sentido trascendente, vive para siempre.

Ese contagio, ese hendir de luz la oscuridad, es el trabajo que nos hemos propuesto en Matók MiDvásh, y en el proyecto "Ieshivah.Net / EstudiosJudios.Net". Desde la voluntad que nace en el deleite de la práctica y el estudio de la Toráh, desde las ganas que abrevan del gozo de cada día, el proyecto crece en cantidad y calidad: más notas, clases en audio en preparación, un foro de intercambio que crece en suscriptores cada día, el beit-midrásh virtual en construcción. Nos anima vuestra magnífica respuesta, y más que nunca, creemos con fe plena que el esfuerzo es oportuno.

Sea esta edición, que hemos preparado con amor, fuente de revelación y disfrute. Con las brajót de la Toráh,

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net



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"El Angel que me salva": la protección que produce tu Toráh

por Netanel Mazor, netanel@banayichzion.com


El ángel que me salva

Iaakóv, nuestro patriarca, en su lecho de muerte, bendice a su hijo (Ioséf) y a sus nietos. "Y bendijo a Ioséf y dijo: E-lokim, frente a quien caminaron mis ancestros Abrahám e Itsják, E-lokim el pastor que me condujo desde que nací hasta este día. El ángel que me salva de todo mal bendecirá a los jóvenes, y mentará sobre ellos mi nombre y el de mis ancestros Abrahám e Itsják, y se reproducirán inocentemente en multitud en la proximidad de la tierra". De entre los intérpretes principales de la Toráh, especialmente Rashi y el Zohar llaman la atención sobre un detalle de esta bendición: en principio, pareciera que Iaakóv debería haber dicho "el ángel que me salvó de todo mal", a partir de ahora les acompañará y cuidará.... en lugar de, en tiempo presente, "el ángel que me salva (...)". En su lecho de muerte, estaría "legándoles" de algún modo la bendición del ángel. Mas no es así; y en este detalle se esconde un profundo fundamento de la Toráh.

De las palabras "El ángel que me salva" se entiende que el ángel -ese ángel- acompañaba siempre, constantemente, a Iaakóv. ¿Qué es ese ángel con que ya nos hemos topado en acontecimientos previos? ¿Qué es el "ángel de Iaakóv"?

Comienza diciendo el Zohar (libro base de la Cabaláh, compuesto por Rabi Shimón bar-Iojai): "Ven y atiende, que 'el ángel que me acompaña' es la shejináh (la presencia incidente de D's, del verbo "lishkón": morar). La shejináh va siempre con el hombre y no se aparta de él, en tanto que él no se aparte de los preceptos de la Toráh". De este modo, la bendición de Iaakóv pasa a ser entendible como: "La shejináh, que nunca se aparta de mí por cuanto cuido de seguir el camino de la Toráh, no se aparte de vosotros". Como escribe el Or Hajaím, otro de los grandes exégetas: "el ángel es la Voz de D's, que acompaña al hombre y le auxilia".

La relación de estos conceptos con nosotros, se encuentra en la continuación del Zohar: "Por ello, debe cuidar el hombre de no salir solo al camino. ¿Y cómo evitar el salir 'solo'? Atienda el hombre a cuidar siempre las mitsvót (preceptos) de la Toráh, y no se apartará de él la shejináh, y ya no estará nunca solo en su camino". Quien ponga esfuerzo y empeño en hacer de la Toráh su camino, contará con la shejináh, con la presencia de D's que cuida e incide y obra milagros, que nunca se apartará de él. Como interpreta Rashi de las palabras "el ángel que me salva" (Bereshít XLVIII,16): "El ángel que es enviado a mí habitualmente" cuando estoy en necesidad. Iaakóv sabe que cuenta con el ángel, con el desencadenamiento mágico-milagroso de la realidad, siempre que lo necesita. Nuestra percepción contrita y nuestro pobre raciocinio no son capaces de advertirlo, mas para Iaakóv era éste un hecho patente, una realidad sensible y permanente, como lo puede ser para cada quien que rige su vida en los caminos de la Toráh y cuida de las mitsvót.

Somos los hijos de Iaakóv, y recae su bendición también sobre nosotros. En tanto sujetemos nuestras vidas al camino que nos indica la Toráh, en cuanto llevemos a la acción la letra de las mitsvót, ese ángel que salva a nuestro ancestro de todo mal, acompañará cada paso de nuestro camino, y se ocupará para nosotros de todo lo bueno del mundo.

¡Shabát Shalóm!


Rabi Janania

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¡El disfrute de mi alma en la Teshuváh!

por el Rav Eial Kedmi, raveial@banayichzion.com


Una de las ganancias más importantes que me reportó la Teshuváh, fue el modo maravilloso en que se aclararon para mí, conceptualmente, los valores vitales; en cuanto aprendí e incorporé a su respecto.

El concepto de Amor ("Ahaváh", en hebreo), por ejemplo, se apoya en la cantidad de la entrega que uno logra ejercer. Desde la entrega se fortalece el amor: al prójimo, a la pareja, al Creador.

El concepto de humildad ("Anaváh", en hebreo), parte de tomar los regalos que me ofrece D's, y desde ellos, conocer quién soy y dónde estoy, saberme, y llevar a la práctica el trabajo que me ha encomendado D's.

¿Qué es la felicidad y qué la alegría ("simjáh" en hebreo, una combinación de ambas), sino el sentido íntimo del duro trabajo que nos ha sido encomendado en esta vida, y su propio fundamento? "Simjáh" es la bendición suprema que regía sobre Adám, el primer hombre, hasta el momento de su transgresión.

La tristeza ("Atsvút", en hebreo), por fin, es la base del pecado y de la maldición, de cuyo cuidado y crecimiento se ocupa nuestro instinto del mal. El cometido de la tristeza es desconectar al hombre de su naturaleza y misión vital.

La lista de los descubrimientos que me trajo consigo la Teshuváh es larga y dichosa. Continuaremos en ella a lo largo de las próximas entregas.

Shabát Shalóm!

 


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La fuerza de la vida

por el Rav Dorón Rosilio, ravdoron@banayichzion.com


Am Israel Jai

En nuestra parasháh anterior, "VaIgásh", estudiamos acerca del encuentro entre Ioséf y su hermano Iehudáh: el encuentro que develó el carácter erróneo de lo que la fantasiosamente interpretáramos acerca de la realidad de nuestros ancestros. El encuentro que despejó todas las dudas, mediante sólo dos palabras: "Yo (soy) Ioséf", en las que Ioséf se revela y todo el proceso en curso se aclara de modo definitivo.

Iehudáh es la fuerza que derriba obstáculos, que revela, que penetra sin vacilación la realidad para descubrir su sentido de verdad. Cae y se levanta una y otra vez, aferrado al objetivo de descubrir qué se oculta tras ese "regente de Mitsráim" que no les da respiro y atrae arteramente la desgracia sobre ellos sin cesar.

Ioséf (en hebreo, del verbo "leEsóf": reunir) es quien les reúne y les aglutina, con discreción, ocultando a la vista de los demás sus movimientos, en un preparativo silencioso para la revelación, un preparativo para la grandiosidad de la redención.

El encuentro entre ambos hermanos alumbra una percepción correcta de su realidad: todos viven -están vivos-: Ioséf vive, Biniamín vive, Shimón vive, Iaakóv el patriarca....

