אור חורת בקורות לבו של האדם

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jueves, 5 de junio de 2014

Matók MiDvásh #32 - Beha'alotjá 5765 - Encender en el suelo las candelas del cielo

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XXXII
Siván 5765, Parasha't Beha'alotjá, desde Jerusalem
Edición dedicada a la Revelación de Luz y Verdad a los ojos de todo Israel
Edición Web: Foro Matok MiDvash (nos interesan tus comentarios)

"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
Encender en el suelo las candelas del cielo
disfruta la clase que "Tefilah (V): Porque Tú Eres Sagrado, y también yo" que dimos hace pocas horas: 
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Javerím, queridos amigos, Shalóm:
Comienza diciendo nuestra parasháh: "Habla a Aharon y dile: cuando eleves las candelas hacia el cuerpo de la Menoráh, brillarán las siete candelas" (Bamidbár -Números- 8:2). Comenta al respecto Rabí Aba, en el Zohar: "Cuando el Cohén se disponía a encender las candelas abajo" (o sea, en el mundo material), "y ofrecía el incienso sagrado, al mismo tiempo brillaban las candelas superiores" (en el mundo espiritual), "y ambos mundos se unían y se entrelazaban, y había una gran alegría y belleza en todos los mundos".
Repasemos la situación: El mundo material que conocemos y el mundo superior, espiritual, están en íntima relación. De hecho, toda nuestra misión fundamental en la vida consiste en unirlos, en consagrar la existencia material para hacerla indivisiblemente unida a la existencia espiritual.
Cuando no comprendemos por qué nos "sucede" lo que nos sucede en nuestra vida, tendemos a creer en un determinismo "unívoco", en cierta forma de causalidad en la que Hashém decide por nosotros, y nada queda en nuestras manos por hacer. Tal argumentan, con frecuencia, aquéllos cuya fe se ha debilitado: "Hashém no tiene tiempo para fijarse en cada uno de nosotros", "¿Por qué le importaría mi vida individual a Hashém? El se ocupa de cosas mucho más grandes". Tal he oído que erran. A ellos viene nuestra parasháh a responder: cuando el Cohén (el sacerdote) enciende el candelabro del Templo aquí, en nuestro mundo material, sólo entonces, se encienden las candelas en el Templo Superior. Y el tema exige mayor explicación.
Hemos aprendido (Midrash Tanjuma, Vaietsé, 3) que, cuando realizamos una mitsváh, cuando conectamos nuestro tiempo con lo sagrado a través de "actuar" uno de los preceptos de la Toráh, un ángel "bueno" nace para asistirnos en los mundos superiores. Hemos aprendido que, cuando incurrimos en la ira que nos ciega, en la cólera que pone a todo nuestro mundo de color rojo y nos arde en el corazón, destruimos nuestra propia obra en lo alto. Hemos aprendido también que, cuando el pueblo de Israel tenía tras de sí al ejército de Mitsráim comandado por el propio Faraón, y no tenían escapatoria posible, Hashém les proveyó el milagro de que las aguas del Mar Rojo se partieran a su paso. Mas para que ello sucediera, fue necesaria la circunstancia habilitante, el gesto de invocación de Moshéh, que hundió su cayado en las aguas del mar. Y no sólo ello, sino que nada hubiera ocurrido si Najshón ben-Aminadáv, aún viendo al mar profundo y bravo, no se hubiera atrevido a adentrarse en él, a dejar que el agua le tocara las rodillas, le llegara a la cintura, le cubriera el abdomen y luego el pecho: cuando el agua le llegó al cuello, el mar, por fin, se empezó a partir.
La fe de Najshón venció a la resistencia de las aguas, que no tenían deseo alguno de partirse. Mas cierto es que la fe de un hombre puede mover montañas. Y por eso aprendimos también que, con frecuencia, toca a los justos, a los grandes tsadikím, sufrir lo que individualmente no merecen, para "expiar" las culpas de toda una generación. Preguntaremos: ¿que significa "expiar las culpas"? Y responderemos: cuando un hombre actúa mal, contra la Toráh y contra la enmienda de la Creación, modifica la realidad colectiva: apaga las candelas abajo, y por consiguiente, se apagan las candelasarriba. De igual modo, aprendemos en Ialkút Shim'oní sobre VaEtjanán: ""no pueden, los ángeles del servicio, decir su canto arriba, hasta que Israel dicen su canto abajo". Es la acción de los hombres en su mundo, la que habilita la acción de las existencias superiores en el suyo.