"Y vivió" (o "y vivirá") Iaakóv, empieza diciendo nuestra parasháh: vivía, tómo vida el espíritu de Iaakóv, el padre de ellos. La vida es la completitud, es la victoria y la eternidad, es el infinito. Quien vive, nunca morirá.

La vida no es algo temporal y finito, sino que se compone de un constante trasponer límites, de etapa en etapa. Un hombre vive por toda la existencia del mundo; nunca muere ("falleció" -por "murió"- se dice en hebreo "niftár", cuyo significado literal es "fue eximido", o "fue liberado"). Es la única muerte la del "niftár", la de quien es liberado, eximido de permanecer en una etapa, para trasponer sus límites y amanecer en otra nueva.

"Iaakóv vive" en Mitsráim, porque todas las dudas fueron quitadas del camino, se izó el telón y D's reveló su conducción del mundo (de la realidad) a ojos de quienes le aman y le buscan. Entonces, la vida fluye nuevamente. Vida es alegría y felicidad ("simjáh"), y simjáh es hálito vital sagrado ("rúaj hakódesh", en hebreo).

Ahora, traspuesta esta etapa, es posible salir al largo camino que espera. Ahora, que ha culminado el proceso primordial de todo el libro Bereshít, tras la peripecia vital de los seres singulares y poderosos que supieron gobernar su instinto, que se levantaron y cayeron y volvieron a levantarse, que no saben de desistir ni conocen la resignación; que se afianzan y afirman en su fe también cuando la realidad resulta cruda, dura e incomprensible.
Esta es la fuerza de la Vida. Con estas armas, es posible ahora salir al camino definitivo: el exilio en Mitsráim, la liberación de la esclavitud, la entrega de la Toráh, los cuarenta años de tránsito en el desierto, el ingreso a la tierra de Israel, y así en un continuo hasta nuestros días, el pueblo de Israel firme y compenetrado en su plena fe en un futuro luminoso, y en un presente de asombro y numinosidad, desde que "Am Israel Jai": ¡el pueblo de Israel vive!

¡Shabát shalóm!



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La bendición que reserva a los padres la educación de sus hijos


por el Rav Guideon Muzykanski, ravguideon@banayichzion.com

"Y bendijo a Ioséf y dijo (...)", leemos cuando se dispone Iaakóv a bendecir a Efraím y Menashéh, hijos de Ioséf.

Sobre estas primeras palabras, puntualiza el Zohar que si Iaakóv se dispone a bendecir, en realidad, a los hijos de Ioséf, llama la atención que el texto comience: "Y bendijo a Ioséf, y dijo....". Tal entiende el Zohar: así comienza el texto, para indicar que toda bendición alcanza también a los padres de quien la recibe. Cuando alguien recibe una bendición, también sus padres resultan benditos.

Adám y Javáh, primeros sobre la Tierra, reciben la mitsváh de reproducirse y abundar. D's busca que el mundo sea poblado de personas que sigan el camino de la Toráh: el verdadero objetivo es la expansión de la Toráh, no sólo la reproducción numérica de los humanos. Por tanto, quien trae hijos al mundo mas no los guía por el camino de la Toráh, no cumple sino con la primera parte del "pacto" que nos une al Creador.

¿De qué podría servir un árbol frutal, que da frutos sin color, sin aroma y sin sabor? Toda su razón de ser es producir frutas buenas y apetecibles; de modo que, si bendecimos a sus frutos nacientes para que sean buenos y sabrosos, estaremos bendiciendo también al árbol, de cuya vitalidad tomarán éstos todo lo necesario para crecer. Del mismo modo, la bendición de los hijos se extiende a los padres que los educan, que los inician, que los preparan para la vida.

La educación ocupa un rol fundamental en el judaísmo, precisamente porque los hijos son ese fruto que alberga semillas dentro suyo, semillas de las que habrán de crecer nuevos árboles; y si los criamos con la educación correcta, no serán árboles de aquéllos que sólo sirven para dar sombra, para obstaculizar el paso de la luz, sino que serán medios de reproducción y expansión de la luz y la verdad, para bendición de todos.



Tsadik katamar ifraj...


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Serán para mí reino de sacerdotes y pueblo sagrado

Halajáh: Toráh traducida en normas para la vida real:
El lavado de manos: "netilát iadáim"


por Rav Natan Lambert, ravnatan@banayichzion.com

Uno de los fundamentos del shabát se encuentra en sus 3 seudót, las tres comidas que ingerimos en su transcurso: una por la noche, y dos más a lo largo del día. Llamamos "seudáh" a toda comida que se ingiere con pan; o sea, toda comida que se inicia con la bendición de "hamotsí". Y según decretaron nuestros sabios, la bendición de "hamotsí" sobre el pan exige el ritual previo del lavado de manos, arrojando agua sobre ellas con un cántaro: "netilát iadáim" es el nombre hebreo de este ritual.

La "Mishnáh Bruráh" trae dos sentidos para el decreto de nuestros sabios, según el cual debemos realizar "netilát iadáim" previo a toda seudáh.
Cuando teníamos el Beit Hamikdásh, el Templo de Jerusalem, los cohaním (sacerdotes) trabajaban en él oficiando el servicio sagrado; dado que no disponían ni de tierras ni de tiempo para trabajar su propio sustento, vivían de la "terumáh": un 1% de la producción agropecuaria de todo el resto del pueblo. Para comer la terumáh, el cohén debía limpiarse de toda impureza, proceso que pasaba por el ritual de "netilát iadáim". A partir de que ya no tenemos el Templo (y que para el tiempo de la redención, la Toráh anuncia que el pueblo de Israel se transformará, todo él, en "cohaním" -sacerdotes- del resto de la humanidad), nuestros sabios decretaron difundir "netilát iadáim" en todo el pueblo, de modo tal que su importancia se refleje en la práctica de cada uno.

Como sentido agregado para la obligación de "netilát iadáim", mencionada también por la Mishnáh Bruráh, nuestros sabios se basaron en la orden "vehitkadishtém" ("y os consagraréis") de la Toráh (Vaikrá -Levítico- XX,7) para determinar la obligación de una higiene esmerada antes de una comida, que habrá de ser ingerida siempre con voluntad de consagración.

Vehitkadishtém



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Al fin de Bereshít: La acción del padre; y por ella, la bendición al hijo
por el Rav Jaim Virdugo, ravjaim@banayichzion.com

¿Quiénes son éstos?

Iaakóv se apresta a despedirse del mundo, y Ioséf le lleva a sus dos hijos, Efraím y Menashé, para que les bendiga. "Y vio Iaakóv a los hijos de Ioséf y dijo: ¿Quiénes son éstos?. Y dijo Ioséf: Hijos míos son, que me dio E-lokim en ésto". Opina Rashi que la pregunta "¿quiénes son éstos?" debe ser interpretada como que "no son aptos para la bendición". A ésto responde Ioséf, remarcando que D's le dio hijos "en ésto": Rashi entiende que esta expresión acompaña la exhibición del documento de compromiso matrimonial (Irusín), y acta de matrimonio (Ketuváh), entre Ioséf y su esposa Osnát; tales puso Ioséf ante su padre por respuesta.

Para comprender correctamente esta relación, nos remitiremos a una Guemará que cuenta sobre Rabi Meir Baal Hanés, alumno de Elisha ben-Abuia (un gran sabio que luego se convirtió en hereje) y de Rabi Akiva. Estaba un shabát Rabi Meir en el beit-midrásh (la casa de estudios), estudiando y enseñando, y pasó por allí Elisha ben-Abuia. Salió a su encuentro Rabi Meir, con la intención de atraerlo de retorno al camino de la Toráh. Le preguntó ben-Abuia: "¿Qué enseñaste hoy en el beit-midrásh?". Le respondió Rabi Meir: "Enseñé sobre el versículo que dice: Mejor es el fin de algo que su inicio".

Bien es el final si...

Le interrogó ben-Abuia: "¿Y cómo lo explicaste?"
Le respondió: "Expliqué que aún si el inicio no es bueno, sus carencias pueden ser reparadas en el camino y el final puede ser bien; y está escrito: La culminación buena, implica que todo (el proceso) es bien".
Preguntó ben-Abuia: "¿Así te enseñó Rabi Akiva?"
Respondió: "De no ser así, ¿cómo se lo debe explicar?"
Le dijo ben-Abuia: "La buena culminación de algo es consecuencia de que el inicio haya sido bien". Y le dio como ejemplo el suyo propio al nacer: cuando su padre le hizo el brit-miláh (lo circuncidó), vio de pronto la sacralidad de los sabios de Israel y su inmensa luz, y decidió: "consagraré a mi hijo a la Toráh". O sea, que si no hubiera visto toda esa luz y no hubiera aspirado a ella, no lo hubiera consagrado a la Toráh. Y de ahí, que él hubiera terminado por caer en la herejía, por fallar en la fe.

Con esta enseñanza en la mano, volvamos a nuestro episodio. ¿Quiénes son "éstos"? Supo Iaakóv que de Efraím y Menashéh saldrían algún día hombres impíos, y temió entonces por el inicio del proceso que había derivado en ellos; ésto es: temió que hubiera alguna mácula en la conducta de Ioséf. A ello respondió Ioséf mostrándole, documentándole, que todo el inicio del proceso, su unión a Osnát -madre de sus hijos-, había sido sagrado, y acorde a los principios de la Toráh. Se dijo, entonces, Iaakóv: si el inicio es bien, también la culminación lo será. Y dijo a Ioséf, entonces: "Tráelos hacia mí, y los bendeciré".


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Ieshivah.Net

"Matók MiDvásh" es el primer paso hacia la puesta en marcha del proyecto "Ieshivah.Net / EstudiosJudios.Net", del que comparten responsabilidad las instituciones Banáij Tsión de Jerusalem y Patrimonio Sefardí. Nacido de la vocación de expandir y compartir la belleza de la Toráh y la fuerza de la verdad, se apoya puramente en trabajo voluntario.

Aún así, las próximas fases del proyecto requieren de numerosos recursos de los que no disponemos. Hoy, llegamos con este material a casi 8.000 lectores registrados. Mañana, nos proponemos dictar clases online en tiempo real, crear aulas virtuales, producir espacios de radio, seguir creando herramientas de apoyo para el crecimiento espiritual desde nuestra cotidianeidad dedicada al estudio y el goce de la verdad. A través de donaciones voluntarias, puedes dedicar ediciones de "Matók MiDvásh", o de las distintas áreas del proyecto que nace, a la memoria de tus seres queridos fallecidos; o poner toda esta energía de Toráh a trabajar para la sanación de alguien, para el éxito, para el encuentro con la pareja que te está destinada desde el inicio de los tiempos; o puedes llegar con la publicidad de tu emprendimiento a todos nuestros lectores. Son bienvenidas también las donaciones que tienen por único objeto ayudarnos a difundir la luz de la Toráh y el contenido de la tradición judía; a innovar, a compartir el deleite en la sabiduría y el amor.


Matók MiDvásh 03 - Vaigásh 5764

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Nuestras ediciones anteriores: 01 y 02
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Indice:
* A modo de editorial: "Gracias por lo que me toca"
* Alégrate alma mía: he abierto las puertas para tí, por el Rav Hagai Mazor
*
Psicología y Toráh / Sanación Espiritual: El Holograma Divino, por Aharon Franco
* "Yo soy Ioséf, vuestro hermano": una frase que cambiará todo el sentido de lo vivido, por el Rav Dorón Rosilio
* De dónde proviene la fuerza de Ioséf en el exilio, por el Rav Liór Iasúr
* La complementariedad entre la Toráh escrita y la Toráh oral, por el Rav David Shlomo Mendelsohn
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Parasháh de la Semana: VaIgásh  /  Bereshít (Génesis XLIV,18 - XLVII,27)
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A modo de editorial:
"Gracias por lo que me toca"


Rabi Jenunia

"Rabí Nejuniá ben-Hakanáh solía elevar una plegaria al entrar al Beit-Midrásh (a la casa de estudios); al salir, oraba brevemente otra vez. Le preguntaron de qué trataba su oración. Les respondió: A mi ingreso al Beit-Midrásh, pido que no se produzca ningún fallo por mi mano; cuando salgo, doy las gracias por la parte que me ha tocado".  (Tratado de Berajót, cap. IV, mishnáh 2)

El cuidado de la Toráh se apoya en su transmisión y exégesis fiel, en la no distorsión de su enseñanza, en la aplicación justa de las mitsvót (preceptos) a todos los órdenes de la vida. La Toráh representa un mapa de toda la Creación, del orden íntimo del tiempo, y del sentido de nuestras vidas, ahora, en nuestro tiempo.

Como toda instancia de la que participa directamente sólo una parte de nosotros, el estudio de la Toráh tiene una puerta de ingreso y una de salida. El tiempo de estudio es aquél que cada quien dedica a adquirir sabiduría, a crecer, a tornarse apto de realizar más sabiamente la actividad que la vida en este mundo nos requiere. Ese rato, mayor o menor, que cada quien logra dedicar a diario al estudio de la Toráh, debe ser un tiempo en que la luz le sea propicia; para ello, hay que disponer el alma, el intelecto, de modo impecable: aprender Toráh es beber de la fuente de la más alta sabiduría, y la mínima desviación del entendimiento que le permitamos obrar al ego u al instinto echará por tierra el intento y el esfuerzo. De allí, la primera plegaria de Rabí Nejuniá. De allí, la plegaria que elevamos siempre al comenzar el estudio, para preservarnos de hacer mal con las herramientas que adquirimos para hacer bien.

Pero al culminar el estudio, la situación es completamente otra. Cuando trasponemos, física o mentalmente, las puertas del Beit-Midrásh rumbo al mundo material, es el momento de traducir en felicidad, en satisfacción, lo aprendido. Cada palabra de Toráh nos provee nuevas herramientas para cada área de la vida humana. Por consiguiente, investidos del armamento que la sabiduría nos provee, investidos de certezas y de fe, salimos al ruedo de la vida tras expresar nuestra gratitud por la porción de mundo que nos toca.

Tales, las herramientas que Matók MiDvásh, y el proyecto "Ieshivah.Net / EstudiosJudios.Net", intentan compartir con todos sus participantes, colaboradores y lectores. Las de una bendición que comienza en el estudio, y guía hacia la satisfacción de una vida plena. Con vosotros, el número 3 de "Matók MiDvásh", pleno de textos producidos por los rabinos de Banáij Tsión durante la última semana. En camino se encuentran las clases en audio, y las demás áreas del proyecto, del que estáis invitados a participar y colaborar .