Nuestra parasháh nos enseña el orden vital del pueblo de Israel, unido, cuando el Arón, la estructura que protege y porta las Tablas del Pacto, se encuentra entre ellos; cuando el espíritu de la Toráh se halla en ellos. Durante el día, una nube cubrirá el Arón. Y durante la noche, una apariencia de fuego. Y serán esa nube, y esa apariencia de fuego, las que instruirán también el momento de acampar y el de levantar campamento, y el rumbo a tomar cuando se emprende camino. La bendición de Hashém está concedida, y el camino signado; mas sólo será efectivo si los hombres activan físicamente los mecanismos habilitantes para recibir la bendición.
Gran parte de nuestra parasháh hablará del Arón Sagrado: es a su través que se manifestará Hashém directamente hacia el pueblo de Israel. Ahora en el desierto, saldrá la voz de Hashém de entre los querubím, dirigida a Moshéh. Más tarde, será el mismo Arón el que acompañará a Israel a los distintos campos de batalla, y su presencia producirá el desenlace favorable, una y otra vez, incolucrando a los ejércitos de lo Alto en una guerra que, aún sagrada, tiene lugar en lo bajo.
Leemos, en los comentarios del Ar"í HaKadósh al Zohar de parashát Bereshít, que se esconde un gran secreto entre la palabra "Arón", que denomina al tabernáculo en que se guardan las Tablas del Pacto, y la palabra "Norá", que denomina a la manifestación de Hashém cuando se revela en acción sobre este mundo (he hallado esta cita en el libro "Mima'amakím" de Rav Alexander Arieh Mendelbaum).
En hebreo, "Arón" y "Norá" se componen de las mismas letras, sólo que en orden inverso. La manifestación del "Norá" requiere, para ser recibida, de un recipiente perfecto entre los hombres; requiere que los hombres estemos preparados para recibir y activar la Luz que se vuelca en nosotros. Y el Arón, es el paradigma de esa antena que ha de residir en la acción de los hombres.
"Norá" es manifestación del lazo inquebrantable que une al Creador con su Creación, proyectado en la relación íntima que sostiene Hashém con Israel. Su mayor reflejo es, acaso, el "sueño" de Ia'acóv (Bereshít -Génesis- 28:12): "Y soñó, y he una escalera apoyada en el suelo, y su cabeza" (de la escalera) "llega hasta el firmamento". Esa es la escalera que están, nuestros propios actos, llamados a erigir.
Para terminar: en la clase que dimos esta tarde en el Beit-Midrásh de Ieshivah.Net, hablamos de la tercer brajáh de nuestra principal plegaria: Shemonáh Esréh. Esta tercer brajáh, en la que nos dirigimos a la cualidad de "Norá" del Creador, dice: "Tú Eres Kadósh, y Tu Nombre Es Kadósh, y los Kedoshím..."; para aludir a la condición de "Norá" del Creador, invocamos Su cualidad de "Kadósh", de sagrado, de apartado de lo profano. Y tan importante como ello, hablamos en iguales términos de nosotros mismos, en nuestra vocación de Bien y Verdad, llamándonos "Kedoshím": sagrados.
Y es que, sólo cuando nuestra propia acción nos vuelve "sagrados", tenemos capacidad de recibir el "shefa", el flujo de la Luz de Bien y Verdad que Hashém vierte sobre nosotros, desde su cualidad de "Norá". Sólo cuando somos sagrados, nos volvemos aptos para que Hashém se manifieste ante nosotros y nos bendiga. Sea Voluntad de Hashém que seamos capaces; que la sabiduría de la Toráh ingrese en nuestros corazones; que sepamos sostener, desde el suelo, el pie de la escalera cuya cabeza se afirma en el cielo.
Mi brajáh para vosotros, y el deseo firme de que Ieshivah.Net y toda la labor que allí desarrollamos les sea de crecimiento y disfrute,
daniEl I. GinermanEditor