Entretanto, os saludo con una brajáh de Shalóm (que es sólo la paz que nace de la plenitud),

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net



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Alégrate alma mía: he abierto las puertas para tí

por el Rav Hagai Mazor, ravmazor@banayichzion.com
Director del Instituto Banaij-Tsión

y Director Rabínico de Ieshivah.Net

Cuenta la Guemará (Tratado Pesajím LXVIII,2) que Rav Sheshet reiniciaba su ciclo de estudio cada treinta días, volviendo a repasar los mismos puntos, a profundizar en las polémicas ya comprendidas, a esclarecer aún más cuanto ya había presumiblemente comprendido bien. Entonces, al culminar cada ciclo, se paraba junto al eje (las bisagras) de la puerta, y decía:

Jadai Nafshí

"Alégrate alma mía, alégrate alma mía: Para tí he estudiado Toráh (escrita), para tí he estudiado Mishnáh (Toráh oral)".  Objeta a sus palabras la Guemará, citando a Rabi Elazár: "Si no hubiera estudio de Toráh en los días y las noches, cesarían en su existencia los cielos y la Tierra". El punto de polémica es: ¿estudiamos Toráh -ingresamos a la sabiduría- para provecho de la propia alma, o porque es haciéndolo que sostenemos el mundo? ¿Estudio Toráh para mi propio provecho, o para el provecho de toda la Creación en honor del Creador?

La polémica se resuelve de modo sencillo en nuestra Guemará: El propio deleite, el propio crecimiento, el propio provecho, son -y no está mal que sean- los primeros motores para el esfuerzo del hombre. Pero si el esfuerzo que realiza es el correcto, la Creación toda se beneficiará de los frutos de su trabajo.

Llegado este punto de la reflexión, se pregunta el Maharshá, uno de los grandes exégetas de la Guemará: "¿Con qué objeto repite dos veces Rav Sheshet la fórmula 'alégrate, alma mía'?". No hay en la Toráh (que incluye su parte escrita, y su parte oral: Mishnáh, Guemará, Midrásh, Cabaláh, etc.) palabras demás, palabras puestas para mantener ritmo ni rima; ni una letra que falle en aportar sentido al texto total. La partícula "alma mía" se refiere, cada una de ambas veces, a un estrato distinto del alma. Porque estudiamos en la Cabaláh que tres son los estratos básicos del alma: el Nefesh o el "ánima natural", relacionada con todo lo sensible, con la experiencia corporal; el Rúaj, espíritu, centrada en el corazón y sostén de lo emocional, lo afectivo, la experiencia del dolor, de la belleza, etc.; y la Neshamáh o "ánima intelectual", el estrato superior que accede a la verdadera sabiduría. Claro está que no es al cuerpo que aporta directamente valor el estudio de la Toráh, sino a los dos estratos superiores del alma (el Rúaj y la Neshamáh), desde los cuales el hombre dirigirá, de modo superior cuando hay Toráh dentro de él, su desempeño físico en el mundo.

Y sobre ésto, vendrá a puntualizar inmediatamente el Ben Ish Jai, uno de los más grandes sabios de Babél: "Dijo el rey Shlomóh (Salomón): La puerta gira sobre su eje, y el vago gira -da vueltas- en su cama". Ante la visión frontal de la puerta, pesada y difícil de mover, el vago dirá: "es superior a mis fuerzas, no puedo, estoy cansado" y yacerá en la inacción. Mientras, el sabio, el hombre de espíritu que apetece el deleite de la Toráh, buscará, investigará, se esforzará, y descubrirá por fin que gracias a las bisagras no hay más que empujar la puerta suavemente, y ésta se abrirá para él de par en par.

Que llegue a todos vosotros la bendición de la Toráh. Shabát Shalóm.



Rabi Janania

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Psicología y Toráh: Sanación Espiritual
El Holograma Divino

por Aharon Itzjak Franco,
aharon@ieshivah.net , Psicólogo clínico,
presidente de la Asociación Patrimonio Sefardí http://www.patrimoniosefardi.org/
y de la Comunidad Judía de Murcia http://www.comjudiamurcia.org/

El modelo de sanación occidental actual es heredero de la “escisión” que Descartes proclama, consistente en  la división radical entre mente y cuerpo. Este paradigma está actualmente siendo cuestionado por un acercamiento de esa pareja que nunca debió ser separada, si hablamos de comprensión de la dimensión humana  y de sus procesos de enfermedad y sanación.

La equiparación de la realidad a algo solamente tangible y medible ha cercenado parte de las dimensiones necesarias para conocer la realidad humana. Aquéllo que no se pude tocar, medir o pesar,  simplemente se relega al ostracismo como una anomalía que no encaja en le Modelo de  Ciencia “oficial”.

¿Qué es real?. Ya esta pregunta se la hacía el psicólogo Watzlawick: ¿La realidad que proclama la ciencia materialista es la única verdad? ¿No es real un sueño, un delirio psicótico? ¿Acaso no hacen sufrir al ser humano?

Esta triste escisión que provoca el modelo cartesiano tiene consecuencias muy notables en la concepción del ser humano y por tanto en cómo se entiende el proceso de enfermar y sanar.Así el hombre es tratado como un mecano construido por piezas, a las que se estudia minuciosamente, sin tener en cuenta que la suma de todas las partes da lugar a fenómenos tan maravillosos como la conciencia y las consciencia humanas.

No hemos nacido en Occidente por casualidad. Debemos dirigirnos a nuestra Tradición Espiritual, sin necesidad de recurrir a parajes orientales muy alejados de lo que son nuestras fuentes genuinas.
El manantial de conocimiento lo tenemos aquí y más que un conocimiento es un “reconocimiento”, algo que está ahí y no vemos, como es  nuestro potencial interior para sanar.

¿Dónde nos quedó la necesidad de autotrascendencia que según  precusorsores dela psicología transpersonal tiene el ser humano? Esto para la ciencia tradicional no tiene valor, no se puede cuantificar, como los niveles de dolor humano,pero ciertamente nos preocupan y mucho.

El Tanaj ( Biblia ) y la Toráh ( Pentateuco ) proveen gran cantidad de referencias a la sanación, como proceso conectado a la conducta,la ética y la moral que nos diferencia de Oriente...

Nuestras acciones,consecuencia de nuestro sistema de valores y creencias propias de nuestra estructura mental cognitiva, tienen un valor determinante sobre la enfermadad y la sanación. Así nos encontramos en la Toráh referencias a la lepra, pero no una lepra física, sino que tiene que ver con la conducta inmoral y más en concreto con  el lashón hará, la maledicencia...

El modelo de Sanación Holístico judío proclama que cada parte del todo contiene la información del resto, así la enfermedad física tiene un correlato en el plano mental y espiritual-energético.
Un síntoma de una enfermedad, como por ejemplo una arritmia del corazón, nos habla de desajustes en el plano psicológico e igualmente en nuestro plano espiritual; no sólo en el músculo cardíaco.

Desde un punto filogenético o de desarrollo, ésto supone que el eje de la curación pasa del horizontal propuesto en la Medicina Tradicional al  Vertical; cada plano es un estrato más elevado que el anterior desde un punto de vista evolutivo y energético. Así la realidad espiritual conforma a los niveles inferiores y no al revés.