Matók MiDvásh #27 - Emór 5765 - Ser cohaním: debemos aprender a hacer Shalóm

Matók MiDvásh: prensa electrónica de Ieshivah.Net - Edición No. XXVII
Iár 5765, Parasha't Emór, desde Jerusalem
Edición dedicada a la elevación del alma de Meír ben-Ia'acóv, y a la elevación del alma de todos los tsadikím que entregaron su aliento por Kidúsh HashémEdición Web: Foro Matok MiDvash (nos interesan tus comentarios)

"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
Ser cohaním: debemos aprender a hacer Shalóm
Javerím, queridos amigos, Shalóm:
La parasháh de la semana pasada está dedicada, casi íntegramente, a enseñar al pueblo de Israel cómo arribar a la sacralidad, cómo hacernos sagrados: "kedoshím". Inmediatamente a ello, comienza nuestra parasháh, Emór (Vaikrá -Levítico- 21:1-24:23), enseñando cómo habrán de preservar su pureza, su aptitud para la sacralidad, los "Cohaním" y los "Leviím": los sacerdotes del pueblo de Israel.
De paso: en español, la palabra "sacerdote" alude a la raíz de lo sagrado, a partir de la raíz consonante "s-c-r", que da lugar a "sacro" y, tras él, a "sacerdote".
Dice nuestro comienzo: "...dí a los Cohaním, hijos de Aharón"; y pregunta el Or HaJaím, uno de nuestros mayores exégetas: si en la Toráh, por regla, el sustantivo precede al adjetivo, ¿por qué aquí es al revés?, ¿por qué enuncia en segundo lugar a las personas, los "hijos de Aharón", y en primero a su calidad de Cohaním? De aquí aprenderemos que la condición del Cohén es de índole espiritual. No es, como en tantas culturas idolátricas, una mera cuestión de casta. Si bien la "potencia" del sacerdocio está destinada a los hijos de Aharón, la calidad de "cohén" debe ser adquirida por ellos a través de su propio trabajo en la comprensión y el cumplimiento de la Toráh. Por consiguiente, "di a los Cohaním, hijos de Aharón", indica también: es a su carácter de sacerdotes que están dirigidas estas palabras, y no a su dimensión humana personal. Ni tampoco a su condición de casta, sino al nivel espiritual en que deben vivir para ser verdaderos sacerdotes.
Mas hemos de detenernos antes aún de esta precisión, para observar el maravilloso enlace entre lo que estudiábamos la pasada semana, y lo que nos toca aprehender durante ésta. Hasta ahora, se nos instruyó cómo ser sagrados todos, la gran masa del pueblo en su conjunto. Hecho lo cual, pasa la Toráh a elaborar la sacralidad de quienes deben estar a la cabeza del pueblo, y deben oficiar de antenas, de artífices  de un vínculo superior entre la creación y el Creador.
¿Por qué primero el pueblo y después sus sacerdotes?
Los cohaním han de servir en el Beit-HaMikdásh, en el Templo. La esencia de su función consiste en representar al pueblo de Israel en el oficio sagrado, en elevar las almas de los demás merced a las herramientas especiales que el Creador ha puesto en sus manos. Por consiguiente, nada pueden hacer si no es por mérito del pueblo mismo. De hecho, no hay Beit-HaMikdásh, no hay Templo en que puedan brindar su servicio, si no es por mérito del grueso del pueblo mismo. Tal cual sucede hoy. Tal ponemos nuestra fuerza para que se haya revertido mañana.
Por ello, sólo es relevante la sacralidad del Cohén una vez que todos somos sagrados. De igual modo -hemos dicho ya ésto alguna vez-, el profeta hebreo se llama "Naví", palabra también traducible por "traeremos". Porque la profecía del Naví es "traída" hasta él por razón del pueblo todo, y no por su condición personal específica. De ahí que el profeta de Israel no es dueño de su profecía, ni puede utilizarla en beneficio propio, sino que oficia únicamente de canal a cuyo través llega a Israel, y en algunos casos al mundo, el mensaje que le está destinado.
Tenemos una agenda prevista. Comienza porque aprendamos a ser sagrados. Entonces, cuando llegue el momento de recibir nuevamente el privilegio del Templo, del Mikdásh, nuestros Cohaním podrán retomar sus funciones. Y por fin, llegará el momento en que la luz se hará patente para todos. Como se nos explica en Shemót -Exodo- 19:6: "Y vosotros seréis para mí un Reino de Cohaním, y un pueblo sagrado". Al final de esta historia, las leyes que rigen la sacralidad del Cohén serán aplicables a todo Israel, y la Toráh se convertirá en verdad patente a los ojos del mundo.
Y para entonces, ¿cómo entenderemos que los Cohaním deban ser, como leímos recién, los "hijos de Aharón"?
Aharón, de quien debemos prepararnos a ser dignos "hijos", es descripto por Rabí El'azár, hijo de Rabi Iosi HaGlilí, en el Tratado de Sanhedrín 6b, con estas palabras: "Aharón, ama el Shalóm y persigue el Shalóm, y asienta el Shalóm entre los hombres". Shalóm, la paz de la plenitud, es la concreción máxima de la sacralidad perfecta que nos enseña la Toráh en estos días. Tal ponemos nuestra fuerza hoy, para que sea verdad evidente mañana.
Con nuestras brajót, desde Ierushalaim,
daniEl I. GinermanEditor