El Judaísmo como otras tradiciones espirituales tiene un Modelo de Sanación propio, que tiene su fuente inequívoca en la Toráh.Todo está en la Toráh y la sanación es algo que forma parte de su mensaje.




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"Yo soy Ioséf, vuestro hermano": una frase que cambiará todo el sentido de lo vivido

por el Rav Dorón Rosilio, ravdoron@banayichzion.com

Shalóm para nuestros queridos lectores, ¡Berajáh y bien desde Ierushalaim!

Nos encontramos, en esta parasháh, ante la culminación de una serie de encuentros  intensos y determinantes: Ioséf y sus hermanos, Ioséf y Faraón, próximamente Iaakóv y Faraón. Cada uno de estos encuentros marcan puntos de inflexión para la realidad toda, marcan un antes y un después desde que arrojan luz de verdad sobre el desarrollo de los acontecimientos, hasta el punto en que ya nada puede ser visto como se veía antes de ellos. Estos encuentros arrojan la luz verdadera que sorprende, duele, y llena de la certeza enraizada en la conducción de la Creación toda a manos del Creador hasta sus últimos detalles. Cada uno de estos encuentros elimina las dudas, y abre camino hacia la conducta que halla origen en la fe, desde la felicidad de entender cómo y hacia dónde se encamina la vida.

Al inicio de la parasháh, Iehudáh llega hasta Ioséf, y su discurso es de confrontación, de guerra. La situación de su familia está en su punto más negativo, Ioséf "no está" (con la familia), Shimón está preso por orden del Regente de Mitsráim (que es en realidad el propio Ioséf), Biniamín está en camino a convertirse en esclavo de algún aristócrata egipcio, y su anciano padre, en la tierra de Cnáan, no podrá sobreponerse al dolor que ésto le producirá. En esta situación, Iehudáh cumple la promesa que hiciera a su padre: se arriesga a sí mismo, hasta las últimas circunstancias, por salvar a Biniamín de su desgracia.


Ani Iosef

Iehudáh tiene naturaleza de rey: toma y asume la responsabilidad que le toca. El es quien llevará a Ioséf a revelarse por fin, en un instante grandioso: "¡Yo soy Ioséf, vuestro hermano!". Una sola frase. Una frase que resuelve todo: a modo de bisagra que abre un cambio radical en el proceso, se derrama como aguas de vida sobre un espíritu cansado, y cambia radicalmente lo que teníamos por real: a partir de ella, todo lo que pensamos, lo que sabíamos, lo que construimos, lo que nos lamentamos, lo que no podíamos comprender acerca de hacia dónde dirigía D's a los hijos de Iaakóv, todo cambia de signo y se hace sencillo de entender, verdad de belleza fascinante que justifica todo el sufrimiento pasado.

Yo soy Ioséf, vuestro hermano, y gobierno Mitsráim. Y Shimón está aquí, y aquí está Biniamín. Y Iaakóv, nuestro amado padre, está vivo. De pronto queda claro que D's guió y dirigió todo este proyecto para hacer que Iaakóv descendiera a Egipto, y para que sus hijos purgaran el pecado de haber vendido a uno de sus hermanos, aún cuando lo hicieron creyéndole culpable.

Sólo Iehudáh era capaz de llevar ese corto encuentro cúlmine, justo a tiempo de evitar una obvia conclusión desgraciada, a un final de puro y espléndido bien. El final enseña el carácter -el por qué, el para qué- del inicio y del proceso todo.  Y sólo Ioséf podía llevar adelante todo este proceso de situaciones tristes y desesperantes hasta su cúspide, hasta donde sólo podía caber la maravilla: "Yo soy Ioséf, vuestro hermano". Un cierre de proceso que, desde cuanto enseña hacia atrás, nos llena de esperanza, de vigor para sobreponernos a todo, y nos estimula a confiar y hacer.

Así funciona también en nuestras vidas. Llegamos a puntos límite de incomprensión de lo que nos sucede, de tristeza, de desesperanza y desprotección, hasta que se revela de pronto, en medio de la situación más negativa, el quiebre fantástico que todo lo explica y da a todo un magnífico sentido: "Yo soy Ioséf, vuestro hermano".

¡Shabát shalóm!



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De dónde proviene la fuerza de Ioséf en el exilio


por el Rav Liór Iasúr, ravlior@banayichzion.com

El relato fundamental en nuestra parasháh es el del reencuentro de Ioséf con su padre, Iaakóv.

Antes de entrar en él, repasemos en líneas generales la situación de Ioséf: en las parashiót pasadas, Ioséf fue vendido por sus hermanos a unos mercaderes ismaelitas, a cuyo través llegó a Mitsráim (Egipto), donde su camino le llevó a ser siervo en la casa de Potifar, ministro de Faraón, rey de Egipto. Resiste con grandeza los llamados de la esposa de Potifar, quien en venganza lo hace encarcelar. En la cárcel, adquiere fama de certero intérprete de sueños. Esta fama lo lleva hasta el propio Faraón, que termina por nombrarlo su segundo, con poder sobre todo el reino: un hombre que "de acuerdo a su palabra se hará" en Mitsráim.

De su capacidad para resistir a los intentos de seducción de la esposa de Potifar, dicen nuestros sabios de bendita memoria: "En ese momento apareció ante sus ojos la imagen de su padre, y le dio fuerza para resistir y no caer". Desde este punto, podemos volver a nuestro tema de la semana: la relación entre Iaakóv y su hijo Ioséf es expresión de que la fuerza de Iaakóv, "el largo brazo de Iaakóv" en lenguaje de la Guemará, es esencialmente Ioséf. Como dice la profecía: "Y la casa de Iaakóv será el fuego, y la casa de Ioséf la llama, y la casa de Esáv la paja (el combustible)". Este es la fuerza del pueblo de Israel, que le permite pasar las duras pruebas del exilio. Porque este encuentro es otro ejemplo de la sentencia que retorna una y otra vez a nosotros a lo largo de todo el libro Bereshít: "La acción de los padres signa la de los hijos". ¡Tal es la esencia del lazo que une a Iaakóv con Ioséf! Tal, la fuerza de Israel para superar la oscuridad y producir el retorno de la luz.


Maaseh Avot
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Introducción al estudio de Talmud:
La complementariedad entre la Toráh escrita y la Toráh oral


por el Rav David Shlomo Mendelsohn, ravmendelsohn@banayichzion.com

Mosheh recibió la Toráh de Sinai...

Dice la primer mishnáh del "Tratado de Avót" (Talmud de Babilonia, Orden de Nezikín): "Moshéh (Moisés) recibió la Toráh de (el monte) Sinai y la transmitió a Iehoshúa (Josué), y Iehoshúa a los ancianos, y los ancianos a los profetas, y los profetas la transmitieron a los hombres de la Gran Kneset (...)".

En el mismo momento en que recibió Moshéh la Toráh Escrita, recibió también la Toráh Oral, entrelazada e íntimamente unida a la primera. No hay modo alguno de cumplir los preceptos y dar existencia a la Toráh escrita sin el auxilio de su correlato oral.

Tomemos, por ejemplo, el precepto de los "tefilín" (las filacterias). A su respecto, dice la Toráh escrita: "Y los atarás por señal sobre tu brazo, y estarán al frente entre tus ojos". Con tan sólo esta información, ¿cómo sabríamos acerca del color negro que deben exhibir los tefilín?, ¿de dónde deducir que han de ser cuadrados?. Y aún más: ¿cómo sabríamos que "al frente, entre tus ojos" alude al secreto de un punto encima de la frente, y no al inicio del tabique nasal?, y así a lo largo de toda la Toráh. Cada adorno que porta cada letra de la Toráh -del texto con que creó su mundo el Creador- tiene por derivación innúmeros secretos y halajót (normas), consignados en la Toráh oral, recibida por Moshéh en el Sinai al mismo tiempo en que recibía la escrita.

Tenemos prohibido, en principio, escribir los contenidos de la Toráh oral, como tenemos prohibido estudiar de memoria la Toráh escrita (sin apoyarnos en su texto). Pero muchos cientos de años luego de la entrega de la Toráh, a lo largo de los cuales la transmisión oral funcionó de modo perfecto (y así consta en la cita que abre esta nota), el descenso en la sabiduría y el conocimiento de la Toráh comenzó a hacerse patente, y más grave en cada generación que en su predecesora, al punto que los sabios de Israel temieron que la cadena de transmisión evanesciera y el conocimiento de la Toráh se perdiera del pueblo de Israel. Dada la gravedad de la situación, tomaron la decisión de consignar por escrito la Toráh oral, de modo que su documentación evitara la pérdida más mínima en el contenido de la transmisión.

Fue así que Rabí Iehudáh HaNasí, presidente del Sanhedrín (el Consejo de Sabios), se entregó a la tarea de organizar y recopilar toda la Mishnáh: una síntesis del conocimiento normativo de la Toráh oral, redactado en hebreo, imprescindible para el estudio y la puesta en práctica de la Toráh escrita. La Mishnáh porta consigo el ADN de toda la Toráh oral que se codificó tras ella, a partir de las discusiones y la profundización de numerosas generaciones de verdaderos sabios de Israel, que ampliaron y precisaron y enriquecieron el texto, de modo de hacerlo accesible al estudio y la comprensión de las generaciones presentes. La transmisión se mantiene, inmodificada, inmodificable, desde el primer día hasta hoy.

Matók MiDvásh 02 - Mikéts 5764


Matok MiDvash
"Matók MiDvásh"

prensa electrónica de los proyectos Ieshivah.Net & EstudiosJudios.Net,
desde http://www.banaijtsion.com/ y http://www.patrimoniosefardi.org
Edición No. II - Rosh Jodesh Tevet, 5764, desde Jerusalem
http://www.ieshivah.net/ediciones/02/
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Indice:
* A modo de editorial: Decimos, y al decir estamos haciendo
* De dónde partió Ioséf para llegar hasta nosotros, por el Rav Hagai Mazor
*
Porque el estudio rompe las tinieblas y la alegría nos acerca a D's, por Aharon Franco
* Nuestros patriarcas y nosotros, piezas del mismo juego, por el Rav Dorón Rosilio
* La alabanza y el agradecimiento a partir de Janucáh, por el Rav David Meir
* Halajáh: Toráh traducida en normas para la vida real, por el Rav Natan Lambert


Parasháh de la Semana: Mikéts  /  Bereshít (Génesis XLI,1 - XLIV,17)
//bible.ort.org/
imagen tomada de http://bible.ort.edu/

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A modo de editorial:
Decimos, y al decir estamos haciendo

Durante todos los días de Janucáh, incluimos en nuestra plegaria un texto especial de agradecimiento y alabanza por el milagro que tuviera lugar, en el Beit Hamikdásh (el Templo de Jerusalem), a manos de los Macabeos. Llegamos en el relato a cuando ingresaron al área más sagrada del templo, y decimos: "Y entonces vinieron tus hijos al devír de tu casa....". "Devír": en el área más sagrada del Beit Hamikdásh. El nombre "devír", sale de la misma raíz del verbo "ledabér": hablar; de la raíz de "davár", que es tanto la palabra como la cosa. Es que ahí, en el devír, se manifiesta el milagro de la creación; ahí es donde, desde el trabajo del Cohén, se dirá la palabra de D's, la palabra que genera y modifica la realidad.

La palabra que se traduce en acción es el lenguaje de la Toráh, tal nos ha sido legado. De cada letra, cada trazo, nos es dado extraer enseñanza capaz de modificar nuestra vida para bien, de aproximarnos a la luz, de dotarnos de sentido nuevo.

En esta segunda edición de "Matók MiDvásh", nosotros seguimos aprendiendo. Nos proponemos alcanzar pronto una edición bilingüe, convidándoos con textos significativos en hebreo que acompañen las notas redactadas con amor por los compañeros de Banaij Tsión. Estamos trabajando hacia producir las primeras lecciones de Toráh, en audio y en español, y ponerlas a vuestra disposición online, como primera fase de la construcción de Ieshivah.Net. Entretanto, deseamos atender a vuestros comentarios y sugerencias, que nos orienten hacia dar a nuestra entrega la forma más adecuada y amable, para el deleite y el crecimiento de cada uno. "Inicia al educando por boca de su propio camino", nos indica el libro Mishléi (Proverbios), y tal buscamos: llevar la Toráh al lenguaje que cada uno puede comprender, y que a cada uno es propicio disfrutar.

"Matók MiDvásh": más dulce que la miel. Tal, el horizonte de estas palabras en que buscamos edificar un canal por el que la Toráh fluya de modo deleitable para todos. Bienvenimos desde ya, entonces, vuestro saludo, vuestro apoyo y colaboración, vuestras preguntas y planteos. Os dejo ya en compañía de este material, que hemos producido, íntegramente, con exclusiva voluntad de bien, y os saludo con nuestras brajót de Jag Urím Sameaj, de Shabát Shalóm, fraternalmente,

daniEl I. Ginerman
editor@ieshivah.net


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De dónde partió Ioséf para llegar hasta nosotros

por el Rav Hagai Mazor, ravmazor@banayichzion.com
Director del Instituto Banaij-Tsión

y Director Rabínico de Ieshivah.Net

"La Toráh de D's es clara, y alumbra los ojos", dice el Rey David en el libro de Tehilím (Salmos). Clara, implica que es limpia, pristina; que no incluye material alguno de desecho. Y "alumbra los ojos", porque los ojos físicos nuestros no están dispuestos para percibir sino la faz material de este mundo: la dimensión espiritual de la existencia permanece oculta para nosotros en su verdadera magnitud, hasta que concurre la Toráh en auxilio y la alumbra para nosotros. La Toráh abre nuestra percepción para tornarnos capaces de entender el sentido íntimo, verdadero, de toda la Creación.

Ioséf es rechazado y aborrecido por sus hermanos. Es "arrojado al pozo". Vendido a los ismaelitas, a los hombres de Midián, y a Potifár, que es ministro de Mitsráim (Egipto). Una vez allí, a partir de una calumnia de la esposa de Potifár, es encarcelado. ¿Qué sentido tiene toda esta historia?, nos preguntamos. Veamos el inicio del proceso: los hermanos de Ioséf llevan los rebaños de su padre a pastar en Shjém. Iaakóv envía a su hijo pequeño a averiguar cómo se encuentran sus hermanos. Así lo relata la Toráh: "Y lo envió desde el valle de Hebrón". ¿Se encuentra Hebrón en un valle? No, en modo alguno: Hebrón se erige en lo alto de un monte. Obviamente, el "valle", la "hondonada" de Hebrón a que se alude aquí, no debe ser un dato geográfico literal.