RECORDATORIOS IMPRESCINDIBLES:
* El próximo martes, 19:30 hora de Israel, en el Beit-Midrásh Virtual de Ieshivah.Net: Clase no. 10 del ciclo "Torah para Vivir con Ella", bajo el título "Tefiláh: Qué es la plegaria de los hebreos". Con ayuda de Hashém, despejaremos la normal perplejidad a que nos llaman los textos rituales del Sidúr, ahondando en el verdadero sentido del rezo, y en el maravilloso trabajo interior que nos permite realizar, en aras del Shalóm propio y de todos, en la construcción fundamental de la felicidad.
El proyecto educativo Ieshivah.Net necesita de la colaboración de todos para sostenerse. Barúj Hashém, la actividad y la tecnología involucrada en el proyecto crece todos los días, y con ellos, también los costos asociados a sostenerlo. En la página http://todosjuntos.ieshivah.net/ hemos dispuesto varias opciones de colaboración mensual con montos bajos, accesibles sin duda a muchos de vosotros "sin dolor". Ese pequeño esfuerzo de parte de ustedes puede afianzar el proyecto, y permitirnos brindarles más clases en tiempo real en el beit-midrásh, editar más material de estudio, subir bibliografía, seguir creciendo en tecnología, y aumentar también el staff de rabaním y morím involucrados en la sagrada tarea de enseñar Toráh, para todos, por este medio. Adelante: que no sea corta tu mano. Y nuestro agradecimiento desde ya.
* En el correr de la semana entrante, be'ezrat Hashém, estaremos anunciando la apertura de dos nuevos cursos, y de un ciclo de conferencias magistrales con entrada libre, en Ieshivah.Net. Inscríbete como usuario del sitio en http://ieshivah.net/ para recibir automáticamente los anuncios y aprovechar la oportunidad!
* Una de las próximas áreas que estamos planificando abrir en el marco de Ieshivah.Net es un ULPAN VIRTUAL para la enseñanza del idioma hebreo, con clases en tiempo real, bibliografía, ejercicios y exámenes. Sugerimos desde ya que, quienes estén interesados en participar de estos cursos, comiencen a manifestar su interés enviando e-mail a ulpan@hebreo.net, e incluyendo en el e-mail nivel previo de conocimiento de idioma, país de residencia, y horarios disponibles con conexión a internet.
El Sabor de los RecuerdosEl Sabor de los Recuerdos 
por la Prof. Silvia M. de Ginerman

Edición Electrónica (archivo PDF, para ver en pantalla o imprimir)

Edición Impresa: 245 páginas de exquisita presentación


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