Llegaron entonces nuestros sabios a develar el secreto: el relato acerca "de dónde" envió Iaakóv a su hijo Ioséf no es en absoluto de carácter topográfico. Iaakóv, al enviar a su hijo, tuvo la intención sencilla que se nos relata; mas el Creador, causa de todas las causas, envía a Ioséf desde la "hondonada de Hebrón", desde una causa profunda hacia una meta que ya fuera informada, mucho antes, a Abrahám, cuyo cuerpo reposa en Hebrón: "porque tu descendencia residirá en una tierra extraña, y los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años, y luego saldrán de allí con gran riqueza".

Al inicio de nuestra parasháh, Mikéts, la luz se empieza a revelar: Ioséf se convierte en el hombre más poderoso de Mitsráim. Por otro lado, la oscuridad crece y conquista: Iaakóv y sus hijos no pueden comprender qué es lo que está ocurriendo. Ioséf ha desaparecido. Hay una fuerte hambruna en su tierra.  El regente de Mitsráim tiene una actitud extraña hacia ellos. ¿A dónde les conducirán todos estos hechos? También en esta parasháh, es claro que "la acción de los padres, signa la de los hijos". Este relato tiene mucho que decir acerca de nosotros mismos.

La situación del pueblo de Israel, quienes hemos recibido la Toráh, es exactamente como la situación de Iaakóv y sus hijos en el momento que acabamos de describir. Por un lado, reina la más completa oscuridad, y nuestro entendimiento no alcanza a develar qué se esconde tras cuanto nos acontece. "Porque entonces la oscuridad cubrirá la tierra, y la niebla cubrirá las naciones", dice el profeta Ieshaaiahu (Isaías); tal como sucede en nuestra parasháh a Iaakóv y sus hijos. Mas por otro lado, D's "trae el Salvador a los hijos de sus hijos, por Su nombre, con amor", y la luz de la Redención se manifiesta, se construye y avanza, hasta que Ioséf se revele ante sus hermanos diciendo: "Soy Ioséf, vuestro hermano". Entonces, se cumplirá el versículo que dice: "Y revivió el espíritu de Iaakóv, el padre de ellos".

Exactamente así es como viene desarrollándose este mismo proceso en nuestros días, hasta que se cumpla, pronto con la ayuda de Hashém, el final de la profecía de Ieshaaiahu: "(...) Y sobre tí brillará [la luz de] D's, y Su majestad se verá sobre tí".

Shabát Shalóm, y Jag Janucáh Sameaj.


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Porque el estudio rompe las tinieblas, y la alegría nos acerca a D's


por Aharon Itzjak Franco,
aharon@ieshivah.netpresidente de la Asociación Patrimonio Sefardí http://www.patrimoniosefardi.org/
y de la Comunidad Judía de Murcia http://www.comjudiamurcia.org/
Hace sólo unos meses cuando conocí a mi querido amigo Daniel Ginerman, no podía imaginar que un sueño acariciado largamente como es un Centro de Estudios Judíos Virtual y su correlato Presencial en español, tuviera posibilidad de ser.
Han sido meses de maduración, de muchos mails y conversaciones que terminaron de fraguar en Murcia en el marco de la Primera Jornada de Cultura Judeo-Sefardí de la Región de Murcia.Un hito este último sin duda histórico que marca un paso más en la recuperación y renacimiento de Sefarad, que en palabras del Rabino Papon, "se convirtió en una segunda Jerusalem para los sefardíes".
La combinación de las nuevas tecnologías junto a la experiencia y sabiduría de los rabanim del Instituto Banaij  Tsión, dirigido por un hombre de Toráh como es el Gran Rabino Hagai Mazor me dio la certeza de que hay Atid, ¡hay Futuro!
Es de sobra repetido que la Toráh es el pilar de nuestro Pueblo y su transmisión mediante la Educación, clave esencial para la supervivencia de Am Israel.
Pero en los tiempos difíciles que vivimos, donde la amenazante globalización pretende destruir nuestra singularidad en una mal entendida cultura del mestizaje, se yergue un Movimiento de  profundización en la singularidad y la diferencia dentro de un entorno plural. En ésto estamos, queridos amigos: en retornar a nuestras raíces.
Podemos ser diferentes sin apartarnos, pero sin confundirnos y menos fundirnos…
La Asociación Patrimonio Sefardí está siendo un ejemplo de convivencia entre judíos y no judíos, y sabemos que difundir la Cultura y Religión judías es la mejor manera de luchar contra el antisemitismo.Por eso decididamente apoyamos este Proyecto, que tiene una gran calidad espiritual.
Invitamos a todos/as los judíos, bene anusim y amigos del Pueblo Judío y su Tradición a participar, en un ambiente de estudio y alegría, porque el estudio rompe las tinieblas y la alegría nos acerca a D-os.

Berajot ve Mazel Tov.


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Nuestros patriarcas y nosotros, piezas del mismo juego

por el Rav Dorón Rosilio, ravdoron@banayichzion.com

El libro de Bereshít (Génesis) trae el relato de la constitución del pueblo de Israel. Todo el libro de Bereshít trata de la aparición y peripecia vital de seres singulares: Abrahám, Itsják, Iaakóv y sus hijos;... es la crónica de seres únicos, que luchan por la existencia de la verdad, la justicia, el amor, ¡y la fe!

La fe se encuentra a la cabeza de su lucha. La fe es la raíz, la fuerza motora, la semilla que se convierte a través de un proceso maravilloso en un espléndido árbol que da los mejores frutos; es la fuerza que nos sostiene en las pruebas; es el hálito sin el cual no tendríamos verdadera vida.

La vida de cada uno de nuestros patriarcas es crónica singular, magnífica y atrapante, de revelación y ascenso y construcción e influencia, y aprendizaje y enseñanza, y ofrenda y consagración a D's. Son diferentes entre sí:  Abrahám es un "ish jésed", un hombre de piedad, de entrega. Itsják es hombre de "guevuráh", de rigor. Iaakóv, por su parte, es hombre de "emét", identificado radicalmente con la verdad. Sus hijos, son las ramas maravillosas de todo el proceso que les antecede.

Nos encontramos esta semana en una de las últimas parashiót (secciones semanales) del libro Bereshít. Los hijos de Iaakóv: Ioséf y sus hermanos, Iehudáh, Tamár, Perets y Zéraj, Reubén, Iaakóv mismo, todos ellos completan la figura esplendorosa culminando la sucesión de seres singulares y únicos, de enviados paradigmáticos, tras la cual nacerá efectivamente el pueblo de Israel, desde la esclavitud y la opresión terrible de Mitsráim.

Entretanto, Iaakóv y sus hijos han de pasar la experiencia del exilio, cuyos ecos se propagarán a la eternidad. Han de pasar la prueba que redundará en la trascendencia de su estirpe. Ioséf en Mitsráim, Iehudáh y Tamár, Iaakóv en su ayuno y su vestido de luto, todos participan del mismo proceso, todos se mueven en una fantástica sincronía. Todos ellos participan de la resolución del sueño de Faraón; están juntos en el proyecto, aún cuando no puedan saberlo u entenderlo en el preciso instante en que los acontecimientos tienen lugar. De este detalle en particular, hablaremos más extensamente la próxima semana.


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La alabanza y el agradecimiento a partir de Janucáh

por el Rav David Meir, ravmeir@banayichzion.com

La Guemará, en el Tratado de Shabát XXI, completa una reflexión sobre el milagro de Janucáh diciendo: "Al año siguiente [del milagro] fueron fijadas estas fechas y consagradas como días festivos, de alabanza y agradecimiento". El "Sfat Emét", uno de los exégetas, advierte que alabanza y agradecimiento parecieran ser, en principio, un único asunto, y que la utilización de ambas palabras -que implica su tratamiento por separado- exige análisis y explicación. Y su explicación remonta el tema a la parasháh que leemos esta semana: Mikéts (otra de las maravillas de nuestra sagrada Toráh se revela en que, aún cuando el ciclo de lecturas semanales de la Toráh responde a un orden propio, y el ciclo de las festividades a otro completamente separado de aquél, ambos órdenes se entrelazan produciendo maravillosas cadenas de sentido).

Dice el "Sfat Emét" que "halél" y "hodaAh", alabanza y agradecimiento, hallan su correlato en Iehudáh y Ioséf. El agradecimiento es por un acontecimiento (o por una sucesión de acontecimientos), que aparece inicialmente a nuestros ojos como negativo y se revela finalmente en su calidad de bien. El hombre advierte que lo que le pareciera malo fue pura revelación de bondad y favor del Creador, y entonces agradece.  De ahí, uno de los fundamentos de nuestra fe en el Creador:  creer y tener certeza  de que todo acontecimiento que vivimos como de naturaleza oscura, ya en lo material o en lo espiritual, no es sino una causa introducida por D's en nuestro orden vital para atraer sobre nosotros un resultado de luz superior, ya espiritual o material.

La alabanza, por su parte, es la respuesta del hombre ante su percepción, positiva y luminosa, de la supervisión directa y suprema del Creador sobre sus creaturas. La alabanza nace en la percepción de la más completa maravilla, desde el estado de limitación y exilio connatural a nuestras vidas.

Ambas dimensiones de la revelación de la majestad de D's sobre nosotros, alabanza y agradecimiento, se renuevan para el pueblo de Israel en estado de exilio y de opresión (que espiritualmente no ha llegado a su fin), a partir del milagro de Janucáh. Y es a partir de que "la acción de los padres signa la de los hijos", que podemos entender estas dos faces de la revelación divina sobre nosotros, representadas en los hermanos Iehudáh y Ioséf.

En la parasháh Vaieshév (que estudiamos la pasada semana), leemos acerca de dos descensos. El primero de ellos: "Y fue en ese tiempo que Iehudáh descendió de sus hermanos...", que Rashi explica en términos de que Iehudáh fue degradado por sus hermanos de su posición de liderazgo y poder, y tal descenso se vio continuado por la acción de D's al dar muerte a sus dos hijos mayores, y prosiguió aún en el episodio de Iehudáh con Tamár: todos acontecimientos que, vistos "desde dentro", pudieron resultar amargos y negativos, pero se revelarían a la postre como pasos de un proceso grandioso que llevaría al nacimiento de Pérets, de quien descendería el rey David, de cuya casa habrá de surgir el rey salvador, el Mashíaj (Mesías) que lleve a cabo la recomposición de la Creación completa e inaugure el reinado de la luz y la verdad. Y ésta es la esencia de la historia de Iehudáh, cuyo propio nombre tiene por raíz la "hodaAh", el agradecimiento.

El segundo de los descensos que leemos en Vaieshév, dice que "Y Ioséf fue descendido a Mitsráim", y se trata de un descenso en dos fases bien diferenciadas: en la primera, la condición de siervo en casa del ministro Potifár y la prueba que hubo de pasar con la esposa de éste; en la segunda, doce años de encierro, de encarcelamiento. En ambas situaciones Ioséf accede a la revelación del rigor de D's y a la sensación de la maravilla, y desde ahí, a la permanente alabanza al Creador. Por ello, tal como explica Rashi al versículo "Y vio su amo que D's está con él": el nombre de D's está siempre en la alabanza de su boca.

Y en el milagro de Janucáh, por fin, se revela para nosotros, a una vez, un crédito y un deber de parte del Creador. El crédito: la conciencia de que D's no nos abandona y su supervisión se halla siempre sobre nuestras vidas, en todo tiempo y toda situación; y que es a través de caminos que pasan muy por encima de nuestro entendimiento, que atrae sobre nosotros acontecimientos que parecen, en su momento, inclinarse al triunfo de la oscuridad, pero que se revelan por fin como conducentes a la gran Redención futura.

Y el deber: reflexionar y ahondar, siempre, sobre nuestra situación de exilio, para bien y para mal; advertir el rigor y la potencia de los actos de D's y las maravillas que se revelan sin cesar; y profundizar y meditar y hallar cuánto que nos ha sucedido y nos ha parecido malo, ha resultado ser determinante para el mejor desenlace de procesos vitales propios. La fuerza motriz de esta meditación, de la gratitud, de la alabanza, se conforma a partir de la fe y la seguridad que alberga el corazón de todo judío. Está en nosotros revelar en la vida real estas fuerzas enormes de que disponemos; alegrarnos y agradecer y alabar y fortalecernos ante cada acontecimiento, levantarnos de cada caída y continuar el camino hacia delante, hasta que seamos aptos para la verdadera Redención, quiera D's que aún en nuestros días.


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Halajáh: Toráh traducida en normas para la vida real
por el Rav Natan Lambert, natan@banayichzion.com
Encendemos las velas de Janucáh a partir de un precepto de nuestros sabios, que nos proponen, así, "difundir el milagro de Janucáh". Por ello, así como ocurre en todos los niveles de nuestras vidas, la Halajáh (la norma que regula el cumplimiento de las leyes -mitsvót-) analiza y establece en detalle todo lo concerniente a cómo y dónde debe realizarse el encendido para que la mitsváh sea correctamente cumplida:

1. La Janukiáh (el candelabro que encendemos cada noche de Janucáh) debe ser ubicado por encima de 3 tefajím (palmos): 24 cm. para los sefaradím, 30 cm. para los ashkenazím.

2. Preferentemente, no debe ser ubicada más alto que 10 tefajím: 80 cm. para los sefaradím, 1 metro para ashkenazím; si por descuido es ubicada más alto, la mitsváh (el precepto) se cumple igual.

3. Si la Janukiáh fue ubicada por encima de 20 amót (codos; 9.6 metros para los sefaradím, 12 metros para los ashkenazím), el encendido no cumple con la mitsváh. Si así hubiera sucedido, se debe apagar la Janukiáh, bajarla a la altura correcta y encenderla nuevamente (porque el precepto radica en el encendido mismo), y recitar las bendiciones otra vez.

Estas reglas relativas a la altura de la Janukiáh tienen por motivos:
1. que todo lo que se ubica por debajo de los 3 palmos sobre el suelo se ve como abandonado, carente de importancia;
2. debe estar claro que no encendemos velas meramente para iluminar el ambiente, sino para difundir el milagro;
3. lo que se encuentra a gran altura no suele ser percibido por quien camina por una calle, con lo que el encendido a gran altura no cumpliría con el objeto de difundir el milagro de Janucáh.
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